12 sept. 2019

Adolescentes y poesía: la escuela y las redes

En el marco del Diploma Superior en Lectura, Escritura y Educación que estoy realizando en FLACSO este año, las lecturas y las clases me llevaron a preguntarme por el vínculo de los adolescentes con la poesía. Porque, hoy en día, la poesía gana y recupera espacio y visibilidad en la literatura infantil gracias a diversos premios literarios y a la difusión y publicación de teoría crítica sobre el tema. Pero, frente a esto, es posible preguntarse qué sucede con los jóvenes, la lectura y el encuentro con la poesía en la etapa del secundario. Así surgió este trabajo:

11 ago. 2019

Palabras e ilustraciones: Hermosa soledad

En estos tiempos de lectura en los que las manos se me van a los libros de poesía, llegué hasta Hermosa soledad, un libro ilustrado (¿libro álbum?, ¿libro de imágenes?) de Jimmy Liao, editado por Bárbara Fiore y Calibroscopio. La primera imagen de la portada es sumamente evocativa y pincha la curiosidad: ¿qué puede ofrecer un libro que se llama así y se presenta con la ilustración de dos nadadores en posiciones inverosímiles y, al mismo tiempo, juntos y separados?

Lo primero para saber y enterarse es que este es un libro autobiográfico. Jimmy Liao, un ilustrador que trabajaba en publicidad, se enteró de que estaba enfermo. Leucemia. Estuvo entonces un año internado, tratamientos y medicinas a su alrededor y, sobre todo, la soledad. Así nació este libro, primero en imágenes, luego con palabras, que más tarde se volvió el diario de esos días.
22 de abril     Despejado
El pájaro que yace prisionero en una jaula
jura y perjura que es un ser humano,
amante de la libertad.

Así, leer Hermosa soledad es un poco como dejarse tomar de la mano por Liao y caminar con él por esos días de clima oscuro y melancólico. Es atravesar el bosque de sus pensamientos y sensaciones durante ese año, encontrarse con palabras afiladas, con ilustraciones que parten el corazón, y también con una profundad sed y búsqueda por ir más allá, por encontrarse con uno mismo.
29 de abril    Lluvioso
Su cuerpo está prácticamente desahuciado,
pero de su cabeza brota una mata de hermosas flores.
El viento al pasar mece las flores,
y pasan revoloteando mariposas y también pajaritos.
Ahora, por fin, empieza a valorar la belleza de las rosas
y a creer en los cuentos de hadas y sus príncipes sapos.
Es un libro evocador, con poemas que llevan más allá de sus palabras y con imágenes que conmueven, que incomodad, que enternecen. Hacía tiempo que no tenía una experiencia tan completa de lectura, de palabras e ilustraciones que armaban una red y me hablaban; de poder entender una situación ajena y, sin embargo, universalmente dolorosa.

Hermosa soledad es un libro para tener cerca, en la mesa de luz, en la biblioteca, y no perderlo de vista, porque el recuento de esos días puede decir mucho sobre los propios.
26 de agosto    Despejado
Una hoja está a punto de marchitarse y caer,
y yo soy la única persona del mundo que lo ve.
Aún soy pequeño y no entiendo muchas cosas,
pero le prometo que vivirá siempre en mi corazón.

2 jul. 2019

XIX Jornadas La Literatura y la Escuela de Jitanjáfora

Invierno en Mar del Plata, pero hay sol, hay gente, hay literatura. Este 28 y 29 de junio fueron las XIX Jornadas La Literatura y La Escuela organizadas por Jitanjáfora (¡ya diecinueve!) y, por suerte, pude sumarme, ser parte y disfrutar de charlas y diálogos con autores, ilustradores, mediadores.


El viernes 28 todo comenzó con un encuentro magistral entre Mila Cañón (Jitanjáfora), Patricia Bustamante (UNSA) y Fabiola Etchemaite (UNCo), quienes conversaron sobre el rol de los mediadores y su formación lectora. Por supuesto, entre experiencias y opiniones, las tres coincidieron en que la pasión por la lectura y la transmisión de esa pasión es el corazón de la mediación. Si el docente mediador acerca la lectura como el deber que siempre está pero para el cual nunca hay tiempo, eso mismo es lo que aprenderán los alumnos. Pasión y disfrute por la lectura (¡y mucha lectura!).

La noche la cerró Pablo Bernasconi con la presentación de su nuevo libro, El infinito, de Sudamericana. Si se mira en detalle, no fue tanto una presentación del libro sino de la idea del infinito: Pablo se dedicó a desarrollar el origen de la idea del infinito y las diversas teorías que fueron ampliando el concepto, cuestionándolo, pensándolo. Nos habló del uróboros, de la espiral de Fibonacci, de las teorías de Einstein y de Everett, de los fractales, de las opiniones de Edgar Allan Poe, en fin, un recorrido maravilloso que deja con ganas de sentarse a pensar y charlar más sobre el infinito. Y recién, después, nos mostró algunas de sus ilustraciones, de qué era para él el infinito, y cómo había surgido la idea del libro: responderse a sí mismo, cuando era chico, y por primera vez en la escuela había aparecido la idea de infinito. Una suerte de respuesta para esa angustia existencial infantil.
Pablo y una de las ilustraciones de El infinito acompañada por una frase de Hamlet.
El sábado 29 se nos escapó a toda velocidad entre charlas, exposiciones, firmas de autores y diálogos.

En la primera ronda de exposiciones, tuve la oportunidad de presentar un trabajo de investigación sobre la presencia de lo perturbador y "lo siniestro" en dos novelas de Sergio Aguirre, acompañada por otros especialistas que presentaron trabajos con propuestas similares en relación a las transgresiones en la LIJ. Un gustazo y una experiencia muy cálida.

Hubo feria de libros, como siempre, que es un rincón anhelado de las jornadas. Mesas y mesas de libros y la posibilidad de conseguir las historias de los autores que andaban de visita. Así, después, vino la oportunidad de que los autores e ilustradores firmaran sus obras: María Wernicke y Pablo Bernasconi se pasaron horas recibiendo a los lectores, ilustrando, firmando y conversando.


Los talleres fueron otro momento importante en las jornadas: dos propuestas, por la mañana y la tarde, de diversos talleres de creación, lectura y exploración. Tuve la posibilidad de participar de un taller poético, donde nos invitaron a leer poemas y nos acercaron libros para lanzarnos a la divertida tarea de pensar nuevas versiones posibles de esos poemas. 

Y hubo más: la tarde se llenó de diálogos con autores porque, además de una conversación entre María Wenicke y Pablo Bernasconi, se sumaron Sergio Aguirre, Ana María Shua y Florencia Gattari.

En la charla entre Sergio Aguirre y Ana María Shua surgieron diferentes temas en relación a sus historias y su escritura. Ana María explicó que para ella gran parte de la esencia de sus microrrelatos es el juego con los límites y su transgresión (romper con la lógica, poner todo patas para arriba) y Sergio dijo que busca que en sus novelas aparezca lo inesperado. 

Frente a la pregunta por sus procesos de escritura, Ana María Shua dijo que siempre decide el género antes de empezar y si va a ser para un público infantil o adulto. En su opinión, uno siempre escribe ese libro que le gustaría leer si hoy fuese chico. Además, contó que escribe en una habitación de su casa, con agua caliente, café instantáneo y leche al lado, para que unos cortaditos la acompañen todo el tiempo. Sergio, por su parte, contó que para escribir su primera novela juvenil, La venganza de la vaca, partió de la premisa de que la esencia de las novelas juveniles era presentar "personajes jóvenes, nada de sexo y un mensaje". Después, se fue acomodando y se animó a experimentar.
Además, reveló que hacia el final de la escritura de El misterio de Crantock se trabó y sólo logró volver a avanzar cuando una amiga se ofreció a que él le dictara la historia para que ella la tipeara. Dice que eso funcionó tan bien y que lo disfrutaron tanto que ahora se volvió un trabajo en conjunto. "La escritura solitaria se transformó en un trabajo con una interlocutora", explicó.

Ambos autores conversan con el público.
Luego, Florencia Gattari compartió y conversó con los asistentes sobre sus historias y su propio proceso de escritura. Todo comenzó con una bellísima narración de Mariela Kogan inspirada en Historia de un pulóver azul, de Florencia, ilustrado por Marina Zanollo y publicado por Edelvives. Luego, la mesa se transformó en un diálogo entre la autora y los presentes.

Florencia nos contó que escribir, para ella, es una actividad de escucha, como el baile, que pide escuchar la música y el cuerpo del que baila con uno, o su trabajo como psicóloga, que pide escuchar al otro. Esas tres actividades le activan un mismo centro en el cuerpo.
Escribir, entonces, es escuchar, es un ejercicio de disponibilidad para lo que haga vibrar el cuerpo.

Conversamos y debatimos también sobre los libros políticamente correctos y la presencia de valores o enseñanzas demasiado obvias, y Florencia dijo: "Si el criterio de escritura fuera el de la corrección política no tendríamos a muchos de los grandes escritores, como Roald Dahl".
Nos hizo algunos comentarios sobre sus escritos en Facebook (pequeñas narraciones, aguasfuertes, de la vida cotidiana que no pueden perderse) y nos explicó que para ella esa es la forma más orgánica de escribir. Como hay libertad en el formato, la escritura fluye de otro modo.
Por último, habló un poco sobre Historia de un pulóver azul y nos dijo que a veces, como con ese libro, uno escribe para sobrevivir, porque lo que uno tiene adentro no es una certeza sino un lío, y nos leyó enterito Vestido nuevo, ilustrado por Sabina Schürmann y editado por Pípala (Adriana Hidalgo).

En diálogo con Florencia Gattari.
Experiencias lectoras compartidas, ideas sobre la lectura y la escritura, mucha poesía (como siempre) y la invaluable posibilidad de compartir charlas y encuentros con autores e ilustradores. Una vez más, las jornadas de Jitanjáfora fueron cálidas y enriquecedoras. Sólo queda imaginar qué podrá suceder el año próximo, que se vienen las números veinte. Hasta tanto, esperamos las actas, nos encontramos en las redes y en Catalejos. Revista sobre lectura, formación de lectores y literatura para niños.

3 jun. 2019

Maternidad, paternidad y caos

Ser padres y madres, para quienes aún no lo somos, se presenta siempre como una idea intimidante y lejana a nuestras posibilidades. Es que tener un hijo pareciera suponer una serie de conocimientos que parecen secretos e inalcanzables: hay que saber cuidar a otra persona, alimentarla, saciar sus necesidades afectivas y emocionales, entretenerlo (pero del modo correcto), cuidar su salud (comida sana, ¿ejercicio?, desarrollo emocional, y más y más).

Todo suena imposible. Y lo peor es que a veces las únicas imágenes de maternidad y paternidad que llegan hasta nosotros (además de las de los propios padres, claro, pero que siempre se ven desde lejos) salían, al menos hasta hace unos años, de películas excesivamente optimistas.

Es decir, la maternidad y la paternidad parecen desafíos titánicos que demandan una perfección de la que nadie es capaz.

Por eso, dos lecturas pueden ayudar a aflojar, a encontrarnos con las verdaderas maternidades y paternidades, las de carne y hueso, humanas y limitadas.

30 may. 2019

Violencia y abuso en dos novelas de Siemens y Cinetto

Hay temas que son complejos de abordar y que, por lo tanto, muchas veces quedan desplazados de la LIJ. La violencia contra niños y jóvenes, física y psicológica, y el abuso de todo tipo (más aún el sexual) son temas que durante mucho tiempo fueron considerados tabú en la LIJ. Hallar libros que presentaran de algún modo estos temas era una tarea casi imposible.
Al respecto, Graciela Bialet [1] dice:

10 may. 2019

Retratos adolescentes: Radiografía del instante

La adolescencia es puro presente y preocupación, también puro disfrute. Los relatos que trae Radiografía del instante, de Melina Pogorelsky (publicado por SM, en la colección Gran Angular), ponen la mirada en esa etapa de la vida y en lo vertiginosa que puede volverse de un momento a otro.

Son diez relatos, diez fotografías de diferentes instantes, más o menos largos pero igual de impactantes que, además, ofrecen una mirada a diversas realidades de vida y situaciones: escenas en el colegio, encuentros furtivos, amores y desamores, angustia, tristeza; los caminos de los protagonistas de estas historias se abren para todas partes y, así y todo, resuenan con familiaridad porque toda adolescencia tiene un poco de todo eso.

Estos relatos dejan preguntas abiertas y las mías se las acerqué a Melina, para seguir conversando y pensando.

25 abr. 2019

De premios y menciones: El Barco de Vapor

El tiempo de la Feria Internacional del Libro, que arranca hoy, es tiempo de encuentros entre autores, editores, ilustradores, lectores, fanáticos grandes y chicos, y es también tiempo de grandes anuncios, presentaciones de libros y premiaciones. 

Ayer se entregó, por ejemplo, en el marco de las Jornadas Profesionales de la Feria, el premio El Barco de Vapor y su mención especial, de la editorial SM. 

¿Qué autores ganaron, qué historias traen, qué queremos leer en estos días?

Premio El Barco de Vapor 2019 (editorial SM): Bombay, de Sandra Siemens, ilustrado por Isol.

21 mar. 2019

Poesía y juego: 44 poemas para leer con niños

Hoy es el día mundial de la poesía y nada mejor que mirar, leer y conversar justo hoy sobre 44 poemas para leer con niños, una selección hecha por Mar Benegas y publicada por Litera.

Este es uno de esos libros que da ganas tenerlo en la biblioteca. La edición es preciosa, tapa dura y con diferentes colores de letras y páginas, pero siempre en la línea de un estilo sobrio y cuidado. Y la selección es bellísima.

En primer lugar, el libro tiene un decálogo: "Cómo no leer un poema", escrito por Mar Benegas. Es claro, divertido y muy pero muy certero:

1
Al poema no le gusta que lo interroguemos antes de leerlo. ¡Es tan agradable dejarse llevar por él! Un poema leído con prejuicios es un poema echado a perder. 
2
Al poema no le gusta el "no lo entiendo", ¿acaso intentamos entender la inmensidad del mar o los colores de un cielo encendido al atardecer?

Los diez puntos detallan pistas sobre cómo no leer poesía y ayudan a situarse como lector en un lugar lúdico, de disfrute y apertura. Imagino que trabajar esto con niños y adolescentes debe ser sumamente interesante (y me lo guardo para hacerlo en algún momento de este año con mis alumnos).

21 feb. 2019

Libros, escuela y búsqueda

Las clases comienzan en unas pocas semanas y para quienes trabajamos en secundaria, este es un tiempo de organización y armado de programas y planificaciones (entre otras mil cosas, claro, como siempre). Por supuesto, en las materias de Lengua y Literatura esto también significa pensar en las lecturas, los recorridos y las propuestas de trabajo que van a acompañar el camino del año. 

En los primeros años de docencia imaginaba que con sólo seguir el programa, elegir libros que fueran "buenos" y respondieran a los temas a enseñar, y tener alguna propuesta de trabajo era suficiente. Que eso alcanzaba para evaluar (porque sabemos bien que el sistema obliga) pero que también alcanzaba para que los alumnos se interesaran, leyeran, disfrutaran. Por supuesto, me fui dando cuenta de que el asunto no funcionaba tan así.

Entonces desde hace ya varios años busco cómo pensar de otro modo el armado de la materia y del recorrido de las lecturas. ¿A qué tengo que prestarle atención? ¿Qué cosas son esenciales y debo tener en cuenta? De a poco, fui encontrando un camino diferente, que sigue abierto y en construcción, pero que por ahora tiene las siguientes paradas o instancias:

13 feb. 2019

Te veo en la Luna

“Si ves la Luna, es que todo está bien”
La Luna, las estrellas, los primeros viajes del hombre al espacio, Estados Unidos y la Unión Soviética, y también Argentina, la dictadura, su turbulencia social y política. Y en el medio de todo eso, dos hermanos, que se quieren y se pelean, como buenos hermanos, y que se pierden.

Te veo en la Luna, escrita por Verónica Sukaczer e ilustrada por Poly Bernatene, es una novela que cuenta una historia pequeña en medio de un escenario enorme, de una época del mundo y de Argentina en la que sucedía de todo. Y así, con todo, el foco está puesto en Martín, un niño que, mientras busca a su hermano, nos ofrece su mirada sobre todos esos sucesos históricos que atraviesan su tiempo.

Repleta de referencias a la vida en el campo y de finales de los ’60 (maravillosas, más aún, para todo aquel que haya vivido en ese entonces), la narración de Martín es vivaracha, fresca e irreverente. Sus ideas van, vienen, se entrelazan y van construyendo los sucesos a partir de toda la información que recibe de su entorno: las noticias en la radio sobre los sucesos en Argentina y también en Estados Unidos, las opiniones e ideas de la gente sobre lo que ocurría y, sobre todo, las ideas de su hermano Juan y toda la información que él le cuenta sobre la Luna y la carrera espacial. Así, de un modo muy fluido, la novela ofrece un montón de datos muy interesantes sobre lo ocurrido entre Estados Unidos y la URSS, sobre los animales que enviaron al espacio, sobre las primeras pruebas y los primeros hombres en acercarse a la Luna.

“Nunca hay que olvidarse de los segundos ni de los terceros ni de los que vienen después”, eso le dice Juan a Martín, refiriéndose a los astronautas que acompañan “al primero”: al primero que sale al espacio, al primero que pisa la Luna. Y es también una frase que marca la novela. Es un tiempo histórico enorme, clave para la humanidad, y es un tiempo también para no olvidarse de los segundos ni de los terceros, de las pequeñas historias que construyen ese momento, de los eventos que permiten que la historia avance como lo hizo (y lo sigue haciendo), de las historias mínimas, como la de Juan y Martín, que son parte de todo lo que sucedió y que, de algún modo, y dentro de sus propias búsquedas, llegan también a la Luna. Tal vez no como Armstrong, Aldrin o Collins pero sí de la forma en que ellos necesitan.

Te veo en la Luna es una novela para este año, que se cumplen 50 años del primer alunizaje del hombre. Es también una novela para otros años. Porque es una historia dentro de la Historia y permite contar lo grande desde lo particular, poniendo el foco en un niño, en su mundo y en el vínculo con su hermano. La llegada del hombre a la Luna emociona, pero lo que conmueve en esta historia es la relación entre Martín y Juan, Juan y Martín. Lo que parece pequeño en medio de tanto que sucede termina siendo, claro, lo más importante.

3 feb. 2019

Cuerda floja

Lygia Bojunga es una escritora de literatura infantil y juvenil brasileña muy conocida (en 1982 recibió el premio Hans Christian Andersen —¡la primera latinoamericana en recibirlo!— y en 2004 recibió el premio Memorial Astrid Lindgren) especialmente porque en sus historias siempre se anima a tocar temas "peliagudos" con claridad, sencillez, y como parte de la historia que está contando.

Resultado de imagen para lygia bojunga cuerda flojaLygia es una autora sumamente interesante que conocí hace poco (principalmente porque sus libros no se consiguen con tanta sencillez) y a la que empecé a seguirle la pista. Uno de sus libros llegó hasta mis manos gracias a un regalo y, luego de leerlo, se me quedó atravesado adentro. Déjenme contarles sobre esta novela, sobre lo que me pasó leyéndola y sobre cómo el verano que aún permanece puede ser un gran momento para leerla.

Cuerda floja es una novela de 1981 que cuenta la historia de María, una niña que de pronto se ve apartada de Barbuda y Foguiño, dos personas con quienes ha vivido durante mucho tiempo y que la han acompañado en la pasión de su vida: el equilibrio en la cuerda floja.

La novela inicia con esa separación y con un enorme choque: María está regresando después de muchos años a la casa de su abuela, una señora de clase alta, de dinero y caprichos, que ya ha tenido unos cuantos esposos. La transición es brutal, porque del circo y su libertad María debe comenzar a vivir en una casa de muñecas.

Este shock y el proceso de adaptación (y todo lo que nunca logra adaptarse) se ven acompañados por una serie de recuerdos que María empieza a tener sobre su pasado (que es un misterio) y sobre sus padres, de los que el lector no conoce ni sabe nada.

Toda esta historia, que mezcla la introspección de los momentos de recuerdo con la acción del avance de la trama, está maravillosamente narrada. No sé si puedo describir el estilo de Lygia pero parece sumamente despreocupado (a veces empieza con escenas anecdóticas, que parecen ofrecer sólo datos de color; otras veces está lleno de diálogos entrecruzados, que se confunden, que se repiten) hasta que de pronto revela que a través del humor, de los episodios disparatados y hasta mágicos que se presentan y de las situaciones cotidianas está narrando una historia desgarradora. 

Como si la liviandad, el humor y la imaginación desbocada fuesen los únicos modos de narrar lo que es imposible de decir de otro modo.

Cuerda floja se desenvuelve como un recorrido en el que el lector no sabe qué le depara pero entiende que hay una lógica narrativa que no puede entender, que hay muchas cosas de la historia que tampoco puede entender cuando quiere. ¿El secreto, entonces? Dejarse llevar. Y así, a la deriva del mar de esta historia, el lector se encuentra con un relato profundamente conmovedor, que toca fibras interiores difíciles de nombrar pero que están ahí, siempre a la espera de un relato como este, que las vuelva a mover.

A mí la novela me dejo con una sonrisa medio llorosa. Y con un gusto delicioso, porque la lectura fue puro disfrute.

Así que Cuerda floja es una novela para no perderse, para buscarla hasta encontrarla porque lo vale. Y Lygia Bojunga es una escritora para conocer, para leer, ¡para editar en Argentina también! Seguiré en la búsqueda de su obra, pequeños tesoros que ojalá aparezcan por acá.

10 ene. 2019

Nöstlinger y los diarios de Susi y Paul

Siempre decimos que los mejores libros para niños no se venden.
Que autores como Nöstlinger, Sendak, Fine, Horvath, Creech salen de catálogo porque no entran en la escuela y casi no tienen circulación.
Mientras libros que consideremos horrendos se venden como pan caliente.
¿Qué es lo que vamos a hacer?

Así inicia el post del blog de Carola Martínez que lanzó la propuesta de leer a estos autores. Inspirada por los movimientos y retos de lectura de la Divina comedia del año pasado y de las obras de Homero y Joyce de este año, la idea en este caso es leer durante un mes entero (hasta el 4 de febrero) a Christine Nöstlinger, cualquiera de sus libros, todos sus libros, y compartir en las redes fotos, frases, reflexiones, lo que la lectura suscite (con su hashtag y todo, #LeeraNöstlinger). Para que se conozca y no se pierda. Para evitar que su creciente ausencia en los catálogos la haga desaparecer.
De la web oficial.

¿Quién es Christine Nöstlinger?

Fue una escritora austríaca, de las más reconocidas en el campo de la literatura infantil y juvenil. Nació en 1936 y murió hace poquito, el año pasado, y en el medio escribió unos cuantos libros. En 1984 ganó el Premio Hans Christian Andersen y en 2001, el Premio Memorial Astrid Lindgren.

¿Qué tiene la escritura de Christine? ¿Cómo son sus libros? ¿Y sus historias? Todas estas son preguntas para este mes. Para descubrir, conversar y disfrutar. Desde acá, me sumo a la propuesta. Y así comienzo:

Diario secreto de Susi, diario secreto de Paul es un libro muy peculiar porque cuenta una historia a través de dos puntos de vista, y para poder leer uno y otro, hay que dar vuelta el libro. Es decir, se puede comenzar por el diario de Susi o el de Paul, porque el libro tiene dos tapas. 

La historia, además, se va conformando a partir de las diversas entradas de ambos niños en sus diarios secretos, íntimos, en las que registran el modo en que los sucesos resuenan en ellos, en cómo se sienten, en lo que piensan.

Este es un libro que no pide permiso para nada y muestra las lecturas infantiles de diversas situaciones de la vida con mucha frescura. Familias complicadas, amistades y enojos, el incipiente aroma del amor y malos entendidos son parte de las experiencias que estos niños atraviesan y se configuran de modos diferentes a través de la escritura de cada uno de ellos.

"Jamás me hubiera imaginado que yo iba a escribir un diario. Pero ¿qué voy a hacer en una tonta casa donde todo está prohibido?", escribe Paul al comienzo, mientras Susi reflexiona en otro momento lo siguiente: "Mamá me dijo: 'Porque los niños tienen muy poco tacto y pueden comportarse de manera muy cruel'. ¡Por favor! Los niños nunca se comportan con tan poco tacto y tanta crueldad como muchos adultos. Porque no son tan autoritarios".

Así, con claridad infantil e irreverencia, inicia la lectura de Nöstlinger.


2 ene. 2019

Una imagen "espesa" en La composición de Skármeta

La composición de Antonio Skármeta es un libro-álbum maravilloso y muy claro que ojalá hayan tenido oportunidad de cruzarse (recomendadísimo por acá). Porque a través de Pedro y su historia, la narración ilustra una situación social y política difícil, el peso y extensión de una dictadura y sus efectos.

Si bien el libro cuenta con ilustraciones de Alfonso Ruano, la narración de Skármeta es fuerte y visual y permite que la historia cobre vida. Hay una imagen verbal en particular, una especialmente "densa" en su significado, que me quedó grabada luego de la lectura y que tuve que volver a revisar luego.

Se trata del momento en que los militares se llevan al padre de Daniel. Esta imagen está estructurada como una bisagra, con dos partes bien diferenciadas. En la primera, se arma un clima de alegría y emoción infantil gracias al partido de fútbol en el que Pedro hace un gol. Pero esa construcción se ve quebrada por el contraste entre el movimiento de Pedro y la quietud de sus compañeros: “corrió hacia el centro de la cancha esperando el abrazo de sus compañeros. Pero esta vez nadie se movió”. 

El clima entonces se rompe e irrumpe otro, cargado de temor, recelo y silencio, que marca el giro: “Algunas ventanas se abrieron. Se asomó gente con los ojos pendientes de la esquina. Otras puertas, sin embargo, se cerraron de golpe”. Con esta breve descripción de las acciones de los vecinos se enmarca el arresto del padre de Daniel y la situación social de impotencia y desentendimiento. 

A partir de ahí, el foco pasa al diálogo entre Daniel y su padre, y apenas lo acompañan algunas referencias breves y concisas a las acciones de los militares. Esta elección, sumada a lo pragmático y poco emotivo del diálogo (“Cuídame bien el negocio”; “Quería entregarle las llaves al niño”), crean una ilusión de objetividad que no solo impacta más en el lector, quien debe interpretar la escena por sí solo, sino que también obliga a Pedro, el protagonista, a pensar sobre lo que acaba de atestiguar. Esto lo lleva luego a preguntarle a Daniel qué ha pasado y a preguntar qué significa “estar contra la dictadura”, mostrando también el contraste que se produce en el personaje: de una pretensión más infantil de atención en el partido, a una postura más madura, de atención y reflexión, en esta escena.

El estilo aparentemente ascético de Skármeta, de breves descripciones y pocas explicaciones, construye aquí una imagen que parece liviana, una mera descripción de un evento, que, sin embargo, revela el peso de esa dictadura y habilita el desarrollo de la narración, impulsando al protagonista a averiguar y a decidir cómo se comportará él frente a estos sucesos.

Este trabajo narrativo, tan sutil y pensado, marca La composición en este escena y también a lo largo de toda la historia. Un motivo más por el cual este libro es una maravilla.

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