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28 dic 2021

Las mejores lecturas del 2021

El efecto pandemia no termina todavía. Este año fue un poco tomar los pedazos de todo y volver a armar la vida, el trabajo, incluso los gustos. El tiempo quedó corto para mucho pero algo de la lectura empezó a encontrar su lugar de nuevo, al menos entre los pliegues de la semana. 

Después de varios altibajos, logré alcanzar un total de 52 libros leídos (no tan bien pero no tan mal, ¿verdad?), y la sorpresa de este año fue la enorme, gigantesca variedad en los géneros y estilos. Por eso ahora, sin ningún orden en particular, llega la lista de las mejores lecturas del 2021, un año en el que el objetivo estuvo puesto en volver a disfrutar. Lecturas sorprendentes, encantadoras, originales, perturbadoras, todo junto, todo por acá:

15 nov 2021

Ted Lasso y el rol del sujeto que enseña



¿Conocen la serie Ted Lasso? ¿La vieron? Es una serie
de televisión creada por Jason Sudeikis, Bill Lawrence, Brendan Hunt y Joe Kelly (y la encuentran, de forma oficial, en Apple TV). 

Esta serie se estrenó en 2020 y cuenta la historia de Ted Lasso, un entrenador de fútbol americano que es contratado por la dueña de un conocido equipo de fútbol inglés para que lo entrene. De este modo, se presenta al personaje de Ted, un hombre que es arrojado al mundo de un deporte que no conoce, en un país cuyas costumbres le son ajenas. Más aún, pronto el espectador descubre que su contrato en el equipo inglés ha sido un engaño de la dueña, quien secretamente anhela que Ted fracase y lleve al equipo a la ruina para, así, fastidiar a su ex esposo (y ex dueño del club). Es decir, varias circunstancias adversas y, en el medio, un entrenador, un sujeto enseñante.

La serie ha ganado varios premios y reconocimientos, y ha recibido una vasta atención en los medios por su originalidad y su construcción del personaje de Ted, un sujeto enseñante atípico dentro de las series de televisión actuales por su alegría, optimismo y modo de abordar el proceso de enseñanza, que de a poco va cambiando la vida de quienes lo rodean. No obstante, no hay todavía, al menos no de forma accesible (o que yo haya logrado encontrar luego de una intensa búsqueda, ustedes me dirán si han hallado algo), análisis que excedan lo cinematográfico y ofrezcan una lectura desde la perspectiva de la educación y sus alcances.

Es por esto que en el marco de la carrera del Profesorado Universitario de la UNSAM, más concretamente en la materia Problemas Socio-Pedagógicos de la Educación, me dediqué a analizar la figura de Ted en su rol como entrenador en el segundo capítulo de la primera temporada, concretamente, buscando comprender su comportamiento como sujeto enseñante y sus acciones a partir de la bibliografía teórica trabajada en esa materia.

No es un trabajo que pretenda ser exhaustivo ni concluyente, por el contrario, el objetivo es pensar algunas cuestiones sobre los modos de Ted que, al menos a mí, me dejaron pensando sobre mi propio ser docente (y, además, totalmente convocada por la serie y su novedosa caracterización). Por eso, pueden continuar leyendo por acá qué es lo que pasa con Ted Lasso como entrenador y sujeto que enseña.

6 abr 2021

LIJ de verano: La música del silencio

El newsletter "LIJ de verano" ha llegado a su fin (¡como el verano!). Fue un camino entretenido, de lectura, diálogos e investigaciones, que deja pistas para seguir y pensar nuevas ideas. Mientras esto se cocina, pueden leer la última entrega (otra vez, sobre la maravillosa poesía), por acá abajo.

¡Gracias por toda la compañía de estos meses!

22 dic 2020

Lo mejor del 2020

Este año nos regaló desafíos a todos: más grandes, más complejos, más dolorosos. En medio de tantas otras cosas, a mí me trajo uno muy complejo: la dificultad para leer. Imagino que habrá sido el encierro, el estar, constantemente, conmigo misma, que hizo difícil leer. Cuando los tiempos del afuera dejan de existir y todo es estar adentro, no es sencillo replegarse aún más para leer. ¿A alguien más le habrá sucedido esto? No pude dejar de preguntármelo todo el año.

No obstante, como con todo, se hizo lo que se pudo. Leí, menos, pero leí. De los 65 libros que anualmente me propongo como objetivo, llegué a los 53 (con el 54 en camino). No es un mal número, pero nunca es sencillo observar la meta no alcanzada. Pero en todas esas lecturas, como siempre, hubo hallazgos que valieron la pena e hicieron que, de a ratos, me olvidara del año y sus sucesos. 

Por eso, sin orden particular, estas son las mejores lecturas del año, más que recomendadas para regalar y regalarse, para leer en el verano y encarar con otro espíritu el futuro año:

1. Como una novela, de Daniel Pennac

No sabía qué esperar de este libro tan conocido, tan mencionado y recomendado, porque a veces las expectativas son crueles y arruinan lecturas antes de que empiecen. Pero Pennac no se dejó aplastar por esas expectativas: su escritura brutalmente clara en esta serie de textos me volvió a poner de frente a mi vínculo con la literatura y a mi experiencia como profesora en cómo acerco lecturas a mis alumnos. Sagaz y filoso, Daniel Pennac se pregunta por qué leemos y recomendamos leer y en qué momento eso se nos va de las manos y matamos la pasión. Además, este libro me regaló una de las frases más bellas: “El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir”. Delicioso.

20 sept 2020

Y la rueda sigue girando

Por suerte la vida que se detuvo en marzo sigue moviéndose, incluso aunque no parecía que iba a ser así (incluso aunque, en un momento, hasta me abracé a la cama para que nada se moviese y la pesadilla terminara pronto).

En estos meses tuve la enorme suerte de ser entrevistada para una nota de Clarín por nada menos que la genia de Verónica Sukaczer. ¿El tema? Quiénes somos y qué pensamos quienes leemos literatura para chicos. La nota la pueden encontrar y leer haciendo click acá (hay unas recomendaciones deliciosas para leer en este tiempo).

Además, tuve también la gran posibilidad de participar de una de las entregas del Club de Poemas y escribir sobre la poesía, su lugar en las redes sociales (especialmente la que vemos en Instagram) y su vínculo con la adolescencia. Eso lo pueden leer haciendo click acá.

¡Suscríbanse!
(¿No saben qué es el Club de Poemas? Es la magia de la poesía que llega a sus bandejas de entradas todos los martes, organizado por la maravillosa Cata Reggiani. Si quieren saber más y suscribirse, hagan click acá).

Quizás no tuve la posibilidad de leer tanto. La cuarentena nos agarró de donde pudo y a mí me puso algunas piedritas en la lectura. Ahí sigo, tratando de moverlas, buscando libros que me ayuden a sortearlas. Quizás pronto vuelva con alguna reseña, veremos si esa rueda gira.

Y la búsqueda por la escritura continúa. En estos meses tuve la posibilidad de hacer un hermoso taller de poesía con María José Ferrada (de ese ya contaré un poquito más) gracias a la gente de FILBA y acabo de adquirir el seminario de narrativa de Maggie Stiefvater (¿Que quién es? Pues nada menos que la autora de la saga The Raven Cycle. Para mayor data, remito a la reseña que hice de la saga completa, hace ya mucho tiempo. La pueden encontrar haciendo click acá). También participé de JALEO, unas jornadas anuales maravillosas, a las que siempre quise asistir y por motivos de distancia nunca pude. La pandemia, al menos, habilitó eso.

Así que la rueda, descubro, siguió girando y así continuará. Por eso reactivo el blog, para que acá también todo se mueva y continúe siendo un espacio para compartir la literatura, las búsquedas, la vida.

Como siempre, con o sin pandemia, nos seguiremos leyendo.

6 feb 2020

Creatividad: leer mientras se escribe

El año arrancó entre libros, por supuesto. Novelas, cuentos, ficción y poesía. Pero también arrancó entre cuadernos, lapiceras y teclas de computadora: escribiendo. Es tiempo de escritura de una investigación para un posgrado pero, también, de escritura de ficción.

Eso nunca es sencillo. C.G. Drews, autor de dos novelas juveniles, disfruta tuitear sobre el arte de la escritura y, hace poco, escribió:
Que traducido sería: "mirá, la razón por la que ves a los escritores quejarse sobre su escritura en vez de decir que todo va bien es porque las palabras son criaturas volubles y el momento en el que decimos que se están comportando, ellas van a dejar de hacerlo por despecho y van a morderte".

Escribir no es sencillo, no es estar sentado hasta que la musa te rapta y te revela las 365 páginas de una nueva novela. Es trabajo arduo, de cincel y paciencia. Y como no es sencillo, algo que a mí me ayuda un montón es leer cómo hacen otros para trabajar la escritura. 

26 dic 2019

Lo mejor del 2019

Este año termina con mucha lectura, el desafío de Goodreads terminado (unos 68 libros leídos sobre el objetivo original de 65, bastante bien) y varias incursiones a géneros que otros años habían quedado más relegados.

La poesía, por ejemplo, fue un hallazgo, mejor dicho, un nuevo encuentro. En medio de un año con un contexto económico y social pesado, en medio de la vorágine de la vida en la ciudad y de las vueltas intensas de las responsabilidades, la poesía se presentó como lo que realmente es: el modo de respirar y mirar el cielo, de encontrarse con eso que está más allá de lo pesado e intenso, de lo que de a poco devuelve la vida. Así que hubo mucha poesía.

De la mano de esto, y de la Diplomatura que cursé, hubo también mucha lectura crítica sobre poesía, educación y sobre cómo acercamos a los chicos a la lectura. Docencia y ganas de leer combinadas que, además, me llevaron a investigar el despliegue de la poesía en los jóvenes actuales y el rol de la escuela y las redes sociales en esto. Eso, por suerte, seguirá con el trabajo final de la Diplomatura.

Idas y vueltas, hallazgos inesperados y recomendaciones, el año concluye y es el momento de revisar qué lecturas quedaron dando vueltas y cuáles dejaron una marca. Estas son las mejores lecturas del 2019, en el orden que llegaron:

1. La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético, de Graciela Montes (Fondo de Cultura Económica)

Visionario y formativo, esas fueron las dos palabras con las que reseñé el libro en enero, cuando terminé de leerlo. Hacía tiempo que quería leer este libro pero siempre me había resultado difícil conseguirlo (me salvó la librería del FCE, finalmente). 

Graciela Montes propone una serie de ensayos definitivos, claros e incisivos sobre la infancia como momento central, momento importante y muy determinado culturalmente, y sobre el rol de la literatura y de la dicotomía fantasía/realidad en ese período.

Así, Montes defiende a capa y espada el espacio poético, porque es allí donde la experiencia humana se despliega con toda su potencialidad, estalla la creatividad y nuestra cultura puede convertirse en experiencia:
"Jugar nos ayudaba a entender la vida, y también el arte nos ayuda a entender la vida. Pero no porque los cuentos 'digan de otra manera' ciertos asuntos o expliquen con ejemplos lo que nos pasa sino por las consecuencias que trae habitarlos, aceptar el juego. Por esa manera de horadar que tiene la ficción. De levantar cosas tapadas. Mirar el otro lado. Fisurar lo que parece liso. Ofrecer grietas por donde colarse. Abonar las desmesuras. Explorar los territorios de frontera, entrar en los caracoles que esconden las personas, los vínculos, las ideas".
Esa es una de las miles de frases que subrayé en este libro que, evidentemente, lanzó mi año por el camino de la poesía y el arte.

12 sept 2019

Adolescentes y poesía: la escuela y las redes

En el marco del Diploma Superior en Lectura, Escritura y Educación que estoy realizando en FLACSO este año, las lecturas y las clases me llevaron a preguntarme por el vínculo de los adolescentes con la poesía. Porque, hoy en día, la poesía gana y recupera espacio y visibilidad en la literatura infantil gracias a diversos premios literarios y a la difusión y publicación de teoría crítica sobre el tema. Pero, frente a esto, es posible preguntarse qué sucede con los jóvenes, la lectura y el encuentro con la poesía en la etapa del secundario. Así surgió este trabajo:

2 jul 2019

XIX Jornadas La Literatura y la Escuela de Jitanjáfora

Invierno en Mar del Plata, pero hay sol, hay gente, hay literatura. Este 28 y 29 de junio fueron las XIX Jornadas La Literatura y La Escuela organizadas por Jitanjáfora (¡ya diecinueve!) y, por suerte, pude sumarme, ser parte y disfrutar de charlas y diálogos con autores, ilustradores, mediadores.


El viernes 28 todo comenzó con un encuentro magistral entre Mila Cañón (Jitanjáfora), Patricia Bustamante (UNSA) y Fabiola Etchemaite (UNCo), quienes conversaron sobre el rol de los mediadores y su formación lectora. Por supuesto, entre experiencias y opiniones, las tres coincidieron en que la pasión por la lectura y la transmisión de esa pasión es el corazón de la mediación. Si el docente mediador acerca la lectura como el deber que siempre está pero para el cual nunca hay tiempo, eso mismo es lo que aprenderán los alumnos. Pasión y disfrute por la lectura (¡y mucha lectura!).

La noche la cerró Pablo Bernasconi con la presentación de su nuevo libro, El infinito, de Sudamericana. Si se mira en detalle, no fue tanto una presentación del libro sino de la idea del infinito: Pablo se dedicó a desarrollar el origen de la idea del infinito y las diversas teorías que fueron ampliando el concepto, cuestionándolo, pensándolo. Nos habló del uróboros, de la espiral de Fibonacci, de las teorías de Einstein y de Everett, de los fractales, de las opiniones de Edgar Allan Poe, en fin, un recorrido maravilloso que deja con ganas de sentarse a pensar y charlar más sobre el infinito. Y recién, después, nos mostró algunas de sus ilustraciones, de qué era para él el infinito, y cómo había surgido la idea del libro: responderse a sí mismo, cuando era chico, y por primera vez en la escuela había aparecido la idea de infinito. Una suerte de respuesta para esa angustia existencial infantil.
Pablo y una de las ilustraciones de El infinito acompañada por una frase de Hamlet.
El sábado 29 se nos escapó a toda velocidad entre charlas, exposiciones, firmas de autores y diálogos.

En la primera ronda de exposiciones, tuve la oportunidad de presentar un trabajo de investigación sobre la presencia de lo perturbador y "lo siniestro" en dos novelas de Sergio Aguirre, acompañada por otros especialistas que presentaron trabajos con propuestas similares en relación a las transgresiones en la LIJ. Un gustazo y una experiencia muy cálida.

Hubo feria de libros, como siempre, que es un rincón anhelado de las jornadas. Mesas y mesas de libros y la posibilidad de conseguir las historias de los autores que andaban de visita. Así, después, vino la oportunidad de que los autores e ilustradores firmaran sus obras: María Wernicke y Pablo Bernasconi se pasaron horas recibiendo a los lectores, ilustrando, firmando y conversando.


Los talleres fueron otro momento importante en las jornadas: dos propuestas, por la mañana y la tarde, de diversos talleres de creación, lectura y exploración. Tuve la posibilidad de participar de un taller poético, donde nos invitaron a leer poemas y nos acercaron libros para lanzarnos a la divertida tarea de pensar nuevas versiones posibles de esos poemas. 

Y hubo más: la tarde se llenó de diálogos con autores porque, además de una conversación entre María Wenicke y Pablo Bernasconi, se sumaron Sergio Aguirre, Ana María Shua y Florencia Gattari.

En la charla entre Sergio Aguirre y Ana María Shua surgieron diferentes temas en relación a sus historias y su escritura. Ana María explicó que para ella gran parte de la esencia de sus microrrelatos es el juego con los límites y su transgresión (romper con la lógica, poner todo patas para arriba) y Sergio dijo que busca que en sus novelas aparezca lo inesperado. 

Frente a la pregunta por sus procesos de escritura, Ana María Shua dijo que siempre decide el género antes de empezar y si va a ser para un público infantil o adulto. En su opinión, uno siempre escribe ese libro que le gustaría leer si hoy fuese chico. Además, contó que escribe en una habitación de su casa, con agua caliente, café instantáneo y leche al lado, para que unos cortaditos la acompañen todo el tiempo. Sergio, por su parte, contó que para escribir su primera novela juvenil, La venganza de la vaca, partió de la premisa de que la esencia de las novelas juveniles era presentar "personajes jóvenes, nada de sexo y un mensaje". Después, se fue acomodando y se animó a experimentar.
Además, reveló que hacia el final de la escritura de El misterio de Crantock se trabó y sólo logró volver a avanzar cuando una amiga se ofreció a que él le dictara la historia para que ella la tipeara. Dice que eso funcionó tan bien y que lo disfrutaron tanto que ahora se volvió un trabajo en conjunto. "La escritura solitaria se transformó en un trabajo con una interlocutora", explicó.

Ambos autores conversan con el público.
Luego, Florencia Gattari compartió y conversó con los asistentes sobre sus historias y su propio proceso de escritura. Todo comenzó con una bellísima narración de Mariela Kogan inspirada en Historia de un pulóver azul, de Florencia, ilustrado por Marina Zanollo y publicado por Edelvives. Luego, la mesa se transformó en un diálogo entre la autora y los presentes.

Florencia nos contó que escribir, para ella, es una actividad de escucha, como el baile, que pide escuchar la música y el cuerpo del que baila con uno, o su trabajo como psicóloga, que pide escuchar al otro. Esas tres actividades le activan un mismo centro en el cuerpo.
Escribir, entonces, es escuchar, es un ejercicio de disponibilidad para lo que haga vibrar el cuerpo.

Conversamos y debatimos también sobre los libros políticamente correctos y la presencia de valores o enseñanzas demasiado obvias, y Florencia dijo: "Si el criterio de escritura fuera el de la corrección política no tendríamos a muchos de los grandes escritores, como Roald Dahl".
Nos hizo algunos comentarios sobre sus escritos en Facebook (pequeñas narraciones, aguasfuertes, de la vida cotidiana que no pueden perderse) y nos explicó que para ella esa es la forma más orgánica de escribir. Como hay libertad en el formato, la escritura fluye de otro modo.
Por último, habló un poco sobre Historia de un pulóver azul y nos dijo que a veces, como con ese libro, uno escribe para sobrevivir, porque lo que uno tiene adentro no es una certeza sino un lío, y nos leyó enterito Vestido nuevo, ilustrado por Sabina Schürmann y editado por Pípala (Adriana Hidalgo).

En diálogo con Florencia Gattari.
Experiencias lectoras compartidas, ideas sobre la lectura y la escritura, mucha poesía (como siempre) y la invaluable posibilidad de compartir charlas y encuentros con autores e ilustradores. Una vez más, las jornadas de Jitanjáfora fueron cálidas y enriquecedoras. Sólo queda imaginar qué podrá suceder el año próximo, que se vienen las números veinte. Hasta tanto, esperamos las actas, nos encontramos en las redes y en Catalejos. Revista sobre lectura, formación de lectores y literatura para niños.

3 jun 2019

Maternidad, paternidad y caos

Ser padres y madres, para quienes aún no lo somos, se presenta siempre como una idea intimidante y lejana a nuestras posibilidades. Es que tener un hijo pareciera suponer una serie de conocimientos que parecen secretos e inalcanzables: hay que saber cuidar a otra persona, alimentarla, saciar sus necesidades afectivas y emocionales, entretenerlo (pero del modo correcto), cuidar su salud (comida sana, ¿ejercicio?, desarrollo emocional, y más y más).

Todo suena imposible. Y lo peor es que a veces las únicas imágenes de maternidad y paternidad que llegan hasta nosotros (además de las de los propios padres, claro, pero que siempre se ven desde lejos) salían, al menos hasta hace unos años, de películas excesivamente optimistas.

Es decir, la maternidad y la paternidad parecen desafíos titánicos que demandan una perfección de la que nadie es capaz.

Por eso, dos lecturas pueden ayudar a aflojar, a encontrarnos con las verdaderas maternidades y paternidades, las de carne y hueso, humanas y limitadas.

21 feb 2019

Libros, escuela y búsqueda

Las clases comienzan en unas pocas semanas y para quienes trabajamos en secundaria, este es un tiempo de organización y armado de programas y planificaciones (entre otras mil cosas, claro, como siempre). Por supuesto, en las materias de Lengua y Literatura esto también significa pensar en las lecturas, los recorridos y las propuestas de trabajo que van a acompañar el camino del año. 

En los primeros años de docencia imaginaba que con sólo seguir el programa, elegir libros que fueran "buenos" y respondieran a los temas a enseñar, y tener alguna propuesta de trabajo era suficiente. Que eso alcanzaba para evaluar (porque sabemos bien que el sistema obliga) pero que también alcanzaba para que los alumnos se interesaran, leyeran, disfrutaran. Por supuesto, me fui dando cuenta de que el asunto no funcionaba tan así.

Entonces desde hace ya varios años busco cómo pensar de otro modo el armado de la materia y del recorrido de las lecturas. ¿A qué tengo que prestarle atención? ¿Qué cosas son esenciales y debo tener en cuenta? De a poco, fui encontrando un camino diferente, que sigue abierto y en construcción, pero que por ahora tiene las siguientes paradas o instancias:

2 ene 2019

Una imagen "espesa" en La composición de Skármeta

La composición de Antonio Skármeta es un libro-álbum maravilloso y muy claro que ojalá hayan tenido oportunidad de cruzarse (recomendadísimo por acá). Porque a través de Pedro y su historia, la narración ilustra una situación social y política difícil, el peso y extensión de una dictadura y sus efectos.

Si bien el libro cuenta con ilustraciones de Alfonso Ruano, la narración de Skármeta es fuerte y visual y permite que la historia cobre vida. Hay una imagen verbal en particular, una especialmente "densa" en su significado, que me quedó grabada luego de la lectura y que tuve que volver a revisar luego.

Se trata del momento en que los militares se llevan al padre de Daniel. Esta imagen está estructurada como una bisagra, con dos partes bien diferenciadas. En la primera, se arma un clima de alegría y emoción infantil gracias al partido de fútbol en el que Pedro hace un gol. Pero esa construcción se ve quebrada por el contraste entre el movimiento de Pedro y la quietud de sus compañeros: “corrió hacia el centro de la cancha esperando el abrazo de sus compañeros. Pero esta vez nadie se movió”. 

El clima entonces se rompe e irrumpe otro, cargado de temor, recelo y silencio, que marca el giro: “Algunas ventanas se abrieron. Se asomó gente con los ojos pendientes de la esquina. Otras puertas, sin embargo, se cerraron de golpe”. Con esta breve descripción de las acciones de los vecinos se enmarca el arresto del padre de Daniel y la situación social de impotencia y desentendimiento. 

A partir de ahí, el foco pasa al diálogo entre Daniel y su padre, y apenas lo acompañan algunas referencias breves y concisas a las acciones de los militares. Esta elección, sumada a lo pragmático y poco emotivo del diálogo (“Cuídame bien el negocio”; “Quería entregarle las llaves al niño”), crean una ilusión de objetividad que no solo impacta más en el lector, quien debe interpretar la escena por sí solo, sino que también obliga a Pedro, el protagonista, a pensar sobre lo que acaba de atestiguar. Esto lo lleva luego a preguntarle a Daniel qué ha pasado y a preguntar qué significa “estar contra la dictadura”, mostrando también el contraste que se produce en el personaje: de una pretensión más infantil de atención en el partido, a una postura más madura, de atención y reflexión, en esta escena.

El estilo aparentemente ascético de Skármeta, de breves descripciones y pocas explicaciones, construye aquí una imagen que parece liviana, una mera descripción de un evento, que, sin embargo, revela el peso de esa dictadura y habilita el desarrollo de la narración, impulsando al protagonista a averiguar y a decidir cómo se comportará él frente a estos sucesos.

Este trabajo narrativo, tan sutil y pensado, marca La composición en este escena y también a lo largo de toda la historia. Un motivo más por el cual este libro es una maravilla.

26 dic 2018

Lo mejor del 2018

Se va otro año con todas sus lecturas. Se va otro desafío de Goodreads completo (para saber más sobre los casi 67 libros de este año, pasen por acá. Goodreads es una magia).

Y como el año ya se acaba, esta es una oportunidad ideal para revisar qué libros de todos los leídos durante estos meses fueron gratas sorpresas y encuentros que me cambiaron algo adentro. Así que, sin ningún orden especial, estos son los ocho libros que marcaron mi camino lector del 2018; los que merecieron cinco estrellas:

1. Quiere a ese perro, Sharon Creech.

Este libro cuenta, a través de poemas, la historia de un niño que debe escribir poesía para el colegio y no entiende cómo ni quiere hacerlo. La historia es un juego constante porque presenta la resistencia del protagonista y sus quejas a través de su propia escritura que, claro, es poesía.

Es un libro que retrata con perfecta claridad cómo la magia de los versos y las estrofas, del juego con el lenguaje y las imágenes, termina siempre filtrándose y encontrándose con la persona. Y, además, cómo siempre se puede descubrir que uno tiene cosas para decir y que la poesía es un camino muy posible para hacerlo.

2. El libro de todas las cosas, Guus Kujier.

Esta novela me partió un poco el corazón y otro poco la cabeza. Cuenta la historia de Tomás, un niño que anota todo lo que ve en su Libro de todas las cosas. Y lo que ve y lo que piensa no es chiste. Con un trabajo impecable en la narración, que es clara, sencilla, llena de humor y también ojo crítico, Kujier aborda temas como la violencia familiar, la religión, el fundamentalismo, la mirada de los otros y hasta la magia con una cintura increíble.

Esta es, realmente, una de las mejores novelas infantiles que leí en mi vida. Para no perdérsela.

12 dic 2018

Once libros para regalar

Se acercan las fiestas y siempre es una buena idea regalar y compartir libros. Este año las lecturas que llegaron hasta mis manos fueron variadas y coloridas, así que, ¿por qué no armar una lista con recomendaciones?

Estos son diez (bueno, once) libros que pueden tenerse en cuenta para regalar y leer en estas fiestas. Hay de todo: libros-álbum, poesía, novelas, cuentos, una variedad para todos los gustos y, también, para todas las edades, porque algunos de estos libros están pensados para los más chicos y, otros, para jóvenes lectores.

Acá están, diez (once) libros que pueden regalarse en estas fiestas:


1. A mi lado
Escrito por Anne Mulpas e ilustrado por Marjorie Pourchet.
Adriana Hidalgo Editora, colección Pípala.

Este libro álbum nos presenta a una niña que, un día, cansada de mirar siempre hacia adelante y de hacer lo que le piden los mayores, elige mirar a su lado y descubrir todo lo que el mundo tiene para ofrecerle.

La sencillez (y complejidad) de la trama en conjunto con las bellísimas ilustraciones crean un ambiente mágico y muy reconfortante que hacen de esta historia un rato de lectura encantador.



2. Alina, maga del mandarino
Escrito por Laura Escudero e ilustrado por Viviana Bilotti.
Editorial SM, colección El Barco de Vapor.

Alina, aburrida de ser siempre la misma, comienza a buscar cómo ser diferente y así se lanza a explorar observando los cambios de su jardín y la naturaleza. Con una hermosa y mágica prosa poética, acompañada por las ilustraciones, la historia de Alina se vuelve una canción, una melodía, que invita a ser parte del secreto, del misterio de la transformación.




8 dic 2018

Otro año de docencia

Se acabó el ciclo lectivo 2018 y es tiempo de revisar cómo fue la búsqueda por ofrecerles a los alumnos modos nuevos de pensar y acercarse a la lectura y a la escritura. La tarea no fue sencilla, pero ciertas propuestas e invitaciones construyeron otra lógica, una un poquito más cercana al disfrute (a veces), que le dio lugar a los alumnos y a sus voces.

Una bella experiencia de este año fue el enorme trabajo con poesía que surgió a partir de los libros Tus ojos, de Eduardo Abel Gimenez, y Anti-recetario. Reflexiones y talleres para el aula de Literatura, coordinado por María Florencia Ortíz. Pueden leer un post bien detallado de la propuesta y el paso a paso (y ver algunas de las producciones) por acá.

También hubo juegos e ideas para repensar ciertas lecturas. Por ejemplo, con los alumnos de tercer año leímos El señor de las moscas, de William Golding, y luego de conversar y trabajar sobre los tópicos presentes en la historia (la oposición entre salvajismo y civilización, la tensión entre infancia y adultez y la figura del propio señor de las moscas, por ejemplo), surgió la idea de plasmar el análisis de cada grupo de alumnos de una forma original.

Así aparecieron las actuaciones: grupos de alumnos que interpretaron en clave actual el surgimiento de conductas salvajes en medio de un contexto civilizado (algunos incluyeron escenas con sangre falsa, todo un despliegue). También hubo maquetas, como la de la foto de abajo, por ejemplo, en la que se buscó representar el modo en que el personaje de Simon funciona como vínculo entre "el señor de las moscas" y la bestia imaginaria que persigue a los chicos:

24 nov 2018

"Apuntes sobre narrativa visual" - FILBITA

La experiencia del año pasado en el Filbita fue especial y enriquecedora, así que esperaba con ganas esta edición.

Por eso, el jueves 22 me acerqué para participar del panel "Apuntes sobre narrativa visual", en el que participaron tres grandes ilustradores, Mariana Ruiz Johnson, Raúl Guridi y Marjorie Pourchet. Nunca me había cruzado con ellos y, hasta hacía muy poco, tampoco conocía sus libros ni sus trabajos, así que la posibilidad de escucharlos, y juntos, me entusiasmaba.

Entre sonrisas y rostros entusiasmados, el panel comenzó con la posibilidad de que cada uno se presentara y ofreciera una suerte de cronología sobre su camino como ilustrador. Raúl Guridi contó que como había sido "un desastre" en todo (especialmente en matemática) toda su vida y como sabía muy bien qué cosas no quería ser (economista, por ejemplo) se había quedado con un lápiz en la mano y se había dedicado al arte. Contó que para él las imágenes, los dibujos, llegan y pueden ser comprendidas por todo el mundo ("¡es el verdadero esperanto!") y así es como puede hablar con los demás.

Sobre su camino, Marjorie Pourchet contó que La cabeza en la bolsa fue su proyecto de licenciatura y que entonces pudo trabajar bastante en esa obra y prepararla bien. Explicó también que, para trabajar, ella suele remitirse a su propia infancia. Por su parte, Mariana hizo referencia a su formación en bellas artes y contó que son sus hijos quienes la ayudan a mirar el mundo con ojos frescos y que, como Marjorie, ella también, a la hora de ilustrar, evoca la mirada de su infancia todo el tiempo porque tiene los recuerdos a flor de piel.

14 nov 2018

"Tus manos": la poesía de la antireceta

El tercer trimestre es uno muy loco en la vida de los docentes y de los alumnos, porque todos tenemos que lidiar con la locura de todos. Por eso es el trimestre que elijo para trabajar poesía con los segundos años. Para ver si nos calmamos un poco todos, claro.

El recorrido siempre es divertido: encontrar a los chicos con un poema, ver qué les pasa, leer otros, ver qué piensan, conversar sobre qué es la poesía, por qué nos rompe la cabeza y el corazón (y nos los vuelve a armar), y qué pasa con los recursos que a veces se usan para escribirla.

Este año, no obstante, en la búsqueda por probar más y como resultado de los caminos de este año, el libro Anti-recetario. Reflexiones y talleres para el aula de Literatura, coordinado por María Florencia Ortíz, y Tus ojos, ese bello libro de poemas de Eduardo Abel Gimenez que reseñé por acá, me acercaron una nueva pista.

Anti-recetario se presentó en septiembre, en el VI Simposio de Literatura Infantil y Juvenil del Mercosur, y fue ahí donde, luego de escuchar a Florencia Ortíz hablar del trabajo volcado en este libro y las búsquedas de todo su equipo, lo conseguí. Tal y como indica su nombre, este libro ofrece reflexiones sobre la lectura y la escritura en el aula y una segunda parte de taller de escritura, con diversas propuestas sencillas y originales para animarse a experimentar con alumnos y valientes. 

Ahí encontré la pista, cuando pasando las páginas me crucé una propuesta orientada hacia la poesía que partía de la lectura de Tus ojos.

29 oct 2018

Huckleberry Finn y las voces

Las aventuras de Huckleberry Finn es una novela que se puede leer, releer y repensar. Además de la reseña hecha en el blog, y un primer post que se dedicaba a analizar la imagen y el espacio del circo en la novela, se puede pensar también, en cómo, por ejemplo, esta historia presenta una enorme riqueza en las voces de sus personajes.

Leí y trabajé con este relato en inglés, y siempre me resultó muy impactante la variación de registros en las voces. Es, evidentemente, una novela muy difícil de traducir, pero, incluso con esto presente, intentaré hablar un poco sobre la construcción de las voces en esta historia citando algunos pasajes y ofreciendo una traducción para aclararlos.

La novela comienza con esta aclaración del autor que resulta muy relevante para el tema:
“In this book a number of dialects are used, to wit: the Missouri negro dialect; the extremest form of the backwoods South-Western dialect; the ordinary "Pike-County" dialect; and four modified varieties of this last. The shadings have not been done in a hap-hazard fashion, or by guess-work; but painstakingly, and with the trustworthy guidance and support of personal familiarity with these several forms of speech.
I make this explanation for the reason that without it many readers would suppose that all these characters were trying to talk alike and not succeeding. The Author”
Que, en el inicio, dice algo así: “En este libro, se usan varios dialectos, a saber: el dialecto negro de Missouri; la forma más extrema del dialecto del sudoeste de las regiones remotas; el dialecto ordinario del “Condado de Pike”; y cuatro variedades modificadas de esta última”, y que luego aclara que el autor mismo se ha tomado el trabajo de informarse sobre todas estas formas de habla. Es una nota, dice el autor, para que el lector no se confunda y no crea que todos los personajes están tratando de hablar igual y fracasando.

Es una nota curiosa (y bien propia de un Twain mordaz), que muestra la preocupación presente en toda la historia por el trabajo con las voces. Hay un trabajo exhaustivo de parte del autor por construcción los diferentes dialectos y sociolectos con una precisión que bien podría permitir que con sólo escuchar cada diálogo pudiésemos identificar de qué personaje se trata.

22 oct 2018

Huckleberry Finn y el circo: pasiones dobles

Las aventuras de Huckleberry Finn es una novela muy famosa y conocida, leída, analizada y conversada por todo lector entusiasta que se la haya cruzado. Me tocó leerla hace ya un par de años, para la facultad, y en ese momento escribí una reseña acá, en el blog, con algunos primeros comentarios sobre qué me había gustado de ella.

Por suerte, el año pasado tuve la oportunidad de releerla y volver a trabajar con ella. En esa revisión de la historia, el capítulo en el que Huck visita el circo me llamó mucho la atención, por su escritura, por cómo es presentado el espacio del circo y lo que pasa ahí.

Esto sucede en el capítulo 22 donde hay una escena con muchas descripciones que resulta impactante, más aún por el contexto en el que se presenta. La descripción del circo que visita Huck aparece luego de la escena en la que Sherburn ha dado su discurso para evitar que la turba enardecida lo mate. Este antecedente, en mi opinión, ubica al lector en un lugar más cauteloso, atento a esa población de doble cara (que puede llegar a ser violenta), que hace que lo que sucede en el circo cobre otra densidad.

Allí, en cuanto llega, Huck destaca la grandeza y el asombro que le genera lo que ve: “Y cada dama tan fina y todas tan guapas como una pandilla de reinas de verdad, con unos vestidos que costaban millones de dólares y todos llenos de diamantes”. Sus ojos se detienen en las riquezas, en la cantidad innumerable de gente, en la proliferación de elementos: “llegaban todos a caballo de dos en dos, caballeros y damas al lado, los hombres en calzoncillos y camisetas, sin zapatos ni estribos y con las manos apoyadas en los muslos, tan tranquilos y tan cómodos, por lo menos veinte de ellos”.

5 oct 2018

De voces y daemonios

La lectura y discusión de Luces del norte, de Philip Pullman, con otros compañeros de la maestría que cursé este año me permitió prestarle una nueva atención a esta novela que, cuando la leí por primera vez en mi adolescencia, no resultó interesante.

¿Qué recuerdo de esa primera lectura? 

En primer lugar, la incomodidad de la traducción. Venía de la maravillosa experiencia de leer Harry Potter y el misterio del príncipe en inglés (primera gran lectura de un libro en su idioma original) y cruzarme otra vez con ciertos... ¿vicios? de la traducción del inglés me incomodó.

Lo segundo que recuerdo es la lentitud, el aburrimiento. Me había parecido, en aquel entonces, una novela aburrida, con poca acción, poco movimiento. Bueno, venía de Harry Potter.

No obstante, si bien la novela tiene avances y escenas aventureras, su foco no está allí, creo, o por lo menos, su fuerza no radica en eso. Con esta nueva lectura, pude rever cómo Pullman elige presentar el mundo creado y cómo construye los personajes, algo en lo que no me había detenido antes. 

Con mucha claridad, el autor muestra las particularidades de este mundo sin interrumpir la historia con largas explicaciones (por ejemplo, enseña la existencia y rol de los “daemonios” a medida que se desarrolla la historia, sin abrir paréntesis explicativos que detengan la acción) y revela la complejidad y ambigüedad de personajes como Marisa Coulter y Lord Asriel a partir de sus acciones y sus diálogos. Asimismo, pude volver a revisar el personaje de Lyra desde su construcción y su presentación: es una niña temeraria pero astuta, que en su primera escena ya desafía las reglas de los adultos, que juega con otros, es solidaria y, al mismo tiempo, osada y valiente. Es decir, una sólida protagonista de la historia y líder de la búsqueda que se despliega en la historia.

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