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4 nov 2013

La ladrona de libros

La ladrona de libros, Markus Zusak, 2006. Knopf Books.

Es 1939. Alemania nazi. El país retiene el aliento. La muerte nunca ha estado tan ocupada, y se ocupará aún más. 
Liesel Meminger es una niña adoptada que vive en las afueras de Munich que alcanza una humilde existencia cuando roba algo que no puede resistir: libros. Con la ayuda de su padre adoptivo acordeonista, ella aprende a leer y comparte los libros robados con sus vecinos durante los bombardeos así como también con el hombre judío escondido en su sótano.

Había escuchado tantas cosas de este libro, tantos comentarios que lo calificaban como el mejor, que tardé en leerlo, porque quería que fuera una ocasión especial (al fin y al cabo, si iba a ser un gran libro, quería disfrutarlo). Finalmente la inminencia del estreno de la película me puso un límite y me lancé a la aventura de la lectura. Qué increíble que fue.

La ladrona de libros es todo lo que dicen y más.

Ubicada en un tiempo y espacio complicados, la historia parte de una base: todo va a ser complicado y triste. La narradora (que no es Liesel), confirma esto. Y he aquí uno de los puntos más sólidos de este libro, la narradora. Su privilegiado punto de vista permite abarcar más acción y vislumbrar personajes que escapan la inmediatez de Liesel. Es una narradora profunda, meticulosa, humorística, filosófica, y sus reflexiones son bellísimas. Hacía tiempo que no leía metáforas tan logradas o comparaciones tan suaves.

Markus Zusak propone una prosa extraña. La novela está dividida en varias partes con capítulos breves, y los capítulos están interrumpidos por reflexiones, menciones, adelantos de situaciones, definiciones del diccionario, pequeños dibujos e, incluso, otros dos libros. La dinámica de lectura que se genera es impresionante, y la forma en que la acción deriva de una escena a otra es fluida y muy precisa. Me encontré en más de una ocasión admirando el estilo y las técnicas de escritura, cosa que no me pasaba hacía tiempo.

Estos dos elementos, narradora y estilo, son, en mi opinión, las joyas de esta novela. Son innovadores y sumamente atractivos, y captan el ambiente jocoso y terrible que busca darle Zusak a la historia.

Por supuesto que, además, está la trama, la historia de Liesel, su familia, y todos los vecinos. Y Zusak también construye un universo que no sólo es creíble sino que, además, es profundamente conmovedor. En medio de una Alemania que se lanza a un genocidio, Liesel y su familia emergen como seres humanos complejos y tocados por la tragedia. Cada personaje es una fuente de pequeños detalles, gestos, palabras, y capas y capas de carácter y personalidad. Rosa, Hans, Max, Ruby, Tommy, los Steiner, la esposa del alcalde y las otras familias que rodean a Liesel son universos en sí mismos. Zusak, con pocas palabras, pocas escenas, arma la galaxia de la calle Himmel y atrapa con la historia de cada personaje. 

Que la trama además incluya la historia de encuentro y amor entre Liesel y los libros sólo hace que todo sea más encantador. Los episodios que giran en torno a esto y las reflexiones de los personajes sobre el poder de la palabra son de lo mejor que tiene la novela y pone en perspectiva también otro aspecto de la historia de la Alemania nazi.

Con humor sobrio y reflexiones filosóficas, muchos no tardaron en comparar esta novela con Matadero Cinco de Vonnegut. La ladrona de libros tiene algo de eso y más. Es conmovedora y emocionante, está llena de personajes e historias verosímiles y complejas, y tiene un trabajo de escritura que es supremo. Esta novela es deliciosa y sin duda de lo mejor que leí este año y en mucho tiempo. Para atesorar y releer una y otra vez.


27 oct 2013

Encuentro con la ladrona de libros

Me regalaron La Ladrona de Libros, de Markus Zusak para mi cumpleaños. Hacía tiempo que lo quería: escuchar críticas tan dadivosas me intrigó, y el puntaje global que recibía en Goodreads me impactó. Aparentemente este era uno de esos libros (esos que cambian la vida). Por supuesto que a la par de las ganas de leerlo estaba el miedo: ¿qué pasa si no me gusta? ¿Qué pasa si ahora mis expectativas son tan altas que el libro queda por debajo? ¿Qué pasa si...?

Pero lo empecé, y ahora aspiro a terminarlo antes de que salga la película (y voy por la página cincuenta y ya me resulta incierto pensar cómo pueden lograr una película de este libro).

Así que investigué un poco sobre los actores, la producción y las fechas de la película, y me encontré con una campaña de marketing muy interesante: el 22 de octubre, el New York Times publicó dos páginas enteras en blanco, sin una palabra, y sólo una dirección: wordsarelife.com, promoviendo la película.


Esto generó especulaciones y, cuando finalmente se develó que era una publicidad de La Ladrona de Libros, representantes de Fox salieron a explicar la idea:

"En el mundo de la publicidad de hoy, tenemos esta actitud de dar, dar y dar. Hacé click acá, llamá a este número, conseguí más contenido... Pero con esto, lo que queríamos era sacar algo, para hacer sentir a la gente cómo es vivir en un mundo sin palabras, aunque sea por un instante. Así es como existe Liesel, la protagonista, cuando la conocemos por primera vez en la película"

La publicidad generó muchas reacciones pero, a fin de cuentas, logró su cometido y llamó la atención.

Cada vez me entusiasma más el libro y las cosas que produce, y esta extraña campaña publicitaria es una prueba más de que La Ladrona de Libros, al menos, es algo distinto.

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