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18 dic 2016

Ciencia ficción y más ciencia ficción

Con las primeras tardes de sol y gusto a tiempo libre, las ocasiones para leer y disfrutar (¡finalmente!), se multiplican. Y, en esta ocasión, volví a sumergirme en la ciencia ficción y en todas las alegrías y, sobre todo, tristezas que tiene para ofrecer.

Acá, entonces, una lista de recomendaciones de libros, películas y series para estas fiestas y para el verano que se acerca a toda velocidad.

1. Monstruos por el borde del mundo, Eduardo Abel Gimenez.
Hay un pueblo donde todos sueñan con monstruos y, horror de horrores, esos monstruos se hacen realidad al día siguiente. Pero el protagonista no, él sueña con Carmen. Y Carmen, evidentemente, no es un monstruo. 

La historia no regala mucha información al principio, y juega con la incertidumbre constante. De a poco, en capítulos breves y fáciles de seguir, se revela con sencillez  y en medio de las aventuras que deben atravesar, qué vínculo existe entre los dos protagonistas y, más importante aún, dónde vive cada uno y cómo están conectados esos lugares.

2. Solaris, Stanisław Lem.
La llegada de un psicólogo a Solaris, un planeta cubierto en su gran mayoría por una especie de océano negro, ubica al lector en el medio de un ecosistema extraño que aún no ofrece respuestas claras a los científicos.

La historia gira en torno a ciertas "apariciones" que ponen en tela de juicio la capacidad humana de discernir y, además, los valores de la vida y, en tal caso, del amor. Lo desconocido se presenta en primera instancia con la impronta del siniestro freudiano (lo familiar como algo extraño; lo conocido como algo alienado pero que conserva el aspecto usual) pero, a medida que avanza la historia, muta y se transforma con sutileza en lo conocido, desequilibrando las decisiones de los personajes y sus certezas.

Plagada de análisis científicos y monólogos interiores del protagonista, la novela presenta con fuerza la desolación propia del ser humano que se descubre pequeño y abrumado por el vasto universo.

3. Nunca confíes en una computadora, Verónica Sukaczer.
Una serie de cuentos muy atrapantes concentrados en ilustrar el modo en que la ciencia y la tecnología afectan negativamente a la humanidad. Un trabajo con el tópico del "hombre versus la máquina" en el que la máquina no siempre se rebela de modo súbito y notorio. 

Este libro se puede leer mientras se miran las tres temporadas que existen hasta ahora de...

4. Black mirror (serie).
Ídem al libro anterior, la temática que estructura esta serie antológica es el avance de la tecnología y su peso sobre la humanidad. Todos los capítulos presentan diferentes variedades de mundos futuros en los que la tecnología, especialmente aquella vinculada al uso de celulares, internet y redes sociales, han afectado a la humanidad alienándola y atándola. Para mirar de un tirón en Netflix y terminar con el corazón aplastado.

5. Arrival (La llegada, 2016), película de Denis Villeneuve.
Recién estrenada este jueves, la nueva película de Villeneuve, categorizada por él mismo como "dirty science fiction", es un canto no sólo al género sino a la esencia del mismo, el cuestionamiento de ideas y conceptos centrales para la humanidad como, en este caso, la cooperación universal, la unión entre lo individual y lo colectivo, la capacidad de escuchar y recibir a otros, la comprensión, la tolerancia y el lenguaje y sus alcances.

La dirección, la fotografía y la banda sonora acompañan con fuerza este guión basado en "The story of your life", un cuento de Ted Chiang (que no leí y me tocará hacerlo) que presenta la historia de una lingüística contratada por el ejército para descifrar el lenguaje de unos alienígenas recién llegados a la Tierra. La película despliega suspenso en medio de una trama que, a medida que se va desovillando, se descubre que está mucho más enmarañada de lo que se creía. 

Simplemente brillante.



15 jun 2016

Cartoneros al espacio

Cartoneros al espacio, Hernán Galdames. SM, 2016.
Por su inteligencia, simpatía y voluntad para lograr lo que se propone, Talito no es un chico más. Rolo, su inseparable compañero, lo sigue en cada uno de sus temerarios planes. Un día, mientras recolectan cartones, encuentran un extraño objeto que llevará a los dos amigos a emprender una aventura a pie, en tren y hasta en avión, por caminos inesperados de la Tierra. ¿O aún más lejos? 
Esta novela ganó el último Premio El Barco de Vapor y, como siempre, fue una de las compras obligadas de la Feria del Libro, donde es más fácil y rápido conseguir las novelas premiadas.

La historia se centra en esos dos personajes, Rolo y Talito, y en el encuentro fortuito de un objeto que, de entrada, abre la posibilidad a una aventura que los saca de sus vidas habituales. A medida que se desarrolla y los personajes se van desplegando, hay varios temas que toman relevancia y se entrelazan con la trama más ligada a la aventura.

Como muchas de estas cuestiones me generaron curiosidad, me contacté con Hernán quien, muy amablemente, respondió algunas preguntas.

Por ejemplo, la familia es un tema central, especialmente si se considera al personaje de Talito, que adquiere aún más espesura hacia el final de la novela. Así que le pregunté a Hernán, ¿cómo fue adquiriendo este rol la familia en la novela?
Hernán Galdames: Si bien Rolo y Talito son chicos que no han nacido en el mejor medio posible y las costumbres de ese medio los empuja a andar bastante solos por la vida, ambos parecen tener una buena relación con sus familias. De todas formas ambos tienen ciertas carencias en este aspecto: Rolo no conoce a su padre y Talito pierde a su madre, lo que desmorona toda su estructura familiar y le hace perder algo tan importante como su relación con el padre. 
Hay cosas de la novela que ni yo mismo sé. Por ejemplo: al parecer Talito siempre creyó la versión inicial que le transmitió el padre respecto al tema del proyecto espacial. Pero, al final, ¿sigue pensando igual? No lo sé. Lo que es una pena, pienso, es que no sé si Talito se dio cuenta (dado su estado de entusiasmo) de que todo el accionar del padre (que él padeció y lo llevó al enojo) fue súper loable.
En cuanto a Rolo, a lo largo de toda la historia siempre está presente la madre como una figura de referencia y como un súper yo bastante fuerte que le causa cierto sentimiento de culpa y delirio de persecución. Tal vez ese súper yo lo hace más prudente y, dependiendo de como quiera mirarse, lo coarta en cierta forma en cuanto a sus deseos interiores. 
Me resulta mágico escuchar que hay cosas de las historias que ni los propios autores conocen (¡historias con vida propia y misterios aún sin resolver!). Es, además, muy interesante pensar que el vínculo con su mamá (o la figura materna en realidad) a Rolo le pesa tanto que luego tiene efecto concreto en el final de la historia.

Otra cuestión que me llamó la atención fue, justamente, el final. Me pareció osado y que abría una búsqueda interesante, porque yo esperaba otra cosa totalmente diferente. Así que le pregunté: ¿cómo encaraste el momento de escribir el desenlace de la historia? (¡y saqué todos los posibles spoilers de la respuesta!)
HG: Para mí, el final funciona como metáfora referida a qué les espera a estos chicos: son muchos los factores que los expulsan de este mundo. Rolo buscó refugio en la escuela y tal vez esto lo salvó. Por eso en el epílogo podemos leer ciertas cosas que nos regresan al tema de la familia.
Finalmente, un elemento que brilla en la novela es la voz de cada uno de los personajes. Sus expresiones, sus estilos, las palabras que usan, todo es verosímil, cercano y muy llevadero. Por lo tanto, mi siguiente pregunta fue: ¿Cómo te resultó buscar sus voces y pensar los personajes, más aún considerando el contexto en el que viven?
HG: Fue lo que más me divirtió al escribir la novela. No podían hablar como chicos de clase media, pero tampoco podía ser fiel al habla villera, porque hubiese sido muy denso. Me di cuenta de que tenía que dotarlos de un argot propio, algo callejero pero también algo lírico. Fueron varias leídas en las que fui cambiando esta palabra, luego otra y otra. Dependía de que en el momento se me ocurriese una palabra que se ajustara al sistema, que fuera divertida y que sonara bien y diera la pauta de a qué se refería. Fue súper interesante.
Cartoneros al espacio es una novela de ciencia ficción cercana. Esto no lo escribo pensando en los temas de ciencia que toca; por el contrario, es cercana porque sus protagonistas son sencillos y cercanos, listos para la aventura y para dejarse maravillar por las sorpresas del viaje que emprenden. Hay algo de esa maravilla que tiñe todo el relato y carga de trascendencia la búsqueda de respuestas. Así esta búsqueda se vuelve un período crucial en la vida de los personajes, de descubrimiento del universo (y sus secretos) y, más aún, de descubrimiento de ellos mismos y de sus historias.

Ágil y fuertemente sostenida por las voces de los personajes, la novela entretiene y, al mismo tiempo, narra sufrimientos, carencias, entusiasmo, pasión y mucha aventura.

20 abr 2015

La guía del autoestopista galáctico

The hitchhiker's guide to the galaxy (Hitchhiker's guide to the galaxy, #1), Douglas Adams, 1995. Del Rey Books.

Segundos antes de que la Tierra sea demolida para hacer espacio para una autopista galáctica, Arthur Dent es arrancado del planeta por su amigo Ford Prefect, un investigador que está trabajando en la nueva edición de La Guía del Autoestopista Galáctico y que, desde hace quince años, se hace pasar por un actor sin trabajo. 
Juntos comienzan una aventura a través del espacio ayudados por frases y consejos de la Guía del Autoestopista ("Una toalla es casi el elemento más importante y útil que un autoestopista interestelar puede tener encima") y una galaxia llena de viajeros: Zaphod Beeblebrox - el ex-hippie y ahora irresponsable presidente de la galaxia de dos cabezas y tres brazos -, Trillian - la novia de Zaphod -, a quien Arthur alguna vez trató de conquistar en una fiesta, Marvin - el robot paranoico, brillante y depresivo - y Veet Voojagig, un estudiante graduado obsesionado con la desaparición de todas las lapiceras que compró a lo largo de su vida.

Si esta sinopsis no hace que quieran leer el libro, espero que mi reseña desesperada-emocionada lo consiga. Porque La guía (así le diremos para abreviar) es una joya de la literatura.

¿Qué hace que sea una joya? La combinación perfecta que logra de dos géneros que parecen imposibles de asociar: la ciencia ficción y el humor (del bueno).

La guía se centra en el desarrollo de una historia que tiene como eje el sinsentido. Todas las situaciones son inverosímiles y completamente ridículas, y todos los avances de la narración presentan episodios improbables. Y sin embargo esto no espanta: la historia se transforma en una montaña rusa que, así y todo, mantiene una trama marcada por causas y efectos (absurdos hasta la médula).

Adams no maneja el sinsentido como un recurso que puede tirarse como una bombita de agua para que deje una mancha y listo. Él lo posiciona, acomoda, estira, manipula y retuerce para que hile una historia y rompa con la probabilidad, el tiempo y el espacio y se nutra de los recursos propios de la ciencia ficción.

Esta novela es un delirio que oscila constantemente entre el sentido y el sinsentido y que juega con nociones típicas de la ciencia ficción dándoles respuestas impensadas. El fin del mundo, el sentido de la vida, la raza más inteligente del universo, los viajes interestelares y las máquinas pensantes adquieren un sentido totalmente nuevo y marcado por el humor.

Y como si fuera poco a todo esto se le suma una capacidad innata de Adams para presentar las frases más espectaculares en los momentos más increíbles:

→ "Por ejemplo, en el planeta Tierra, el hombre siempre había asumido que era más inteligente que los delfines porque había logrado muchas cosas -la rueda, Nueva York, guerras, etc- mientras que lo único que habían hecho los delfines era dar vueltas en el agua y pasarla bien. Pero, al revés, los delfines siempre habían creído que eran mucho más inteligentes que el hombre por exactamente las mismas razones"

→ "Por un momento, no pasó nada. Después, un par de segundos, continuó sin ocurrir nada"

→ "Nada viaja a mayor velocidad que luz con la posible excepción de las malas noticias, las cuales obedecen a sus propias leyes."

→ "¡Demandamos áreas bien definidas de duda e incertidumbre!"

La guía es sin duda alguna uno de los mejores libros que leí en mi vida. Gracioso, sumamente original y decidido a burlarse de todo y todos (primero en la lista: la humanidad entera), esta novela marca un punto de quiebre en el género ciencia ficción y deja ganas de seguir leyendo y de atarse una toalla a la cintura.



(Y para el que esté interesado, por acá está el post sobre el trabajo de análisis comparativo que hice de este libro y de Alicia en el país de las maravillas)



21 sept 2014

The girl with all the gifts

The girl with all the gifts, M. R. Carey, 2014. Orbit.
No todo don es una bendición.
Todas las mañanas, Melanie espera en su celda a que la vengan a buscar para ir a clase.
Cuando la buscan, el Sargento Parks le apunta con su arma todo el tiempo, mientras otros dos soldados la atan a una silla de ruedas. Ella cree que no la quieren. Ella bromea con que no los va a morder. Pero ninguno ríe.
Melanie es una niña muy especial.
Otra vez, un libro que me llevo tiempo procesar para poder reseñar. No lo conocía, no tenía idea de qué trataba, pero leí un par de reseñas y la curiosidad pudo más. Meses después, la historia todavía me persigue y me maravilla.

Este es uno de esos libros que conviene leer sabiendo lo menos posible. La sinopsis ya trabaja con eso: sugerir y presentar a la protagonista pero no dar datos certeros sobre qué es lo que realmente está pasando. Esto hace que escribir una reseña se complique un poco.

Qué es lo que sí puedo decir sobre este libro:

Tiene un trabajo muy detallado y elaborado en la narración. Las imágenes que presenta son fuertes y convincentes, con giros calculados y un control asombroso de la velocidad de la acción. Juega mucho con el misterio y presenta piezas de un rompecabezas que el lector va armando poco a poco, casi a la par de la protagonista.

Ese es otro elemento, la protagonista. Melanie tiene diez años, vive en una celda y no sabe porqué la atan a una silla de ruedas y la llevan a una clase con otros niños atados a sillas de ruedas. Tampoco sabe porqué su maestra favorita, Miss Justineau, se pone triste cuando ella habla sobre lo que quiere ser cuando sea grande. La novela logra poner en el centro a una protagonista en la que no se puede confiar (a nivel de la trama y a veces a nivel narrativo) y logra generar sentimientos ambivalentes sobre su verdadera condición. ¿Cómo puede haber tantas sombras y secretos alrededor de una nena de diez años? ¿Cómo puede ser que genere tanto miedo?

La novela, además, presenta una de las innovaciones más interesantes dentro de la literatura de ciencia ficción que leí en este último tiempo, porque basa el despliegue de un factor clave en la trama en un patógeno basado en un hongo que realmente existe (¡piel de gallina y pesadillas aseguradas!). Hay un trabajo muy meticuloso en la forma en que se despliega la ciencia y, al mismo tiempo, hay mucho cuidado en la forma en que se presentan estos temas: siempre se comprende qué está pasando y qué significan las referencias médicas y jamás se vuelve pesado. Todo un logro dada la magnitud de lo que se propone.

A esto se le suma un desarrollo muy interesante de personajes diversos y marcados por las circunstancias difíciles en las que viven, que despliegan vinculaciones reales y coherentes dentro de las situaciones que tienen que atravesar.

Y, como si fuera poco, The girl with all the gifts tiene uno de los MEJORES finales que leí en toda mi vida. Es coherente, es crudo y se corresponde a la perfección con el tono que toma el desarrollo de la historia. In-cre-í-ble.

Esta es, sin duda, una de las mejores novelas que leí en lo que va del año. The girl with all the gifts trae lo mejor de la ciencia ficción: una historia postapocalíptica muy realista y posible,
cargada de misterio y suspenso, una atmósfera espeluznante y alienada, personajes atípicos con historias y decisiones densas, una propuesta científica que retuerce los estereotipos trillados y un final que es una bomba.

Leanlo y disfruten (y sufran).


7 sept 2014

Un mundo feliz

Brave New World, Aldous Huxley, 1998. Harper Perennial.
Lejos en el futuro, los Controladores del Mundo han creado la sociedad ideal. A través del uso inteligente de la ingeniería genética, los lavados de cerebro y drogas y sexo recreacional, todos sus miembros son consumidores felices. Bernard Marx parece ser el único que tiene una sensación extraña que lo hace anhelar ser libre. Una visita a una de las últimas Reservas de Salvajes, donde la vida antigua e imperfecta sobrevive, puede llegar a ser la cura de su inquietud...
Un mundo feliz era la pieza de la tríada distópica más famosa (junto con 1984 y Farenheit 451) que me faltaba leer. Me lo debía hace rato y por motivos ligados a la facultad, llegó el momento de leerlo.

La lectura fue un impacto espléndido. Con delicadeza, Huxley introduce al mundo nuevo y mejorado sin saturar. Todo es pura ciencia y puras alteraciones genéticas, y podría transformarse en una lección de química especulativa aburrida, pero Huxley sabe cómo mezclar la presentación de los personajes con las referencias a los funcionamientos de ese mundo hiper controlado, atrapando y convenciendo.

El tema central, el control de la sociedad y las masas por medio de drogas y manipulaciones genéticas, no resulta demasiado chocante e inmoral porque Huxley, con mucha astucia, pone la mirada en los efectos que este control tiene sobre los individuos: son felices, no sufren, pueden superar una tristeza con una siesta rápida, inducida por las drogas, y no conocen la decrepitud. 

Jamás una novela distópica me había vendido tan bien la distopía. ¿Es realmente una distopía? Esa pregunta late con intensidad en cada capítulo, porque los personajes son felices. Marx (y el juego con los apellidos de los personajes es genial), único ser humano con inquietudes y preguntas sobre su modo de vida, es el único que se anima a cuestionar todo porque cree que hay algo más.

Su periplo lleva al lector a presenciar una confrontación entre el modo de vida actual y el modo de vida que ha muerto: sin drogas, con nacimientos y desarrollos naturales, con madres y padres, con dolor y heridas que sangran. Y nuevamente el lector queda en una situación incómoda: a simple vista, la sociedad controlada parece ser mejor.

En medio de estos cuestionamientos filosóficos de base hay una escena excelente donde Marx discute con el jefe de la sociedad. Ahí, el personaje del jefe (que parece ser ¿un dios menor?, ¿un narrador de incógnito?) hace explícita la confusión: sí, este modo de vida es mejor, pero requiere sacrificios, sacrificios que se deben hacer para el bien más grande. Así mueren la poesía, el arte, la literatura, las pasiones... Pero así logra el hombre vivir sin angustias.

Un mundo feliz es una novela muy sólida, que reconoce su artificio y propone preguntas sin respuesta absoluta. Jamás una novela me había convencido de esta forma de la eficacia de una distopía, y, sobre todo, de su inevitable probabilidad. Merece, sin duda alguna, seguir ubicada en esa tríada de las mejores distopías.



2 abr 2014

Algunas notas sobre Correr o morir

Como no sé cómo armar una reseña completa y coherente sobre la trilogía (más precuela) de James Dashner, decidí hacer un post comprensivo con todo lo que se me fue ocurriendo mientras leía los cuatro libros. Si lo miran con cuidado, se va a transformar en una especie de reseña. Espero.

La historia, desde las primeras páginas donde nos encontramos con un Thomas que apenas recuerda su nombre hasta el último viaje del tercer libro, es un agujero negro: te atrapa y no te suelta hasta que te robó las últimas horas de la madrugada. Especialmente en el libro uno. La incertidumbre y la confusión son tales y le funcionan tan bien a Dashner que la necesidad de leer una página más para alcanzar alguna respuesta es intolerable. La fórmula de historia atrapante funciona de mil maravillas.

Sin embargo la escritura mató a la trilogía. 

A veces podía prestarle menos atención porque estaba en medio de un capítulo de revelaciones o escenas de acción que dejaban sin aliento. Otras veces -la mayoría de las veces- me resultaba insoportable.

Los libros están llenos de frases fosilizadas y usadas a lo largo de la historia de la escritura hasta el hartazgo. Son frases y expresiones que perdieron encanto y que ahora sólo sirven para enseñar qué cosas no escribir cuando uno elige escribir dentro de este género. "Se le heló la sangre", "se preguntó quién era ese chico, pero sacudió la cabeza y decidió dejar las preguntas para después", "preguntó qué estaba pasando pero nadie le respondió", etc, etc.

Estas frases me llevan a una segunda objeción: el autor no se esfuerza por mostrar sino que, constantemente, nos dice qué está pasando. ¿Qué quiere decir esto? Como muy bien dijo una vez Chéjov: "Don't tell me the moon is shining; show me the glint of light on broken glass." ("No me digas que la luna está brillando; mostrame el brillo de la luz sobre un vidrio roto"). Esa es la tarea del escritor y eso es, precisamente, lo que Dashner no supo hacer.

Esto resultó particularmente doloroso en las escenas donde los personajes estaban atravesando momentos de tristeza, ira o felicidad (aunque de estos últimos no hay muchos) y Dashner sólo lo decía: "Thomas estaba triste", "Minho estaba enojado". En ningún momento encontré preocupación por salir de lo conocido y aventurarse en las profundidades psicológicas de los personajes. Los personajes eran, simplemente, paletas donde se podían leer con facilidad los colores de las emociones que estaban experimentando en ese momento, nada más.

Los personajes son bastante llanos, y representan ideas más que personas: Minho es el que se enoja, Chuck es el bueno, Newt es el líder diplomático, Gally (¡Gally, pobre Gally!) es el "malo", Teresa es la chica (y no podemos decir mucho más sobre ella, y eso que aparece en los tres libros), el cocinero es el simpático...

Tres libros, una historia llena de misterio y con grandes posibilidades pero con una escritura sumamente débil y unos personajes sacrificados en aras de cumplir con la fórmula ideal de un "buen" libro juvenil. Tantos puntos en contra terminan hundiendo la trama y, finalmente, el tercer libro se transforma en una catástrofe con un final muy cuestionable.


(Y en una nota totalmente personal tengo que agregar que otra cosa que me molestó mucho fue el uso de palabras inventadas para solucionar el problema de los insultos en un libro que es para jóvenes. Algún día hablaré más y mejor sobre esto).


7 feb 2014

Cress

Cress (Crónicas Lunares, #3), Marissa Meyer, 2014. Feiwel & Friends.
Cinder y el capitán Thorne son fugitivos y escaparon. Scarlet y Wolf los siguen. Juntos, los cuatro, están planeando derrocar a la Reina Levana y a todo su ejército. 
Su esperanza reside en Cress, que desde su niñez vive encerrada en un satélite, rodeada de pantallas. Todo ese tiempo frente a computadoras transformaron a Cress en una hacker excelente. Pero desafortunadamente, ella acaba de recibir órdenes de Levana para buscar y atrapar a Cinder y sus cómplices. 
Cuando un rescate osado sale mal, el grupo se separa. Cress finalmente es libre, pero su libertad viene a un precio muy alto. Mientras tanto, Levana no permitirá que nada detenga su matrimonio con el Emperador Kai. Cress, Scarlet y Cinder no habrán firmado un contrato para salvar el mundo pero podrían ser las únicas capaces de hacerlo.

El tercer libro de la saga centra su atención en otro clásico de los cuentos de hadas: Rapunzel. Está vez, Rapunzel (en este libro, Cress), no está atrapada en una torre, y su pelo no es la puerta de entrada para su madrastra. Cress vive en un satélite, es una hacker experta y tiene una dueña (Mistress Sybil) que la atormenta con pedidos de la reina de Luna.

Marissa Meyer lo logra de vuelta. Su reinterpretación moderna de Rapunzel es exitosa y se inserta a la perfección en el mundo de Cinder y Scarlet (Cenicienta y Caperucita Roja, respectivamente). Es increíble, pero es así: en este libro conviven las tres protagonistas de historias diferentes y disímiles, y lo hacen de forma armoniosa y en favor de una trama superior e independiente de sus historias (exceptuando la de Cinder, no olvidemos que ella es el personaje central y que, a fin de cuentas, todo lo que está ocurriendo es por ella).

Cress continúa la cuota de aventura y suspenso que se venía sembrando en los libros anteriores. Si bien la acción es menor y se limita a un par de escenas, todo contribuye a profundizar la historia de la rebelión y a aumentar el clima de tensión global que abunda en cada capítulo.

Los personajes siguen fieles a sus desarrollos, y Cinder, Kai, Thorne y Cress reciben un tiempo bastante abundante dentro de la historia para seguir expandiéndose. Por motivos que no puedo decir sin arruinar parte de la historia, Scarlet y Wolf quedan relegados del primer plano, pero la novela promete a cada paso que en el próximo libro ambos van a volver a ser protagonistas. Ya verán porqué.

A estos personajes se suman historias de otros (el doctor Erland, un poco más de Levana, una historia muy interesante en el pasado de Cress, y, más importante, una primera mirada a la protagonista del próximo libro, Winter, la nueva versión de Blancanieves), y Marissa Meyer logra ampliar la escala de su historia para incluir la Luna. Las tensiones son palpables y la trama política alcanza su punto límite, ya muy cerca de estallar y generar el desenlace.

Cress es un tercer libro muy sólido, que no aburre ni reitera, y que logra volver a narrar otro cuento de hadas dentro de la ciencia ficción con mucho éxito. Marissa Meyer profundiza las complicaciones con las que se cruzan los personajes y revela otras, empezando a tensionar todos los hilos que viene trazando desde hace tres libros y preparando para el desenlace, otro nuevo personaje, y un final que, por ahora, promete fuegos artificiales.

24 oct 2013

Allegiant

Allegiant, (Divergente, #3), Veronica Roth, 2013. Katherine Tegen Books.

Esta reseña no contiene spoilers sobre este libro, pero sobre Divergente e Insurgente. Han sido avisados.

La sociedad basada en facciones en la que creyó alguna vez Tris Prior se ha roto: fracturada por la violencia y las luchas de poder y marcada por las pérdidas y las traiciones. Cuando a ella le ofrecen la posibilidad de explorar el mundo más allá de los límites que siempre conoció, Tris está lista. Quizás más allá de valla ella y Tobías puedan encontrar una vida nueva simple, juntos, libre de mentiras complicadas, lealtades mezcladas y recuerdos dolorosos. 
Pero la nueva realidad de Tris es más alarmante que la que dejó atrás. Algunos descubrimientos viejos pierden su sentido rápidamente y verdades explosivas cambian el corazón de personas que ella ama. Y, una vez más, Tris deberá luchar para comprender las complejidades de la naturaleza humana -y de ella misma- mientras se enfrenta a decisiones imposibles sobre el coraje, la lealtad, el sacrificio y el amor.

El último libro de la saga Divergente se hizo esperar con ganas, más en medio de la filmación de la primera película. Eran muy pocos los datos certeros que se tenían sobre la trama del libro, con lo cual no había material para especular. Dos días después de su publicación puedo decir que, en mi humilde opinión, Allegiant es un libro común, el más débil de la trilogía, con un final demoledor.

No sé si habrá sido la distancia temporal entre la lectura de Insurgente y la publicación de este libro, pero empezar a leer me resultó extraño. Los personajes sonaban ajenos, la realidad que atravesaban, distante. Me costó un par de capítulos volver a encontrarme y dejar de lado esa sensación de que todo era demasiado cuadrado, esperable.

Allegiant marca un punto de inflexión respecto de los dos primeros porque, por primera vez, la historia no ocurre entre facciones. Los personajes principales se trasladan a otro lugar y, después de tantas vueltas y tanto sufrimiento, logran enterarse de qué es lo que está pasando, quiénes son, qué es su ciudad y por qué fueron aislados. Y el momento, las explicaciones, las revelaciones, quedan a medio camino. Lo que podría haber sido una gran explosión de nuevas posibilidades queda estancada en tópicos previsibles y unas consecuencias aún más previsibles. Quizás todo sea un problema de exceso de jerga científica, quizás no. La cuestión es que el momento de revelación que esperaba desde hacía dos libros, no fue espectacular. Fue normal, común, incluso esperable.

Los eventos que siguen después están, en mi opinión, simplificados en exceso -lo cual dibuja unos personajes nuevo demasiado crédulos y unidimensionales- dadas las circunstancias políticas y sociales que plantea la realidad fuera de la valla. La trama se debilita de manera exponencial. Con otro tipo de desarrollo de eventos y de personajes, todo esto podría haber sido mucho más atrapante, satisfactorio y complejo (que es lo que alcanzaron Divergente e Insurgente, un mundo complejo y lleno de líos ideológicos: Allegiant cae porque quiere hacer demasiado en poco tiempo).

Uno de los grandes logros de Allegiant es el gran desarrollo que alcanza el personaje de Tris. Después de haberle seguido los pasos durante dos libros, Tris logra una madurez particular en esta tercer entrega. Sus ideas sobre el coraje, las facciones, los que no tienen facciones, su madre, y la realidad que encuentra afuera alcanzan un punto sólido y verídico, acorde a su personalidad. Tris se solidifica y sus acciones pasan a tener una base firme.

Sin embargo, todo esto se esfuma en los otros personajes. Algunos personajes secundarios reciben parte de lo que merecen: Cara, Caleb, Peter y, un poco, Christina, se expanden y crecen un poco. Otros, como los personajes de afuera de la valla y el importantísimo Tobías, se desarman. Qué terrible, Tobías. No sé si esto se deberá pura y exclusivamente a que esta vez había capítulos narrados desde su punto de vista o si Veronica decidió torturarlo, pero Tobías se pierde, se transforma en un nene. Todo lo que sabíamos y conocíamos de él se transforma en una sombra del chico que nos muestra Allegiant. Tobías se derrumba y, si bien hay crisis y caos en su vida que tienen una clara explicación y que el libro muestra sin dudar, otras cosas suenan demasiado impuestas. Me confundió mucho perder al chico que un tiempo atrás era una máquina y pura eficiencia y solidez.

Allegiant explica y cierra ciclos, pero hace agua cuando intenta maximizar la revolución y la distopía. Hay muchas idas y venidas que a medida que avanza el libro empiezan a cansar, y algunos personajes reinciden en exceso en patrones de comportamiento. Sin embargo, la trilogía cierra, y cierra con una explosión. No voy a dar datos que puedan arruinar lecturas, pero Veronica se anima a dar un paso más en el género y a cerrar con fuerza.

Quizás cuando el libro salga en español pueda compartir mis impresiones sobre el final, que son muchas y variadas. Mientras tanto, digo esto: Allegiant sirve como cierre de ciclo, aunque es muy flojo si se consideran los libros anteriores. No es lo que esperaba ni lo que me hubiese gustado leer. Tris es, en mi opinión, el único gran regalo que hace Veronica.




23 jul 2013

El juego de Ender

El Juego de Ender (La saga de Ender, #1), Orson Scott Card, 2010. Zeta Editores.

Hace años que la Tierra es amenazada por los insectores, una raza extraterrestre completamente ajena a los humanos, y con la que han tenido algunos encuentros desafortunados. Para poder derrotarlos, la Tierra necesita una nuevo tipo de genio militar que sea capaz de llevar adelante un ataque contra esta especie. Ender nace de esta necesidad: tercer miembro de una familia de niños genios, él es de cierta forma una anomalía viviente: en la nueva sociedad terrícola los hijos por familias están limitados a dos. Ender, entonces, marcado desde su nacimiento, crecerá entrenándose y haciendo grandes sacrificios para ser el mejor estratega militar que jamás se haya visto.

Escuché mucho sobre este libro (me lo recomendaron en múltiples ocasiones) y, cuando se confirmó que iban a hacer una película, el caudal de información no dejó de fluir. Decidí entonces que era hora de leerlo y de descubrir porqué un libro sobre un niño y extraterrestres había cautivado a tantas y tan diversas personas.

El Juego de Ender no esconde mucho más de lo que anuncia su premisa y, sin embargo, las capas que se desenvuelven debajo de esta historia, en apariencia tan lineal, son infinitas. La novela acompaña a Ender desde su reclutamiento hasta, bueno, un final bastante amplio (que después se retoma en el libro siguiente), siguiendo su punto de vista y alternando otros que aportan mucha, mucha más información no sólo sobre lo que le está pasando a Ender sino también a la Tierra y sus tensiones políticas.

Esta riqueza de perspectivas coloca al lector en una posición privilegiada porque se vuelve el único que comprende realmente (casi) todo lo que está pasando. De esta forma la educación y entrenamiento de Ender toman otras dimensiones. Allí donde las pruebas pensadas por sus mentores desafían a Ender hasta los límites de su cordura, el lector comprende cuál es la lógica detrás y queda ubicado en la difícil posición de juzgar qué hubiese hecho él ante las mismas circunstancias. El lector ve los dos lados del mismo hecho y accede a las dos lógicas: la de Ender, el niño que sufre cada paso que da en su entrenamiento, y la de los adultos, los que ponen por encima de cualquier otra cosa el bien común, el triunfo de los humanos sobre los extraterrestres.

El Juego de Ender no escatima crudezas ni giros retorcidos. Los capítulos desarrollan los sufrimientos que atraviesa Ender para poder avanzar en la academia e iluminan con intensidad los oscuros sentimientos que plagan a Ender constantemente. La tensión que le genera su crianza y la forma en que se va desarrollando lo colocan fuera de la infancia humana. ¿Cómo es posible que, después de tanto, siga siendo un niño, él o cualquier de sus compañeros? Esta pregunta se extiende a lo largo de toda la novela, y es repetida en distintas ocasiones por más de un personaje.

A esto se suman las turbulencias políticas que orbitan la historia de Ender y que protagonizan sus hermanos, Peter y Valentine. Dos personajes sumamente interesantes, que representan un desdoblamiento de Ender, ellos dos vuelven a torcer las convenciones sobre la infancia y se posicionan como dos adultos capaces que, justamente, quieren romper con la barrera que les impide ser considerados como tales.

El Juego de Ender, entonces, no es solamente una buena historia de ciencia ficción con los elementos propios del género (que, vale aclarar, son introducidos de forma magistral por el autor, y cautivan constantemente). Sus preguntas y premisas rompen convenciones establecidas y revelan, a través de la perspectiva de los niños, un mundo donde los niños prácticamente dejaron de ser humanos y se transformaron en objetos, en medios para resolver una disputa política que excede el problema de los extraterrestres. Ahora comprendo cómo El Juego de Ender se transformó en un clásico del género: porque toma lo mejor de él, lo excede y lo eleva a partir de una historia que, en apariencia, parece sencilla.

26 feb 2013

Scarlet

Scarlet (Crónicas Lunares, #2), Marissa Meyer, 2013. Feiwel and Friends.

Cinder está tratando de escapar de prisión - consciente de que si lo logra se convertirá en la fugitiva más buscada de todo el Commonwealth. Mientras tanto, del otro lado de mundo, la abuela de Scarlet Benoit ha desaparecido. Aparentemente hay muchas cosas que Scarlet no sabe de su abuela y el terrible peligro en el que ha vivido toda su vida. Cuando Scarlet encuentra a Wolf, un luchador callejero que podría tener información sobre el paradero de su abuela, no tiene más opción que confiar en él a pesar de que él también tenga secretos.
Scarlet y Wolf se embarcan en la misión de develar el misterio de la abuela de Scarlet y en el camino se encuentran con otro misterio cuando sus caminos se cruzan con los de Cinder. Juntos deberán prepararse para adelantarse a la Reina Lunar que hará cualquier cosa con tal de lograr que el príncipe Kai sea su esposo, su rey y su prisionero.

Scarlet retoma la historia inmediatamente después del final de Cinder y comienza a alternar el punto de vista entre los dos personajes principales de esta segunda parte, Scarlet y Cinder. Mientras la historia de Cinder está en pleno desarrollo y conflicto, la de Scarlet comienza a desarrollarse y revelarse encajando de a poco en la de Cinder. Marissa Meyer hace ahora una reactualización de la historia de Caperucita Roja y la combina con su relato de la Cenicienta. Es una apuesta alta que, sin embargo, le sigue funcionando a la perfección.

A pesar del poco tiempo que tienen de desarrollo - especialmente si se los compara con Cinder e incluso Kai - tanto Scarlet como Wolf alcanzan una tridimensionalidad que les da vida. Nuevamente, estos no son personajes que respondan al estereotipo de la historia popular sino que representan a Caperucita pero funcionando dentro del mundo de Meyer, como unos engranajes más en la historia y en el conflicto político. Son una nueva puerta de entrada al mundo de Meyer que encierran en sí mismos una reinterpretación del clásico infantil. Quizás su relación sea, en mi opinión, un poco previsible y hasta difícil de creer, pero no se sitúa en el centro de la historia y, por lo tanto, se mimetiza bien con el desarrollo del conflicto político que los rodea.

La historia de Cinder, por otro lado, continúa desplegándose y enriqueciéndose. Cinder continúa su proceso de crecimiento y de aceptación. Al comienzo del libro se presenta el inicio de un camino de formación que tiene que hacer Cinder y la historia se toma su tiempo para responder preguntas, expresar nuevas dudas y encontrar respuestas (es decir, no hay una súbita transformación de Cinder. El proceso es real y creíble). Cinder crece y con ella crece mucho del mundo de Meyer. Hay, también, nuevos personajes que se suman a su aventura y ninguno de ellos decepciona. Carswell Thorne, en particular, es una adición deliciosa a la historia, dado que prueba ser un personaje mucho más interesante y complejo de lo que aparenta en la primera impresión.

Marissa Meyer hace estallar una premisa que, desde el final de Cinder, es previsible (¿Cinder asumirá su nuevo rol, se animará a tomar la parte que le corresponde en el desplazamiento de fuerzas que se aproxima? Sabemos que sí, por supuesto, pero, ¿cómo?). Utilizando la estrategia del cambio de punto de vistas (todos los personajes tienen la oportunidad de contar una porción de la historia) y apelando al suspenso y la acción, Marissa Meyer rellena los espacios vacíos y crea un ambiente tenso y peligroso para sus personajes. Sí, podemos intuir la historia, pero la forma en que Meyer moldea el cómo es absolutamente atrapante.

Scarlet es una secuela que cumple con las expectativas que deja Cinder y, más importante aún, logra alcanzar (e incluso superar) la calidad del primero. Con nuevos personajes, nuevas historias, más emoción e intriga, la siempre presente cuota de romance y comedia, y un conflicto político que no hace más que crecer y aumentar la presión, Scarlet es un libro imposible de soltar, con un final que sólo anuncia que hay más, mucho más, por venir.




7 feb 2013

Cinder

Cinder (Crónicas Lunares, #1), Marissa Meyer, 2012. Montena.

Humanos y androides habitan las calles de Nueva Pekín. Una plaga mortífera destruye la población. Desde el espacio, los crueles lunares observan, esperando. Nadie sabe que el destino de la Tierra está en manos de una niña...
Cinder, una mecánica más que hábil, es un cyborg. Es una ciudadana de segunda clase con un misterioso pasado, denostada por su madrastra y culpada por la enfermedad de su hermanastra. Pero cuando se topa con el príncipe Kai, de pronto se encuentra en el medio de una lucha intergaláctica y una atracción prohibida. Atrapada entre el deber y la libertad, la fidelidad y la traición, Cinder debe descubrir los secretos sobre su pasado para poder proteger el futuro de su mundo.

Lo poco que sabía sobre este libro era que era una reinvención de la historia de Cenicienta, pero en un futuro en donde cyborgs y aliens dan vueltas por el mundo. Basta decir que la intriga fue más fuerte que cualquier tipo de recelo. La historia respondió con solidez.

Cinder es eso, es Cenicienta, pero también es mucho más. Hay muchos de los tópicos de la historia que se retoman - madrastra y hermanastras, un príncipe, un baile, un "zapato" perdido -, pero se retoman de forma tal que funcionan dentro del mundo que construye Marissa Meyer. La historia no sirve a la reinvención de Cenicienta sino que es esta reinvención la que le sirve a la historia. Lo que quiero decir es que acá hay mucho más que un clásico infantil reactualizado. Marissa Meyer construye un mundo nuevo, en donde los cyborgs andan sueltos, hay una plaga que mata sin piedad y los órdenes sociales están alterados. Cinder es sólo un ladrillo en este mundo, un mundo que apenas despunta en las páginas de esta primera novela.

Pero Cinder es también el personaje principal. Ella es una chica jovencita, independiente, algo irreverente - ella tiene algunos de los mejores diálogos, sin duda alguna - y cyborg. Este era uno de los elementos que más temía porque, ¿cómo escribir desde la perspectiva de un cyborg? ¿Qué siente un cyborg? ¿Qué es un cyborg? Pero Meyer arma con habilidad un mundo interior para esta chica mitad humana, mitad máquina que está poblado de preguntas sobre qué es ser humano y qué tan humana es ella, si es que todavía lo es. ¿Merece ella más la muerte que los otros humanos, sin partes de máquina? Este tipo de preguntas son una constante. Además, es fácil sentir lo que siente Cinder. Sentir un pie de metal, un interior que tiene más huesos artificiales que naturales... Sensaciones que, en realidad, no existen. Ahí radica uno de los grandes logros de Meyer.

Los personajes que acompañan a Cinder - humanos, cyborgs, aliens y robots - también se elevan por encima de la historia infantil e introducen otros aspectos del mundo que busca crear Meyer. Ninguno queda trabado en el estereotipo de Cenicienta y, por suerte, ninguno se transforma en un personaje insoportable - con un reparto de hermanastras, una madrastra y un príncipe, es muy factible caer en una absoluta simplificación del personaje; Meyer, no obstante, les da vida propia, búsquedas, anhelos y miedos -.

El libro avanza con velocidad, varía de perspectiva, no tiene escenas vacías y pide ser leído. Hay algo de acción, pero, sobre todo, hay una promesa de acción. El libro prepara el terreno, abre un mundo, y apenas anuncia algo que puede llegar a ser grande. No hay clichés demasiado obvios, y la única revelación que el lector puede anticipar - y que es demasiado obvia -, queda maquillada dentro del avance de la historia. Meyer se mueve con decisión en la historia, y no deja cabos sueltos.

Cinder es más que una reactualización de Cenicienta, es un nuevo espacio donde conjugar historias conocidas y tópicos clásicos con ingredientes de ciencia ficción y de literatura juvenil, y promesas de grandes batallas y guerras. Cinder es un libro que tergiversa lo conocido y moldea un nuevo tipo de lectura que conserva los elementos que más le sirven: suspenso, acción, algo de drama y grandes promesas de giros épicos en la historia que vendrá.




22 nov 2012

Todos los soles mienten

Todos los soles mienten, Esteban Valentino, 1999. Alfaguara Juvenil.

La Tierra como la conocemos está a punto de acabar. El sol muere, día a día, y el planeta se enfría cada vez más. No hay chances de escaparle al hielo que pronto va a cubrir todo. Sin embargo, un grupo de adolescentes descubre un lugar en donde el frío no tiene el mismo poder de muerte y donde podrían preservar, aunque sea, la memoria de la humanidad. En medio del caos, los miedos, los sueños y la inminencia de la muerte, estos jóvenes aprenderán quiénes son en realidad y se enterarán de la existencia de un terrible plan secreto que los afectará a todos.

Todos los soles mienten es una distopía que desacomoda las estructuras y los elementos propios de este género. La forma en que la narración se desarrolla altera desde el principio cualquier idea previa a la lectura del texto. El inicio de la historia anuncia que no va a ser igual a ninguna otra.

La historia y su premisa parecen, a simple vista, bastante transitadas, en donde se puede llegar a prever un desarrollo y un final. Sin embargo, Esteban Valentino toma estos elementos y los rodea y carga de personajes que destruyen toda previsibilidad y hacen estallar la historia con emociones, sentimientos y autodescubrimientos.

Sin duda alguna son las historias personales de los personajes - que en una novela tan breve logran igualmente abrir surcos profundos en el lector e instalarse y anclar todo lo que les está pasando - las que mueven esta novela. Son adolescentes, de edad incierta, que encierran preguntas, dudas, miedos y muchos deseos de seguir soñando, conociéndose, conociendo al otro, enamorándose, haciendo todavía más preguntas. La humanidad con que Esteban Valentino los esboza los hace despegarse de las páginas y cobrar forma, color, identidad, lo cual resulta aún más impactante cuando se considera los nombres tan anónimos, casi numéricos, que tienen (Eduardo E., Susana S., Felipe F., etc.).

La narración se encuentra constantemente interrumpida - aunque quizás esa no sea la palabra adecuada... Quizás sería más apropiado decir, "complementada" - por pequeños capítulos o episodios, más anónimos, dedicados al desarrollo de la interioridad de los personajes. Son momentos en los que el narrador se aparta y el foco queda en la voz, en la mente, en el fluir de la consciencia de los personajes. Y son oraciones y párrafos que revelan muchísimo a través de expresiones crípticas, confusas, propias del pensamiento y de los sentimientos.

De a poco, la historia y los personajes echan raíces profundas y es muy difícil separarse de ellos. Su destino es ahora nuestro destino, y sólo es posible conmoverse ante lo que les depara el futuro. La historia propone protagonistas adolescentes que, no obstante, tienen la profundidad, la decisión, el compromiso y las capacidades propias de alguien muy maduro y, sobre todo, muy fiel a sí mismo.

Es una historia como pocas. Con una propuesta de ciencia ficción, pocas páginas para desplegar un mundo que se atisba mucho más complejo de lo que apenas se llega a ver, Esteban Valentino construye toda una realidad de vida que termina desplegándose en múltiples personajes y conmoviendo (y la palabra me queda corta para la sensación que me quedó después de terminar el libro) al lector. Una pequeña joya de ciencia ficción.

14 sept 2012

Leyenda

Legend, (Legend, #1), Marie Lu, 2015. Editorial SM.

En un futuro distópico, Estados Unidos dejó de existir y está ahora ocupado por la República, una nación en guerra constante con sus vecinos. June Iparis, una joven de quince años, es una niña prodigio que está siendo criada para el éxito militar en la República. De familia rica y acomodada, a June no le falta nada. Nacido en la zona pobre y marginada de la ciudad, Day es también un joven de quince años y el criminal más buscado del país. 
De mundos completamente diferentes, June y Day podrían no haberse conocido nunca. Pero un día, la tragedia alcanza a June y Day se convierte en el principal sospechoso. Así comienza un vertiginoso juego del gato y el ratón en donde June busca desenmascarar a Day y él, salvar a su familia. Pero las cosas comienzan a complicarse y, en un inesperado giro de los eventos, entre los dos descubrirán la verdad de lo que los hizo cruzar caminos y la siniestra realidad del país que marcó a ambos de formas tan distintas.

Así comienza la historia y, en tan solo un par de capítulos, la narración se lanza por completo hacia la acción. June y Day se prefiguran como antagonistas y complementos desde un primer momento. En esto es innegable la colaboración de una novedad en este tipo de literatura: el punto de vista doble. De forma alternada, los capítulos son narrados desde el punto de vista de June y Day. De esta forma se expande el horizonte y se retratan más espacios de la ciudad. El lector recibe, entonces, un panorama muy amplio que le permite comenzar a formarse una opinión sobre el gobierno que rige la ciudad - y, también, a prefigurar respuestas que sólo se atisban al final del libro.

Marie Lu arma un festín de acción y escenas rápidas y tensas, poniendo a sus protagonistas en las situaciones más disímiles e imposibles que a uno se le pueda ocurrir. La velocidad de la narración se combina con escenas reflexivas e introspectivas que buscan reflejar la psicología de los personajes y que, a veces, no funcionan de la mejor forma. No obstante, la narración en ningún momento cae en clichés o escenas demasiado recargadas o extensas.

Intriga, suspenso, complots gubernamentales, encierros y asesinatos, todo se combina con una versión distópica de Romeo y Julieta haciendo de Leyenda una mezcla interesante y entretenida, emocionante y, sobre todo, adictiva.

June y Day son otro de los logros de la novela. La doble perspectiva narrativa me intimidó al principio, porque temía que la distinción entre una mentalidad femenina y una masculina fuese pobre. Pero Marie Lu toma las riendas de ambos personajes y los define como lo que en realidad son: productos de la República. Ni hombre, ni mujer, son meros soldados de un sistema que los ubicó en polos opuestos de la sociedad.

La historia de amor se anuncia ya en el hecho de que hay dos protagonistas igual de importantes. Quizás la forma en que esta certeza es desarrollada en el libro queda a medio camino. Pareciera que Marie Lu no puede despegar la historia de amor del simple hecho de que es algo que debe ocurrir. No me pareció percibir demasiadas sutilezas, sólo una idea vaga de destino que une y que, dentro de una distopía militar como esta, suena débil.

Así y todo, Leyenda se erige como una sólida novela juvenil que logra hacerse un lugar en el espacio que abrieron sagas como Los Juegos del Hambre y Divergente. Sociedad distópica, protagonistas adolescentes, y una novedad: un punto de vista doble. Todos ingredientes que señalan un éxito instantáneo. Efectivamente, Leyenda es eso: una lectura que atrapa y obliga a leer, a pesar de su previsibilidad.


6 sept 2012

Insurgente

Insurgente (Divergente, #2), Veronica Roth, 2012. Editorial Molino.


Divergente había dejado un final muy abierto que hizo que la espera de este libro fuese difícil. La guerra recién había concluido su primera batalla y Tris, Cuatro y el resto de sus amigos estaban escapando. Insurgente abre allí mismo, sin perder tiempo en recapitulaciones o recuentos que sólo demorarían la acción.

Luego del ataque de los Eruditos, la guerra finalmente se desata. La relación entre las facciones se vuelve más tensa que nunca y la desconfianza e incertidumbre reinan sobre la ciudad. Transformada por sus decisiones y por la guerra que se cierne sobre ella, Tris debe arriesgarse y abrazar por completo su divergencia, sabiendo que ésto podrá ocasionarle pérdidas.

La saga continúa y Tris y Cuatro se embarcan hacia lo desconocido habiendo dejado jirones de su vida atrás. La novela responde a su antecesora, aumentando la velocidad de la acción y demostrando que atrás quedaron los ejercicios de iniciación y los procesos de autodescubrimiento de Tris. Ella ha madurado: sus conflictos internos, la culpa, las decisiones que debe tomar, y su relación con Cuatro y sus amigos toman otra dimensión y la vuelven más real todavía. Los quiebres emocionales que presenta la novela adquieren otra profunda y se cargan de preguntas y cuestionamientos morales.

La historia también madura. En este sentido, Veronica Roth no decepciona y amplía el hilo de la historia sin perder consistencia. Se abren las puertas a nuevos sectores de la ciudad y nuevos personajes. Las relaciones que continúan del primer libro se renuevan y complejizan, y aparecen nuevos vínculos que solidifican la dimensión emocional de los personajes, adaptándose a la perfección a la dinámica y tono de la saga. Se presenta una visión más amplia del mundo de Tris que ayuda a comprender la realidad social y a compenetrarse aún más con el desarrollo de la historia, y que permite que el lector se involucre y especule sobre las opciones y resoluciones de la guerra y deje de ser un mero espectador.

La fuerza de este libro radica en la trama, el mundo, las facciones y el colapso de un régimen hasta ahora nunca cuestionado. Las preguntas acerca de quién se es si no se tiene facción, quién se es si sí se tiene una facción, cómo debe comportarse uno, qué se espera de cada uno, van tiñendo la historia de otro color y otro nivel de profundidad. A esto se le suma la capacidad de Veronica Roth de crear diálogos dinámicos y completamente verídicos, aliviando cualquier otra falla demasiado marcada en la construcción de los personajes. También cabe resaltar ciertos momentos (principalmente al principio de los capítulos) donde Veronica se deleita con reflexiones y cuestiones acerca de lo que va viviendo Tris y que logran de forma bastante acertada levantar la novela de una mera historia de acción y romance.

Veronica Roth no escatima escenas: Insurgente presenta el estallido de una violenta guerra que altera órdenes, realidades, relaciones y personajes, Tris incluida. Acción y violencia marcan los capítulos con perfecto equilibrio: no hay exageraciones o desbordes que vuelvan las escenas inverosímiles o irreales sino que se presenta una cantidad creíble y lo suficientemente cruenta para crear un clima de guerra real.
Si bien algunos cabos quedan sueltos o no del todo aclarados e, incluso, algunos pequeños detalles parecen forzados, todo queda subsanado por la potencia arrolladora de la historia y la tridimensionalidad de las relaciones entre sus personajes.

Atrapante, repleta de giros inesperados y mucha acción, Insurgente cautiva desde la primera página hasta la última y hace que sea imposible dejar de leer. Una distopía con todas las letras que no decepciona y funciona como una excelente continuación de Divergente, dejando el apetito abierto - y cuando alcancen el final de la novela se van a dar cuenta de que tan abierto lo deja - para más.

27 ago 2012

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick, 2012, Edhasa.

Escuché por primera vez sobre Philip K. Dick este año, en las jornadas de ciencia ficción. Me avergoncé un poco al descubrir que era una eminencia en el género y que yo no sabía absolutamente nada de él. Así que, luego, al volver a casa, abrí google y me puse a investigar. Ahí descubrí que su novela más conocida era ésta, y que había inspirado la famosa película de culto Blade Runner (que por supuesto tampoco vi, y decidí ver luego de leer el libro). No hace falta decir que salí inmediatamente a conseguirlo.

Ubicada en un futuro distópico - y ya esa premisa me atrapó por completo -, la novela sigue la vida de Rick Deckard, un cazarrecompensas que trabaja para la policía local retirando "andys"  (androides) rebeldes. La historia suena simple y parece anunciar una clásica historia de aventuras y nuevas tecnologías fascinantes. Sin embargo, Rick Deckard se ve enfrentado a un nuevo tipo de androide, el Nexus-6, que posee características especiales, que lo asemeja de forma convincente a los seres humanos. Allí la historia se torna en pesadilla y la acción pasa a un segundo plano: los planteos morales, éticos, e incluso religiosos ingresan a la novela robándose el protagonismo.

La experiencia de lectura es así. La premisa inicial convoca: un mundo devastado, lleno de desechos materiales y humanos, cubierto por un polvo que todo lo destruye y mata, habitado solamente por quienes saben que morirán, y mega tecnologizado. La acción no se hace esperar y, cuando resulta evidente cómo será el final, la novela da un giro inesperado y el lector queda perdido en el suspenso y la incógnita. Y necesita saber cómo seguirá, qué le ocurrirá a Deckard, cuáles son las respuestas a los interrogantes que se comienzan a plantear.

La pregunta por la vida, por los límites entre lo humano y lo artificial, es el centro alrededor del cual gravita la acción. La historia se desdobla en dos planos que corren paralelos y experimentan choques imprevistos: el mental, que engloba las preguntas, reflexiones y diálogos interiores de Deckard y otros personajes a quienes Dick también les otorga la voz; y el físico, plano donde ocurre la acción, y desde donde se disparan los sucesos del plano mental. El avance del relato los imbrica de tal forma que, como lector, se llega a un punto donde no se sabe si quien se hace las preguntas es el personaje o uno mismo. 

¿Sienten los androides? ¿Se puede sentir pena por un androide? ¿Y amor? ¿Y deseo? ¿Cuál es el precio que se paga por asesinar a uno de ellos? ¿Realmente la palabra adecuada es "asesinar"? ¿Cómo se puede saber a ciencia cierta quién es un androide? ¿Quiénes son androides? ¿Y si hay un error y se asesina a un humano?

La paranoia es palpable y Dick hace un trabajo supremo en la construcción de Rick Deckard. Encarna el espíritu de un sobreviviente que sabe que, eventualmente, morirá a manos de la contaminación. Es un personaje enigmático, a ratos conforme con su trabajo, luego, completamente fastidiado. Sus capacidades - una de sus únicas seguridades - se ven puestas en tela de juicio a medida que avanza la novela, y eso lo enloquece. El lector es testigo del proceso de degradación del personaje - no física, sino mental. Así como el mundo camina rumbo a una aniquilación total, el caos inherente a esta distopía alcanza a Deckard y lo destruye, lenta y tortuosamente, desde adentro.

A todo esto se le suma una construcción viable y creíble de una sociedad desmembrada - luego de la catástrofe que deja el mundo destruido, muchos emigran y forman colonias en Marte. Adelantos tecnológicos que abarcan desde androides cuasi humanos y animales eléctricos - que ocupan, también, un rol central en la historia, como símbolo de la vida, de status y seguridad, y del pasado - hasta programas de televisión que nunca terminan, y un sistema religioso que estremece.

Una lectura que se disfruta de principio a fin y que no solo trae una historia interesante y compleja sino que, además, plantea preguntas filosóficas y existenciales en el marco de un futuro que también podría ser una posibilidad.

19 jul 2012

Lenguaje y poder en 1984

Quizás cuando se habla de 1984 de George Orwell, la primera imagen que se presenta es la del Gran Hermano observando con gesto acusador, o la telepantalla controlando la vida de todos los habitantes y regulando sus emociones.

Sin embargo, a raíz del trabajo en un seminario, encontré la posibilidad de investigar una línea de la novela que siempre me resultó muy fascinante y perturbadora. Me refiero a la presencia del lenguaje en 1984.

El idioma oficial que se presenta es la "neolengua" o "newspeak", una lengua instaurada por el Partido cuya principal característica es la combinación de palabras y la simplificación de conceptos. Para el lector que está disfrutando de la historia y del mundo distópico, esto se presenta simplemente como otro ejemplo de la decadencia y corrupción de una sociedad que iba a ser perfecta. No obstante, revisar la neolengua en mayor profundidad descubre una dimensión del poder que horroriza y asusta por su potencialidad en la propia sociedad.

En primer lugar, y a raíz de cómo se va presentando esta lengua en el libro, salta a la vista la insistencia con la que el Partido recuerda y obliga, cada vez más, a sus habitantes a pensar en neolengua. ¿Esto que significa? Una mente que reduce su vocabulario, cercena significados y olvida palabras que caen en desuso descubre que es imposible pensar de forma distinta a la oficial, a la forma del Partido. Todo otro tipo de pensamiento e ideas se hace así imposible - y es por esto que el régimen totalitario de Partido encuentra en la neolengua una forma de control y, especialmente, una herramienta para lograr una fidelidad absoluta.

En uno de los pasajes más memorables del libro, Syme le relata a Winston cómo está resultando la conformación de la última edición del Diccionario de la Neolengua: 
"Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos [...] La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura."
Y da uno de los ejemplos más icónicos: 
"¿Qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos 'bueno'. Si tienes una palabra como 'bueno', ¿qué necesidad hay de la contraria, 'malo'? 'Nobueno' sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a 'bueno' y la otra no."
Se anulan los opuestos, los sinónimos, los antónimos. Las palabras son sus opuestos, los contienen en sí mismas, y se cargan de un significado unívoco y no negativo. Esta idea aparece incluso en las consignas del Partido: La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es fuerza. El significado de las palabras se cercena y amplía hasta que alcanza a cubrir a todas las otras palabras que derivan o tienen relación con su significado original: la guerra es paz - y la idea de guerra como algo negativo deja de existir, así como deja de existir el concepto de paz como tiempo de buenas relaciones y armonía. ¿Cómo pensar esto? Resulta prácticamente imposible.

La neolengua no tiene variantes, graduaciones ni posibilidades de elección. La complejidad en el pensamiento deja de existir. Sólo hay una palabra posible, con un único sentido, que se extiende hasta abarcar todo el concepto: la noción de velocidad (speed) es la única viable; dejan de existir las palabras "rapid" o "quickly" y se altera la palabra "speed" hasta borrarlas: "speedful" y "speedwise" se transforman en el adjetivo y adverbio del concepto de velocidad. Una misma palabra para todo.

La regularidad y la flexión idéntica son la norma - y esto habla por sí sólo de la mentalidad del Partido, de la mentalidad de los regímenes totalitarios: homogeneizar, borrar las anomalías -. Cualquier palabra que difiera, introduzca algún matiz o alguna graduación en el concepto, es erradicada. Los negativos serán construidos con el prefijo "un-", los adjetivos, con el sufijo "-ful", los adverbios, con el sufijo "-wise" y los verbos declinarán todos por igual con la terminación "-ed".

Esto genera un discurso mecánico, cerrado, que se vacía de todo pensamiento. Las palabras están armadas para que los personajes las pronuncien y no las piensen; el discurso es simplemente un fluir de sonidos, una actividad física, muscular, que queda desconectada de toda intervención mental.

La neolengua se conforma como el habla verdadera y clara. No existen en ella los matices, los dobles significados, las ironías o eufemismos. Se transforma en la única forma de hablar y todas las otras formas de expresión quedan reducidas a la categoría de falsedad y corrupción. El Partido se asegura así el control de los pensamientos mediante la imposibilidad de pensar diferente, y presiona en el consenso: el pueblo acepta el idioma, lo adopta y así corta todo vínculo con otras ideologías e, incluso, con el pasado mismo: no más literatura, no más canciones; miles de ideas quedarán anuladas y otras tantas desaparecerán para siempre.

La pregunta por el funcionamiento de la neolengua se abre y diversifica y sé que todavía me queda mucho por indagar y seguir investigando. Pero mientras tanto me quedo con una frase de Orwell en relación al idioma inglés de su época (¿y de la nuestra también?) y que inevitablemente remite a la neolengua: "A speaker who uses (this) kind of phraseology has gone some distance toward turning himself into a machine [...] (La forma de hablar) will construct sentences for you - even think your thoughts for you, to a certain extent - and at need they will perform the important service of partially concealing your meaning even from yourself".

16 jul 2012

La ciudad de las nubes

La Ciudad de las Nubes, Eduardo Abel Gimenez, 2011. Edelvives.

Lugares extraños, realidades alternas, saltos temporales y personajes profundos, La ciudad de las nubes presenta una constelación de cuentos breves de diferentes temáticas, cuyo hilo conductor es la ciencia ficción - o, mejor dicho, el amor por la ciencia ficción.
En una obra cargada de imágenes clásicas, temáticas propias del género y preguntas históricas, Eduardo Abel Gimenez se hace un lugar dentro de la ciencia ficción a partir de la pasión con que se presenta cada una de las historias.

Aventuras que comienza in media res, simples conversaciones, reflexiones de un robot o detalles de una máquina de tiempo, algunas de las historias presentan una vuelta de tuerca a ciertas cuestiones clásicas de la ciencia ficción, cargándolas con nuevos sentidos y otorgándoles una nueva mirada. "La máquina del tiempo, la máquina de tiempo", por ejemplo, introduce la temática del viaje temporal de una forma muy particular, como una especie de ficción barroca - así la llamaría Carlos Gamerro -, en donde la estructura del relato mismo se pliega múltiples veces sobre sí misma, creando una atmósfera compleja e inverosímil - como un viaje en el tiempo.

Otras historias introducen ideas innovadoras e historias sencillas que se expanden a través de los sentimientos de sus personajes. Disfruté, particularmente, de "Muera acompañado" y "La ciudad de las nubes" - y la idea de ucronía que funciona como eje del relato -, historias en las que Eduardo Abel Gimenez, en pocos párrafos, logra inventar mundos nuevos y tejer una dimensión emocional muy profunda y ligada de forma estrecha al universo de la ciencia ficción.

Todos los cuentos son diferentes y todos igual de sólidos. Eduardo Abel Gimenez no decepciona y sorprende con cada palabra, en cada párrafo, al demostrar que puede construir, de forma magistral, un mundo nuevo, alterno, similar pero diferente, en tan sólo un par de páginas. Una obra entretenida - y perfecta para ir leyendo en viajes en colectivo o subte - que deja una huella en la ciencia ficción argentina y que es ideal para los amantes del género.

13 jul 2012

Jornadas de Ciencia Ficción: Día III

Hoy fue el último día de las Primeras Jornadas Internacionales de Ciencia Ficción.
La temática del día, o por lo menos de los plenarios, que fue lo que pude presenciar, estuvo orientada al cine y teatro argentino del género.

Participé de una charla/entrevista a Horacio Banega, dramaturgo argentino que recientemente puso en escena junto con alumnos del IUNA la obra "Los Turistas". El título de la entrevista justamente era "La ciencia ficción sale a escena".
Los Turistas (2011).
Además de hablar de su obra, la puesta en escena, el elenco, el desarrollo de los personajes y la música, Horacio Banega compartió su visión sobre el teatro y, más en profundidad, sobre el teatro de género. Sentenció que el teatro argentino está todavía discutiendo sobre el realismo en las obras, discusiones que tanto la poesía como el cine dejaron atrás hace tiempo, y que esto dificulta el tránsito hacia obras diferentes. Se hace muy difícil, entonces, expandir el imaginario, lo cual representa un obstáculo mayor para las obras de ciencia ficción.

De hecho, charlando sobre su obra, Horacio Banega señaló que una de los mayores desafíos que encontró fue la respuesta del público. Descubrió que las audiencias se mostraban confundidas cuando se daban cuenta que su obra no era una parodia de la ciencia ficción, y reflexionó sobre qué significa esto y qué tipo de contacto o imagen tiene la gente en general de la ciencia ficción. Luego, por supuesto, nombró también el atraso y la desventaja del teatro frente al cine y la forma en que esto afecta las expectativas del público.

Finalmente confirmó que su obra volverá a escena en septiembre de este año.

Póster de Che ovni.
Luego participé de un plenario llamado "Cine argentino e iconografía de ciencia ficción" donde se analizaron dos películas argentinas, Che, ovni (1968) y El satélite chiflado (1956).
Sin ánimo de relatar el argumento de ambas películas, sí puedo decir que el análisis que realizaron se centró en las particularidades de éstas películas y su repercusión en la crítica según el contexto sociopolítico en el que se ubicaron. Además, resaltaron los símbolos y elementos propios de la ciencia ficción que aparecían en cada una de las películas - viajes intergalácticos, planetas nuevos y extrañamente similares a zona sur, reemplazos alienígenas, y ovnis, por supuesto - y la forma en que también éstos conectaban la historia con el contexto social de la época.

Si bien la jornada de hoy no estuvo centrada - o por lo menos el rato de los plenarios - en el tema que más me interesa, considero que las Jornadas estuvieron muy entretenidas e interesantes. Sin duda alguna superaron mis expectativas con creces, dado que me encontré cara a cara con gente apasionada por libros que suelen exceder el ámbito puramente académico, y análisis fascinantes de libros que leí y jamás creí que vería entrar a mi facultad.

Me llevo muchas herramientas e ideas para profundizar, mucha gente para contactar y, sobre todo, las ganas de exponer un análisis propio en las próximas jornadas.
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