21 mar. 2019

Poesía y juego: 44 poemas para leer con niños

Hoy es el día mundial de la poesía y nada mejor que mirar, leer y conversar justo hoy sobre 44 poemas para leer con niños, una selección hecha por Mar Benegas y publicada por Litera.

Este es uno de esos libros que da ganas tenerlo en la biblioteca. La edición es preciosa, tapa dura y con diferentes colores de letras y páginas, pero siempre en la línea de un estilo sobrio y cuidado. Y la selección es bellísima.

En primer lugar, el libro tiene un decálogo: "Cómo no leer un poema", escrito por Mar Benegas. Es claro, divertido y muy pero muy certero:

1
Al poema no le gusta que lo interroguemos antes de leerlo. ¡Es tan agradable dejarse llevar por él! Un poema leído con prejuicios es un poema echado a perder. 
2
Al poema no le gusta el "no lo entiendo", ¿acaso intentamos entender la inmensidad del mar o los colores de un cielo encendido al atardecer?

Los diez puntos detallan pistas sobre cómo no leer poesía y ayudan a situarse como lector en un lugar lúdico, de disfrute y apertura. Imagino que trabajar esto con niños y adolescentes debe ser sumamente interesante (y me lo guardo para hacerlo en algún momento de este año con mis alumnos).



Los 44 poemas seleccionados son variados y de autores muy diversos: Federico García Lorca, César Vallejo, Oliverio Girondo, María Teresa Andruetto, Alejandra Pizarnik, María Elena Walsh, Miquel Desclot, Juan Carlos Mestre y Sergio Andricaín entre muchos, muchos otros. Además de estar escritos de forma original, con pequeños detalles de edición que colaboran con el juego de la lectura (un poema está dado vuelta en la página, por ejemplo, en otro todas las tildes vuelan por la página en lugar de estar en la vocal que les corresponde, mientras que en el siguiente la tipografía cambia de color para destacar siempre una misma palabra), cada uno viene acompañado por una nota de Mar Benegas que a veces explica algún detalle sobre el poeta o el movimiento al que perteneció, o aclara algo en relación a la escritura del poema, o, sencillamente, ofrece alguna pregunta que sirve como disparador para seguir pensando la poesía (y la escritura).

Renglones torcidos, desorden divertido.

Todas esas notas complementan la lectura del poema y animan: a leer más, a buscar un video en internet, a investigar al poeta, a escribir y escribir y jugar. Son interesantes porque trabajan hacia ambos lados: apelan tanto a los padres y adultos que acompañan a los niños en la lectura como a los niños que leen, solos o acompañados. Así, su alcance y posibilidades se multiplican.

Los poemas elegidos son pequeños tesoros que invitan a disfrutar y jugar. Todos los poemas merecen ser leídos en voz alta y muchos, cantados, con palmas y música del cuerpo. Otros son para proyectar y mostrar a lo grande, para disfrutar de los dibujos que arman las palabras. Otros, para leer con voz suave y dejarse acariciar por las palabras. Es, realmente, una selección diversa, amplia y siempre interesante.

Disfruté cada bocado de la lectura y me quedé con sed de más. Quiero investigar a los poetas que nunca había leído hasta este libro, quiero buscar los libros y videos que recomienda Mar y, sobre todo, quiero leer con otros, niños, adolescentes y adultos, y compartir el hallazgo de este libro.

Sin más, y para disfrutar del día internacional de la poesía, les ofrezco uno de los poemas elegidos por Mar para este libro, breve y claro, que nunca había leído y me encantó:

Pon un beso en mi boca 
de Ada Salas

Pon un beso en mi boca. 
Ámense
tu silencio                         y el mío.

Dice Mar en el punto 10 de su decálogo: "Al poema no le gusta estar lejos de los niños, le encanta que lo lean muy cerca de ellos, que lo escuchen y se sorprendan, que lo reciten. Y a los niños les gusta la poesía. Comprobadlo y veréis como no os miento". Que hoy y siempre sean días para comprobar esto.

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