lunes, 7 de enero de 2013

Cartas a un joven novelista

Cartas a un joven novelista, Mario Vargas Llosa, 2011. Alfaguara.

Cómo comenzar a cristalizar esa vocación en obras literarias, por dónde empezar esa aventura, de dónde salen las historias que cuentan las novelas... esas son algunas de las preguntas a las que el Premio Nobel de Literatura da respuesta en este libro, que se convierte así en una lección magistral del oficio de escritor.

Nada me gusta tanto como saber qué piensa un escritor de la escritura. Conocer la forma en que trabaja, desarrolla y planea, los matices por los que se preocupa, sus conjeturas respecto al arte de la palabra, sus opiniones honestas sobre otros libros de otros autores me encanta. Ni hablar si ese escritor es nada menos que Vargas Llosa. Es por esto mismo que me resulta difícil reseñar un libro de esta índole. Considero que la reseña que cada uno pueda hacer de un libro como este está muy ligada al impacto, a la impresión, que pueda generar. Aquel a quien no le interese la escritura, se encontrará con un libro olvidable, dado que no presenta análisis exhaustivos o elucubraciones sobre la idea misma de la novela. Los que busquen encontrarse con génesis, explicaciones y cuadros de análisis de los libros de Vargas Llosa también se sentirán sumamente decepcionados con este libro.
Sin embargo, aquellos que estén buscando leer una lisa y llana impresión sobre las técnicas más básicas (y la palabra quizás no sea del todo adecuada) de la escritura, sobre sus diferentes aplicaciones, y deseen encontrarse con un amor puro por la escritura, se sentirán tan fascinados como yo con este libro.

Hay mucho que me impactó, y más de una vez sentí que Vargas Llosa estaba escribiendo las cartas que componen este libro exclusivamente para mí. Transcribo apenas algunas de las frases que más me quedaron luego de haber terminado el libro:

"¿Qué origen tiene esa disposición precoz a inventar seres e historias que es el punto de partida de la vocación de escritor? Creo que la respuesta es: la rebeldía. Estoy convencido de que quien se abandona a la elucubración de vidas distintas a aquella que vive en la realidad manifiesta de esta indirecta manera su rechazo y crítica de la vida tal como es, del mundo real, y su deseo de sustituirlos por aquellos que fabrica con su imaginación y sus deseos." 
"La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad; ella es la vida que no fue, la que los hombres y mujeres de una época dada quisieron tener y no tuvieron y por eso debieron inventarla. Ella no es el retrato de la Historia, más bien su contracarátula o reverso, aquello que no sucedió y, precisamente por ello, debió ser creado por la imaginación y las palabras para aplacar las ambiciones que la vida verdadera era incapaz de satisfacer, para llenar los vacíos que mujeres y hombres descubrían a su alrededor y trataban de poblar con los fantasmas que ellos mismo fabricaban." 
"Quien, mediante la lectura, vive una gran ficción [...] regresa a la vida real con una sensibilidad mucho más alerta ante sus limitaciones e imperfecciones, enterado por aquellas magníficas fantasías de que el mundo real, la vida vivida, son infinitamente más mediocres que la vida inventada por los novelistas." 
"La literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo y la mediocre lo delata."

Las cartas que Vargas Llosa continua escribiendo a este joven novelista se adentran en las técnicas que el autor considera más generales y esenciales para la construcción de una perfecta novela. Hay muchos datos y  pistas sobre los procedimientos que hacen que una novela resulte interesante y, sobre todo, cautivante, y Vargas Llosa va comentando con detalle cada uno, transmitiéndole al joven novelista todas sus impresiones sobre cada uno de ellos. Cada uno de los temas que toca el autor viene acompañado de un sinfín de ejemplos de la mayor variedad, con lo cual, Cartas a un joven novelista, cae dentro de esa especial categoría de libros que generan lectura. Uno puede terminar de leer este libro con una extensa lista de lectura pendiente.

No creo que pueda decir mucho más, salvo que a todo esto se le suma el placer que es leer la magnífica prosa de Vargas Llosa que, incluso en sus cartas, vuelca todo su arte al momento de explotar las palabras. Cartas a un joven novelista es un reencuentro con las raíces más profundas y sentimentales del arte de la escritura que abre un camino de reflexión y análisis de la mano y con la compañía - porque uno no puede evitar sentirse cercano, compañero de alguien que también comparte una pasión tan desmedida por las palabras - de nada menos que Vargas Llosa.

1 comentario:

  1. Me encanta la primera frase ,es una verdad tan grande ,no he leído nada de Mario Vargas Llosa , tendré que hacerlo.

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