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28 dic 2021

Las mejores lecturas del 2021

El efecto pandemia no termina todavía. Este año fue un poco tomar los pedazos de todo y volver a armar la vida, el trabajo, incluso los gustos. El tiempo quedó corto para mucho pero algo de la lectura empezó a encontrar su lugar de nuevo, al menos entre los pliegues de la semana. 

Después de varios altibajos, logré alcanzar un total de 52 libros leídos (no tan bien pero no tan mal, ¿verdad?), y la sorpresa de este año fue la enorme, gigantesca variedad en los géneros y estilos. Por eso ahora, sin ningún orden en particular, llega la lista de las mejores lecturas del 2021, un año en el que el objetivo estuvo puesto en volver a disfrutar. Lecturas sorprendentes, encantadoras, originales, perturbadoras, todo junto, todo por acá:

22 dic 2020

Lo mejor del 2020

Este año nos regaló desafíos a todos: más grandes, más complejos, más dolorosos. En medio de tantas otras cosas, a mí me trajo uno muy complejo: la dificultad para leer. Imagino que habrá sido el encierro, el estar, constantemente, conmigo misma, que hizo difícil leer. Cuando los tiempos del afuera dejan de existir y todo es estar adentro, no es sencillo replegarse aún más para leer. ¿A alguien más le habrá sucedido esto? No pude dejar de preguntármelo todo el año.

No obstante, como con todo, se hizo lo que se pudo. Leí, menos, pero leí. De los 65 libros que anualmente me propongo como objetivo, llegué a los 53 (con el 54 en camino). No es un mal número, pero nunca es sencillo observar la meta no alcanzada. Pero en todas esas lecturas, como siempre, hubo hallazgos que valieron la pena e hicieron que, de a ratos, me olvidara del año y sus sucesos. 

Por eso, sin orden particular, estas son las mejores lecturas del año, más que recomendadas para regalar y regalarse, para leer en el verano y encarar con otro espíritu el futuro año:

1. Como una novela, de Daniel Pennac

No sabía qué esperar de este libro tan conocido, tan mencionado y recomendado, porque a veces las expectativas son crueles y arruinan lecturas antes de que empiecen. Pero Pennac no se dejó aplastar por esas expectativas: su escritura brutalmente clara en esta serie de textos me volvió a poner de frente a mi vínculo con la literatura y a mi experiencia como profesora en cómo acerco lecturas a mis alumnos. Sagaz y filoso, Daniel Pennac se pregunta por qué leemos y recomendamos leer y en qué momento eso se nos va de las manos y matamos la pasión. Además, este libro me regaló una de las frases más bellas: “El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir”. Delicioso.

26 dic 2019

Lo mejor del 2019

Este año termina con mucha lectura, el desafío de Goodreads terminado (unos 68 libros leídos sobre el objetivo original de 65, bastante bien) y varias incursiones a géneros que otros años habían quedado más relegados.

La poesía, por ejemplo, fue un hallazgo, mejor dicho, un nuevo encuentro. En medio de un año con un contexto económico y social pesado, en medio de la vorágine de la vida en la ciudad y de las vueltas intensas de las responsabilidades, la poesía se presentó como lo que realmente es: el modo de respirar y mirar el cielo, de encontrarse con eso que está más allá de lo pesado e intenso, de lo que de a poco devuelve la vida. Así que hubo mucha poesía.

De la mano de esto, y de la Diplomatura que cursé, hubo también mucha lectura crítica sobre poesía, educación y sobre cómo acercamos a los chicos a la lectura. Docencia y ganas de leer combinadas que, además, me llevaron a investigar el despliegue de la poesía en los jóvenes actuales y el rol de la escuela y las redes sociales en esto. Eso, por suerte, seguirá con el trabajo final de la Diplomatura.

Idas y vueltas, hallazgos inesperados y recomendaciones, el año concluye y es el momento de revisar qué lecturas quedaron dando vueltas y cuáles dejaron una marca. Estas son las mejores lecturas del 2019, en el orden que llegaron:

1. La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético, de Graciela Montes (Fondo de Cultura Económica)

Visionario y formativo, esas fueron las dos palabras con las que reseñé el libro en enero, cuando terminé de leerlo. Hacía tiempo que quería leer este libro pero siempre me había resultado difícil conseguirlo (me salvó la librería del FCE, finalmente). 

Graciela Montes propone una serie de ensayos definitivos, claros e incisivos sobre la infancia como momento central, momento importante y muy determinado culturalmente, y sobre el rol de la literatura y de la dicotomía fantasía/realidad en ese período.

Así, Montes defiende a capa y espada el espacio poético, porque es allí donde la experiencia humana se despliega con toda su potencialidad, estalla la creatividad y nuestra cultura puede convertirse en experiencia:
"Jugar nos ayudaba a entender la vida, y también el arte nos ayuda a entender la vida. Pero no porque los cuentos 'digan de otra manera' ciertos asuntos o expliquen con ejemplos lo que nos pasa sino por las consecuencias que trae habitarlos, aceptar el juego. Por esa manera de horadar que tiene la ficción. De levantar cosas tapadas. Mirar el otro lado. Fisurar lo que parece liso. Ofrecer grietas por donde colarse. Abonar las desmesuras. Explorar los territorios de frontera, entrar en los caracoles que esconden las personas, los vínculos, las ideas".
Esa es una de las miles de frases que subrayé en este libro que, evidentemente, lanzó mi año por el camino de la poesía y el arte.

26 dic 2018

Lo mejor del 2018

Se va otro año con todas sus lecturas. Se va otro desafío de Goodreads completo (para saber más sobre los casi 67 libros de este año, pasen por acá. Goodreads es una magia).

Y como el año ya se acaba, esta es una oportunidad ideal para revisar qué libros de todos los leídos durante estos meses fueron gratas sorpresas y encuentros que me cambiaron algo adentro. Así que, sin ningún orden especial, estos son los ocho libros que marcaron mi camino lector del 2018; los que merecieron cinco estrellas:

1. Quiere a ese perro, Sharon Creech.

Este libro cuenta, a través de poemas, la historia de un niño que debe escribir poesía para el colegio y no entiende cómo ni quiere hacerlo. La historia es un juego constante porque presenta la resistencia del protagonista y sus quejas a través de su propia escritura que, claro, es poesía.

Es un libro que retrata con perfecta claridad cómo la magia de los versos y las estrofas, del juego con el lenguaje y las imágenes, termina siempre filtrándose y encontrándose con la persona. Y, además, cómo siempre se puede descubrir que uno tiene cosas para decir y que la poesía es un camino muy posible para hacerlo.

2. El libro de todas las cosas, Guus Kujier.

Esta novela me partió un poco el corazón y otro poco la cabeza. Cuenta la historia de Tomás, un niño que anota todo lo que ve en su Libro de todas las cosas. Y lo que ve y lo que piensa no es chiste. Con un trabajo impecable en la narración, que es clara, sencilla, llena de humor y también ojo crítico, Kujier aborda temas como la violencia familiar, la religión, el fundamentalismo, la mirada de los otros y hasta la magia con una cintura increíble.

Esta es, realmente, una de las mejores novelas infantiles que leí en mi vida. Para no perdérsela.

12 dic 2018

Once libros para regalar

Se acercan las fiestas y siempre es una buena idea regalar y compartir libros. Este año las lecturas que llegaron hasta mis manos fueron variadas y coloridas, así que, ¿por qué no armar una lista con recomendaciones?

Estos son diez (bueno, once) libros que pueden tenerse en cuenta para regalar y leer en estas fiestas. Hay de todo: libros-álbum, poesía, novelas, cuentos, una variedad para todos los gustos y, también, para todas las edades, porque algunos de estos libros están pensados para los más chicos y, otros, para jóvenes lectores.

Acá están, diez (once) libros que pueden regalarse en estas fiestas:


1. A mi lado
Escrito por Anne Mulpas e ilustrado por Marjorie Pourchet.
Adriana Hidalgo Editora, colección Pípala.

Este libro álbum nos presenta a una niña que, un día, cansada de mirar siempre hacia adelante y de hacer lo que le piden los mayores, elige mirar a su lado y descubrir todo lo que el mundo tiene para ofrecerle.

La sencillez (y complejidad) de la trama en conjunto con las bellísimas ilustraciones crean un ambiente mágico y muy reconfortante que hacen de esta historia un rato de lectura encantador.



2. Alina, maga del mandarino
Escrito por Laura Escudero e ilustrado por Viviana Bilotti.
Editorial SM, colección El Barco de Vapor.

Alina, aburrida de ser siempre la misma, comienza a buscar cómo ser diferente y así se lanza a explorar observando los cambios de su jardín y la naturaleza. Con una hermosa y mágica prosa poética, acompañada por las ilustraciones, la historia de Alina se vuelve una canción, una melodía, que invita a ser parte del secreto, del misterio de la transformación.




30 dic 2017

Lo mejor del 2017

Se va otro año y se termina otro desafío de lectura de Goodreads. De los 65 libros que me había propuesto leer, logré leer 68 (!).

Así que llegó el momento de hacer un balance. Luego de revisar todos los libros leídos y de recordar experiencias de lectura, acá ofrezco una lista con aquellos que este año se llevaron una puntuación de cinco estrellas, sin ningún tipo de orden:

1. Siete llaves para valorar las historias infantiles, Teresa Colomer.
Era de esperarse que en esta lista hubiese un libro fruto de la maestría. Este texto nos lo enviaron como lectura crítica obligatoria de una de las materias y, a lo largo del bimestre, fuimos leyendo cada capítulo para trabajarlo. 
Este texto ofrece las claves esenciales para analizar libros infantiles y juveniles con una claridad asombrosa, con ejemplos de análisis que son espectaculares y con un sustento teórico que le da solidez a todo. Impresionante y muy entretenido.

2. Hacia una literatura sin adjetivos, María Teresa Andruetto.
Fue un año de muchas lecturas críticas, evidentemente (y de búsqueda de aprendizaje dentro del estudio de la LIJ). Esta compilación de ensayos y discursos de Ma. Teresa Andruetto también es preciosa, porque encontrarme con sus palabras animosas y bien claras sobre el acto de leer, pero también de escribir, fue una novedad. Sentí que me encontraba con mis propias ganas de leer y escribir.

3. La trilogía de Nueva York, Paul Auster.
El gusto del año, porque me tomé como misión personal leer estas novelas antes de viajar a Nueva York (¿Para disfrutar más? ¿Para entrar en el clima neoyorquino? Todo vale).
Por suerte no solo me encontré con la ciudad viva entre estas páginas sino también una clase magistral del arte de la ficción, el doble y la duplicación, y los límites difusos entre vida y ficción.

4. El pobre de Asís, Nikos Kazantzakis.
Un préstamo, un regalo, que me acompañó todo el verano pasado, me hizo recordar el viaje a Asís y, sobre todo, me sumergió en el misterio de la vida de Francisco y de su entusiasmo y entrega. No, no es una biografía común, Kazantzakis tiene un modo muy peculiar de crear climas y ambientes, y ahí está la gracia.

5. La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Le Guin.
La mejor, la Señora de la Ciencia Ficción, me ofreció en esta novela una historia que trajo una enorme cantidad de reflexiones y preguntas sobre la humanidad y lo que significa ser humano. Fue una procesión a través del invierno de Winter y cada paso confirmó la maestría de Le Guin.

6. Stoner, John Williams.
Una novela que quedó en el medio, porque la empecé en diciembre de 2016 y la terminé en enero de este año, pero que no puedo dejar de mencionarla en esta lista porque se ganó las cinco estrellas a la velocidad de la luz.
Williams también da una clase magistral sobre el ritmo de la escritura, el encadenamiento de escenas, el paso del tiempo y el desarrollo de personajes. Suave y fluida y, al mismo tiempo, densa como una vida entera, Stoner fue un placer.

Pero esto no termina acá: también hubo otras lecturas que, aunque no hayan alcanzado el puntaje perfecto, sí fueron historias movilizantes, sorprendentes, escalofriantes y entretenidas, así que acá están las menciones especiales de este año:

- Nada, Janne Teller.
Leída hace poquito, con reseña en el blog y todo, esta novela me arrancó el aire y me hizo atravesar una dura progresión de crueldad y sin sentido en la vida de un grupo de niños.

- Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson.
Otra novela oscura y gótica, que también tuvo su reseña y que disfruté porque me ofreció una narradora especial y bien engañosa.

- Sin los ojos, Esteban Valentino.
Una novela sencilla, delicada, que, entre otras cosas, desarrolla el ingreso a la adolescencia de una niña con un cuidado y una honestidad hermosas.

- Fundada sobre roca, Louis De Wohl.
Lectura sorpresa, porque no pensé que me iba a gustar tanto. Un desarrollo de la historia de la Iglesia desde sus inicios hasta la actualidad con veracidad histórica pero, también, con pequeñas interpretaciones misionales.

Y lo último a destacar de este año es, sin duda alguna, la fabulosa posibilidad de haber conocido a David Almond, y de haberlo escuchado en una ponencia (¡Tan británico! ¡Tan tranquilo!). Por eso, las novelas que leí este año escritas por él también reciben mención: Skellig, El niño que nadaba con pirañas (ilustrado por Oliver Jeffers) y Slog's Dad (ilustrado por Dave McKean).

Fue un año muy variado, con lecturas de todo tipo y con búsquedas más potenciadas, sobre todo gracias a haber empezado a estudiar de vuelta.

Me quedo con ganas de saber cómo seguirá esto y qué maravillas y aventuras literarias traerá el 2018.

¡Feliz año!

18 dic 2017

5 libros álbum (que pueden ser regalos)

Este año, después de mucha búsqueda (y con mucha alegría), comencé a cursar el Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil que dicta la Universidad Autónoma de Barcelona junto con el Banco del Libro de Venezuela. 

Está resultando toda una experiencia: se cursa a distancia, los profesores son muy amables y atentos, y la variedad de nacionalidades de los alumnos transforma los intercambios en los foros en encuentros con palabras y expresiones nuevas. Sin embargo, lo que más disfruto es cómo me estoy cruzando con un montón de lecturas que, de otro modo, nunca hubiera conocido.

Entonces, en honor al cierre del primer período de cursada, en esta sencilla lista comparto las mejores joyas literarias, los mejores libros álbum, que tuve la suerte de cruzarme:

1. Letras al carbón, de Irene Vasco (autora) y Juan Palomino (ilustrador).
Una historia sobre la importancia de saber leer (y de la presencia de la gente que puede enseñar a hacerlo) contada, en su gran mayoría, por las hermosas ilustraciones.

2. La composición, de Antonio Skármeta (autor) y Alfonso Ruano (ilustrador).
¿Cómo se vive en tiempos de dictadura militar? Esta historia presenta, con mucha sencillez, a Pedro, un niño que percibe tensión en sus papás, en sus amigos, en la ciudad, y que se va desplegando (y entendiendo) en medio de las circunstancias.

3. La recta y el punto, de Norton Juster.
Una ingeniosa historia de amor entre, sí, una recta y un punto. Es graciosa, ocurrente, tanto que, por primera vez, me sentí encantada por la matemática.

4. Cepillo, de Pere Calders (autor) y Carme Solé Vendrell (ilustradora).
Un libro muy peculiar sobre un cepillo que se transforma en perro, que juega con los límites entre lo real y lo fantástico no solo en el contenido de la trama sino también en la percepción del lector.

5. El guardián del olvido, de Joan Manuel Gisbert (autor) y Alfonso Ruano Martín (ilustrador).
Una obra nostálgica, poética, y llena de maravilla sobre el lugar que las cosas (y las personas) ocupan en el mundo. 

Y como un extra, estos son los dos cuentos para rastrear y leer que disfruté leer y analizar en este período:
1. “Entre la espada y la rosa”, de Marina Colasanti.
2. “En un latido”, de Montse Ganges.

Por qué no, esta lista puede servir también como una guía de regalos para Navidad (qué mejor que regalar historias). La mayoría de estos libros se pueden conseguir rápido y sin problemas en la librería online Donde viven los libros.

¡Veremos qué más trae la cursada!

30 dic 2016

Lo mejor del 2016

Otro año se cierra y se acaba un nuevo desafío de lectura.
Este año, sobre un total de setenta libros propuestos a comienzo de año, logré leer setenta y uno. Y Goodreads me ofrece este balance:


Y, por supuesto, además del libro más corto y el más largo, entre todos eso hubo algunas lecturas realmente memorables. Estos son los tres libros del año que merecieron cinco estrellas:

1. La casa de papel, Carlos María Domínguez.

Una novela bien cortita y deliciosa, creada y pensada para amantes no sólo de la lectura sino del libro como objeto. La trama rodea el misterio que deja la muerte inesperada de una profesora y la llegada de un libro destinado a ella. Desde ahí, la historia se abre en la búsqueda de un hombre que construyó una casa con los libros de su biblioteca, y se sumerge en el misterio pero, sobre todo, en el amor por los libros y la manía por su cuidado.

La novela está repleta de frases fabulosas sobre el vínculo que los lectores establecen (establecemos) con los libros y cómo nos volvemos fanáticos delirantes cuando se trata de darles lugar en nuestra vida, planes e ideas. Un ejemplo:
"Los libros cambian el destino de las personas. Unos leyeron El tigre de la Malasia y se convirtieron en profesores de literatura en remotas universidades. Demian llevó al hinduismo a decenas de miles de jóvenes, Hemingway los convirtió en deportistas, Dumas trastornó la vida de miles de mujeres y no pocas fueron salvadas del suicidio por manuales de cocina. Bluma fue su víctima. 
Pero no la única. El viejo profesor de lenguas antiguas, Leonard Wood, quedó hemipléjico al recibir cinco tomos de la Enciclopedia Británica en la cabeza, desprendidos de un estante de su biblioteca; mi amigo Richard se quebró una pierna al intentar llegar hasta ¡Absalom, Absalom!, de William Faulkner, mal ubicado en un anaquel que lo llevó a caer de la escalera. Otro amigo de Buenos Aires enfermó de tuberculosis en los sótanos de un archivo público y conocí a un perro chileno que murió indigestado con Los hermanos Karamazov, después de devorar sus páginas en una tarde de furia".
Una novela que reflexiona sobre la bibliomanía y las múltiples alegrías y locuras que trae unidas.

2. Margot - La pequeña, pequeña historia de una casa en Alfa Centauri, Toño Malpica.

Esta novela fue un hallazgo, una maravilla de la literatura infantil que llegó hasta mis manos gracias a un préstamo. Narra la historia de Margot, una niña que vive y trabaja en un basurero pero, al mismo tiempo, es una superhéroe.

Es una historia cruda y, en ciertos momentos, hasta triste, que trae al centro cuestiones sobre los estilos de vida según los diferentes niveles adquisitivos y las diversas búsquedas y aspiraciones de vida. Sin embargo, nada esto se vuelve el eje de la historia. Margot es siempre su centro, Margot y su papá, sus amigos, sus mascotas, la gente con quien tiene contacto; Margot y su propia mirada sobre la vida, y todo lo que aprendió de su papá y de su familia en el basurero. Y todo, además, queda impregnado de una liviandad, de una alegría y una sencillez que muestran que la vida no depende de nada más que de uno mismo y de las ganas que se tengan de vivirla.

Es entretenida, agridulce y su escritura enlaza cada capítulo como eslabones en una cadena, haciendo que leer esta novela sea un paseo. Excelente.

3. Shouldn't you be in school? (¿No deberías estar en el colegio?), Lemony Snicket.

Este es el tercer título de la última saga de Lemony Snicket, llamada All the wrong questions (Todas las preguntas equivocadas). La primera novela es Who could that be at this hour? (¿Quién podría ser a esta hora?), la segunda, When did you see her last? (¿Cuándo la viste por última vez?) y, la cuarta y última, Why is this night different from all other nights? (¿Por qué esta noche es diferente a todas las otras noches?).

Como todo lo que sale de la mente de Snicket, esta saga es un delirio absoluto. Narra la historia del joven Snicket, que comienza a formarse dentro de una asociación ultra secreta llena de misterio e intriga. Las novelas siguen sus vueltas y aventuras en un pueblo lejano, con personajes tan extraños y misteriosos como el propio oficio del protagonista.

Con una escritura ácida y melancólica, irreverente y llena de giros ingeniosos, Snicket autor regresa con vivacidad a la literatura, en este caso dentro del género policial negro. Además, suma puntos porque también regresan algunos temas de Una serie de eventos desafortunados y siempre queremos leer más sobre eso.


Estas son las tres joyas que me llevo del 2016. Sin embargo, ningún balance de fin de año está completo sin alguna mención especial. En este caso las menciones les tocan a libros que, si bien no llegaron a la máxima calificación, sí me ofrecieron lecturas maravillosas. Los elegidos son:

- El perro del peregrino, Liliana Bodoc.
Es una novela de capítulos breves, que cuenta la historia de este perro que, si bien nunca se dice explícitamente, acompaña a Jesús durante algunos años de su vida. Gracias a la prosa delicada y bellísima de Liliana, esta historia es dulce, respetuosa y, además, amena.

- El cielo de los animales, David James Poissant.
Una colección de cuentos crudos, secos, con personajes mediocres y vidas truncas. Poissant tiene una escritura pertinente: todo lo que cuenta es importante, incluso aunque se trate de una digresión en el relato. Recomiendo especialmente "100% algodón", un cuento perfecto.

- Arcilla, David Almond.
Una novela bien extraña y vertiginosa, en la que las preguntas sobre el bien y el mal toman protagonismo y los personajes quedan inmersos en un ambiente ominoso, de amenaza constante. El malestar se extiende a medida que avanza la novela y eso la hace fabulosa. Por acá hay una reseña más completa.

EXTRA: Harry Potter y el legado maldito / Animales fantásticos y dónde encontrarlos (guión), ambos de J.K. Rowling.
Sabemos que no han sido grandes ejemplos de escritura y que, en algún punto, muchas cuestiones en ambas historias (sobre todo en la primera) están traídas de los pelos. Pero nunca deja de ser una maravilla leer sobre el mundo mágico, su crecimiento, sus costumbres y sus modos. Fueron una sorpresa del año y no sé si alguna vez podré realmente dejar de lado a Rowling en mi selección de las cosas que más me gustaron del año (y de la vida, para qué mentir).

¡Adiós, 2016!
Que el año que viene nos traiga más libros, nuevas sorpresas y, sobre todo, aventuras literarias.

18 dic 2016

Ciencia ficción y más ciencia ficción

Con las primeras tardes de sol y gusto a tiempo libre, las ocasiones para leer y disfrutar (¡finalmente!), se multiplican. Y, en esta ocasión, volví a sumergirme en la ciencia ficción y en todas las alegrías y, sobre todo, tristezas que tiene para ofrecer.

Acá, entonces, una lista de recomendaciones de libros, películas y series para estas fiestas y para el verano que se acerca a toda velocidad.

1. Monstruos por el borde del mundo, Eduardo Abel Gimenez.
Hay un pueblo donde todos sueñan con monstruos y, horror de horrores, esos monstruos se hacen realidad al día siguiente. Pero el protagonista no, él sueña con Carmen. Y Carmen, evidentemente, no es un monstruo. 

La historia no regala mucha información al principio, y juega con la incertidumbre constante. De a poco, en capítulos breves y fáciles de seguir, se revela con sencillez  y en medio de las aventuras que deben atravesar, qué vínculo existe entre los dos protagonistas y, más importante aún, dónde vive cada uno y cómo están conectados esos lugares.

2. Solaris, Stanisław Lem.
La llegada de un psicólogo a Solaris, un planeta cubierto en su gran mayoría por una especie de océano negro, ubica al lector en el medio de un ecosistema extraño que aún no ofrece respuestas claras a los científicos.

La historia gira en torno a ciertas "apariciones" que ponen en tela de juicio la capacidad humana de discernir y, además, los valores de la vida y, en tal caso, del amor. Lo desconocido se presenta en primera instancia con la impronta del siniestro freudiano (lo familiar como algo extraño; lo conocido como algo alienado pero que conserva el aspecto usual) pero, a medida que avanza la historia, muta y se transforma con sutileza en lo conocido, desequilibrando las decisiones de los personajes y sus certezas.

Plagada de análisis científicos y monólogos interiores del protagonista, la novela presenta con fuerza la desolación propia del ser humano que se descubre pequeño y abrumado por el vasto universo.

3. Nunca confíes en una computadora, Verónica Sukaczer.
Una serie de cuentos muy atrapantes concentrados en ilustrar el modo en que la ciencia y la tecnología afectan negativamente a la humanidad. Un trabajo con el tópico del "hombre versus la máquina" en el que la máquina no siempre se rebela de modo súbito y notorio. 

Este libro se puede leer mientras se miran las tres temporadas que existen hasta ahora de...

4. Black mirror (serie).
Ídem al libro anterior, la temática que estructura esta serie antológica es el avance de la tecnología y su peso sobre la humanidad. Todos los capítulos presentan diferentes variedades de mundos futuros en los que la tecnología, especialmente aquella vinculada al uso de celulares, internet y redes sociales, han afectado a la humanidad alienándola y atándola. Para mirar de un tirón en Netflix y terminar con el corazón aplastado.

5. Arrival (La llegada, 2016), película de Denis Villeneuve.
Recién estrenada este jueves, la nueva película de Villeneuve, categorizada por él mismo como "dirty science fiction", es un canto no sólo al género sino a la esencia del mismo, el cuestionamiento de ideas y conceptos centrales para la humanidad como, en este caso, la cooperación universal, la unión entre lo individual y lo colectivo, la capacidad de escuchar y recibir a otros, la comprensión, la tolerancia y el lenguaje y sus alcances.

La dirección, la fotografía y la banda sonora acompañan con fuerza este guión basado en "The story of your life", un cuento de Ted Chiang (que no leí y me tocará hacerlo) que presenta la historia de una lingüística contratada por el ejército para descifrar el lenguaje de unos alienígenas recién llegados a la Tierra. La película despliega suspenso en medio de una trama que, a medida que se va desovillando, se descubre que está mucho más enmarañada de lo que se creía. 

Simplemente brillante.



3 ago 2016

Europa y sus libros

El mes pasado estuve en Europa. 

Atravesé gran parte del continente en un lapso de treinta días y con la compañía de dos amigas que entienden que parte de mi cabeza está dedicada a pensar sólo en libros.

Vi maravillas, me encontré con otras culturas, otros idiomas, nuevas comidas y sabores, música bastante conocida y gente muy amable.
Y me encontré con libros y, sobre todo, con que allá también valoran la palabra escrita, la veneran y la atesoran.

Así que en un intento por compartir algo de todo lo que recibí y descubrí allá, armo este post con mis encuentros literarios en Europa (en orden de llegada, sin ánimos de armar un ranking, porque cada lugar me dejó un sabor distinto y unas ganas diferentes de sentarme a leer y a escribir).

1. Librería Acqua Alta
Venecia, Italia.

Era uno de esos mitos que se leen en las listas de Buzzfeed ("Las 10 mejores librerías del mundo"; "Librerías que todo booknerd debería conocer", etc, etc.). Las fotos que había visto inflaban aún más ese estatus mítico. Se veía preciosa e inverosímil, una librería condenada por su ubicación tan baja y cercana a los canales, tan vulnerable a las crecidas del agua, que, sin embargo, había hecho de su gran debilidad, su mayor atractivo.

Y es todo eso. 

En la entrada hay un cartel que anuncia que se está por entrar a la librería "más bonita del mundo". Sus pasillos son estrechos pero porque a los costados se alzan paredes altísimas de libros apilados unos sobre otros. Están sobre mesas, barcos, góndolas y bañaderas; recostados sobre cuadros, hechos escaleras, funcionando como almohadas de gatos. Todos en italiano y todos impregnados de un aroma húmedo.

Su mayor tesoro es un rincón con dos sillas y un silloncito desvencijado que da a una puerta sin puerta que desemboca en el canal. El agua lame el borde y amenaza con entrar en cualquier momento. Sin embargo, los libros ahí también se asoman desde las estanterías y desafían el peligro del agua. Sentarse a leer ahí, acompañado por el chapoteo de las pequeñas olas contra la piedra y los murmullos de las góndolas que pasan cerca es como estar dentro de una de las historias que encierran los libros de ese lugar.


2. Internationale Jugendbibliothek
Múnich, Alemania.

A esta biblioteca, que está ubicada en el Schloss Blutenburg, un castillo completito, la tenía en la mira hacía tiempo. Es la mejor biblioteca (y también la más completa) de literatura infantil y juvenil. 

No está en el corazón de Múnich, hay que tomarse un tren y un colectivo para llegar. Pero está en una zona residencial tan preciosa, y los jardines que rodean el castillo (y que ahora son parque) están tan cuidados que resulta placentero hacer el viaje para visitarla.

Que una biblioteca esté dentro de un castillo es un sueño casi equiparable a la biblioteca de la Bestia en la película de Disney. Resulta muy especial considerar que allá ese es el lugar que ocupan los libros.


Pude visitar poco, porque una parte estaba cerrada cuando fui, pero el ambiente es tan calmo y el silencio del castillo tan respetuoso que dan ganas de quedarse leyendo y estudiando las historias de esos libros. 

Quiero volver.

3. British Library
Londres, Inglaterra.

Era una tarde húmeda y calurosa y caminé hasta allá. No esperaba un edificio rectangular y escondido. Tampoco esperaba entrar y encontrarme con una biblioteca en el medio, alta, que atravesaba todos los pisos como un árbol que no pudo evitar crecer, rodeada de vidrios. Esa es la biblioteca del rey y nosotros, aldeanos pobres, sólo podemos admirarla por afuera.

Hay muchos pisos y cada uno tiene alguna temática. Hay también sillas, mesas y sillones por todas partes. Todo invita a quedarse estudiando, charlando, leyendo. 


En la planta baja, un pedazo de cielo: los tesoros de la biblioteca, que abarcan desde la Biblia de Gutenberg hasta manuscritos de Jane Austen y canciones de Los Beatles. No se permite sacar fotos y la sala está inundada de un silencio contemplativo que hace más sencilla la tarea de absorber semejantes maravillas con los ojos.

Me quedé un buen rato. Me senté entre estudiantes y merendé con los ojos clavados en la inmensidad de la biblioteca del rey. Y pensé que podría vivir ahí adentro, para siempre.

4. Shakespeare & Co.
París, Francia.

Otra librería que también es parte de las listas de Buzzfeed. La más linda, la más artística, la más mítica, la más, la más. Había escuchado mucho sobre ella y sus joyas escondidas. 

Y está llena de libros hermosos, y tiene una sala de lectura con algunas ediciones muy antiguas que no se venden. Y, sí, hay un piano, libre y disponible para quien se anime a acariciar sus teclas, y hay colchones por todas partes. 

Y lo que está, lo que más me conmovió, fue el aire, el ambiente, que hablaba de un respeto profundo y absoluto no sólo por la lectura sino, y quizás especialmente, por la escritura. Mientras recorría los pasillos angostos tuve la sensación de que ahí también, encerrados en las páginas de esos libros, estaba la sed de sus autores, el anhelo y la pulsión por escribir que habían tenido y que habían dado como fruto esas mismas historias.


Había un rincón, pequeño y abarrotado de libros, con una máquina de escribir. Ahí se podía dejar un mensaje o sentarse a leer los papelitos pegados a la pared y el techo. O sencillamente sentarse y estar. En ese ratito de experimentar con la máquina y el papel, de jugar a ser una escritora antigua, de animarme a dejar mi huella en ese pequeño rincón de París, sentí que esa sed de escritura (de arte libre, de creatividad, de imaginar y no calcular) también se me pegoteaba en el corazón. 


Durante todo el viaje entré a muchas librerías más y me compré unos cuantos libros (mi valija lo sintió). Estos cuatro lugares representan la sensación que me atravesó todo el mes: la maravilla de descubrir (y confirmar) que leer es un tesoro de todos, que escribir es un regalo para todos. Que no importa dónde se esté en el mundo, contar una historia es siempre un momento especial, de magia, de comunión.

Mi viaje se terminó, pero me quedan los libros, las anécdotas y esta sed insaciable por escribir. Acá empiezo.


31 dic 2015

Lo mejor del 2015

Otro año, otro desafío de Goodreads alcanzado con éxito:

2015 Reading Challenge

2015 Reading Challenge
Maru has completed her goal of reading 80 books in 2015!
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El plan era leer 80 libros y llegué a los 82 (lo que, según Goodreads, da un total de 20.053 páginas, que es una locura). Avancé con muchas de las lecturas que estaba esperando desde el año pasado: algunas cumplieron con sus promesas de grandes aventuras y personajes fascinantes, y otras me dejaron con gusto a poco. 
Y, revisando los 82 libros, descubro que hubo seis libros que alcanzaron la exigente puntuación de cinco estrellas totales. Estos son, sin orden de importancia, los mejores libros de este año:

1) Boy: Tales of childhood y Going solo, de Roald Dahl.
Si alguien alguna vez leyó algo de Dahl sabrá sin problemas por qué estos libros tiene cinco estrellas cada uno. Boy (cuya reseña está por acá) es un relato hermoso de su infancia, cargado del estilo crudo y lleno de humor de Dahl, y Going solo continúa en el mismo tono, logrando transformar su vida en una gran aventura literaria.

2) Persépolis (#1-4), de Marjane Satrapi.
Esta espectacular novela gráfica traslada a Irán a través de los ojos de una niña, luego adolescente, y presenta con agudeza los conflictos políticos y sociales del país. Es, en mi opinión, una saga tan relevante y reveladora como Maus.

3) Algo que domina el mundo, de Franco Vaccarini.
Qué gran sorpresa fue este libro: un relato acertado y profundo (pero muy sencillo a la vez) sobre la adolescencia y sus vueltas, que me dejó encantada y con ganas de cruzarme con más lecturas argentinas como esta. Acá está la reseña completa.

4) Station eleven, de Emily St John Mandel.
Una novela rara, que aparentemente no tuvo mucha trascendencia, pero que juega con las historias corales, con una propuesta apocalíptica muy atípica y que, en medio de todo eso, teje con simpleza un abanico de personajes complejos.

5) El hombre ilustrado, de Ray Bradbury.
Tenía grandes expectativas para este libro y cumplió con todas. Cada cuento es un mundo en sí mismo y en todos la ciencia ficción funciona como escenario para el drama humano de turno. Espectacular.


Extra: Una serie de eventos desafortunados, de Lemony Snicket.
Siempre hay un extra, mis listas jamás están completas. Este año leí los libros 5 a 13 de esta saga, que ya había empezado en 2013. Son muchos libros y es mucho lo que tengo para decir, pero, en principio, menciono que es una maquinaria literaria perfecta y que presenta todos los tópicos que me vuelven loca: niños protagonistas inteligentes, un universo extraño, imágenes góticas, un narrador-personaje misterioso y un juego literario de palabras y recursos que deslumbra. Acá hay un primer post analizando algunas de todas estas cosas.



Adiós, 2015, ojalá que el 2016 traiga más libros merecedores de cinco estrellas y, sobre todo, historias y personajes que sigan abriendo los horizontes.


6 ene 2015

Nueve libros para el 2015

¡Empezó el año! Después de unas breves vacaciones, y para actualizar antes de irme de vuelta, traigo una primera entrada para entusiasmarse.

¿Qué libros que se publican este año espero con más ganas? Acá, nueve libros que me tienen mirando el calendario:
9. Red Queen (Red Queen trilogy, #1), Victoria Aveyard.
Fecha de publicación (EEUU): Febrero
No puedo evitar localizar e incluir el inicio de alguna trilogía/saga, porque siempre hay que estar listos para entregarle el corazón y las emociones a otras historias. Esta se ve bastante bien porque la están promocionando y reseñando más o menos así: "It's like an X-Men dystopia stuck in a high fantasy world on crack" (Es como una distopía X-Men en un mundo de alta fantasía drogado). Ya está.

8. An ember in the ashes, Sabaa Tahir.
Fecha de publicación (EEUU): Abril.
Este libro está recibiendo tantas buenas, no, excelentes reseñas en Goodreads que me da miedo. Sé muy poco de qué se trata, pero ya lo tengo agregado a mi lista de "quiero leer ya". ¡Y no es una saga, punto para mí!

7. The sword of summer (Magnus Chase and the gods of Asgard, #1), Rick Riordan.
Fecha de publicación: Octubre.
¡Mi querido Rick! ¡Regresás a partirme el corazón! Otra saga, otros dioses, otros personajes, otras tramas absurdas y poco arriesgadas (asumo). No me importa, este hombre es un chanta y no puedo evitar quererlo.


6. End of days (Penryn and the end of days, #3), Susan Ee.
Fecha de publicación (EEUU): Mayo.
Otra saga extraña (bizarra, me animaría a decir) que también me sorprendió porque me obligó a liquidar los dos primeros libros mientras preparaba un final para la facultad. El tercer libro de la saga promete mucha locura y mucha acción porque se tienen que cerrar y responder muchas incógnitas.

5. Libro/s misterioso/s y sin nombre de Salinger.
Fecha de publicación: ????
Ya hace ¿dos años? que todo es locura y emoción porque se cumplió el plazo que dejó Salinger para que se publicara la montaña de cosas que escribió y nunca dejó que vieran la luz. Técnicamente la publicación de algo de todo esto está permitida a partir de este año así que, WOW, AMAZEMENT, mi corazón salingeriano (?) llora de emoción porque pronto saldrá algo nuevo. (Y si no me creen, lean esto)

4. Claro que no es fácil, Silvia Braun.
Fecha de publicación: Marzo/Abril
La novela ganadora del premio El barco de vapor de SM siempre tiene reservadas sorpresas. Así que la de este año me entusiasma, más ahora que le vengo siguiendo de cerca la pista. Además, me encantaría leer también las otras dos obras que recibieron menciones especiales. Por acá hay una descripción detallada de las novelas.

3. Fairest (Crónicas lunares, #0.1), Marissa Meyer.
Fecha de publicación (EEUU): ¡Enero!
Una buena estrategia de Meyer, que, en medio de la eterna espera por el último libro de esta saga nos regala un adelanto único: la historia de la reina Levana, la mala mala de la saga. Parece, además, que el libro incluye ilustraciones, así que seguro que es carísimo. No es ninguna tonta Meyer.

2. Winter (Crónicas lunares, #4), Marissa Meyer.
Fecha de publicación (EEUU): Noviembre.
¡Se termina! El último libro de la saga sale casi a fin de año y la espera ya hace tiempo que es insoportable. Otra saga que fue una sorpresa muy grata, con interpretaciones redondas y modernas de cuentos de hadas clásicos. Ya quiero conocer a Winter.

1. Untitled (Trono de cristal, #4), Sarah J. Mass
Fecha de publicación (EEUU): Septiembre.
¿Qué está pasando? Esta saga iba a ser una lectura vicio/chiste, ¿por qué el libro cuatro, que todavía no tiene título, es decir, que va a salir Dios sabe cuándo, está en esta lista? Porque, oh libreros, esta saga se dio vuelta por completo y se transformó en un dramón épico-fantástico de los mejores y ahora muero por saber qué pasa con Celaena, Rowan, Manon y todos los personajes que andan dando vueltas por ese mundo a punto de colapsar.


Pero, así y todo, mientras estaba armando está lista me di cuenta que está muy, MUY incompleta. Traté buscando en Google y en páginas de algunas editoriales, pero es muy difícil (o por lo menos, a mí me resultó difícil) encontrar futuras publicaciones de autores argentinos de literatura infantil y juvenil que no estén vinculadas a un premio. Sé que se vienen algunos que quiero leer, pero no puedo ni siquiera nombrarlos. Me gustaría poder armar más expectativas sobre libros que estoy casi segura que van a estar muy buenos de autores locales.

¡Ojalá llegue fin de año y tenga comentarios para hacer de todos estos libros (y los pueda recomendar a todos, porque todos sean geniales) y de muchos libros argentinos!




31 dic 2014

Lo mejor del 2014

Se va otro año y puedo decir con alegría que esta vez sí alcancé el desafío de Goodreads:


Ochenta y tres libros, no está nada mal.


Y mirando esos ochenta y tres libros viene el balance: ¿Cuáles fueron las mejores lecturas de este año? Acá, una lista con los cinco libros que, en mi opinión, merecieron reseña con cinco estrellas:

1. Reflections, on the magic of writing, de Diana Wynne Jones
No lo reseñé todavía (¿podré hacerlo algún día? Es la maldición de los libros excelentes, ¡¿cómo se reseñan y cómo se les hace justicia?!), pero hay un post dando vueltas con algunas ideas inspiradas por este y otros libros similares. Leer este libro fue como volver a abrir los ojos. Fue descubrir una amiga en Diana. Las anécdotas que cuenta son espectaculares y muy sencillas, y la mirada que ofrece sobre cómo escribir es tan cruda y real que dan ganas de ponerse a escribir. Además, tiene unas ideas geniales y graciosas sobre el género fantástico.

2. Maus I y II, de Art Spiegelman
Jamás había escuchado hablar de este/estos libro/s y tampoco tengo mucha experiencia en novelas gráficas, pero una amiga apareció un día totalmente fascinada (y con anécdotas graciosas de sus viajes en colectivo con este libro en mano, que en la portada tiene una esvástica enorme, atravesando justo el barrio judío) y me los prestó. Me voló la cabeza. No sólo la historia que se narra es como un nervio expuesto, sin delicadezas, y cruda; todo el horror nazi y el horror posterior a la guerra, que invade la vida de los sobrevivientes pero también de sus hijos, sino que además los dibujos que la acompañan (y que a veces dicen más que las palabras) son magníficos. Y esto ya se hace obvio cuando se comienza la lectura y se descubre que cada grupo humano es representado por un animal diferente.

3. The girl with all the gifts, de M. R. Carey
Este sí logré reseñarlo. Y no sé si me animo a agregar algo más. Esta historia es como una piña en la panza, que deja sin aire y recién lo devuelve después de un tiempo, cuando ya es hora de apreciar el libro en todo su esplendor.

4. El castillo ambulante (y el resto de la saga también), de Diana Wynne Jones
¡Parece que este fue el año de Diana! Hubiese leído más de ella, pero es casi imposible conseguir sus libros. Esta saga también logró hacerse un lugar en el blog y creo que la reseña explica bastante porqué me encantó. Diana presenta un uso original y desviado de la magia en Howl y sus compañeros que nunca deja de tener sentido y que no necesita de reglas ni estructuras para funcionar. Además tiene un estilo muy sutil y muy gracioso.

5. On writing: a memoir of the craft, de Stephen King
Este año también fue el año de la escritura. De nuevo, este libro aparece mencionado (e inspira) este post. Definitivamente hay algo muy tentador en leer el detrás de escena de los grandes escritores. Y Stephen King relata cosas semejantes a las que describe Diana (con menos optimismo y alegría, en algunos casos): escribir es entregar todo, dar el tiempo, la creatividad, el espacio mental. Pero, por sobre todo, es hacer lo que se ama.

Y como extra, un libro que no alcanzó las cinco estrellas exactas por muy poco pero que me sorprendió más de lo que esperaba (y que encima fue lectura de la facultad):

Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Le tenía miedo porque me habían dicho que era difícil, que no se entendía, que qué sé yo cuántas otras cosas. Y encima es finito, a simple vista da a entender que es uno de esos libros inexpugnables. Pero me encontré con una historia actual, con un nuevo nivel de realismo mágico (que nadie me escuche decir esto porque Rulfo NO es un autor de realismo mágico, perdón profe) que levantaba huesos de los muertos y hacía llover. Me divertí mucho analizándolo y, finalmente, escribí una monografía sobre el colapso de las certezas en esta novela con la que estoy bastante contenta. Y vuelvo a recomendar este artículo de Jean Franco, "El viaje al país de los muertos", para acompañar esta novela tan tétrica y hermosa.



Fue un año divertido, con libros que sorprendieron y otros que fueron grandes hallazgos. Espero el año que viene completar nuevamente el desafío de Goodreads pero, y sobre todo, tener la oportunidad de leer algunos cuentos o novelas que me descoloquen por completo y me enamoren.

¡Ojalá que el 2015 traiga lecturas maravillosas! Gracias por la compañía (¡y todos los comentarios, acá y en facebook!) de este año.





17 dic 2014

Cinco libros que marcaron mi infancia

Mientras leo y preparo y organizo (con una lentitud asombrosa, como siempre) las próximas reseñas que quiero publicar, y en vistas de que se viene Navidad y la nostalgia está a flor de piel, se me ocurrió concretar un post que venía pensando desde hace tiempo:

¿Qué pasa si me pregunto qué cinco libros que haya leído durante mi infancia me marcaron?

Me echo al piso a llorar porque de primeras me parece imposible. ¡¿Sólo cinco?! ¿Y a qué se refiere con "marcar"?

Pero después me di cuenta de que algunos libros se habían quedado dando vueltas más tiempo que otros (y que quizás eso era "marcar": haberse ganado un lugar en el corazón y en la memoria) y me pareció que esto podía ser una gran aventura.

Empecé a leer cuando era muy chica y mirar para atrás revela una lista infinita de títulos de libros. Así que me voy a limitar: ¿qué libros marcaron mis años de primaria, de primero a séptimo? Las respuestas son muy variadas y las voy a enumerar a partir de lo que recuerdo hoy, que tengo 24 años, qué me generaron estos libros cuando los leí.

1. Más chiquito que una arveja, más grande que una ballena, Graciela Montes
El primer libro oficial que recuerdo haber leído en mi vida. Era la "bibliografía obligatoria" de primer grado (¡para todo el año!). Una mañana mamá me pasó a buscar por el colegio y cuando salí, me dio el libro. "Esto es lo que van a leer con la seño", aclaró. Y nos subimos al colectivo, que iba desde Flores hasta Floresta (o sea, un suspiro) y yo, parada, porque no había donde sentarse, me leí el libro entero. Entero. "Me gustó, ma, ¿qué más hay para leer?". Y creo que ahí mamá se dio cuenta de que iba a tener que empezar a rellenar la biblioteca con libros para una nueva lectora.

2. Marisa que borra, Canela
Ay, no sabía que era de Canela, me acabo de enterar. Este libro lo compró mamá en una feria del libro del cole (dato importante dentro de esta sección: mi colegio organizaba una feria del libro en el salón de actos; invitaba editoriales de libros infantiles y por toda una gloriosa semana el salón de actos se llenaba de stands con libros, muñecos y muchas páginas por revisar). Qué extraño y qué emocionante: Marisa borraba las cosas que no le gustaban y atravesaba la ciudad dejando una huella muy particular. Me encontré con una versión nueva, divertida y muy cercana de algo que en ese momento decidí que era una bruja.


3. Socorro diez, Elsa Bornemann
Algunos de estos cuentos los leí con una amiga, otros, sola. Sólo me acuerdo que fue la primera vez que sentí miedo, miedo puro y real, leyendo un libro, objeto que no debería tener la posibilidad de generar semejante cosa. Ahí, creo que a los 11 años, me di cuenta que leer libros no era chiste. Los libros hacían cosas. Y mi teoría se confirmó cuando llegué al último cuento, "Socorro diez", y conocí el horror. Todavía hoy recuerdo con escalofríos lo mal que me sentí (y lo bien que la pasé: ¡un libro me estaba dando un miedo paranoico impresionante!).

4. Los hijos del vidriero, María Gripe
Creo que este fue un regalo. De Navidad, de cumpleaños. Pero lo recuerdo adentro de mi casa, nunca en la escuela. Y me pasó hace muy poco que mamá quiso hacer limpieza profunda y trató de regalar este libro y yo le salté al cuello como un animal herido. "¡No, ese no que me encanta!". Pero ese "me encanta" venía de muchos años antes. Este libro abrió otra posibilidad: ¿y si una historia te hace sentir lejos, triste, melancólico? Quizás fueron las descripciones hermosas del arte de moldear vidrios, los nombres extraños de sus personajes, la bruja y su cuervo merodeando en la feria, todavía no lo sé. Pero esta novela le hizo lugar a otra dimensión porque descubrí que la lectura también podía hacerme extrañar lugares y gente que todavía no conocía.

5. Frin, Luis M. Pescetti
Este libro fue una aventura. Como no teníamos plata ni podíamos pedirles a mamá y papá, con una amiga, en sexto grado, empezamos a leer Frin en el primer recreo del lunes de la semana de la feria del libro en el cole. Religiosamente bajamos todos los recreos de toda la semana para leer juntas esta novela. Recuerdo que cada vez que tocaba el timbre nos mirábamos con complicidad, dejábamos el libro casi intacto en el stand, subíamos al aula y yo anotaba en una hoja en que página nos habíamos quedado. Así, en una semana, en recreos de diez y quince minutos, nos leímos la novela entera.
Yo ya era más grande y ya sabía, o empezaba a sospechar, que la literatura me podía hacer moños en el corazón. Y Frin me trajo la primera historia de amor de verdad, entre chicos, sencilla, en medio de la vida y de las cosas comunes que le pasan a cualquiera, y algo de todo eso se me quedó adentro. Frin y Alma se me quedaron adentro.


Ahora tengo unas ganas terribles de releer todos estos libros que no creo que pueda resistir. Y también de releer todos esos otros que se me fueron ocurriendo pero que no pude incluir en esta lista (quizás otro día llegue otra).

Ojalá hayan leído alguno, ojalá se animen a leerlos. Si después de tantos años estos libros siguen despertándome emociones tan viscerales es porque merecen un lugar en la biblioteca de todos los niños-jóvenes-adultos-señoras-señores-brujas.

24 sept 2014

Desafío imposible: diez libros que me hayan marcado

Los desafíos están de moda, y me llegó la invitación a uno que no me hace muy feliz. Fede, un amigo-enemigo en este caso, me pidió que listara los diez libros que me hayan marcado, de una forma u otra, a lo largo de mi vida.

Tremendo, ¿no?

¿Cómo se hace esto? ¿Cómo se eligen sólo diez? ¿Cómo hace un libro para "marcarte"?

Hay muchas incógnitas y el TOC se me dispara por todas partes, pero en un afán de hacer comunión y sumarme a la ola de desafíos, voy a tratar de nombrar diez libros, sin orden alguno, y explicar porqué creo que me "marcaron".


1. Harry Potter (sed libres para elegir el tomo; yo elijo todos), J.K. Rowling.
¡Sorpresa! Nadie se sorprende. De hecho, todo el mundo debe poner Harry Potter en su desafío. ¿Cómo no ponerlo? Para mí, fue conocer la obsesión, el deseo animal de conseguir un libro atrás del otro y devorarlo. Esta saga me prendió una chispa en la imaginación que encendió fuego todo e hizo desastres. Nada jamás me motivó tanto a leer como estos libros. Harry Potter entra en la lista porque me hizo conocer el verdadero placer visceral de la lectura.

2. The catcher in the rye, J.D. Salinger.
No puedo escribir el título de la traducción, así que perdonen. Un libro sobre nada que lo cuenta todo. Salinger logró tocar una fibra muy irracional y apasionada con Holden. Hubo algo en esas palabras que me sumergieron en la angustia existencial y en el vaivén carente de sentido de la vida. Lo entendí (es decir, entendí que no entendía nada) y me encantó. No sé, una profesora una vez me dijo que a Salinger lo odiás o sentís que escribe sólo para vos. Yo siento que dedicó su vida a escribirme libros.

3. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Gabo (¿conté alguna vez que me puse a llorar el día que me enteré que se había muerto? Así viene esto) me dio a conocer el realismo mágico (¿no suena excelente ese nombre? Realismo mágico ¡¿Cómo la realidad puede ser mágica?! Este libro me explicó qué era eso) y desde entonces se abrió una puerta que no pude cerrar nunca. Cien años de soledad es una vida entera, una revisión completa de la humanidad y, sobre todo, una historia llena de emociones y encuentros que elevan la realidad a algo mejor.

4. Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.
Cuando se murió Saramago, también lloré. Este libro me mostró que se puede hacer lo que se quiera con las palabras y que mientras tanto se puede contar una historia desesperante y brillante. Lo empecé y la vida me llevó a terminarlo casi el mismo día. La crudeza de lo que contaba se servía en bandeja de plata: palabras atadas unas a otra, en una sucesión vertiginosa, sin puntos ni comas, sin rayas de diálogo o respiros.

5. Los días del venado / la sombra / el fuego, Liliana Bodoc.
Esta saga me enseñó que se puede ser argentino y escribir fantasía de la buena. Descubrí que Bodoc tenía la capacidad de hilar palabras y hacerlas rezumar sabores y colores para que contaran la historia de pueblos extraños y en guerra. Fue caer en un hechizo y despertar con la convicción de que hacer esto acá es posible.

6. Matar a un ruiseñor, Harper Lee.
Hay algo perturbador y dulce sobre este libro. Quizás sea el punto de vista de la narración, una nena de seis años, logrado con una perfección absoluta. O tal vez sea que desde su inocencia somos testigos de algunos hechos atroces en ese pueblo. Capaz que sólo fue la figura misteriosa de Boo Radley, dando vueltas, originando leyendas y rompiendo estereotipos.

7. La ladrona de libros, Markus Zusak.
Nuevamente, otro libro que me enseñó que parte del arte de escribir es animarse a hacer cualquier cosa. La ladrona de libros tiene una narradora brillante y para nada convencional, y una estructura que no debería funcionar y que, sin embargo, es perfecta. Y encima hay que sumarle que la historia es terrible, cruel y profundamente inspiradora.

8. Buenos presagios, Neil Gaiman & Terry Pratchett.
A este libro no lo vi venir. A veces uno sabe que está a punto de leer algo que le va a cambiar la vida y se prepara. A mí este me dio un cachetazo y se abrió un lugar en esta lista solito. Buenos presagios me mostró que se podía narrar una historia larga y densa desde el más puro y ocurrente humor; que era posible que el eje de una historia fuese la risa y que todos los personajes podían optar por tomarse las cosas con humor sin que se perdiera la gravedad de lo narrado. Sólo Gaiman y Pratchett.

9. Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll / Peter Pan, J.M. Barrie.
No puedo evitarlo, como futura investigadora de estos libros, tengo que ubicarlos juntos. Es mi desafío, mi lista, hago lo que quiero. Estas novelas son rarezas, son para niños y tienen un subtexto profundamente escalofriante. Nada me gusta más que las novelas que me dejan una sensación de horror silenciado. Plus: protagonistas irreverentes.

10. Matadero cinco, Kurt Vonnegut.
Este libro también me reveló algo nuevo: cuando la historia que se quiere contar es demasiado dolorosa y angustiante, hay que meter en el medio aliens y viajes en el tiempo. De vuelta, la experimentación y los riesgos construyen una historia brillante que, de forma increíble, logra contar lo imposible, un hecho para el cual no alcanzan las palabras.


Runner-up:
Me quedaron afuera de la lista otros miles de libros. De hecho no voy a revisar la lista que hice porque seguro entro en crisis y quiero cambiar todo. Ya se me están ocurriendo títulos que deberían estar ahí arriba. Pero sí quisiera hacer una mención de honor a La guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams, porque también me mostró cómo hacer humor disparatado del bueno. Y además es ciencia ficción pura.



Siento que me arranqué el corazón. Estoy agotada. Es como si te preguntaran cuál es tu hijo favorito (ni idea, no tengo hijos, pero quizás se sienta así). Espero haber alcanzado las expectativas de los anónimos que hayan inventado este cruel desafío.




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