24 nov. 2018

"Apuntes sobre narrativa visual" - FILBITA

La experiencia del año pasado en el Filbita fue especial y enriquecedora, así que esperaba con ganas esta edición.

Por eso, el jueves 22 me acerqué para participar del panel "Apuntes sobre narrativa visual", en el que participaron tres grandes ilustradores, Mariana Ruiz Johnson, Raúl Guridi y Marjorie Pourchet. Nunca me había cruzado con ellos y, hasta hacía muy poco, tampoco conocía sus libros ni sus trabajos, así que la posibilidad de escucharlos, y juntos, me entusiasmaba.

Entre sonrisas y rostros entusiasmados, el panel comenzó con la posibilidad de que cada uno se presentara y ofreciera una suerte de cronología sobre su camino como ilustrador. Raúl Guridi contó que como había sido "un desastre" en todo (especialmente en matemática) toda su vida y como sabía muy bien qué cosas no quería ser (economista, por ejemplo) se había quedado con un lápiz en la mano y se había dedicado al arte. Contó que para él las imágenes, los dibujos, llegan y pueden ser comprendidas por todo el mundo ("¡es el verdadero esperanto!") y así es como puede hablar con los demás.

Sobre su camino, Marjorie Pourchet contó que La cabeza en la bolsa fue su proyecto de licenciatura y que entonces pudo trabajar bastante en esa obra y prepararla bien. Explicó también que, para trabajar, ella suele remitirse a su propia infancia. Por su parte, Mariana hizo referencia a su formación en bellas artes y contó que son sus hijos quienes la ayudan a mirar el mundo con ojos frescos y que, como Marjorie, ella también, a la hora de ilustrar, evoca la mirada de su infancia todo el tiempo porque tiene los recuerdos a flor de piel.



De izq. a der.: Maira Purman (moderadora), Mariana Ruiz Johnson,
Raúl Guridi, Marjorie Pourchet y su intérprete.

Cuando apareció el tema de los personajes de sus ilustraciones, los tres coincidieron en cuánto de ellos mismos aparece allí. Raúl señaló que sus personajes son sus álter ego, sus hijos, son parte de él, y le hablan desde la hoja, mientras que Marjorie contó que sus personajes le permiten ocultarse detrás de ellos.

Luego se abrió la pregunta por el trabajo con los colores, que ofreció respuestas diversas: por un lado, Raúl señaló que para él el trazo es lo más importante y que se ha dedicado a reivindicar el uso del negro (y también del azul, que venía de estar identificado con la censura en Portugal). Las paletas de sus ilustraciones están pensada simbólica y psicológicamente y son importantes, siempre.

Luego del panel, Raúl Guridi firmando/ilustrando un libro.
Mariana explicó que a la hora de pensar una ilustración, el color es lo primero que aparece, incluso antes que la forma (tal vez ahí aparece viva su formación en bellas artes, señaló). Siempre está vinculado con sensaciones, climas: "Es la relación visceral con la narrativa", dijo.

Por otro lado, Marjorie contó que el color es importante pero que aparece en un segundo lugar, que sus bosquejos siempre son en blanco y negro. Explicó que ella trabaja con paletas reducidas pero para destacar ciertos elementos y llevar al lector hacia allí (como en La cabeza en la bolsa, que tiene una paleta azul, melancólica, y que presenta la bolsa con un rojo llamativo).

Los ilustradores conversaron también sobre el trabajo con editores y editoriales. Coincidieron, por ejemplo, en que un buen editor tiene que saber dialogar, escuchar, ser valiente, y también debe tener la capacidad de hacer progresar al ilustrador hacia donde él solo no iría. Es decir, que no proponga siempre los mismos trabajos sino que pueda proyectar cosas nuevas que sean fieles al estilo del ilustrador.

Y en relación al vínculo con los escritores, Raúl dijo que dialogar con ellos es como "una melodía de jazz, cada uno tiene su solo", y que es importante poder conversar para saber cuándo dejarle espacio a la imagen y cuándo, al texto.

Marjorie terminando de ilustrar una dedicatoria.

La mesa se fue desplegando entre risas, asentimientos y respuestas que despertaban nuevas preguntas. Hubo una armonía palpable, que permitió que el diálogo construyera un camino entre las trayectorias de cada uno de ellos.

En un momento, Mariana ofreció una bella imagen en relación a la labor de los ilustradores: en el trabajo de un ilustrador aparece su voz, por lo tanto es importante que el ilustrador pueda mirarse hacia adentro, para que la voz sea honesta. Un trabajo que conmueve no tiene que ver tanto con la destreza sino con la presencia de una voz personal y honesta. Creo que esto es lo que sucede en lo que hacen Mariana, Raúl y Marjorie, sus imágenes resuenan por sí solas.

Y Raúl Guridi también dijo algo, en medio del panel, que me dejó pensando: mientras explicaba que él también trabaja como profesor, y que le encanta esa tarea, señaló: "El sistema educativo destruye la creatividad y la ilustración es mi caballo de batalla contra eso". Y aclaró que entonces él es como un doble agente, trabajando por la educación y luchando con ella, para habilitar otro tipo de aprendizaje.

Luego del panel y los aplausos agradecidos, los tres estuvieron más que disponibles para firmar/ilustrar libros, conversar con los oyentes y hasta sacarse fotos. Así, mezclando francés e inglés, tuve la oportunidad de que Marjorie me decorara un libro. Acá, un video, donde se puede ver el uso de los sellos típico de su estilo:






Fue una tarde de gusto por la literatura y la ilustración, de diálogos entusiastas y de mucha cercanía. Una vez más, el Filbita me ofreció la oportunidad de cruzarme, encontrarme y escuchar a profesionales y entusiastas de la LIJ que, de otro modo, nunca hubiese podido conocer. Una maravilla.


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