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22 jul 2015

Matar o morir: la supervivencia en la literatura juvenil

El ser humano está programado para vivir y perpetuarse. Cualquier alteración de ese orden dispara diversos mecanismos de defensa y auto-preservación que pueden alcanzar los extremos más insólitos y perturbadores.

La literatura juvenil, en su incursión hacia las distopías, se ha encargado de probar y experimentar con uno de esos extremos: ¿Qué ocurre cuando la posibilidad de sobrevivir depende de la muerte de otro ser vivo, de otro ser humano?

¿Qué ocurre en el hombre cuando las opciones son sólo dos: matar o morir?

Las respuestas son variadas, algunas más complejas, otras más simples, porque son muchos los libros que han experimentado con esto. Culpa, deshumanización, largas reflexiones sobre la pérdida del alma, animalización, etc. Voy a hacer referencia a tres sagas de ciencia ficción para ver esto, y quizás haya pequeños spoilers, así que, con cuidado.

El primero, el pionero, lo ilustró con crudeza y realismo: en Los juegos del hambre (así como también en Battle Royale) tenemos la perversión de la infancia a manos de una lógica cruel. Hay que matar a otros para sobrevivir y esas muertes tienen como objetivo entretener a otros. Suzanne Collins lleva al extremo el matar o morir y lo transforma en un "pan y circo" (de ahí el nombre Panem, de la expresión latina "panem et circenses"), en un teatro para adormecer a las masas.

Sus efectos en Katniss son devastadores porque el contexto en que todo esto ocurre es pura construcción política. No hay un peligro real. Ella no necesita matar a otros para sobrevivir, no en su vida cotidiana. Pero obligada a hacerlo, en el marco de los juegos, no sólo sufre de culpa por los asesinatos sino que, además, ella misma se vuelve una marioneta más en el circo político que despliega la trilogía. Los síntomas de estrés post traumático se apilan en Katniss, la desarman, y, de a poco, le hacen perder cierta capacidad de vinculación con la realidad.

En Divergente, por otro lado, hay todo un proceso de desarrollo muy interesante en el personaje de Tris. La guerra civil de su sociedad la obliga a matar para sobrevivir y en esa secuencia, ella termina asesinando a uno de sus amigos. Matar o morir: es ella o Will. La culpa se le instala como un agujero negro y se despliega en el personaje un mecanismo de defensa peligroso: alejar a todo el mundo, para que nadie más sufra ese tipo de consecuencias. Hasta que no admite el acto y lo expresar (a la fuerza) frente a sus otros amigos, Tris no puede siquiera pensar en superar ese asesinato. El matar a otro se presenta, para ella, como una vía directa, de la que no hay vuelta atrás, hacia la crueldad absoluta.

La quinta ola, de Rick Yancey, tiene como premisa la imposibilidad de confiar en los demás porque no se sabe quién es y quién no es alienígena. En este libro, el matar o morir es una realidad concreta e ineludible después de la invasión extraterrestre y plantea un resultado difícil: aquel que mata pierde su humanidad, se pierde de quién realmente era.
"¿Cómo se limpia la Tierra de humanos? Arrebatándoles su humanidad".
Así lo experimenta Cassie, la protagonista. Matar significa perder lo que se era, lo que se podía ser; significa transformarse en una cosa manchada de sangre, casi animal, totalmente insensibilizada. La culpa tampoco se registra, resulta imposible hacerlo en un mundo donde seguir respirando depende pura y exclusivamente de ser el primero en apretar el gatillo. Ese mundo ha transformado a los humanos en otra cosa. Los ha deshumanizado.
"A lo mejor el último humano  de la tierra no morirá de hambre ni de exposición a las condiciones climáticas, ni devorado por animales salvajes. A lo mejor el último en morir lo hará a manos del último sobreviviente".
Se arma así una búsqueda de sentido a lo largo del libro: ¿Qué significa ser humano en un mundo donde matar es la primera respuesta, donde la vida ajena no importa?

Matar o morir, una de las experiencias límites del ser humano, recibe respuestas diversas, siempre de la mano de realidades distópicas y extremas. Colapso emocional, culpa y deshumanización. Habrá que ver qué respuestas dan otros libros.



6 may 2015

Reina roja

Red Queen (Red Queen, #1), Victoria Aveyard, 2015. Orion.
Los Rojos, gente común, afectados por la pobreza, viven bajo el dominio de los Plateados, guerreros de élite con poderes semejantes a los de los dioses.
Para Mare Barrow, una chica Roja, parece que nada va a cambiar. Sin embargo, un día se encuentra trabajando en el Palacio Plateado, en el centro mismo de aquellos que ella odia, y pronto descubre que, a pesar de su sangre roja, ella posee un poder mortal propio, uno que amenaza con destruir el control Plateado.
Pero el poder es un juego peligroso, y en este mundo dividido por la sangre, cualquiera puede ganar.
Red Queen era uno de los libros que quería leer desde principio de año. Le hacían publicidad diciendo cosas como "es X-Men pero en un mundo de fantasía" o "poderes telepáticos y Game of Thrones". Descripciones espectacularmente originales, sí. Pero, más allá de eso, el libro parecía tener resonancia (buena y mala, pronto se armó una lucha de bandos).

Es que Red Queen es eso, lo mejor y lo peor de la literatura juvenil extranjera de este género.

Porque por un lado presenta la Trama: una chica joven emerge de los márgenes de la sociedad y descubre que es diferente cuando conoce a un extraño que justo resulta ser el príncipe y él le da una Oportunidad. En su primer día de trabajo, en medio de un súper evento, esta chica descubre que tiene Poderes Únicos Increíbles y eso la transforma en Alguien Especial y Peligroso. 

Y no sólo eso. Tenemos a la Chica Popular y Enemiga en la corte. Al Segundo Interés Romántico. Al Aún-Amigo-Pero-Posible-Tercer-Interés-Romántico; al Mentor Misterioso; al Líder Temerario de la Inminente Rebelión; a un Malo Medio Psicópata; al Traidor Inesperado.

En fin, ¡todo!

Y el problema radica en que la novela no hace grandes esfuerzos por darles una nueva lectura, un nuevo orden a estos elementos. Toda la primera mitad del libro es un camino liso y llano, esperable y ya gastado por todos estos estereotipos. 

Sin embargo, así y todo, y como han comprobado los primeros libros juveniles que hicieron uso de estos elementos, Red Queen funciona. ¿Bien? No del todo. Pero lo suficiente para generar intriga e instigar a terminar el libro. Atrapa. En mi opinión, porque al menos introduce superpoderes copados a la mezcla adolescente y algo de manipulación en pos del poder.

Red Queen es un "ya vi esto en otra parte" constante. Nada sorprende, nada desconcierta demasiado. Sólo intriga lo suficiente para llevar al lector hasta el final (a veces con más entusiasmo, otras con menos). Una lectura pasajera que, ojalá, traiga algo más interesante en la continuación.




21 sept 2014

The girl with all the gifts

The girl with all the gifts, M. R. Carey, 2014. Orbit.
No todo don es una bendición.
Todas las mañanas, Melanie espera en su celda a que la vengan a buscar para ir a clase.
Cuando la buscan, el Sargento Parks le apunta con su arma todo el tiempo, mientras otros dos soldados la atan a una silla de ruedas. Ella cree que no la quieren. Ella bromea con que no los va a morder. Pero ninguno ríe.
Melanie es una niña muy especial.
Otra vez, un libro que me llevo tiempo procesar para poder reseñar. No lo conocía, no tenía idea de qué trataba, pero leí un par de reseñas y la curiosidad pudo más. Meses después, la historia todavía me persigue y me maravilla.

Este es uno de esos libros que conviene leer sabiendo lo menos posible. La sinopsis ya trabaja con eso: sugerir y presentar a la protagonista pero no dar datos certeros sobre qué es lo que realmente está pasando. Esto hace que escribir una reseña se complique un poco.

Qué es lo que sí puedo decir sobre este libro:

Tiene un trabajo muy detallado y elaborado en la narración. Las imágenes que presenta son fuertes y convincentes, con giros calculados y un control asombroso de la velocidad de la acción. Juega mucho con el misterio y presenta piezas de un rompecabezas que el lector va armando poco a poco, casi a la par de la protagonista.

Ese es otro elemento, la protagonista. Melanie tiene diez años, vive en una celda y no sabe porqué la atan a una silla de ruedas y la llevan a una clase con otros niños atados a sillas de ruedas. Tampoco sabe porqué su maestra favorita, Miss Justineau, se pone triste cuando ella habla sobre lo que quiere ser cuando sea grande. La novela logra poner en el centro a una protagonista en la que no se puede confiar (a nivel de la trama y a veces a nivel narrativo) y logra generar sentimientos ambivalentes sobre su verdadera condición. ¿Cómo puede haber tantas sombras y secretos alrededor de una nena de diez años? ¿Cómo puede ser que genere tanto miedo?

La novela, además, presenta una de las innovaciones más interesantes dentro de la literatura de ciencia ficción que leí en este último tiempo, porque basa el despliegue de un factor clave en la trama en un patógeno basado en un hongo que realmente existe (¡piel de gallina y pesadillas aseguradas!). Hay un trabajo muy meticuloso en la forma en que se despliega la ciencia y, al mismo tiempo, hay mucho cuidado en la forma en que se presentan estos temas: siempre se comprende qué está pasando y qué significan las referencias médicas y jamás se vuelve pesado. Todo un logro dada la magnitud de lo que se propone.

A esto se le suma un desarrollo muy interesante de personajes diversos y marcados por las circunstancias difíciles en las que viven, que despliegan vinculaciones reales y coherentes dentro de las situaciones que tienen que atravesar.

Y, como si fuera poco, The girl with all the gifts tiene uno de los MEJORES finales que leí en toda mi vida. Es coherente, es crudo y se corresponde a la perfección con el tono que toma el desarrollo de la historia. In-cre-í-ble.

Esta es, sin duda, una de las mejores novelas que leí en lo que va del año. The girl with all the gifts trae lo mejor de la ciencia ficción: una historia postapocalíptica muy realista y posible,
cargada de misterio y suspenso, una atmósfera espeluznante y alienada, personajes atípicos con historias y decisiones densas, una propuesta científica que retuerce los estereotipos trillados y un final que es una bomba.

Leanlo y disfruten (y sufran).


7 sept 2014

Un mundo feliz

Brave New World, Aldous Huxley, 1998. Harper Perennial.
Lejos en el futuro, los Controladores del Mundo han creado la sociedad ideal. A través del uso inteligente de la ingeniería genética, los lavados de cerebro y drogas y sexo recreacional, todos sus miembros son consumidores felices. Bernard Marx parece ser el único que tiene una sensación extraña que lo hace anhelar ser libre. Una visita a una de las últimas Reservas de Salvajes, donde la vida antigua e imperfecta sobrevive, puede llegar a ser la cura de su inquietud...
Un mundo feliz era la pieza de la tríada distópica más famosa (junto con 1984 y Farenheit 451) que me faltaba leer. Me lo debía hace rato y por motivos ligados a la facultad, llegó el momento de leerlo.

La lectura fue un impacto espléndido. Con delicadeza, Huxley introduce al mundo nuevo y mejorado sin saturar. Todo es pura ciencia y puras alteraciones genéticas, y podría transformarse en una lección de química especulativa aburrida, pero Huxley sabe cómo mezclar la presentación de los personajes con las referencias a los funcionamientos de ese mundo hiper controlado, atrapando y convenciendo.

El tema central, el control de la sociedad y las masas por medio de drogas y manipulaciones genéticas, no resulta demasiado chocante e inmoral porque Huxley, con mucha astucia, pone la mirada en los efectos que este control tiene sobre los individuos: son felices, no sufren, pueden superar una tristeza con una siesta rápida, inducida por las drogas, y no conocen la decrepitud. 

Jamás una novela distópica me había vendido tan bien la distopía. ¿Es realmente una distopía? Esa pregunta late con intensidad en cada capítulo, porque los personajes son felices. Marx (y el juego con los apellidos de los personajes es genial), único ser humano con inquietudes y preguntas sobre su modo de vida, es el único que se anima a cuestionar todo porque cree que hay algo más.

Su periplo lleva al lector a presenciar una confrontación entre el modo de vida actual y el modo de vida que ha muerto: sin drogas, con nacimientos y desarrollos naturales, con madres y padres, con dolor y heridas que sangran. Y nuevamente el lector queda en una situación incómoda: a simple vista, la sociedad controlada parece ser mejor.

En medio de estos cuestionamientos filosóficos de base hay una escena excelente donde Marx discute con el jefe de la sociedad. Ahí, el personaje del jefe (que parece ser ¿un dios menor?, ¿un narrador de incógnito?) hace explícita la confusión: sí, este modo de vida es mejor, pero requiere sacrificios, sacrificios que se deben hacer para el bien más grande. Así mueren la poesía, el arte, la literatura, las pasiones... Pero así logra el hombre vivir sin angustias.

Un mundo feliz es una novela muy sólida, que reconoce su artificio y propone preguntas sin respuesta absoluta. Jamás una novela me había convencido de esta forma de la eficacia de una distopía, y, sobre todo, de su inevitable probabilidad. Merece, sin duda alguna, seguir ubicada en esa tríada de las mejores distopías.



2 abr 2014

Algunas notas sobre Correr o morir

Como no sé cómo armar una reseña completa y coherente sobre la trilogía (más precuela) de James Dashner, decidí hacer un post comprensivo con todo lo que se me fue ocurriendo mientras leía los cuatro libros. Si lo miran con cuidado, se va a transformar en una especie de reseña. Espero.

La historia, desde las primeras páginas donde nos encontramos con un Thomas que apenas recuerda su nombre hasta el último viaje del tercer libro, es un agujero negro: te atrapa y no te suelta hasta que te robó las últimas horas de la madrugada. Especialmente en el libro uno. La incertidumbre y la confusión son tales y le funcionan tan bien a Dashner que la necesidad de leer una página más para alcanzar alguna respuesta es intolerable. La fórmula de historia atrapante funciona de mil maravillas.

Sin embargo la escritura mató a la trilogía. 

A veces podía prestarle menos atención porque estaba en medio de un capítulo de revelaciones o escenas de acción que dejaban sin aliento. Otras veces -la mayoría de las veces- me resultaba insoportable.

Los libros están llenos de frases fosilizadas y usadas a lo largo de la historia de la escritura hasta el hartazgo. Son frases y expresiones que perdieron encanto y que ahora sólo sirven para enseñar qué cosas no escribir cuando uno elige escribir dentro de este género. "Se le heló la sangre", "se preguntó quién era ese chico, pero sacudió la cabeza y decidió dejar las preguntas para después", "preguntó qué estaba pasando pero nadie le respondió", etc, etc.

Estas frases me llevan a una segunda objeción: el autor no se esfuerza por mostrar sino que, constantemente, nos dice qué está pasando. ¿Qué quiere decir esto? Como muy bien dijo una vez Chéjov: "Don't tell me the moon is shining; show me the glint of light on broken glass." ("No me digas que la luna está brillando; mostrame el brillo de la luz sobre un vidrio roto"). Esa es la tarea del escritor y eso es, precisamente, lo que Dashner no supo hacer.

Esto resultó particularmente doloroso en las escenas donde los personajes estaban atravesando momentos de tristeza, ira o felicidad (aunque de estos últimos no hay muchos) y Dashner sólo lo decía: "Thomas estaba triste", "Minho estaba enojado". En ningún momento encontré preocupación por salir de lo conocido y aventurarse en las profundidades psicológicas de los personajes. Los personajes eran, simplemente, paletas donde se podían leer con facilidad los colores de las emociones que estaban experimentando en ese momento, nada más.

Los personajes son bastante llanos, y representan ideas más que personas: Minho es el que se enoja, Chuck es el bueno, Newt es el líder diplomático, Gally (¡Gally, pobre Gally!) es el "malo", Teresa es la chica (y no podemos decir mucho más sobre ella, y eso que aparece en los tres libros), el cocinero es el simpático...

Tres libros, una historia llena de misterio y con grandes posibilidades pero con una escritura sumamente débil y unos personajes sacrificados en aras de cumplir con la fórmula ideal de un "buen" libro juvenil. Tantos puntos en contra terminan hundiendo la trama y, finalmente, el tercer libro se transforma en una catástrofe con un final muy cuestionable.


(Y en una nota totalmente personal tengo que agregar que otra cosa que me molestó mucho fue el uso de palabras inventadas para solucionar el problema de los insultos en un libro que es para jóvenes. Algún día hablaré más y mejor sobre esto).


22 nov 2012

Todos los soles mienten

Todos los soles mienten, Esteban Valentino, 1999. Alfaguara Juvenil.

La Tierra como la conocemos está a punto de acabar. El sol muere, día a día, y el planeta se enfría cada vez más. No hay chances de escaparle al hielo que pronto va a cubrir todo. Sin embargo, un grupo de adolescentes descubre un lugar en donde el frío no tiene el mismo poder de muerte y donde podrían preservar, aunque sea, la memoria de la humanidad. En medio del caos, los miedos, los sueños y la inminencia de la muerte, estos jóvenes aprenderán quiénes son en realidad y se enterarán de la existencia de un terrible plan secreto que los afectará a todos.

Todos los soles mienten es una distopía que desacomoda las estructuras y los elementos propios de este género. La forma en que la narración se desarrolla altera desde el principio cualquier idea previa a la lectura del texto. El inicio de la historia anuncia que no va a ser igual a ninguna otra.

La historia y su premisa parecen, a simple vista, bastante transitadas, en donde se puede llegar a prever un desarrollo y un final. Sin embargo, Esteban Valentino toma estos elementos y los rodea y carga de personajes que destruyen toda previsibilidad y hacen estallar la historia con emociones, sentimientos y autodescubrimientos.

Sin duda alguna son las historias personales de los personajes - que en una novela tan breve logran igualmente abrir surcos profundos en el lector e instalarse y anclar todo lo que les está pasando - las que mueven esta novela. Son adolescentes, de edad incierta, que encierran preguntas, dudas, miedos y muchos deseos de seguir soñando, conociéndose, conociendo al otro, enamorándose, haciendo todavía más preguntas. La humanidad con que Esteban Valentino los esboza los hace despegarse de las páginas y cobrar forma, color, identidad, lo cual resulta aún más impactante cuando se considera los nombres tan anónimos, casi numéricos, que tienen (Eduardo E., Susana S., Felipe F., etc.).

La narración se encuentra constantemente interrumpida - aunque quizás esa no sea la palabra adecuada... Quizás sería más apropiado decir, "complementada" - por pequeños capítulos o episodios, más anónimos, dedicados al desarrollo de la interioridad de los personajes. Son momentos en los que el narrador se aparta y el foco queda en la voz, en la mente, en el fluir de la consciencia de los personajes. Y son oraciones y párrafos que revelan muchísimo a través de expresiones crípticas, confusas, propias del pensamiento y de los sentimientos.

De a poco, la historia y los personajes echan raíces profundas y es muy difícil separarse de ellos. Su destino es ahora nuestro destino, y sólo es posible conmoverse ante lo que les depara el futuro. La historia propone protagonistas adolescentes que, no obstante, tienen la profundidad, la decisión, el compromiso y las capacidades propias de alguien muy maduro y, sobre todo, muy fiel a sí mismo.

Es una historia como pocas. Con una propuesta de ciencia ficción, pocas páginas para desplegar un mundo que se atisba mucho más complejo de lo que apenas se llega a ver, Esteban Valentino construye toda una realidad de vida que termina desplegándose en múltiples personajes y conmoviendo (y la palabra me queda corta para la sensación que me quedó después de terminar el libro) al lector. Una pequeña joya de ciencia ficción.

14 sept 2012

Leyenda

Legend, (Legend, #1), Marie Lu, 2015. Editorial SM.

En un futuro distópico, Estados Unidos dejó de existir y está ahora ocupado por la República, una nación en guerra constante con sus vecinos. June Iparis, una joven de quince años, es una niña prodigio que está siendo criada para el éxito militar en la República. De familia rica y acomodada, a June no le falta nada. Nacido en la zona pobre y marginada de la ciudad, Day es también un joven de quince años y el criminal más buscado del país. 
De mundos completamente diferentes, June y Day podrían no haberse conocido nunca. Pero un día, la tragedia alcanza a June y Day se convierte en el principal sospechoso. Así comienza un vertiginoso juego del gato y el ratón en donde June busca desenmascarar a Day y él, salvar a su familia. Pero las cosas comienzan a complicarse y, en un inesperado giro de los eventos, entre los dos descubrirán la verdad de lo que los hizo cruzar caminos y la siniestra realidad del país que marcó a ambos de formas tan distintas.

Así comienza la historia y, en tan solo un par de capítulos, la narración se lanza por completo hacia la acción. June y Day se prefiguran como antagonistas y complementos desde un primer momento. En esto es innegable la colaboración de una novedad en este tipo de literatura: el punto de vista doble. De forma alternada, los capítulos son narrados desde el punto de vista de June y Day. De esta forma se expande el horizonte y se retratan más espacios de la ciudad. El lector recibe, entonces, un panorama muy amplio que le permite comenzar a formarse una opinión sobre el gobierno que rige la ciudad - y, también, a prefigurar respuestas que sólo se atisban al final del libro.

Marie Lu arma un festín de acción y escenas rápidas y tensas, poniendo a sus protagonistas en las situaciones más disímiles e imposibles que a uno se le pueda ocurrir. La velocidad de la narración se combina con escenas reflexivas e introspectivas que buscan reflejar la psicología de los personajes y que, a veces, no funcionan de la mejor forma. No obstante, la narración en ningún momento cae en clichés o escenas demasiado recargadas o extensas.

Intriga, suspenso, complots gubernamentales, encierros y asesinatos, todo se combina con una versión distópica de Romeo y Julieta haciendo de Leyenda una mezcla interesante y entretenida, emocionante y, sobre todo, adictiva.

June y Day son otro de los logros de la novela. La doble perspectiva narrativa me intimidó al principio, porque temía que la distinción entre una mentalidad femenina y una masculina fuese pobre. Pero Marie Lu toma las riendas de ambos personajes y los define como lo que en realidad son: productos de la República. Ni hombre, ni mujer, son meros soldados de un sistema que los ubicó en polos opuestos de la sociedad.

La historia de amor se anuncia ya en el hecho de que hay dos protagonistas igual de importantes. Quizás la forma en que esta certeza es desarrollada en el libro queda a medio camino. Pareciera que Marie Lu no puede despegar la historia de amor del simple hecho de que es algo que debe ocurrir. No me pareció percibir demasiadas sutilezas, sólo una idea vaga de destino que une y que, dentro de una distopía militar como esta, suena débil.

Así y todo, Leyenda se erige como una sólida novela juvenil que logra hacerse un lugar en el espacio que abrieron sagas como Los Juegos del Hambre y Divergente. Sociedad distópica, protagonistas adolescentes, y una novedad: un punto de vista doble. Todos ingredientes que señalan un éxito instantáneo. Efectivamente, Leyenda es eso: una lectura que atrapa y obliga a leer, a pesar de su previsibilidad.


6 sept 2012

Insurgente

Insurgente (Divergente, #2), Veronica Roth, 2012. Editorial Molino.


Divergente había dejado un final muy abierto que hizo que la espera de este libro fuese difícil. La guerra recién había concluido su primera batalla y Tris, Cuatro y el resto de sus amigos estaban escapando. Insurgente abre allí mismo, sin perder tiempo en recapitulaciones o recuentos que sólo demorarían la acción.

Luego del ataque de los Eruditos, la guerra finalmente se desata. La relación entre las facciones se vuelve más tensa que nunca y la desconfianza e incertidumbre reinan sobre la ciudad. Transformada por sus decisiones y por la guerra que se cierne sobre ella, Tris debe arriesgarse y abrazar por completo su divergencia, sabiendo que ésto podrá ocasionarle pérdidas.

La saga continúa y Tris y Cuatro se embarcan hacia lo desconocido habiendo dejado jirones de su vida atrás. La novela responde a su antecesora, aumentando la velocidad de la acción y demostrando que atrás quedaron los ejercicios de iniciación y los procesos de autodescubrimiento de Tris. Ella ha madurado: sus conflictos internos, la culpa, las decisiones que debe tomar, y su relación con Cuatro y sus amigos toman otra dimensión y la vuelven más real todavía. Los quiebres emocionales que presenta la novela adquieren otra profunda y se cargan de preguntas y cuestionamientos morales.

La historia también madura. En este sentido, Veronica Roth no decepciona y amplía el hilo de la historia sin perder consistencia. Se abren las puertas a nuevos sectores de la ciudad y nuevos personajes. Las relaciones que continúan del primer libro se renuevan y complejizan, y aparecen nuevos vínculos que solidifican la dimensión emocional de los personajes, adaptándose a la perfección a la dinámica y tono de la saga. Se presenta una visión más amplia del mundo de Tris que ayuda a comprender la realidad social y a compenetrarse aún más con el desarrollo de la historia, y que permite que el lector se involucre y especule sobre las opciones y resoluciones de la guerra y deje de ser un mero espectador.

La fuerza de este libro radica en la trama, el mundo, las facciones y el colapso de un régimen hasta ahora nunca cuestionado. Las preguntas acerca de quién se es si no se tiene facción, quién se es si sí se tiene una facción, cómo debe comportarse uno, qué se espera de cada uno, van tiñendo la historia de otro color y otro nivel de profundidad. A esto se le suma la capacidad de Veronica Roth de crear diálogos dinámicos y completamente verídicos, aliviando cualquier otra falla demasiado marcada en la construcción de los personajes. También cabe resaltar ciertos momentos (principalmente al principio de los capítulos) donde Veronica se deleita con reflexiones y cuestiones acerca de lo que va viviendo Tris y que logran de forma bastante acertada levantar la novela de una mera historia de acción y romance.

Veronica Roth no escatima escenas: Insurgente presenta el estallido de una violenta guerra que altera órdenes, realidades, relaciones y personajes, Tris incluida. Acción y violencia marcan los capítulos con perfecto equilibrio: no hay exageraciones o desbordes que vuelvan las escenas inverosímiles o irreales sino que se presenta una cantidad creíble y lo suficientemente cruenta para crear un clima de guerra real.
Si bien algunos cabos quedan sueltos o no del todo aclarados e, incluso, algunos pequeños detalles parecen forzados, todo queda subsanado por la potencia arrolladora de la historia y la tridimensionalidad de las relaciones entre sus personajes.

Atrapante, repleta de giros inesperados y mucha acción, Insurgente cautiva desde la primera página hasta la última y hace que sea imposible dejar de leer. Una distopía con todas las letras que no decepciona y funciona como una excelente continuación de Divergente, dejando el apetito abierto - y cuando alcancen el final de la novela se van a dar cuenta de que tan abierto lo deja - para más.

27 ago 2012

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick, 2012, Edhasa.

Escuché por primera vez sobre Philip K. Dick este año, en las jornadas de ciencia ficción. Me avergoncé un poco al descubrir que era una eminencia en el género y que yo no sabía absolutamente nada de él. Así que, luego, al volver a casa, abrí google y me puse a investigar. Ahí descubrí que su novela más conocida era ésta, y que había inspirado la famosa película de culto Blade Runner (que por supuesto tampoco vi, y decidí ver luego de leer el libro). No hace falta decir que salí inmediatamente a conseguirlo.

Ubicada en un futuro distópico - y ya esa premisa me atrapó por completo -, la novela sigue la vida de Rick Deckard, un cazarrecompensas que trabaja para la policía local retirando "andys"  (androides) rebeldes. La historia suena simple y parece anunciar una clásica historia de aventuras y nuevas tecnologías fascinantes. Sin embargo, Rick Deckard se ve enfrentado a un nuevo tipo de androide, el Nexus-6, que posee características especiales, que lo asemeja de forma convincente a los seres humanos. Allí la historia se torna en pesadilla y la acción pasa a un segundo plano: los planteos morales, éticos, e incluso religiosos ingresan a la novela robándose el protagonismo.

La experiencia de lectura es así. La premisa inicial convoca: un mundo devastado, lleno de desechos materiales y humanos, cubierto por un polvo que todo lo destruye y mata, habitado solamente por quienes saben que morirán, y mega tecnologizado. La acción no se hace esperar y, cuando resulta evidente cómo será el final, la novela da un giro inesperado y el lector queda perdido en el suspenso y la incógnita. Y necesita saber cómo seguirá, qué le ocurrirá a Deckard, cuáles son las respuestas a los interrogantes que se comienzan a plantear.

La pregunta por la vida, por los límites entre lo humano y lo artificial, es el centro alrededor del cual gravita la acción. La historia se desdobla en dos planos que corren paralelos y experimentan choques imprevistos: el mental, que engloba las preguntas, reflexiones y diálogos interiores de Deckard y otros personajes a quienes Dick también les otorga la voz; y el físico, plano donde ocurre la acción, y desde donde se disparan los sucesos del plano mental. El avance del relato los imbrica de tal forma que, como lector, se llega a un punto donde no se sabe si quien se hace las preguntas es el personaje o uno mismo. 

¿Sienten los androides? ¿Se puede sentir pena por un androide? ¿Y amor? ¿Y deseo? ¿Cuál es el precio que se paga por asesinar a uno de ellos? ¿Realmente la palabra adecuada es "asesinar"? ¿Cómo se puede saber a ciencia cierta quién es un androide? ¿Quiénes son androides? ¿Y si hay un error y se asesina a un humano?

La paranoia es palpable y Dick hace un trabajo supremo en la construcción de Rick Deckard. Encarna el espíritu de un sobreviviente que sabe que, eventualmente, morirá a manos de la contaminación. Es un personaje enigmático, a ratos conforme con su trabajo, luego, completamente fastidiado. Sus capacidades - una de sus únicas seguridades - se ven puestas en tela de juicio a medida que avanza la novela, y eso lo enloquece. El lector es testigo del proceso de degradación del personaje - no física, sino mental. Así como el mundo camina rumbo a una aniquilación total, el caos inherente a esta distopía alcanza a Deckard y lo destruye, lenta y tortuosamente, desde adentro.

A todo esto se le suma una construcción viable y creíble de una sociedad desmembrada - luego de la catástrofe que deja el mundo destruido, muchos emigran y forman colonias en Marte. Adelantos tecnológicos que abarcan desde androides cuasi humanos y animales eléctricos - que ocupan, también, un rol central en la historia, como símbolo de la vida, de status y seguridad, y del pasado - hasta programas de televisión que nunca terminan, y un sistema religioso que estremece.

Una lectura que se disfruta de principio a fin y que no solo trae una historia interesante y compleja sino que, además, plantea preguntas filosóficas y existenciales en el marco de un futuro que también podría ser una posibilidad.

13 jun 2012

Divergente

Divergente (Divergente, #1), Verónica Roth, 2011. Editorial Molino.

En un futuro distópico donde la guerra ha destruido el orden antiguo, la sociedad donde vive Beatrice Prior se organiza en cinco facciones diferentes en donde se dedican a cultivar una virtud en particular. Cuando finalmente llega el día de iniciación, día en que todos los jóvenes de 16 años deben elegir a qué facción quieren pertenecer de por vida, Beatrice hace una elección que cambia su vida y la de quienes la rodean, sorprendiendo a todos y a ella misma. Comienza así un nuevo camino donde se encontrará con nuevas amistades, peligrosas aventuras, y un secreto terrible que pondrá en peligro su vida.

Las distopías siguen al orden del día y Verónica Roth sorprende con un libro que logra mezclar de forma exitosa los ingredientes tradicionales de este tipo de historias. Con una premisa que conquista, la historia abre las puertas a una sociedad de estereotipos y aparentemente perfecta. Roth construye un sólido escenario distópico y desde allí despliega una interesante gama de personaje.

Beatrice, "Tris", comienza siendo una protagonista tradicional, que simplemente cumple con los requisitos para estar en una historia de este estilo. Sin embargo, una vez que se comienza a descubrir cómo funciona esta sociedad y Beatrice es sometida a una serie de situaciones extremas y decisivas, comienza a configurarse como algo más, como una protagonista con nombre propio, que no imita modelos de otras novelas. Su constante duda respecto de las decisiones que ha hecho y debe hacer le otorga una dimensión mental diferente, que se complementa de forma adecuada con su impulsividad. Si bien en algunos momentos resulta difícil conectarse por completo con ella, Beatrice crece a medida que crece la novela, y se acompleja a medida que se acompleja la situación de su sociedad, logrando generar un progreso global que, finalmente, facilita la identificación.

Un sólido espectro de personajes secundarios complementa de forma casi perfecta a la heroína. Los diálogos, suaves, naturales, se corresponden con la cultura de la sociedad y reflejan de forma fácil las relaciones que se establecen entre los diversos personajes. Roth los entiende y sabe lucirlos. A todo esto se le suma la capacidad de la autora para desarrollar poderosas escenas de acción y violencia que están al tono de la distopía y no se alejan de la realidad de ésta sociedad.

Si bien algunos cabos quedan sueltos y surgen preguntas a medida que avanza la historia que no reciben respuesta, la historia tiene la suficiente potencia para avanzar y hacer avanzar y crecer a sus personajes. De todas formas, es una triología, es natural que no todo se responda.

Divergente abre las puertas a una trilogía interesante y, sobre todo, muy entretenida, que hace que sea imposible dejar de leer una vez comenzado el libro. Solamente esperemos que se publique pronto en Argentina.

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