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29 mar 2015

De vuelta

Como me suele ocurrir, he aquí otro espacio de inactividad prolongado.

Pero esta vez retomo el blog con nuevas y grandes noticias (en realidad, sólo una): me recibí. Ahora tengo que cambiar la descripción de mi perfil y poner "licenciada". Gulp.

Estoy contenta pero profundamente desconcertada. ¿Qué se hace en la vida si no se estudia? La pregunta me aterró así que me anoté para estudiar alemán. Veremos qué pasa con eso. Mientras tanto empiezo a darme cuenta que si bien las horas eternas de cursada y los parciales raros terminaron, hay cosas que permanecen.

Como los libros. O la emoción de leer.

Por eso vengo con planes de renovar el blog. Abrir secciones, probar entradas, entrevistar autores, pedir colaboraciones, seguirle la pista a la literatura infantil-juvenil. Y ver. Ver quiénes se animan a leer, quiénes se divierten, quiénes también quieren opinar y quiénes tienen ganas de conversar.

Así que acá estoy, lista para volver y averiguar cómo es la vida de una licenciada que quiere dedicarse a la literatura infantil y juvenil.

Veremos también qué pasa con eso.


6 ene 2015

Nueve libros para el 2015

¡Empezó el año! Después de unas breves vacaciones, y para actualizar antes de irme de vuelta, traigo una primera entrada para entusiasmarse.

¿Qué libros que se publican este año espero con más ganas? Acá, nueve libros que me tienen mirando el calendario:
9. Red Queen (Red Queen trilogy, #1), Victoria Aveyard.
Fecha de publicación (EEUU): Febrero
No puedo evitar localizar e incluir el inicio de alguna trilogía/saga, porque siempre hay que estar listos para entregarle el corazón y las emociones a otras historias. Esta se ve bastante bien porque la están promocionando y reseñando más o menos así: "It's like an X-Men dystopia stuck in a high fantasy world on crack" (Es como una distopía X-Men en un mundo de alta fantasía drogado). Ya está.

8. An ember in the ashes, Sabaa Tahir.
Fecha de publicación (EEUU): Abril.
Este libro está recibiendo tantas buenas, no, excelentes reseñas en Goodreads que me da miedo. Sé muy poco de qué se trata, pero ya lo tengo agregado a mi lista de "quiero leer ya". ¡Y no es una saga, punto para mí!

7. The sword of summer (Magnus Chase and the gods of Asgard, #1), Rick Riordan.
Fecha de publicación: Octubre.
¡Mi querido Rick! ¡Regresás a partirme el corazón! Otra saga, otros dioses, otros personajes, otras tramas absurdas y poco arriesgadas (asumo). No me importa, este hombre es un chanta y no puedo evitar quererlo.


6. End of days (Penryn and the end of days, #3), Susan Ee.
Fecha de publicación (EEUU): Mayo.
Otra saga extraña (bizarra, me animaría a decir) que también me sorprendió porque me obligó a liquidar los dos primeros libros mientras preparaba un final para la facultad. El tercer libro de la saga promete mucha locura y mucha acción porque se tienen que cerrar y responder muchas incógnitas.

5. Libro/s misterioso/s y sin nombre de Salinger.
Fecha de publicación: ????
Ya hace ¿dos años? que todo es locura y emoción porque se cumplió el plazo que dejó Salinger para que se publicara la montaña de cosas que escribió y nunca dejó que vieran la luz. Técnicamente la publicación de algo de todo esto está permitida a partir de este año así que, WOW, AMAZEMENT, mi corazón salingeriano (?) llora de emoción porque pronto saldrá algo nuevo. (Y si no me creen, lean esto)

4. Claro que no es fácil, Silvia Braun.
Fecha de publicación: Marzo/Abril
La novela ganadora del premio El barco de vapor de SM siempre tiene reservadas sorpresas. Así que la de este año me entusiasma, más ahora que le vengo siguiendo de cerca la pista. Además, me encantaría leer también las otras dos obras que recibieron menciones especiales. Por acá hay una descripción detallada de las novelas.

3. Fairest (Crónicas lunares, #0.1), Marissa Meyer.
Fecha de publicación (EEUU): ¡Enero!
Una buena estrategia de Meyer, que, en medio de la eterna espera por el último libro de esta saga nos regala un adelanto único: la historia de la reina Levana, la mala mala de la saga. Parece, además, que el libro incluye ilustraciones, así que seguro que es carísimo. No es ninguna tonta Meyer.

2. Winter (Crónicas lunares, #4), Marissa Meyer.
Fecha de publicación (EEUU): Noviembre.
¡Se termina! El último libro de la saga sale casi a fin de año y la espera ya hace tiempo que es insoportable. Otra saga que fue una sorpresa muy grata, con interpretaciones redondas y modernas de cuentos de hadas clásicos. Ya quiero conocer a Winter.

1. Untitled (Trono de cristal, #4), Sarah J. Mass
Fecha de publicación (EEUU): Septiembre.
¿Qué está pasando? Esta saga iba a ser una lectura vicio/chiste, ¿por qué el libro cuatro, que todavía no tiene título, es decir, que va a salir Dios sabe cuándo, está en esta lista? Porque, oh libreros, esta saga se dio vuelta por completo y se transformó en un dramón épico-fantástico de los mejores y ahora muero por saber qué pasa con Celaena, Rowan, Manon y todos los personajes que andan dando vueltas por ese mundo a punto de colapsar.


Pero, así y todo, mientras estaba armando está lista me di cuenta que está muy, MUY incompleta. Traté buscando en Google y en páginas de algunas editoriales, pero es muy difícil (o por lo menos, a mí me resultó difícil) encontrar futuras publicaciones de autores argentinos de literatura infantil y juvenil que no estén vinculadas a un premio. Sé que se vienen algunos que quiero leer, pero no puedo ni siquiera nombrarlos. Me gustaría poder armar más expectativas sobre libros que estoy casi segura que van a estar muy buenos de autores locales.

¡Ojalá llegue fin de año y tenga comentarios para hacer de todos estos libros (y los pueda recomendar a todos, porque todos sean geniales) y de muchos libros argentinos!




31 dic 2014

Lo mejor del 2014

Se va otro año y puedo decir con alegría que esta vez sí alcancé el desafío de Goodreads:


Ochenta y tres libros, no está nada mal.


Y mirando esos ochenta y tres libros viene el balance: ¿Cuáles fueron las mejores lecturas de este año? Acá, una lista con los cinco libros que, en mi opinión, merecieron reseña con cinco estrellas:

1. Reflections, on the magic of writing, de Diana Wynne Jones
No lo reseñé todavía (¿podré hacerlo algún día? Es la maldición de los libros excelentes, ¡¿cómo se reseñan y cómo se les hace justicia?!), pero hay un post dando vueltas con algunas ideas inspiradas por este y otros libros similares. Leer este libro fue como volver a abrir los ojos. Fue descubrir una amiga en Diana. Las anécdotas que cuenta son espectaculares y muy sencillas, y la mirada que ofrece sobre cómo escribir es tan cruda y real que dan ganas de ponerse a escribir. Además, tiene unas ideas geniales y graciosas sobre el género fantástico.

2. Maus I y II, de Art Spiegelman
Jamás había escuchado hablar de este/estos libro/s y tampoco tengo mucha experiencia en novelas gráficas, pero una amiga apareció un día totalmente fascinada (y con anécdotas graciosas de sus viajes en colectivo con este libro en mano, que en la portada tiene una esvástica enorme, atravesando justo el barrio judío) y me los prestó. Me voló la cabeza. No sólo la historia que se narra es como un nervio expuesto, sin delicadezas, y cruda; todo el horror nazi y el horror posterior a la guerra, que invade la vida de los sobrevivientes pero también de sus hijos, sino que además los dibujos que la acompañan (y que a veces dicen más que las palabras) son magníficos. Y esto ya se hace obvio cuando se comienza la lectura y se descubre que cada grupo humano es representado por un animal diferente.

3. The girl with all the gifts, de M. R. Carey
Este sí logré reseñarlo. Y no sé si me animo a agregar algo más. Esta historia es como una piña en la panza, que deja sin aire y recién lo devuelve después de un tiempo, cuando ya es hora de apreciar el libro en todo su esplendor.

4. El castillo ambulante (y el resto de la saga también), de Diana Wynne Jones
¡Parece que este fue el año de Diana! Hubiese leído más de ella, pero es casi imposible conseguir sus libros. Esta saga también logró hacerse un lugar en el blog y creo que la reseña explica bastante porqué me encantó. Diana presenta un uso original y desviado de la magia en Howl y sus compañeros que nunca deja de tener sentido y que no necesita de reglas ni estructuras para funcionar. Además tiene un estilo muy sutil y muy gracioso.

5. On writing: a memoir of the craft, de Stephen King
Este año también fue el año de la escritura. De nuevo, este libro aparece mencionado (e inspira) este post. Definitivamente hay algo muy tentador en leer el detrás de escena de los grandes escritores. Y Stephen King relata cosas semejantes a las que describe Diana (con menos optimismo y alegría, en algunos casos): escribir es entregar todo, dar el tiempo, la creatividad, el espacio mental. Pero, por sobre todo, es hacer lo que se ama.

Y como extra, un libro que no alcanzó las cinco estrellas exactas por muy poco pero que me sorprendió más de lo que esperaba (y que encima fue lectura de la facultad):

Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Le tenía miedo porque me habían dicho que era difícil, que no se entendía, que qué sé yo cuántas otras cosas. Y encima es finito, a simple vista da a entender que es uno de esos libros inexpugnables. Pero me encontré con una historia actual, con un nuevo nivel de realismo mágico (que nadie me escuche decir esto porque Rulfo NO es un autor de realismo mágico, perdón profe) que levantaba huesos de los muertos y hacía llover. Me divertí mucho analizándolo y, finalmente, escribí una monografía sobre el colapso de las certezas en esta novela con la que estoy bastante contenta. Y vuelvo a recomendar este artículo de Jean Franco, "El viaje al país de los muertos", para acompañar esta novela tan tétrica y hermosa.



Fue un año divertido, con libros que sorprendieron y otros que fueron grandes hallazgos. Espero el año que viene completar nuevamente el desafío de Goodreads pero, y sobre todo, tener la oportunidad de leer algunos cuentos o novelas que me descoloquen por completo y me enamoren.

¡Ojalá que el 2015 traiga lecturas maravillosas! Gracias por la compañía (¡y todos los comentarios, acá y en facebook!) de este año.





17 dic 2014

Cinco libros que marcaron mi infancia

Mientras leo y preparo y organizo (con una lentitud asombrosa, como siempre) las próximas reseñas que quiero publicar, y en vistas de que se viene Navidad y la nostalgia está a flor de piel, se me ocurrió concretar un post que venía pensando desde hace tiempo:

¿Qué pasa si me pregunto qué cinco libros que haya leído durante mi infancia me marcaron?

Me echo al piso a llorar porque de primeras me parece imposible. ¡¿Sólo cinco?! ¿Y a qué se refiere con "marcar"?

Pero después me di cuenta de que algunos libros se habían quedado dando vueltas más tiempo que otros (y que quizás eso era "marcar": haberse ganado un lugar en el corazón y en la memoria) y me pareció que esto podía ser una gran aventura.

Empecé a leer cuando era muy chica y mirar para atrás revela una lista infinita de títulos de libros. Así que me voy a limitar: ¿qué libros marcaron mis años de primaria, de primero a séptimo? Las respuestas son muy variadas y las voy a enumerar a partir de lo que recuerdo hoy, que tengo 24 años, qué me generaron estos libros cuando los leí.

1. Más chiquito que una arveja, más grande que una ballena, Graciela Montes
El primer libro oficial que recuerdo haber leído en mi vida. Era la "bibliografía obligatoria" de primer grado (¡para todo el año!). Una mañana mamá me pasó a buscar por el colegio y cuando salí, me dio el libro. "Esto es lo que van a leer con la seño", aclaró. Y nos subimos al colectivo, que iba desde Flores hasta Floresta (o sea, un suspiro) y yo, parada, porque no había donde sentarse, me leí el libro entero. Entero. "Me gustó, ma, ¿qué más hay para leer?". Y creo que ahí mamá se dio cuenta de que iba a tener que empezar a rellenar la biblioteca con libros para una nueva lectora.

2. Marisa que borra, Canela
Ay, no sabía que era de Canela, me acabo de enterar. Este libro lo compró mamá en una feria del libro del cole (dato importante dentro de esta sección: mi colegio organizaba una feria del libro en el salón de actos; invitaba editoriales de libros infantiles y por toda una gloriosa semana el salón de actos se llenaba de stands con libros, muñecos y muchas páginas por revisar). Qué extraño y qué emocionante: Marisa borraba las cosas que no le gustaban y atravesaba la ciudad dejando una huella muy particular. Me encontré con una versión nueva, divertida y muy cercana de algo que en ese momento decidí que era una bruja.


3. Socorro diez, Elsa Bornemann
Algunos de estos cuentos los leí con una amiga, otros, sola. Sólo me acuerdo que fue la primera vez que sentí miedo, miedo puro y real, leyendo un libro, objeto que no debería tener la posibilidad de generar semejante cosa. Ahí, creo que a los 11 años, me di cuenta que leer libros no era chiste. Los libros hacían cosas. Y mi teoría se confirmó cuando llegué al último cuento, "Socorro diez", y conocí el horror. Todavía hoy recuerdo con escalofríos lo mal que me sentí (y lo bien que la pasé: ¡un libro me estaba dando un miedo paranoico impresionante!).

4. Los hijos del vidriero, María Gripe
Creo que este fue un regalo. De Navidad, de cumpleaños. Pero lo recuerdo adentro de mi casa, nunca en la escuela. Y me pasó hace muy poco que mamá quiso hacer limpieza profunda y trató de regalar este libro y yo le salté al cuello como un animal herido. "¡No, ese no que me encanta!". Pero ese "me encanta" venía de muchos años antes. Este libro abrió otra posibilidad: ¿y si una historia te hace sentir lejos, triste, melancólico? Quizás fueron las descripciones hermosas del arte de moldear vidrios, los nombres extraños de sus personajes, la bruja y su cuervo merodeando en la feria, todavía no lo sé. Pero esta novela le hizo lugar a otra dimensión porque descubrí que la lectura también podía hacerme extrañar lugares y gente que todavía no conocía.

5. Frin, Luis M. Pescetti
Este libro fue una aventura. Como no teníamos plata ni podíamos pedirles a mamá y papá, con una amiga, en sexto grado, empezamos a leer Frin en el primer recreo del lunes de la semana de la feria del libro en el cole. Religiosamente bajamos todos los recreos de toda la semana para leer juntas esta novela. Recuerdo que cada vez que tocaba el timbre nos mirábamos con complicidad, dejábamos el libro casi intacto en el stand, subíamos al aula y yo anotaba en una hoja en que página nos habíamos quedado. Así, en una semana, en recreos de diez y quince minutos, nos leímos la novela entera.
Yo ya era más grande y ya sabía, o empezaba a sospechar, que la literatura me podía hacer moños en el corazón. Y Frin me trajo la primera historia de amor de verdad, entre chicos, sencilla, en medio de la vida y de las cosas comunes que le pasan a cualquiera, y algo de todo eso se me quedó adentro. Frin y Alma se me quedaron adentro.


Ahora tengo unas ganas terribles de releer todos estos libros que no creo que pueda resistir. Y también de releer todos esos otros que se me fueron ocurriendo pero que no pude incluir en esta lista (quizás otro día llegue otra).

Ojalá hayan leído alguno, ojalá se animen a leerlos. Si después de tantos años estos libros siguen despertándome emociones tan viscerales es porque merecen un lugar en la biblioteca de todos los niños-jóvenes-adultos-señoras-señores-brujas.

24 sept 2014

Desafío imposible: diez libros que me hayan marcado

Los desafíos están de moda, y me llegó la invitación a uno que no me hace muy feliz. Fede, un amigo-enemigo en este caso, me pidió que listara los diez libros que me hayan marcado, de una forma u otra, a lo largo de mi vida.

Tremendo, ¿no?

¿Cómo se hace esto? ¿Cómo se eligen sólo diez? ¿Cómo hace un libro para "marcarte"?

Hay muchas incógnitas y el TOC se me dispara por todas partes, pero en un afán de hacer comunión y sumarme a la ola de desafíos, voy a tratar de nombrar diez libros, sin orden alguno, y explicar porqué creo que me "marcaron".


1. Harry Potter (sed libres para elegir el tomo; yo elijo todos), J.K. Rowling.
¡Sorpresa! Nadie se sorprende. De hecho, todo el mundo debe poner Harry Potter en su desafío. ¿Cómo no ponerlo? Para mí, fue conocer la obsesión, el deseo animal de conseguir un libro atrás del otro y devorarlo. Esta saga me prendió una chispa en la imaginación que encendió fuego todo e hizo desastres. Nada jamás me motivó tanto a leer como estos libros. Harry Potter entra en la lista porque me hizo conocer el verdadero placer visceral de la lectura.

2. The catcher in the rye, J.D. Salinger.
No puedo escribir el título de la traducción, así que perdonen. Un libro sobre nada que lo cuenta todo. Salinger logró tocar una fibra muy irracional y apasionada con Holden. Hubo algo en esas palabras que me sumergieron en la angustia existencial y en el vaivén carente de sentido de la vida. Lo entendí (es decir, entendí que no entendía nada) y me encantó. No sé, una profesora una vez me dijo que a Salinger lo odiás o sentís que escribe sólo para vos. Yo siento que dedicó su vida a escribirme libros.

3. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Gabo (¿conté alguna vez que me puse a llorar el día que me enteré que se había muerto? Así viene esto) me dio a conocer el realismo mágico (¿no suena excelente ese nombre? Realismo mágico ¡¿Cómo la realidad puede ser mágica?! Este libro me explicó qué era eso) y desde entonces se abrió una puerta que no pude cerrar nunca. Cien años de soledad es una vida entera, una revisión completa de la humanidad y, sobre todo, una historia llena de emociones y encuentros que elevan la realidad a algo mejor.

4. Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.
Cuando se murió Saramago, también lloré. Este libro me mostró que se puede hacer lo que se quiera con las palabras y que mientras tanto se puede contar una historia desesperante y brillante. Lo empecé y la vida me llevó a terminarlo casi el mismo día. La crudeza de lo que contaba se servía en bandeja de plata: palabras atadas unas a otra, en una sucesión vertiginosa, sin puntos ni comas, sin rayas de diálogo o respiros.

5. Los días del venado / la sombra / el fuego, Liliana Bodoc.
Esta saga me enseñó que se puede ser argentino y escribir fantasía de la buena. Descubrí que Bodoc tenía la capacidad de hilar palabras y hacerlas rezumar sabores y colores para que contaran la historia de pueblos extraños y en guerra. Fue caer en un hechizo y despertar con la convicción de que hacer esto acá es posible.

6. Matar a un ruiseñor, Harper Lee.
Hay algo perturbador y dulce sobre este libro. Quizás sea el punto de vista de la narración, una nena de seis años, logrado con una perfección absoluta. O tal vez sea que desde su inocencia somos testigos de algunos hechos atroces en ese pueblo. Capaz que sólo fue la figura misteriosa de Boo Radley, dando vueltas, originando leyendas y rompiendo estereotipos.

7. La ladrona de libros, Markus Zusak.
Nuevamente, otro libro que me enseñó que parte del arte de escribir es animarse a hacer cualquier cosa. La ladrona de libros tiene una narradora brillante y para nada convencional, y una estructura que no debería funcionar y que, sin embargo, es perfecta. Y encima hay que sumarle que la historia es terrible, cruel y profundamente inspiradora.

8. Buenos presagios, Neil Gaiman & Terry Pratchett.
A este libro no lo vi venir. A veces uno sabe que está a punto de leer algo que le va a cambiar la vida y se prepara. A mí este me dio un cachetazo y se abrió un lugar en esta lista solito. Buenos presagios me mostró que se podía narrar una historia larga y densa desde el más puro y ocurrente humor; que era posible que el eje de una historia fuese la risa y que todos los personajes podían optar por tomarse las cosas con humor sin que se perdiera la gravedad de lo narrado. Sólo Gaiman y Pratchett.

9. Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll / Peter Pan, J.M. Barrie.
No puedo evitarlo, como futura investigadora de estos libros, tengo que ubicarlos juntos. Es mi desafío, mi lista, hago lo que quiero. Estas novelas son rarezas, son para niños y tienen un subtexto profundamente escalofriante. Nada me gusta más que las novelas que me dejan una sensación de horror silenciado. Plus: protagonistas irreverentes.

10. Matadero cinco, Kurt Vonnegut.
Este libro también me reveló algo nuevo: cuando la historia que se quiere contar es demasiado dolorosa y angustiante, hay que meter en el medio aliens y viajes en el tiempo. De vuelta, la experimentación y los riesgos construyen una historia brillante que, de forma increíble, logra contar lo imposible, un hecho para el cual no alcanzan las palabras.


Runner-up:
Me quedaron afuera de la lista otros miles de libros. De hecho no voy a revisar la lista que hice porque seguro entro en crisis y quiero cambiar todo. Ya se me están ocurriendo títulos que deberían estar ahí arriba. Pero sí quisiera hacer una mención de honor a La guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams, porque también me mostró cómo hacer humor disparatado del bueno. Y además es ciencia ficción pura.



Siento que me arranqué el corazón. Estoy agotada. Es como si te preguntaran cuál es tu hijo favorito (ni idea, no tengo hijos, pero quizás se sienta así). Espero haber alcanzado las expectativas de los anónimos que hayan inventado este cruel desafío.




29 mar 2014

Algo sobre la carrera

Para explicar mi situación actual de vida -y mi parcial ausencia-, se me ocurrió resumir qué es mi carrera recurriendo a una metáfora de la vida.

¿Vieron que existe una suerte de test que se supone que usan cuando están contratando gente para un trabajo nuevo? El test consiste en darle al entrevistado la tarea de leer y resumir 20 ó 30 libros para la semana siguiente. Por supuesto, el que entrevista es un experto en el comportamiento humano y provee este test con el objetivo de que el sujeto vuelva la semana entrante habiendo leído sólo un par de libros y con el discurso de que, como era imposible lograr todo eso, se centró en seleccionar aquellos libros que le parecían más relevantes. Trabajador realista y eficiente. Contratado.

Por supuesto, siempre hay alguno que elige mentir y decir que leyó todo, pero podemos imaginarnos que a ese no lo contratan.

En fin, mi carrera es una especie de versión de este test: te mandan a leer para la semana siguiente nueve libros, pero en el medio se agrega un profesor que te recomienda vehementemente que leas el libro uno, mientras aparece otro profesor que recomienda los libros dos y tres, luego un ayudante de cátedra que salta a decir que hay que leer sí o sí el libro cinco, pero también el seis, y, finalmente, un profesor de teóricos que insiste en que leamos los libros siete, ocho y nueve y agrega un décimo libro por si nos queda tiempo libre. Y en mi carrera, sólo contratan al que leyó los diez libros y, además, los relacionó con algún filósofo francés contemporáneo.


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