martes, 24 de julio de 2012

Los Cuatro de Alera

Los Cuatro de Alera (Historia de los Cuatro Rumbos, #1), Márgara Averbach, 2004. Ediciones SM.

Cuatro magos nuevos ingresan a la historia de Alera, cuatro jóvenes con capacidades diferentes y destinos unidos. Y entre ellos, Damla, una magárbol. La crisis cae sobre la ciudad cada vez con más fuerza, y la aparición de una magárbol y de magos que son hijos de los perdidos se presenta como un signo fuerte e innegable del Bosque y los Otros: el Plan puede llevarse adelante.

Los Cuatro de Alera introduce un mundo nuevo, marcado por una cosmovisión completamente diferente que se adueña de los personajes y las palabras. Alera existe, los magos se mueven bajo el consejo de los Otros y los Árboles hablan, escuchan, saben más que cualquier persona viva o muerta. Es un desafío ingresar a este mundo que se despliega página a página porque invita a pensar de una forma distinta, a alterar la estructura mental y dejarse atravesar por las fuerzas y las palabras que rigen el mundo de Alera. Una invitación diferente, que pocos libros alcanzan de la forma en que éste lo hace.

Un libro que inicia, abre puertas y presenta. Márgara Averbach nos introduce a la vida de éstos jóvenes magos que comienzan a descubrirse a sí mismos y el lugar que ocupan dentro de su mundo. La complejidad en las relaciones estalla desde el primer momento y acompaña el resto de la historia reflejando que la magia no es una mera cualidad sino que está regida también por el vínculo con los otros - y los Otros, las Plantas, los animales y los Árboles -. Y esto es fundamental. La magia no es un decorado, una pantalla de humo o luces de colores como ocurre en tantas otras historias. La magia es la raíz de los personajes, su más profunda identidad, el camino hacia quienes realmente son. La magia y el uso que hacen de ella los abre hacia los demás, los ayuda a conocerse y a encontrarse. Y es vivida como un regalo, un milagro, una bendición y conexión con ese mundo que los rodea y está vivo y desesperado por seguir haciéndolo.

La riqueza también reside en la forma en que Márgara juega con las palabras. La prosa se abre en un abanico de colores, sabores, sensaciones e imágenes que transportan y sumergen. Las palabras están combinadas de formas nuevas, formando comparaciones y metáforas extrañas y reales, que conectan con lo que siente el personaje o la realidad de Alera de una forma precisa, justa, cercana. Las palabras parecen rezuman sabores, significados, ideas, en un estilo que recuerda mucho al de Liliana Bodoc en su saga. Así es como la escritura acompaña a Alera: un mundo distinto, con una forma de vivir distinta, necesita palabras y expresiones que hablen de él de forma nueva.

Es un libro clasificado para niños - y que imagino que disfrutarán como se disfrutan pocos libros - pero que a mí también me habla despacito, al oído, contándome de las posibilidades que tiene el que cree en la fuerza del mundo y se anima a escucharla.

La historia apenas despunta y deja con sed de más. La aventura está comenzando y el espectro de personajes es amplio, complejo y real. Las puertas quedan abiertas a un nuevo viaje, la continuación, y a la posibilidad del encuentro con el otro, un otro que hasta ahora no es más que un mito. El segundo volumen de La Historia de los Cuatro Rumbos me espera.



(Para leer más sobre Márgara Averbach y su vínculo con el fantasy, recomiendo esta entrada).

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