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10 mar 2021

LIJ de verano: Poesía de lo cotidiano

 El verano continúa y el camino a través de la literatura para niños, niñas y adolescentes también. En esta ocasión, nos damos un primer chapuzón en la poesía para chicos y chicas de la mano de dos autores argentinos maravillosos.

La entrega completa, acá abajo (y para recibir la próxima entrega, podés suscribirte por acá).

12 dic 2019

Un latido a la vez

Con este título maravilloso, Un latido a la vez, Sharon Creech presenta la historia de Annie, una niña de doce años atravesada por las circunstancias de su vida: un abuelo que se va quedando sin memoria, una madre embarazada, una familia que crece, la vida escolar y sus trabajos, un amigo que corre.

¿Qué es lo mejor? La novela está escrita en verso. Toda, entera, de principio a fin.

Así, cada capítulo es un poema en sí mismo, de verso libre (pero de esa "libertad condicional" que mencionaba María Teresa Andruetto), que tiene toda una lógica interna y que construye una estructura y un ritmo para toda la novela.

9 nov 2019

Una república sorda y llena de poesía

Estos son tiempos apurados y agotadores que demandan poesía. Porque cuando todo empieza a correr y el cuerpo se pone ansioso la palabra poética se vuelve un ancla. Al menos eso me sucede a mí. En la poesía encuentro esa chispa del disfrute, de lo despreocupado y de lo profundamente relevante que no siempre hallo con tanta rapidez en otras lecturas.

También vengo sumergida en el mundo poético con las investigaciones que me tocaron hacer este año y quizás sólo por eso vengo leyendo tanto, todo puede ser.

El asunto es que comencé a participar del grupo poético de Whatsapp que organizó Cata Reggiani (un grupo en el que sólo se pueden mandar poemas. Cero comentarios, cero emojis o stickers, sólo poemas) y todos los días me despertaba con varios mensajes llenos de poemas, conocidos y muy desconocidos.

¿Por qué no buscar más poesía? ¿Por qué no leer más? La poesía es así, una madriguera sin fondo, un agujero negro que invita a más, que sólo hace crecer en uno las ganas de leer más y conocer nuevos poetas.

El desafío personal que se me ocurrió es este: tratar de leer un libro de poesía por mes. No más reglas que esa, pura variedad, autores consagrados, poetas incipientes, todo vale. El único anhelo es no perder el hilo de la poesía.

Este mes arranqué con un libro nuevo, publicado este año por Graywolf Press que, por supuesto, todavía no tiene traducción (¿alguna vez la tendrá?). Se llama Deaf Republic: Poems y es de Ilya Kaminsky, un muchacho nacido en Odessa que ahora vive en Estados Unidos. Tal vez relevante a la luz de este poemario: Ilya perdió la audición a los cuatro años.

Deaf Republic (República sorda, podríamos llamarlo) es un libro que narra la historia de un país ocupado por soldados en una época de inquietud política. Comienza con un dramatis personae que nos da a conocer a los personajes del relato y luego se abre, como una obra de teatro, en un drama de dos actos, llenos de pura poesía.
Así conocemos a Petya, un niño, que participaba de una protesta en aquel país y que, como era sordo, no escuchó a los soldados que venían a desarmarla. Lo matan y es ese disparo fatal lo último que escuchan los demás pueblerinos. Todos se han quedado sordos. Así comienza el aprendizaje y la coordinación de la protesta social a través de la lengua de señas.

Poesía y lengua de señas, esas son las huellas de este libro. Así, la historia focaliza en la vida de Alfonso y Sonya, un matrimonio joven que esperan a su primera hija, y que se verán en el ojo de la tormenta de la violencia y la represión; en la vida de Momma Galya, una mujer de armas tomar, que instiga a los insurgentes desde su teatro de marionetas, y sus chicas, que se arriesgan por la gente del pueblo.

Los poemas que construyen la historia son honestos en su falta de pretensión y abrazan con tal fuerza las experiencias y las sensaciones que buscan transmitir que, muchas veces, dejan sin aliento.
Observe this moment
—how it convulses—
The body of the boy lies on the asphalt like a paperclip.
The body of the boy lies on the asphalt
like the body of a boy.
I touch the walls, feel the pulse of the house, and I
stare up wordless and do not know why I am alive.
We tiptoe this city,
Sonya and I,
between theaters and gardens and wrought-iron gates—
Be courageous, we say, but no one
is courageous, as a sound we do not hear
lifts the birds off the water.
La crueldad de una guerra que se desata en el propio hogar, de los secuestros y la violencia sin sentido, de la tortura y la muerte, atraviesa toda la historia y, sin embargo, es interrumpida constantemente por las experiencias individuales de amor (la historia de Sonya y Alfonso es conmovedora) y de valentía comunitaria.
At the trial of God, we will ask: why did you allow all this?
And the answer will be an echo: why did you allow all this?
Es una historia actual y relevante narrada de un modo sumamente original. Los poemas son claros, dolorosos y bellos en su juego con las palabras y sonidos. La estructura en dos actos y la división en los poemas (las pequeñas escenas, que siempre son muy vibrantes) transforma la lectura en una experiencia que sumerge por completo al lector. Las marcas de las palabras en lengua de señas son pequeños golpes que le dan ritmo a la lectura. A mí me dieron ganas de que no terminara nunca.

Con esta pequeña joya arranco la búsqueda mensual de un libro de poesía. Ojalá que haya más así.

12 sept 2019

Adolescentes y poesía: la escuela y las redes

En el marco del Diploma Superior en Lectura, Escritura y Educación que estoy realizando en FLACSO este año, las lecturas y las clases me llevaron a preguntarme por el vínculo de los adolescentes con la poesía. Porque, hoy en día, la poesía gana y recupera espacio y visibilidad en la literatura infantil gracias a diversos premios literarios y a la difusión y publicación de teoría crítica sobre el tema. Pero, frente a esto, es posible preguntarse qué sucede con los jóvenes, la lectura y el encuentro con la poesía en la etapa del secundario. Así surgió este trabajo:

21 mar 2019

Poesía y juego: 44 poemas para leer con niños

Hoy es el día mundial de la poesía y nada mejor que mirar, leer y conversar justo hoy sobre 44 poemas para leer con niños, una selección hecha por Mar Benegas y publicada por Litera.

Este es uno de esos libros que da ganas tenerlo en la biblioteca. La edición es preciosa, tapa dura y con diferentes colores de letras y páginas, pero siempre en la línea de un estilo sobrio y cuidado. Y la selección es bellísima.

En primer lugar, el libro tiene un decálogo: "Cómo no leer un poema", escrito por Mar Benegas. Es claro, divertido y muy pero muy certero:

1
Al poema no le gusta que lo interroguemos antes de leerlo. ¡Es tan agradable dejarse llevar por él! Un poema leído con prejuicios es un poema echado a perder. 
2
Al poema no le gusta el "no lo entiendo", ¿acaso intentamos entender la inmensidad del mar o los colores de un cielo encendido al atardecer?

Los diez puntos detallan pistas sobre cómo no leer poesía y ayudan a situarse como lector en un lugar lúdico, de disfrute y apertura. Imagino que trabajar esto con niños y adolescentes debe ser sumamente interesante (y me lo guardo para hacerlo en algún momento de este año con mis alumnos).

15 oct 2018

Las Indias

Las Indias, escrito por Juan Lima e ilustrado por Christian Montenegro (Comunicarte, 2018), es una versión poética y gráfica del Diario de a bordo, de Cristobal Colón.

El libro combina cada poema con una página cubierta por ilustraciones en negro, rojo y blanco, hechas en trazos gruesos, de lápiz o crayón o cera, que dan la sensación de que se van a borronear si uno le pasa la mano por encima. Hay algo tosco en esos dibujos que permiten creer por un momento que fueron dibujados por el propio Colón. Estas ilustraciones acompañan armónicamente lo narrado y descrito por cada poema.

Los poemas retoman el corazón del Diario de a bordo de Colón (escrito por Bartolomé de las Casas, en realidad, quien se encargó de resumir el cuaderno de bitácora del explorador), el encuentro entre las dos culturas, los dos mundos, desde la perspectiva del español. Y lo hacen sin perder tampoco el estilo literario de De Las Casas.

En su versión del diario, De Las Casas utilizaba o mantenía una serie de tópicos que aparecían una y otra vez en el relato. Por ejemplo, el tópico de la abundancia: Colón había ido a América a buscar oro y no lo encontró, entonces puso toda su atención en la riqueza de la naturaleza americana. Árboles frondosos, frutos jugosos y coloridos, tierras fértiles y aguas dulces y vivificantes, América se describía como un paraíso en tierra. A falta de oro, que hubiese riquezas de otro tipo.

29 sept 2018

Perfil: la poesía de Eduardo Abel Gimenez

Cuando la poesía ofrece la posibilidad de desenganchar la cabeza pero para enganchar el cuerpo, las sensaciones y los modos de percibir que no tienen que ver con entender las cosas, algo nuevo, bastante mágico sucede.

Es eso, justamente, lo que me pasa cuando leo la poesía de Eduardo Abel Gimenez, argentino, escritor, especialista en juegos de ingenio, (gran) tallerista, y, claro, poeta. Sus libros son sencillos, delicados, llenos de imágenes cercanas y, se nota, de mucho disfrute. Por eso, para el que no ha tenido la suerte de cruzarse con sus versos, acá sus libros de poemas:

1. El hilo
Ilustrado por Claudia Degliuomini. Libros Del Eclipse, 2011.
"La lluvia
suena como una ola
que nunca termina de romper"
Pequeños episodios, como ese, acompañados por diferentes ilustraciones en acuarelas, que podrían en sí mismos abrir cada uno una historia diferente pero que no, que se suceden unos a otros, que disparan la imaginación y la dejan latiendo.

Y, en el medio, en otra tipografía, un hilo que atraviesa todo el libro, cada episodio, y que arma otra lectura en medio de la trama que construye la poesía. Para leer, releer, pensar, imaginar, hilar.

2. Justo cuando
Ilustrado por Cecilia Afonso Esteves. Comunicarte, 2016.
"Cuando estás por cruzar la calle
y empieza el otoño. 
Cuando sale el sol
al otro lado de los párpados cerrados. 
Cuando la mancha de luz
te llega a la punta de los pies"
Con frases que se repiten pero que no se vuelven repetitivas, estos poemas rescatan momentos, pequeños, impensados, comunes y muy especiales. Son siempre tres, ubicados en páginas con diferentes colores sólidos, y acompañados del otro lado por una ilustración delicada y geométrica sobre una hoja cuadriculada.

Los colores son parte de esos momentos y colaboran con el clima evocado por cada poema. Hay una propuesta lúdica con la "fe de erratas" final y los stickers (¡sí, stickers!) que trae el libro: tal vez nosotros, lectores, también podemos construir poemas a partir de momentos y formas geométricas.

3. Como agua
Ilustrado por Cecilia Afonso Esteves. Libros Del Eclipse, 2009.

"Como ponerse zapatos,
ponerse nervioso,
ponerse sombrero,
ponerse a resguardo.

Como ponerse de pie
y dejar que una lágrima
lo cambie todo"

Este libro pequeño es prácticamente una manualidad en sí mismo. Inicia y termina con dos páginas transparentes, que, claro, recuerdan la experiencia del agua. Y las ilustraciones, compuestas por una serie de collages hechos con papeles delicados, formando imágenes casi como un juego infantil, completan la sensación de tener en las manos un libro casero, hecho especialmente para uno.

Los poemas, cargados de metáforas, fluyen a lo largo del libro y se derraman a través de unos asteriscos que amplían el juego poético. Nuevamente, se construyen imágenes cercanas y cotidianas, pero llenas de esa sensación que surge cuando alguien puede nombrar algo que nosotros no. Eso me pasó, por ejemplo, con estos versos: "Como la memoria [...] / cuando se tropieza / y te mezcla los sueños".

María Teresa Andruetto escribió una reseña preciosa sobre este libro acá.

4. Tus ojos
Ilustrado por Cecilia Afonso Esteves. Calibroscopio, 2014.
"Tus ojos son
como el dolor de una sonrisa
a destiempo,
como un adiós,
como las hojas secas
que caen hacia el agua"
Tal vez mi favorito, y el favorito de muchos. Con una fórmula sencilla que se repite a lo largo de todo el libro ("tus ojos son como...") las imágenes que se construyen son deliciosas, llenas de color y vida, sumamente cotidianas y cercanas y, al mismo tiempo, extraordinarias.

Las imágenes juegan a la vez con modos diferentes de pensar e imaginar los ojos, en una secuencia de fotografías y pequeñas ilustraciones que alimenta ese juego de las palabras.
"Tus ojos son
como comos,
como comas,
como comienzos,
como cometas"
Es un libro que, en mi experiencia, despierta las ganas de hacer poesía, de también dejar sueltas mano y cabeza para que las palabras salgan y armen nuevas versiones, nuevas ideas sobre cómo son "tus ojos". Es bello de leer, bello de mirar y bello para animar (y animarse) a escribir.


La poesía de Eduardo es para encontrarla, mirarla, leerla, disfrutarla, y volverla a encontrar. También es una poesía para dejar que nos encuentre, porque tiene algo (una honestidad, una humildad, una sencillez) que permite que se nos filtre, y que llegue ahí, justito ahí, donde la poesía puede anidar en nosotros y hacernos olvidar de la cabeza y del entender, y dejarnos sólo disfrutar.

10 abr 2018

Jornadas poéticas en Jitanjáfora


El viernes y sábado pasado tuve la enorme oportunidad de participar de las XVIII Jornadas La literatura y la escuela, organizadas por la Asociación Civil Jitanjáfora en Mar del Plata.
En esta ocasión, el punto de encuentro fue la poesía y fue así como comenzaron las jornadas, llenas de poesía.

"Para escribir poesía hay que vivir poéticamente", dijo Juan Lima en la mesa de apertura de las jornadas. Junto a él, Laura Escudero e Iris Rivera asentían con entusiasmo. 

Esta primera charla entre ellos tres abrió puertas a la poesía y a todas las preguntas que trae (ninguna con respuesta clara, pragmática, racional, por suerte). Laura contó que a ella le sale escribir "con el oído", escuchando cómo suena la historia, y que así la escribe. Hasta nos detalló cómo cuando Encuentro con Flo ganó el premio SM, la editora la llamó para preguntarle por qué la novela estaba escrita de modo entrecortado ("escandido", dijo Laura, si mal no recuerdo). Y la respuesta de ella fue que así había escuchado la historia y, entonces, así la había escrito.
Iris aprovechó para cantar. Sí, para cantar. Así nos presentó una de los primeros versos en rima que la habían convocado y otro que le gustaba mucho a su nieto. 

De izq. a der.: Laura Escudero, María José Troglia (coord.), Iris Rivera, Elena Stapchi (coord.) y Juan Lima.
Fue un diálogo muy ameno, divertido y rebosante de pasión por la poesía. Nos recomendaron lecturas y autores y, al final, leyeron algunos de sus poemas (uno del nuevo Astronomía poética, de Juan Lima; otro de Ema y el silencio, de Laura Escudero, y Lo que escuchó un pajarito, también cantado, de Iris Rivera).

El día siguiente estuvo marcado por los talleres que ofrecían los profesionales y las mesas de ponencias. Tuve la gran oportunidad de presentar en una de ellas un trabajo teórico de análisis de dos novelas, que surgió de la tesis que estoy escribiendo para el Máster. Además, incluso me ofrecieron participar también como comentarista. Compartir la mesa con otros profesionales, escuchar sus experiencias de trabajo en clase, de inquietudes teóricas y de anhelo por contagiar la pasión por la lectura y escritura a los más jóvenes fue un placer. Lo mismo encontré en las otras mesas en las que participé y en las conferencistas y sus trabajos. Esfuerzo, dedicación, literatura.

Los dos días estuvieron marcados por un clima muy familiar y entusiasta, acompañados, desde el principio, por un homenaje sencillo y sincero a Liliana Bodoc, que habló de cuánto la extrañamos.
Se percibía el aroma casero de las jornadas, hechas de modo artesanal, cuidado, pensado, y fue una maravilla descubrir que muchos veníamos de un poco más lejos (o de muy lejos) para nuclearnos alrededor de este encuentro. Como si fuese la cena navideña que junta anualmente a la familia.

Me quedo con unas ganas enormes de regresar, de volver a colaborar, de participar, escuchar, saludar gente y volver a pasarnos libros entre nosotros. Con ganas de conocer más autores y especialistas (¡qué invitados!), de poder conversar con ellos, compartir experiencias, amor por la literatura.

Porque es eso lo que en el fondo movió todas las jornadas, un profundo amor por la literatura, en todas sus formas, colores y versos.

Nos volveremos a ver, Jitanjáfora.


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