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16 jun 2021

Siempre nos estamos yendo

La nueva novela de Verónica Sukaczer se llama Siempre nos estamos yendo (publicada por Nube de Tinta, de Penguin Random House) y es una historia que también corrió y le escapó con vida a la pandemia hasta poder transformarse en el libro que es hoy.


Tuve el inmenso privilegio de leerla cuando todavía era sólo un archivo digital y, regresar a ella ahora, en papel, con sus páginas marcadas por el paso de Zinnia y Jaz, me hizo burbujas en la memoria y me trajo las mismas sensaciones de hace años, cuando por primera vez conocí a estos personajes. Su historia permanece viva, vibrante.

13 feb 2019

Te veo en la Luna

“Si ves la Luna, es que todo está bien”
La Luna, las estrellas, los primeros viajes del hombre al espacio, Estados Unidos y la Unión Soviética, y también Argentina, la dictadura, su turbulencia social y política. Y en el medio de todo eso, dos hermanos, que se quieren y se pelean, como buenos hermanos, y que se pierden.

Te veo en la Luna, escrita por Verónica Sukaczer e ilustrada por Poly Bernatene, es una novela que cuenta una historia pequeña en medio de un escenario enorme, de una época del mundo y de Argentina en la que sucedía de todo. Y así, con todo, el foco está puesto en Martín, un niño que, mientras busca a su hermano, nos ofrece su mirada sobre todos esos sucesos históricos que atraviesan su tiempo.

Repleta de referencias a la vida en el campo y de finales de los ’60 (maravillosas, más aún, para todo aquel que haya vivido en ese entonces), la narración de Martín es vivaracha, fresca e irreverente. Sus ideas van, vienen, se entrelazan y van construyendo los sucesos a partir de toda la información que recibe de su entorno: las noticias en la radio sobre los sucesos en Argentina y también en Estados Unidos, las opiniones e ideas de la gente sobre lo que ocurría y, sobre todo, las ideas de su hermano Juan y toda la información que él le cuenta sobre la Luna y la carrera espacial. Así, de un modo muy fluido, la novela ofrece un montón de datos muy interesantes sobre lo ocurrido entre Estados Unidos y la URSS, sobre los animales que enviaron al espacio, sobre las primeras pruebas y los primeros hombres en acercarse a la Luna.

“Nunca hay que olvidarse de los segundos ni de los terceros ni de los que vienen después”, eso le dice Juan a Martín, refiriéndose a los astronautas que acompañan “al primero”: al primero que sale al espacio, al primero que pisa la Luna. Y es también una frase que marca la novela. Es un tiempo histórico enorme, clave para la humanidad, y es un tiempo también para no olvidarse de los segundos ni de los terceros, de las pequeñas historias que construyen ese momento, de los eventos que permiten que la historia avance como lo hizo (y lo sigue haciendo), de las historias mínimas, como la de Juan y Martín, que son parte de todo lo que sucedió y que, de algún modo, y dentro de sus propias búsquedas, llegan también a la Luna. Tal vez no como Armstrong, Aldrin o Collins pero sí de la forma en que ellos necesitan.

Te veo en la Luna es una novela para este año, que se cumplen 50 años del primer alunizaje del hombre. Es también una novela para otros años. Porque es una historia dentro de la Historia y permite contar lo grande desde lo particular, poniendo el foco en un niño, en su mundo y en el vínculo con su hermano. La llegada del hombre a la Luna emociona, pero lo que conmueve en esta historia es la relación entre Martín y Juan, Juan y Martín. Lo que parece pequeño en medio de tanto que sucede termina siendo, claro, lo más importante.

17 dic 2015

Los nombres prestados

Con la lentitud propia de un diciembre pegajoso, recién ahora llega: el viernes 4/12 fui a la presentación de Los nombres prestados, la última novela de Verónica Sukaczer, y la primera novela de un autor argentino publicada en el sello Nube de tinta (nada más ni nada menos), y tengo cosas para decir (no surprise).

El evento fue en Librería Gandhi, que es preciosa, tiene estanterías por todas partes y la escalera más hermosa y bibliófila que jamás haya visto (¿cómo-yo-no-había-ido-nunca-antes-a-ese-lugar? Ya se me tranquilizó la conciencia porque volví a ir y a comprar más libros).

La presentación fue tan bonita como la librería: amena, cercana, con un gusto fuerte a charla entre amigos. A Verónica la acompañaron Franco Vaccarini y Maridé Minor con preguntas, comentarios y disparadores que después terminaron entre nosotros, los que escuchábamos y también teníamos preguntas.

Maridé, Verónica y Franco, sobre el final de la presentación, en el momento de los agradecimientos.

Hay algo mágico en escuchar el proceso de gestación de una historia, porque cada uno es único y está lleno de anécdotas e imágenes que no se repiten, ni en otra historia, ni en otro autor. A mí, en particular, me vuelve loca. ¿Cómo apareció la idea? ¿Qué cosas ya se sabían, qué otras cosas fueron apareciendo a medida que nacía la historia? ¿Qué personaje está dando vueltas hace más tiempo?

Así que escuchar todas esas curiosidades, junto a gente que había sido testigo de ese proceso, fue una alegría (la monja con nombre judío, el abuelo que escribía y anotaba todos los artículos de los diarios, las voces de los personajes, que no se callaban nunca, magia que se cocina en el detrás de escena y después ilumina toda una novela).

Más aún sobre Los nombres prestados (y el nombre ya es toda una pregunta).

La novela la leí hace tiempo, pero algunas cosas todavía no se me escapan. Como la sencillez con la que se cuenta una historia situada en un tiempo histórico difícil y ya escrito muchas veces. O las voces de los personajes, cada una con una marca particular en la escritura (y se me aparece una y otra vez el "es decir" de Nina, que me hace acordar al "so it goes" de Vonnegut).

Este libro acompaña al lector en la travesía de la historia. Es amable en medio de la desesperación que narra. Y juega con una estructura redonda, que se va revelando de a poco, con sutileza, y que es casi como la Historia misma: pura suerte, pura casualidad.

Podría ser una primera recomendación de lectura de verano. Que después puede acompañarse por los libros y autores que tuvieron algo que ver con esta historia (como Spiegelman, Levi o Berg) y que podrían completar y ampliar el panorama que ya todos conocemos pero que en esta novela se muestra desde la intimidad más profunda y humana.




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