10 ene. 2019

Nöstlinger y los diarios de Susi y Paul

Siempre decimos que los mejores libros para niños no se venden.
Que autores como Nöstlinger, Sendak, Fine, Horvath, Creech salen de catálogo porque no entran en la escuela y casi no tienen circulación.
Mientras libros que consideremos horrendos se venden como pan caliente.
¿Qué es lo que vamos a hacer?

Así inicia el post del blog de Carola Martínez que lanzó la propuesta de leer a estos autores. Inspirada por los movimientos y retos de lectura de la Divina comedia del año pasado y de las obras de Homero y Joyce de este año, la idea en este caso es leer durante un mes entero (hasta el 4 de febrero) a Christine Nöstlinger, cualquiera de sus libros, todos sus libros, y compartir en las redes fotos, frases, reflexiones, lo que la lectura suscite (con su hashtag y todo, #LeeraNöstlinger). Para que se conozca y no se pierda. Para evitar que su creciente ausencia en los catálogos la haga desaparecer.
De la web oficial.

¿Quién es Christine Nöstlinger?

Fue una escritora austríaca, de las más reconocidas en el campo de la literatura infantil y juvenil. Nació en 1936 y murió hace poquito, el año pasado, y en el medio escribió unos cuantos libros. En 1984 ganó el Premio Hans Christian Andersen y en 2001, el Premio Memorial Astrid Lindgren.

¿Qué tiene la escritura de Christine? ¿Cómo son sus libros? ¿Y sus historias? Todas estas son preguntas para este mes. Para descubrir, conversar y disfrutar. Desde acá, me sumo a la propuesta. Y así comienzo:

Diario secreto de Susi, diario secreto de Paul es un libro muy peculiar porque cuenta una historia a través de dos puntos de vista, y para poder leer uno y otro, hay que dar vuelta el libro. Es decir, se puede comenzar por el diario de Susi o el de Paul, porque el libro tiene dos tapas. 

La historia, además, se va conformando a partir de las diversas entradas de ambos niños en sus diarios secretos, íntimos, en las que registran el modo en que los sucesos resuenan en ellos, en cómo se sienten, en lo que piensan.

Este es un libro que no pide permiso para nada y muestra las lecturas infantiles de diversas situaciones de la vida con mucha frescura. Familias complicadas, amistades y enojos, el incipiente aroma del amor y malos entendidos son parte de las experiencias que estos niños atraviesan y se configuran de modos diferentes a través de la escritura de cada uno de ellos.

"Jamás me hubiera imaginado que yo iba a escribir un diario. Pero ¿qué voy a hacer en una tonta casa donde todo está prohibido?", escribe Paul al comienzo, mientras Susi reflexiona en otro momento lo siguiente: "Mamá me dijo: 'Porque los niños tienen muy poco tacto y pueden comportarse de manera muy cruel'. ¡Por favor! Los niños nunca se comportan con tan poco tacto y tanta crueldad como muchos adultos. Porque no son tan autoritarios".

Así, con claridad infantil e irreverencia, inicia la lectura de Nöstlinger.


2 ene. 2019

Una imagen "espesa" en La composición de Skármeta

La composición de Antonio Skármeta es un libro-álbum maravilloso y muy claro que ojalá hayan tenido oportunidad de cruzarse (recomendadísimo por acá). Porque a través de Pedro y su historia, la narración ilustra una situación social y política difícil, el peso y extensión de una dictadura y sus efectos.

Si bien el libro cuenta con ilustraciones de Alfonso Ruano, la narración de Skármeta es fuerte y visual y permite que la historia cobre vida. Hay una imagen verbal en particular, una especialmente "densa" en su significado, que me quedó grabada luego de la lectura y que tuve que volver a revisar luego.

Se trata del momento en que los militares se llevan al padre de Daniel. Esta imagen está estructurada como una bisagra, con dos partes bien diferenciadas. En la primera, se arma un clima de alegría y emoción infantil gracias al partido de fútbol en el que Pedro hace un gol. Pero esa construcción se ve quebrada por el contraste entre el movimiento de Pedro y la quietud de sus compañeros: “corrió hacia el centro de la cancha esperando el abrazo de sus compañeros. Pero esta vez nadie se movió”. 

El clima entonces se rompe e irrumpe otro, cargado de temor, recelo y silencio, que marca el giro: “Algunas ventanas se abrieron. Se asomó gente con los ojos pendientes de la esquina. Otras puertas, sin embargo, se cerraron de golpe”. Con esta breve descripción de las acciones de los vecinos se enmarca el arresto del padre de Daniel y la situación social de impotencia y desentendimiento. 

A partir de ahí, el foco pasa al diálogo entre Daniel y su padre, y apenas lo acompañan algunas referencias breves y concisas a las acciones de los militares. Esta elección, sumada a lo pragmático y poco emotivo del diálogo (“Cuídame bien el negocio”; “Quería entregarle las llaves al niño”), crean una ilusión de objetividad que no solo impacta más en el lector, quien debe interpretar la escena por sí solo, sino que también obliga a Pedro, el protagonista, a pensar sobre lo que acaba de atestiguar. Esto lo lleva luego a preguntarle a Daniel qué ha pasado y a preguntar qué significa “estar contra la dictadura”, mostrando también el contraste que se produce en el personaje: de una pretensión más infantil de atención en el partido, a una postura más madura, de atención y reflexión, en esta escena.

El estilo aparentemente ascético de Skármeta, de breves descripciones y pocas explicaciones, construye aquí una imagen que parece liviana, una mera descripción de un evento, que, sin embargo, revela el peso de esa dictadura y habilita el desarrollo de la narración, impulsando al protagonista a averiguar y a decidir cómo se comportará él frente a estos sucesos.

Este trabajo narrativo, tan sutil y pensado, marca La composición en este escena y también a lo largo de toda la historia. Un motivo más por el cual este libro es una maravilla.

26 dic. 2018

Lo mejor del 2018

Se va otro año con todas sus lecturas. Se va otro desafío de Goodreads completo (para saber más sobre los casi 67 libros de este año, pasen por acá. Goodreads es una magia).

Y como el año ya se acaba, esta es una oportunidad ideal para revisar qué libros de todos los leídos durante estos meses fueron gratas sorpresas y encuentros que me cambiaron algo adentro. Así que, sin ningún orden especial, estos son los ocho libros que marcaron mi camino lector del 2018; los que merecieron cinco estrellas:

1. Quiere a ese perro, Sharon Creech.

Este libro cuenta, a través de poemas, la historia de un niño que debe escribir poesía para el colegio y no entiende cómo ni quiere hacerlo. La historia es un juego constante porque presenta la resistencia del protagonista y sus quejas a través de su propia escritura que, claro, es poesía.

Es un libro que retrata con perfecta claridad cómo la magia de los versos y las estrofas, del juego con el lenguaje y las imágenes, termina siempre filtrándose y encontrándose con la persona. Y, además, cómo siempre se puede descubrir que uno tiene cosas para decir y que la poesía es un camino muy posible para hacerlo.

2. El libro de todas las cosas, Guus Kujier.

Esta novela me partió un poco el corazón y otro poco la cabeza. Cuenta la historia de Tomás, un niño que anota todo lo que ve en su Libro de todas las cosas. Y lo que ve y lo que piensa no es chiste. Con un trabajo impecable en la narración, que es clara, sencilla, llena de humor y también ojo crítico, Kujier aborda temas como la violencia familiar, la religión, el fundamentalismo, la mirada de los otros y hasta la magia con una cintura increíble.

Esta es, realmente, una de las mejores novelas infantiles que leí en mi vida. Para no perdérsela.

12 dic. 2018

Once libros para regalar

Se acercan las fiestas y siempre es una buena idea regalar y compartir libros. Este año las lecturas que llegaron hasta mis manos fueron variadas y coloridas, así que, ¿por qué no armar una lista con recomendaciones?

Estos son diez (bueno, once) libros que pueden tenerse en cuenta para regalar y leer en estas fiestas. Hay de todo: libros-álbum, poesía, novelas, cuentos, una variedad para todos los gustos y, también, para todas las edades, porque algunos de estos libros están pensados para los más chicos y, otros, para jóvenes lectores.

Acá están, diez (once) libros que pueden regalarse en estas fiestas:


1. A mi lado
Escrito por Anne Mulpas e ilustrado por Marjorie Pourchet.
Adriana Hidalgo Editora, colección Pípala.

Este libro álbum nos presenta a una niña que, un día, cansada de mirar siempre hacia adelante y de hacer lo que le piden los mayores, elige mirar a su lado y descubrir todo lo que el mundo tiene para ofrecerle.

La sencillez (y complejidad) de la trama en conjunto con las bellísimas ilustraciones crean un ambiente mágico y muy reconfortante que hacen de esta historia un rato de lectura encantador.



2. Alina, maga del mandarino
Escrito por Laura Escudero e ilustrado por Viviana Bilotti.
Editorial SM, colección El Barco de Vapor.

Alina, aburrida de ser siempre la misma, comienza a buscar cómo ser diferente y así se lanza a explorar observando los cambios de su jardín y la naturaleza. Con una hermosa y mágica prosa poética, acompañada por las ilustraciones, la historia de Alina se vuelve una canción, una melodía, que invita a ser parte del secreto, del misterio de la transformación.




8 dic. 2018

Otro año de docencia

Se acabó el ciclo lectivo 2018 y es tiempo de revisar cómo fue la búsqueda por ofrecerles a los alumnos modos nuevos de pensar y acercarse a la lectura y a la escritura. La tarea no fue sencilla, pero ciertas propuestas e invitaciones construyeron otra lógica, una un poquito más cercana al disfrute (a veces), que le dio lugar a los alumnos y a sus voces.

Una bella experiencia de este año fue el enorme trabajo con poesía que surgió a partir de los libros Tus ojos, de Eduardo Abel Gimenez, y Anti-recetario. Reflexiones y talleres para el aula de Literatura, coordinado por María Florencia Ortíz. Pueden leer un post bien detallado de la propuesta y el paso a paso (y ver algunas de las producciones) por acá.

También hubo juegos e ideas para repensar ciertas lecturas. Por ejemplo, con los alumnos de tercer año leímos El señor de las moscas, de William Golding, y luego de conversar y trabajar sobre los tópicos presentes en la historia (la oposición entre salvajismo y civilización, la tensión entre infancia y adultez y la figura del propio señor de las moscas, por ejemplo), surgió la idea de plasmar el análisis de cada grupo de alumnos de una forma original.

Así aparecieron las actuaciones: grupos de alumnos que interpretaron en clave actual el surgimiento de conductas salvajes en medio de un contexto civilizado (algunos incluyeron escenas con sangre falsa, todo un despliegue). También hubo maquetas, como la de la foto de abajo, por ejemplo, en la que se buscó representar el modo en que el personaje de Simon funciona como vínculo entre "el señor de las moscas" y la bestia imaginaria que persigue a los chicos:

3 dic. 2018

Cuando el mundo era joven todavía

Así como existen libros originales por las historias que cuentan, otros resultan novedosos por la estructura que sostiene la trama o por cómo está organizado el texto. Otros, tal vez unos pocos, como Cuando el mundo era joven todavía, son únicos en su estilo porque se encargan de romper con todo horizonte y expectativa de lectura, tanto desde la trama como desde la estructura.

Cuando el mundo era joven todavía fue escrito por Jürg Schubiger (autor suizo que en 2008 recibió el Premio Hans Christian Andersen), ilustrado por Rotraut Susanne Berner y publicado en Anaya. Además, obtuvo el Premio al mejor libro juvenil de Suiza y el Premio de literatura infantil y juvenil alemana en 1996.

Nunca había escuchado hablar ni del libro ni de su autor y fue en el marco de una materia de la maestría que nos lo presentaron. La propuesta fue (de la mano de nada menos que Luis Pescetti, que guiaba los diálogos) conversar sobre la lectura del libro y poder descubrir cómo estaba armado, porque se trataba de una lectura peculiar y muy interesante.

Cuando el mundo era joven todavía no es una novela ni tampoco una colección de cuentos. Es más bien un compendio de relatos que están organizados por tópicos. Por ejemplo, el apartado "Cielo y Tierra" reúne las historias de "La niña y la muerte" y "La estrella", mientras que el apartado "Animales" junta narraciones como "El rugido del león" y "Un animal blanco", entre otros.

En primer lugar, estos relatos están marcados por una no-linealidad: rompen con el horizonte de expectativas de lectura a partir de acontecimientos y secuencias temporales inesperadas, de personajes pertenecientes a diferentes mundos en un mismo relato, y de una yuxtaposición de eventos y elementos que desconciertan. Lo "esperable" en estos relatos no suele suceder y esto arma un clima casi onírico, que recuerda al sinsentido propio de Alicia en el país de las maravillas, donde también jamás sucede lo "esperable", lo lógico, lo coherente.

25 nov. 2018

"Lee el libro que te lee" y "(Auto)biografías apócrifas" - FILBITA

Luego de visitar uno de los paneles del jueves del Filbita, el viernes 23 me acerqué para seguir escuchando y conociendo.

El primer panel fue "Lee el libro que te lee", en el que participaron Daniel Link, María Fernanda Maquieira y Nicolás Schuff, y que fue moderado por Lola Rubio. La idea: compartir y dialogar sobre el encuentro con los libros, con aquellas lecturas que definen, que cambian la vida, y pensar un poco sobre los caminos lectores. Y yo iba con ganas de escuchar a Daniel, porque uno de los mejores recuerdos que tengo de mi carrera son sus clases de Literatura del siglo XX, y me interesaba ver qué tenía para decir (¡y en el marco de un Filbita!).

Entre idas y venidas, fueron surgiendo miradas interesantes y experiencias particulares en relación a la lectura. Por ejemplo, los participantes coincidieron en que la lectura viene a cerrar las heridas, que ella es "una de las formas de la felicidad y un refugio", según palabras de Fernanda.

En la lectura pasan cosas también con el cuerpo, y Nicolás recordó la vez que había visto a una persona sonreír mientras leía en una feria del libro como un momento de descubrimiento impactante. En este sentido, Fernanda se sumó y agregó que sí, que en la quietud de la lectura pueden pasar un montón de cosas físicas que atraviesan el cuerpo, y todo gracias a las palabras.

De izq. a der.: Lola Rubio, Daniel Link,
Ma. Fernanda Maquieira y Nicolás Schuff.

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