Mostrando entradas con la etiqueta misc: docencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta misc: docencia. Mostrar todas las entradas

15 nov 2021

Ted Lasso y el rol del sujeto que enseña



¿Conocen la serie Ted Lasso? ¿La vieron? Es una serie
de televisión creada por Jason Sudeikis, Bill Lawrence, Brendan Hunt y Joe Kelly (y la encuentran, de forma oficial, en Apple TV). 

Esta serie se estrenó en 2020 y cuenta la historia de Ted Lasso, un entrenador de fútbol americano que es contratado por la dueña de un conocido equipo de fútbol inglés para que lo entrene. De este modo, se presenta al personaje de Ted, un hombre que es arrojado al mundo de un deporte que no conoce, en un país cuyas costumbres le son ajenas. Más aún, pronto el espectador descubre que su contrato en el equipo inglés ha sido un engaño de la dueña, quien secretamente anhela que Ted fracase y lleve al equipo a la ruina para, así, fastidiar a su ex esposo (y ex dueño del club). Es decir, varias circunstancias adversas y, en el medio, un entrenador, un sujeto enseñante.

La serie ha ganado varios premios y reconocimientos, y ha recibido una vasta atención en los medios por su originalidad y su construcción del personaje de Ted, un sujeto enseñante atípico dentro de las series de televisión actuales por su alegría, optimismo y modo de abordar el proceso de enseñanza, que de a poco va cambiando la vida de quienes lo rodean. No obstante, no hay todavía, al menos no de forma accesible (o que yo haya logrado encontrar luego de una intensa búsqueda, ustedes me dirán si han hallado algo), análisis que excedan lo cinematográfico y ofrezcan una lectura desde la perspectiva de la educación y sus alcances.

Es por esto que en el marco de la carrera del Profesorado Universitario de la UNSAM, más concretamente en la materia Problemas Socio-Pedagógicos de la Educación, me dediqué a analizar la figura de Ted en su rol como entrenador en el segundo capítulo de la primera temporada, concretamente, buscando comprender su comportamiento como sujeto enseñante y sus acciones a partir de la bibliografía teórica trabajada en esa materia.

No es un trabajo que pretenda ser exhaustivo ni concluyente, por el contrario, el objetivo es pensar algunas cuestiones sobre los modos de Ted que, al menos a mí, me dejaron pensando sobre mi propio ser docente (y, además, totalmente convocada por la serie y su novedosa caracterización). Por eso, pueden continuar leyendo por acá qué es lo que pasa con Ted Lasso como entrenador y sujeto que enseña.

21 feb 2019

Libros, escuela y búsqueda

Las clases comienzan en unas pocas semanas y para quienes trabajamos en secundaria, este es un tiempo de organización y armado de programas y planificaciones (entre otras mil cosas, claro, como siempre). Por supuesto, en las materias de Lengua y Literatura esto también significa pensar en las lecturas, los recorridos y las propuestas de trabajo que van a acompañar el camino del año. 

En los primeros años de docencia imaginaba que con sólo seguir el programa, elegir libros que fueran "buenos" y respondieran a los temas a enseñar, y tener alguna propuesta de trabajo era suficiente. Que eso alcanzaba para evaluar (porque sabemos bien que el sistema obliga) pero que también alcanzaba para que los alumnos se interesaran, leyeran, disfrutaran. Por supuesto, me fui dando cuenta de que el asunto no funcionaba tan así.

Entonces desde hace ya varios años busco cómo pensar de otro modo el armado de la materia y del recorrido de las lecturas. ¿A qué tengo que prestarle atención? ¿Qué cosas son esenciales y debo tener en cuenta? De a poco, fui encontrando un camino diferente, que sigue abierto y en construcción, pero que por ahora tiene las siguientes paradas o instancias:

8 dic 2018

Otro año de docencia

Se acabó el ciclo lectivo 2018 y es tiempo de revisar cómo fue la búsqueda por ofrecerles a los alumnos modos nuevos de pensar y acercarse a la lectura y a la escritura. La tarea no fue sencilla, pero ciertas propuestas e invitaciones construyeron otra lógica, una un poquito más cercana al disfrute (a veces), que le dio lugar a los alumnos y a sus voces.

Una bella experiencia de este año fue el enorme trabajo con poesía que surgió a partir de los libros Tus ojos, de Eduardo Abel Gimenez, y Anti-recetario. Reflexiones y talleres para el aula de Literatura, coordinado por María Florencia Ortíz. Pueden leer un post bien detallado de la propuesta y el paso a paso (y ver algunas de las producciones) por acá.

También hubo juegos e ideas para repensar ciertas lecturas. Por ejemplo, con los alumnos de tercer año leímos El señor de las moscas, de William Golding, y luego de conversar y trabajar sobre los tópicos presentes en la historia (la oposición entre salvajismo y civilización, la tensión entre infancia y adultez y la figura del propio señor de las moscas, por ejemplo), surgió la idea de plasmar el análisis de cada grupo de alumnos de una forma original.

Así aparecieron las actuaciones: grupos de alumnos que interpretaron en clave actual el surgimiento de conductas salvajes en medio de un contexto civilizado (algunos incluyeron escenas con sangre falsa, todo un despliegue). También hubo maquetas, como la de la foto de abajo, por ejemplo, en la que se buscó representar el modo en que el personaje de Simon funciona como vínculo entre "el señor de las moscas" y la bestia imaginaria que persigue a los chicos:

14 nov 2018

"Tus manos": la poesía de la antireceta

El tercer trimestre es uno muy loco en la vida de los docentes y de los alumnos, porque todos tenemos que lidiar con la locura de todos. Por eso es el trimestre que elijo para trabajar poesía con los segundos años. Para ver si nos calmamos un poco todos, claro.

El recorrido siempre es divertido: encontrar a los chicos con un poema, ver qué les pasa, leer otros, ver qué piensan, conversar sobre qué es la poesía, por qué nos rompe la cabeza y el corazón (y nos los vuelve a armar), y qué pasa con los recursos que a veces se usan para escribirla.

Este año, no obstante, en la búsqueda por probar más y como resultado de los caminos de este año, el libro Anti-recetario. Reflexiones y talleres para el aula de Literatura, coordinado por María Florencia Ortíz, y Tus ojos, ese bello libro de poemas de Eduardo Abel Gimenez que reseñé por acá, me acercaron una nueva pista.

Anti-recetario se presentó en septiembre, en el VI Simposio de Literatura Infantil y Juvenil del Mercosur, y fue ahí donde, luego de escuchar a Florencia Ortíz hablar del trabajo volcado en este libro y las búsquedas de todo su equipo, lo conseguí. Tal y como indica su nombre, este libro ofrece reflexiones sobre la lectura y la escritura en el aula y una segunda parte de taller de escritura, con diversas propuestas sencillas y originales para animarse a experimentar con alumnos y valientes. 

Ahí encontré la pista, cuando pasando las páginas me crucé una propuesta orientada hacia la poesía que partía de la lectura de Tus ojos.

3 dic 2017

Un año más de alumnos, lectura y escritura

Con el final de clases del viernes pasado, llegó también, para mí, el momento de revisar cómo fue el año de trabajo en el colegio, como profesora de lengua y literatura de jóvenes (a veces) entusiastas de segundos y terceros años.

Fue un ciclo escolar de mucha búsqueda. Me había quedado con la sensación de que el año anterior no había sido del todo satisfactorio. Algo en cómo evaluaba y trabajaba con mis alumnos no me terminaba de gustar. Que memorizaran cuestiones de teoría literaria pero luego no pudiesen leer con gusto una novela no me convencía en absoluto.

Así que en esta ocasión probé otras cosas, repetí algunas que ya conocía pero con otras vueltas, y, sobre todo, me pregunté todo el tiempo de qué modo podía animar a mis alumnos a leer y a desafiarse a escribir.

Y fue un año de muchas sorpresas.

La primera, por ejemplo, fue que, como leímos Algo que domina el mundo, de Franco Vaccarini, con los terceros años y, luego, Los nombres prestados, de Verónica Sukaczer, con los segundos, tuvimos la suerte de que ambos autores vinieran a visitar a los chicos, a charlar con ellos y a compartir un rato de anécdotas sobre la magia de la escritura. Fueron ratos amenos y los chicos escucharon atentos, preguntaron con curiosidad, se rieron de las historias que contaban. Encontrarse con los artífices de las historias que habían leído les resultó distinto y muy cercano.

Busqué también que este año les pudiera ofrecer a los alumnos la posibilidad de disfrutar las lecturas, y por eso me concentré en leer autores argentinos contemporáneos de literatura juvenil con los segundos años. Pasamos por Nunca seré un superhéroe, de Antonio Santa Ana, El camino de Sherlock, de Andrea Ferrari, y luego ellos pudieron elegir entre La oscuridad de los colores, de Martín Blasco, El equipo de los sueños, de Sergio Olguín, y El rastro de la serpiente, de Laura Escudero. Y esto también trajo sorpresas porque el trabajo con estos tres últimos libros fue muy creativo (¡y entusiasta!), y los chicos se encargaron de armar modos originales para presentar lo más importante de esas historias. Por ejemplo:

Una maqueta que representa la ciudad y la villa en El equipo de los sueños, y un puente que une ambos lugares, el puente que construyen los personajes principales de la novela.

Una representación de cada personaje en La oscuridad de los colores, basada en la metáfora de las escaleras utilizada por el hipnotista.
Para los terceros años busqué el modo de que las lecturas, que eran clásicas, de períodos más antiguos, y de diversos géneros, pudieran volverse contemporáneas y actuales. Así es como, por ejemplo, luego de leer Macbeth de William Shakespeare, los chicos repensaron la historia en el tiempo actual y eligieron una escena para reescribir y actuar. Así salieron Macbeths jefes de la mafia, presidente corrupto, director de colegio, y hasta actor resentido.

Con todos los cursos buscamos trabajar mucho la escritura ("¡No, profe! ¡Me da dolor de cabeza!"). Y todo lo que costó, lo que trabajamos, lo que corregimos, revisamos y editamos, dio como fruto una revista literaria, que ofrece una pequeña selección de todo lo hecho durante el año. Allí aparecen los ensayos que escribieron los chicos de tercero, en los que comparan el uso de la ciencia ficción en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y la película La llegada, de Denis Villeneuve, que también vimos en clase (¡y que dio hermosos dolores de cabeza y de lenguaje!). Están también los poemas escritos por los chicos de segundo, que surgieron luego de un extenso y profundo trabajo de lectura y análisis de diversos poemas (ese fue otro desafío), y están los microrrelatos de horror y las autobiografías lectoras que escribieron. Esta revista existe, y es de los alumnos, y la pueden leer por acá:



Fue un año de búsquedas, de intentos, de ofrecerles propuestas a los alumnos y que con ellos terminaran de tomar forma. Estos ejemplos de arriba son solo algunas de las actividades que fuimos haciendo. Fue también un año de certezas, de que, no importa cómo, el objetivo es compartir el gusto por la lectura y la escritura con los alumnos, más allá de los ajustes, de las notas, porque registré también que sus respuestas fueron más vivas, más entusiastas y comprometidas. Fue un año de avanzar juntos, ellos y yo, por los modos que tiene la literatura de alcanzarnos, y fue un tiempo de descubrir las formas particulares en que cada uno de ellos se deja apelar y conmover por la lectura.

Termino el ciclo lectivo mucho más contenta que el anterior y, sobre todo, mucho más confiada en que la pista es esta, seguir buscando cómo acompañar a los alumnos a dejarse alcanzar por la literatura, porque cuando eso sucede, la escritura se vuelve una necesidad.

23 jun 2015

Crónica de una fiesta

Frente a la ardua tarea de tener que enseñarles a mis alumnos sobre la vida de Shakespeare y su contexto histórico-social-cultural-político, la semana pasada se me ocurrió una idea vagamente interesante: organizar una "Shakespeare's Party", una clase para celebrar a Shakespeare y darlo a conocer.

Pero, ¿cómo hacerlo atractivo para los chicos? Después de recibir algunos consejos, la idea tomó forma. La pauta sería la siguiente: los chicos tendrían que investigar sobre Shakespeare y traer preguntas para hacerme a mí, docente humilde, para ponerme a prueba. Como bonus, les dije que podían traer comida para desayunar mientras charlábamos.

Nada como decirle a los alumnos que pueden dejar en ridículo a un profesor para que se entusiasmen. Y que, encima, mientras lo hacen, pueden comer.

Bro Shakespeare
Yo preparé cosas y llevé, sobre todo, decoración. Imprimí la imagen de "Bro Shakespeare", algunos cómics sobre Macbeth (la obra que trabajamos en clase) y la famosa cita de Julio César que retomó John Green para titular su novela: "The fault, dear Brutus, is not in our stars but in ourselves, for we are underlings". Entre otras cosas.

Hoy fue la fiesta.

Y, wow, qué fiesta.

Los alumnos trajeron hojas de información y miles, miles de preguntas. Me sometieron a un riguroso cuestionario sobre los detalles más increíbles de la vida de Shakespeare ("¿Qué se dice que le regalaron para su cumpleaños número 46?", "¿Qué le legó a su esposa una vez que murió?") y debatieron entre ellos cuando las respuestas fueron ambiguas o inverosímiles.

Y mientras esto ocurría, yo organizaba la información, expandía, les repreguntaba cosas a ellos. 

Cuando llegó el momento de hablar sobre sus sonetos, extraje mi celular y les pasé un audio de Tom Hiddleston y Alan Rickman leyendo los sonetos 130 y 18. Después leímos varias traducciones y debatimos sobre qué tan enamoradizo era Shakespeare.


Hablamos de su matrimonio, de la maldición que había puesto sobre su tumba, de ¡¿cómo que no había mujeres actrices y los hombres hacían los papeles femeninos?!, de Ana Bolena, Isabel I, el anglicanismo y las teorías sobre la inexistencia de Shakespeare.

Y, ¡oh sorpresa! Casi sobre el final de la clase, los chicos me mostraron un juego que habían armado: me bombardearon con diferentes frases de estilo shakesperiano para que adivinara si, efectivamente, eran de Shakespeare. En el medio, mezclaron frases de Borges, Lennon y, sí, Kanye West.

Al final de la clase varios alumnos se me acercaron para decirme que se habían divertido. Otros, para decirme que se habían enterado de un montón de cosas interesantes mientras investigaban. Y una alumna me regaló esto:




¡A veces la docencia es una sorpresa tan hermosa!

31 ago 2014

Leer con otros

En medio de los libros que leo y las cosas que hago, no, que debería estar haciendo para la facultad, trabajo. Doy clases en un colegio secundario a adolescentes no del todo interesados en nada. Sí, enseño lengua y literatura.

Podría decir un montón de cosas sobre todo lo que vengo descubriendo y aprendiendo en la docencia, y sobre todas las cosas que me gustaría que mejoren en general y todo eso que todos los que fuimos estudiantes de secundario ya sabemos.

Bla.

Pero lo que me tiene maravillada es la experiencia de leer con otros.

Lo empecé a ver con las primeras novelas que leímos en clase y con las cuestiones que después trabajábamos sobre esas historias. Pero, hace muy poco, un grupo de alumnos tuvo que leer Percy Jackson y el ladrón del rayo, que es un libro que me toca una fibra interior muy poco coherente. Me encanta Percy Jackson, me encanta su desfachatez y me encanta que Riordan haya escrito lo que se le dio la gana. ME ENCANTA.

Y ese día que los chicos tenían que venir con el libro leído, estaba muy nerviosa. Me di cuenta después, cuando sonó el timbre del recreo. Ahí se me aflojó el nudo que tenía en esa fibra incoherente y recién ahí lo noté bien: tenía miedo de que el libro no les gustara. Claro, estaba compartiendo con los chicos una lectura que me había resonado mucho (época post Harry Potter, eterno duelo y esta saga que aparece como una luz de esperanza) y me aterraba pensar que podía aparecer uno sacudiendo el libro con cara encendida de indignación gritando: "¡Profe! ¡Esto es cualquiera! ¿Por qué estos personajes insultan en griego?"

Pero hay algo mágico en la posibilidad de leer con otros y compartir la pasión por una historia y ese día lo vi con claridad.

A algunos chicos les gustó. A otros, no tanto. A algunos directamente no les gusta leer y, bueno, hago lo que puedo. Pero otros aparecieron ese día anunciando que ya se habían comprado el segundo, para seguir leyendo y saber qué pasaba con Percy, Annabeth, Grover. Y en esa clase pudimos dialogar, contarnos porqué nos gustaba o no la novela, qué personajes nos caían bien, cuáles entendíamos, qué escenas nos desconcertaban. Y vi que todo se contagiaba y que mi amor irracional también resonaba en los chicos. Y, sobre todo, pudimos tomarnos en serio la historia, darle a la ficción y a este mundo la dimensión y la importancia que merecían, y analizar y compartir opiniones desde otro lugar.

Así algunos entendieron esta pasión loca que tengo por Percy y algunos otros incluso se animaron a nombrar otros libros que despiertan en ellos esta misma locura. Por un rato, fuimos todos unos locos que se toman en serio estas historias y tienen opiniones y sensaciones profundas sobre lo que pasa en ellas.


13 ago 2012

Los jóvenes y la escritura

Hoy hice una suplencia de literatura en un colegio secundario, a chicos de 4to y 5to año, es decir, adolescentes de entre 16 y 18 años, más o menos.
Dado que las actividades que estaban pautadas me parecían aburridas (literatura española antigua con unos, literatura argentina gauchesca con otros) y demasiado pesadas para una suplencia tan corta, investigué y armé una tarea de escritura.

A los más chicos les preparé una exposición sobre el género utopía y su opuesto, la distopía. Charlamos sobre las películas que habían visto de este último género y de libros que conocieran que se centraran en esta idea. Por suerte encontré a algún niño que había leído Los Juegos del Hambre y pude exponer las características del género a partir de esa historia. Pero en cuanto comencé a nombrar libros como 1984, Un mundo feliz o Farenheit 415, el aula se sumió en un silencio desinteresado. No tenían mucha idea de lo que les hablaba, y recién cuando les hablé del Gran Hermano o la quema de libros en la obra de Bradbury parecieron ubicar de qué les estaba hablando.

Sí, no esperaba que los hubieran leído pero imaginé que quizás los conocían, habían escuchado de qué trataban o, no sé, habían visto las películas. Tampoco ninguno habló de otros libros que hubiesen leído fuera del colegio. Algo incluso admitió no haber leído siquiera las cosas del colegio.

Una chica identificó El Eternauta como una distopía que, además,  buscaba hablar sobre la represión durante la época de su publicación. Fue un comentario sumamente interesante.

Los insté a que se animarán a inventar una distopía propia, con un mundo o sociedad que a ellos se les ocurriese y que tuviera las características que más les gustara. Y acá si que no se imaginan las dificultades que tuvieron. Les resultó sumamente complejo que la propuesta fuese "imaginar", y hasta que no aclaré que todo valía (enfermedades biológicas, desastres naturales, viajes en el tiempo, gobiernos totalitarios, viajes en el espacio), ninguno se animó a salir de ideas convencionales. Otros ni siquiera así pudieron armar un mundo propio.

Finalmente la actividad salió de forma maravillosa y ahora tengo una pila de trabajos para corregir. Los chicos se entusiasmaron de forma gradual y escribieron un cuento en donde, a partir de un personaje, dieran cuenta de esa sociedad que habían diseñado. Sin embargo, la pregunta por la creatividad quedó rondando en mi cabeza.

Me pregunté entonces, ¿acá se está dejando ver la falta de lectura de los jóvenes? ¿acaso no se les ocurren ideas descabelladas, ingeniosas o desafiantes porque su espectro de lectura está limitado a estados en twitter o mensajes de texto?
¿O es que quizás todo aquello que se aleje de la realidad concreta los asusta? ¿llegó y se instaló en ellos también el menosprecio general que suele haber por los géneros como la ciencia ficción? ¿o simple y llanamente no les interesa?

Me pregunto qué les habrá generado esta actividad y si les habrá gustado (¡espero!), porque yo me fui muy contenta del colegio y con ganas de leer sus creaciones. Pero me quedo con esta pregunta, qué ocurre con la imaginación en ellos, en los jóvenes en general, y el rol que ocupa (o ha perdido) la lectura en sus vidas.

¿Qué opinan?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...