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5 abr 2015

Las carpetas

Las carpetas, Márgara Averbach, 2010. Edelvives.
En la base aérea se gestaba una guerra, pero no todos estaban preparados para ella: un soldado desertaba y un piloto desviaba su avión para evitar un bombardeo. Sin embargo, la guerra era inminente y rozaba la cuadra donde vivía Lara. Allí había once casas y cuatro nombres: Héctor; Catalina, la loca de los gatos; Pablo, el okupa y Amanda. Al tiempo, llegó un quinto que, con un caballete y un par de pinceles, hizo dibujos de cada casa y los guardó en una carpeta oscura. Pero un día, los aviones sí sobrevolaron la cuadra de Lara acunando bombas, y ya nada volvió a ser como antes.
Compré esta novela un día de paseo por Yenny. Fue de esas compras impensadas y no demasiado analizadas. Agarré el libro y me dio miedo que se lo llevara otra persona, así que lo compré. 

Las carpetas es breve (me lo leí en una mañana, mientras esperaba a que me llamara el médico), pero con un nivel de profundidad hermoso. Porque narra la historia de un bombardeo que también es la historia de una chica con pocos amigos, de una familia olvidada, de un pintor optimista y de unos soldados confundidos.

La historia es sencilla, pero presenta con trazos muy suaves historias desgarradas y desgarradoras, y un impulso de vida que mueve a los personajes más allá del bombardeo. Esa sencillez, compacta y directa, como el ataque de un avión, me impactó e hizo que esta historia se me grabara.

Hay algo en Las carpetas que hace que esta no sea una novela bélica sino una novela de los detalles, de las historias mínimas, de Lara y Héctor, de la búsqueda, de los colores, de las pinceladas que dibujan esas once casas. Una novela que me gustaría leer con mis alumnos.

6 feb 2014

Puente

Puente, Márgara Averbach, 2008. Comunicarte.

Sin historias, no hay ningún mundo. Y esta historia es sobre dos mundos diferentes, separados por una grieta. 
En los días en que empezó la historia, el pueblo se alzaba a espaldas del Pozo Largo, como si el Pozo no estuviera ahí, como si no existiera. Se decía que, una vez, alguien había bajado hasta el fondo, pero era solamente una leyenda y, en la leyenda, nadie había vuelto a subir. No parecía una leyenda importante. En ese pueblo, hasta la noche del espanto, la vida de los nuevos parecía buena.

Ya había leído otros libros de Márgara y, después de tenerla de profesora en un seminario muy interesante, empecé a sospechar que cualquier cosa que escribiera me iba a gustar. Entonces, este año, dando vueltas en la feria del libro, me crucé con esta novela y, sin leer la contratapa, lo compré, porque sabía que de alguna forma el libro me iba a gustar.

Sí, me gustó (¡menos mal!). Puente toma los tópicos que sé que le interesan a Márgara (por sus otros libros, por sus clases, por sus exposiciones en congresos) y los pinta con otros colores y les da otros personajes.

Vientos de cambio, pueblos con historias y rondas, amores de miradas, naturaleza (abundante, viva, compañera), crecimientos, lenguajes, y vida, mucha vida.

Puente narra la historia de un pueblo azotado por una noche de acontecimientos terribles que se ve obligado a escapar. Los nuevos, los más jóvenes, desarrollan todo un plan que puede salvarlos pero que también implica muchos cambios y pasos nuevos.

La historia del puente se teje sobre otras historias y otras inquietudes que descubren los personajes a lo largo de la novela y que están llenas de sentimientos profundos, sencillez y claridad. Nuevamente, Márgara escribe con palabras que parecen latir y moverse como las hojas de los árboles. Su prosa es clara, directa y envuelta en verdes y tierra, todo al mismo tiempo.

La naturaleza es otro de los personajes principales, y posee un lugar muy especial en esta novela (como en todas las de Márgara). Hay algo muy particular en la forma en que la naturaleza cobra vida en las novelas de Márgara, y en Puente vuelve a funcionar.

Puente es una historia sobre una vida (la del pueblo) y muchas vidas (la de los jóvenes, los ancianos, los acarreadores) que se animan a mirar a otro lado, a lanzarse, a construir y conocer y a, finalmente, escribir nuevas historias, sus propias historias.

21 ago 2012

La Madre de Todas las Aguas

La Madre de Todas las Aguas (Historia de los Cuatro Rumbos, #2), Márgara Averbach, 2006. Ediciones SM.

La aventura continúa y los magos de Alera deben emprender un viaje hacia las islas del Collar de Perlas, luchando contra la incertidumbre, los mitos y leyendas que han llegado hasta sus oídos y los miedos que comienzan a surgir. Allí se encuentran con nuevas amistades y problemas, y descubren que la misión que los había llevado hasta allí es más grande e involucra a muchas más personas de las que creían.

Si el primer episodio de esta saga me pareció entretenido, complejo y atrapante, las palabras no me alcanzan para expresar cuánto disfruté de esta segunda parte.

En primer lugar, el trabajo con las palabras y el lenguaje sigue sosteniendo la trama, los personajes y los mundos. Cada frase despierta mil sensaciones y hace experimentar en carne propia lo que vive cada de uno de los magos, los animales, las plantas. El mundo que se presenta ahora es otro y el lenguaje acompaña esta transición, alternando la cosmovisión propia de los habitantes de Alera con las ideas y creencias de los habitantes del Collar.

El Collar de Perlas expande la complejidad en las relaciones porque representa un nuevo orden social, con reglas, costumbres y hábitos muy diferentes a los de Alera. La construcción que hace Márgara de una sociedad jerarquizada y separada es sólida y muy ilustrativa, y vuelve a poner al lector en una posición desafiante, dado que lo invita a volver a abrir la cabeza a una nueva realidad. Es fácil seguir a los personajes - a los viajeros y a los propios habitantes de la ciudad - en las preguntas que se hacen sobre las costumbres - propias y ajenas - y en la forma en que revisan cuáles son sus valores y descubren cuáles les fueron impuestos y a cuáles responden por convicción. La pregunta por el otro y la otredad también ocupa un lugar central y enfrenta a los personajes con sus propias ideas sobre quiénes son y las cosas en las que creen.

En este sentido, esta primera presentación de los personajes que tomaba lugar en el primer libro cobra otro significado en este libro. Los personajes se conocen en el encuentro con el otro y hay una historia muy particular y muy fuerte sobre quién se es cuando la historia familiar no son más que preguntas y silencios.

Los personajes crecen, toman sus propias decisiones, y el lector crece con ellos. Los conflictos adquieren dimensiones mucho más grandes y peligrosas y ellos responden. La dinámica entre los personajes se hace un lugar central en la historia y representa, creo yo, el lugar de mayor riqueza - sin duda alguna fue lo que más disfruté. Los magos se encuentran con nuevos amigos - y enemigos, por supuesto - y la relación que van estableciendo a lo largo de todo el libro es profunda, cercana, determinante, y marca el ritmo de la historia.

La historia atrapa y no deja escapar, y se vuelve una tarea imposible apoyar el libro en la mesa y dejar de leer. Las aventuras se multiplican, los personajes toman caminos separados que se dirigen hacia una misma dirección, y el lector descubre que la misión que han asumido los magos es mucho, mucho más grande de lo que se podía imaginar y que va a cambiar muchas vidas. Y surge una alianza que abre las puertas al próximo libro y que no puedo esperar a leer.



Por acá está la reseña del primer libro de la saga, Los Cuatro de Alera.

24 jul 2012

Los Cuatro de Alera

Los Cuatro de Alera (Historia de los Cuatro Rumbos, #1), Márgara Averbach, 2004. Ediciones SM.

Cuatro magos nuevos ingresan a la historia de Alera, cuatro jóvenes con capacidades diferentes y destinos unidos. Y entre ellos, Damla, una magárbol. La crisis cae sobre la ciudad cada vez con más fuerza, y la aparición de una magárbol y de magos que son hijos de los perdidos se presenta como un signo fuerte e innegable del Bosque y los Otros: el Plan puede llevarse adelante.

Los Cuatro de Alera introduce un mundo nuevo, marcado por una cosmovisión completamente diferente que se adueña de los personajes y las palabras. Alera existe, los magos se mueven bajo el consejo de los Otros y los Árboles hablan, escuchan, saben más que cualquier persona viva o muerta. Es un desafío ingresar a este mundo que se despliega página a página porque invita a pensar de una forma distinta, a alterar la estructura mental y dejarse atravesar por las fuerzas y las palabras que rigen el mundo de Alera. Una invitación diferente, que pocos libros alcanzan de la forma en que éste lo hace.

Un libro que inicia, abre puertas y presenta. Márgara Averbach nos introduce a la vida de éstos jóvenes magos que comienzan a descubrirse a sí mismos y el lugar que ocupan dentro de su mundo. La complejidad en las relaciones estalla desde el primer momento y acompaña el resto de la historia reflejando que la magia no es una mera cualidad sino que está regida también por el vínculo con los otros - y los Otros, las Plantas, los animales y los Árboles -. Y esto es fundamental. La magia no es un decorado, una pantalla de humo o luces de colores como ocurre en tantas otras historias. La magia es la raíz de los personajes, su más profunda identidad, el camino hacia quienes realmente son. La magia y el uso que hacen de ella los abre hacia los demás, los ayuda a conocerse y a encontrarse. Y es vivida como un regalo, un milagro, una bendición y conexión con ese mundo que los rodea y está vivo y desesperado por seguir haciéndolo.

La riqueza también reside en la forma en que Márgara juega con las palabras. La prosa se abre en un abanico de colores, sabores, sensaciones e imágenes que transportan y sumergen. Las palabras están combinadas de formas nuevas, formando comparaciones y metáforas extrañas y reales, que conectan con lo que siente el personaje o la realidad de Alera de una forma precisa, justa, cercana. Las palabras parecen rezuman sabores, significados, ideas, en un estilo que recuerda mucho al de Liliana Bodoc en su saga. Así es como la escritura acompaña a Alera: un mundo distinto, con una forma de vivir distinta, necesita palabras y expresiones que hablen de él de forma nueva.

Es un libro clasificado para niños - y que imagino que disfrutarán como se disfrutan pocos libros - pero que a mí también me habla despacito, al oído, contándome de las posibilidades que tiene el que cree en la fuerza del mundo y se anima a escucharla.

La historia apenas despunta y deja con sed de más. La aventura está comenzando y el espectro de personajes es amplio, complejo y real. Las puertas quedan abiertas a un nuevo viaje, la continuación, y a la posibilidad del encuentro con el otro, un otro que hasta ahora no es más que un mito. El segundo volumen de La Historia de los Cuatro Rumbos me espera.



(Para leer más sobre Márgara Averbach y su vínculo con el fantasy, recomiendo esta entrada).
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