2 ene. 2019

Una imagen "espesa" en La composición de Skármeta

La composición de Antonio Skármeta es un libro-álbum maravilloso y muy claro que ojalá hayan tenido oportunidad de cruzarse (recomendadísimo por acá). Porque a través de Pedro y su historia, la narración ilustra una situación social y política difícil, el peso y extensión de una dictadura y sus efectos.

Si bien el libro cuenta con ilustraciones de Alfonso Ruano, la narración de Skármeta es fuerte y visual y permite que la historia cobre vida. Hay una imagen verbal en particular, una especialmente "densa" en su significado, que me quedó grabada luego de la lectura y que tuve que volver a revisar luego.

Se trata del momento en que los militares se llevan al padre de Daniel. Esta imagen está estructurada como una bisagra, con dos partes bien diferenciadas. En la primera, se arma un clima de alegría y emoción infantil gracias al partido de fútbol en el que Pedro hace un gol. Pero esa construcción se ve quebrada por el contraste entre el movimiento de Pedro y la quietud de sus compañeros: “corrió hacia el centro de la cancha esperando el abrazo de sus compañeros. Pero esta vez nadie se movió”. 

El clima entonces se rompe e irrumpe otro, cargado de temor, recelo y silencio, que marca el giro: “Algunas ventanas se abrieron. Se asomó gente con los ojos pendientes de la esquina. Otras puertas, sin embargo, se cerraron de golpe”. Con esta breve descripción de las acciones de los vecinos se enmarca el arresto del padre de Daniel y la situación social de impotencia y desentendimiento. 

A partir de ahí, el foco pasa al diálogo entre Daniel y su padre, y apenas lo acompañan algunas referencias breves y concisas a las acciones de los militares. Esta elección, sumada a lo pragmático y poco emotivo del diálogo (“Cuídame bien el negocio”; “Quería entregarle las llaves al niño”), crean una ilusión de objetividad que no solo impacta más en el lector, quien debe interpretar la escena por sí solo, sino que también obliga a Pedro, el protagonista, a pensar sobre lo que acaba de atestiguar. Esto lo lleva luego a preguntarle a Daniel qué ha pasado y a preguntar qué significa “estar contra la dictadura”, mostrando también el contraste que se produce en el personaje: de una pretensión más infantil de atención en el partido, a una postura más madura, de atención y reflexión, en esta escena.

El estilo aparentemente ascético de Skármeta, de breves descripciones y pocas explicaciones, construye aquí una imagen que parece liviana, una mera descripción de un evento, que, sin embargo, revela el peso de esa dictadura y habilita el desarrollo de la narración, impulsando al protagonista a averiguar y a decidir cómo se comportará él frente a estos sucesos.

Este trabajo narrativo, tan sutil y pensado, marca La composición en este escena y también a lo largo de toda la historia. Un motivo más por el cual este libro es una maravilla.

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