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18 sept 2017

Siempre hemos vivido en el castillo

Una pequeña reseña, casi una estela de palabras, en medio del silencio de estos meses. Y el libro que lo consiguió fue Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson. Es una novela breve, pequeña, con una fuerza inesperada.

La trama, tal vez, puede intuirse, hasta incluso, en algún momento, preverse. Pero Shirley Jackson hace un trabajo magistral con su narradora, Mary Katherine "Merricat" Blackwood. Inocente y terriblemente perversa al mismo tiempo, Mary es capaz de pensar a la vez en cuánto le gustaría vivir en la luna y en cuánto desearía que la gente del pueblo se ahogara con sus propias lenguas y muriera. Y es a través de ella que al lector le llega la historia de los Blackwood, la familia condenada al aislamiento.

El registro se mantiene en un límite perfecto, que logra atrapar al lector y convencerlo de confiar en Mary Katherine, pero sin perder nunca de vista el borde filoso del personaje. 

Otro gran logro de la autora es el manejo de las relaciones de poder entre los personajes. Al comienzo de la novela, la construcción de los vínculos entre los Blackwood se presenta de un modo sólido, establecido y determinado y, con mucha sutileza y sin perder la verosimilitud, Shirley Jackson los hace mutar e invertirse. El cambio es muy suave y la transformación final se vuelve como la revelación de un tejido que siempre había estado presente en la historia y que los lectores no habíamos podido ver realmente sino hasta ese momento.

Una familia rota, el odio de un pueblo, una mansión gótica y llena de tazas de té y una narradora dulce y preciosa como un espejo quebrado. Siempre hemos vivido en el castillo es una historia en la que da placer ser el lector. 

22 ene 2013

Splintered

Splintered, A.G. Howard, 2013. Amulet Books.

Alyssa Gardner escucha los susurros de los insectos y las flores - precisamente el mismo síntoma que le consiguió una habitación a su madre en un hospital mental años atrás. La maldición de su familia se extiende generaciones atrás, hasta Alicia Liddell, la inspiración para el libro de Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas. Puede que Alyssa también esté loca, pero logra contenerse y vivir su vida de forma común. Por ahora.
Cuando la salud mental de su madre empeora, Alyssa se entera de que lo que ella pensaba que era una ficción está, en realidad, basado en una realidad terrible. El verdadero País de las Maravillas es un lugar mucho más oscuro y tenebroso de lo que Lewis Carroll escribió. Allí, Alyssa debe superar una serie de pruebas, incluyendo secar el océano de las lágrimas de Alicia, despertar a la fiesta de té durmiente y dominar a un bandersnatch peligroso, para arreglar los errores de Alicia y salvar a su familia. Ella, además, debe decidir en quién confiar: Jeb, su apuesto mejor amigo y amor platónico, o el atractivo pero sospechoso Morfeo, su guía a través del País de las Maravillas, quien parece tener oscuros motivos detrás de su sonrisa encantadora.

La premisa es deliciosa y el hecho de que retome Alicia en el País de las Maravillas y se anime a volverlo gótico, tenebroso y espeluznante sólo aumentaba mi necesidad por leerlo. Pero el libro no sólo no alcanzó las expectativas - que tal vez eran demasiado altas - sino que me aburrió y tuve que esforzarme por terminar de leerlo.

¿Qué resultó malo? Hay varias cosas que me sonaron huecas a lo largo de la lectura, así como también hubo otras que merecen mención por su particularidad y belleza. Lo que no funcionó para mí fue, en primer lugar, la previsibilidad. Es un libro que anuncia desde un principio que, de alguna forma, bajo alguna serie de circunstancias, Alyssa se sumergirá en el País de las Maravillas. Sabiendo esto, el libro no explota, a mi gusto, las posibilidades que tiene de generar anticipación, clima de extrañeza, de incredulidad. Alyssa es una especie de marioneta, y la autora la mueve de acá para allá hasta alcanzar la suficiente cantidad de páginas como para enviarla al País de las Maravillas. Y una vez que llega al País de las Maravillas, todo es relatado con un halo de tan poca maravilla que se pierde el impacto que busca generar la autora. Sí, es mucho más oscuro, sí, busca ser tenebroso, pero todo se pierde porque nada impacta, y cualquier intento de constituirlo como un lugar que realmente existe, hace agua. Me entristeció no encontrarme con un País de las Maravillas real, tangible, posible y oscuro (parece ser que ninguno de los que intentan darle una tridimensionalidad, una cultura, una política, otra serie de personajes al País de las Maravillas, logra hacerlo con éxito).
A esto se le suma que ningún personaje cobra vida, no realmente. Alyssa, Jeb y Morfeo alcanzan apenas un esbozo más profundo, una realidad un poco más creíble, pero están solos en las trescientas y pico de páginas en las que se extiende la historia. En la construcción de la realidad literaria, la base no es lo suficientemente sólida como para que se sostenga nada: ni el mundo, ni el espectro de personajes que la autora busca incluir como decoración, como extras, y, ni siquiera, los tres personajes principales.

Alyssa no dice mucho, no piensa mucho y siente de forma estándar. No es un personaje que se destaque, que tenga rasgos demasiado definidos o ideas propias. Ahora mismo sólo recuerdo un único rasgo que se repite una y otra y otra vez sobre ella: su maquillaje. Sólo eso. Me resulta vacío recordar sólo eso de un personaje. Jeb y Morfeo también están bastante estandarizados: uno es el amigo, el bueno, el conocido, lo seguro, y el otro es el chico malo, el oscuro, el misterioso, el peligroso. Es en esa línea en la que se mueve cada uno, ofreciéndole seguridades y peligros a Alyssa, y jugando con esas únicas variables en el triángulo amoroso que se genera - un triángulo amoroso sin conflicto externo, pero también sin conflicto interno para Alyssa; completamente llano.

Tal y como dije antes, el libro carece de atmósfera propia, de impacto, de deslumbramiento. Con la acción ocurre lo mismo, y uno, como lector, puede imaginar cómo terminará cada una de las escenas de acción. 

Así y todo debo mencionar lo que creo que es el punto más fuerte - ¿el único punto fuerte? - de la autora: la paleta de colores. A.G. Howard demuestra una buena capacidad para describir, con lujo de detalles, escenarios, paisajes y pinturas. Su manejo de colores hace que las imágenes cobren vida pero que queden estancadas, como acuarelas. A esto, sin embargo, se le suma otro factor interesante de la historia, que le da una buena dosis de horror a la historia, que son los insectos y la obsesión - o no-obsesión, quizás - que tiene Alyssa con ellos. Hay algo terrible y fascinante en clavarle un alfiler a un bicho y usarlo para armar un cuadro.

En general, mi sensación es que el libro hubiese sido algo grande. Hay potencial, porque así como hay cosas que no funcionan en absoluto, hay otras ideas interesantes - como un cementerio de almas encerradas en juguetes, o una raza nueva de seres mágicos, o una niña encerrada en una jaula por años - pero que no son desarrolladas de la forma correcta. Splintered es un cuadro de imágenes bonitas, que se van sucediendo unas a otras, pero que están unidas por un hilo débil e inconsistentes de verbos y sustantivos. El libro no alcanzó, en mi opinión, la promesa de su premisa - o  de su tapa.

25 sept 2012

Unspoken

Unspoken (The Lynburn Legacy, #1), Sarah Rees Brennan, 2012. Random House Books.

Kami tiene un amigo imaginario, un muchacho al cual nunca ha conocido y al que le ha hablado en su cabeza desde que nació. Nunca guardó el secreto de su amigo imaginario durante su infancia, así que Kami siempre fue un poquito diferente al resto de la gente que vive en el tranquilo y apacible pueblo inglés de Sorry-in-the-Vale. Así y todo Kami no ha sufrido demasiado. Tiene una mejor amiga, es la jefa del diario escolar y sólo ocasionalmente la ven hablando consigo misma. Su vida está en orden, de la forma en que ella desea, a pesar de la voz en su cabeza.
Pero todo cambia cuando los Lynburn regresan.
La familia Lynburn ha sido dueña de la espectacular y siniestra mansión que se alza sobre su pueblo durante décadas. Las misteriosas hermanas gemelas que abandonaron su hogar ancestral una generación atrás regresaron, junto con sus hijos adolescentes, Jared y Ash, uno de los cuales le resulta sospechosamente familiar a Kami. Ella no rehúye lo desconocido - de hecho, está determinada a encontrar las respuestas para todas las preguntas que aparecen de pronto en su pueblo. ¿Quién es responsable de los hechos sangrientos en el bosque? ¿Qué oculta su madre? Y más importante aún, ¿qué ocurrirá ahora que su amigo imaginario se ha vuelto un muchacho real? ¿Puede confiar en él?

La premisa de la novela no me había parecido particularmente atrayente. ¿Amigos imaginarios? ¿Voces en la cabeza? Sonaba demasiado paranormal. Sin embargo, cuando comencé a leer, me encontré con una historia que encerraba muchísimo más.

La historia comienza con Kami impulsando un nuevo diario escolar y buscando que su nota central sea el regreso de los Lynburns. Así es como se involucra cada vez más con esta familia y comienza a hacer preguntas incómodas en el pueblo que abren un capítulo en la historia de la población y de la propia familia de Kami que todos tratan de ocultar. Esto, sumado al natural espíritu curioso de Kami y a la aparición de su amigo imaginario, la llevarán a revelar una serie de sucesos y realidades de las que nadie habla pero, parece, que todos saben.

Kami es un personaje sumamente atractivo que atrapa desde la primera línea de diálogo. Narrada en tercera persona, la historia se desenvuelve a su alrededor y desde su punto de vista con adiciones subjetivas exquisitas sobre los sucesos que ocurren. Es una muchacha desenvuelta, descarada y terriblemente graciosa, que no cae en ningún estereotipo femenino (no, no es el típico personaje rebelde, ni la romántica empedernida, ni la dama en apuros). Kami combina todas estas características y las explota de forma rica, convirtiéndose en un personaje muy real y tridimensional. Sarah Rees Brennan obra maravillas con sus personajes porque tanto las amigas de Kami y su familia (especial mención para el padre de Kami y el hermano de Ángela, Rusty, personajes muy secundarios que se roban la escena cada vez que aparecen en la narración) como los Lynburns son personajes muy complejos, multifacéticos y completamente reales.
Hacía tiempo que no me cruzaba con personajes tan entrañables y alejados de los clichés de los estereotipos como éstos.

Mucho de esta interesante construcción se debe, sin duda alguna, a la magnífica capacidad de la autora para escribir diálogos espectaculares. Pocas veces me encontré ansiando y disfrutando tanto los intercambios entre personajes. Son ricos, muy naturales y sumamente graciosos, y esbozan el carácter de los personajes a la perfección. En la sección de citas del libro en Goodreads hay ejemplos fantásticos de esto (x).

Es así como, entonces, la premisa del amigo invisible se vuelve muy natural. Los diálogos inteligentes y rápidos se aplican también al intercambio mental entre Jared y Kami, sin volverlo forzado o incómodo. La historia se construye mucho desde esta perspectiva, y la autora trabaja de forma muy fina al detallar los sentimientos y la forma en que el vínculo funciona con ellos. 

El misterio y el peligro plagan esta novela a medida que los sucesos van revelando verdades perturbadoras. La historia no descansa e introduce escenas de aventura que tensionan el relato y exigen seguir leyendo. El componente paranormal o fantástico se introduce de a poco y de una forma tan sutil y obvia que no rompe en absoluto con la coherencia del relato o, más importante aún, con el carácter real y cotidiano de los personajes. A esto se le suma un componente gótico muy fuerte, presente en la mansión y en los bosques que rodean el pueblo, que le confiere un aura de extrañamiento perfecta a la historia. Se combinan así dos elementos que juegan una polaridad muy importante e interesante en el relato y los personajes: lo conocido y lo extraño (elementos que, en mi opinión, generan el título de la novela).

Unspoken es una novela de esas que necesitan ser releídas. Los diálogos memorables, los personajes cercanos y amigables (cada uno con su propia historia y sus propias luchas), la historia estructurada de forma tal que los eventos se encadenan de forma perfecta, todo pide ser releído y vuelto a disfrutar. Es una historia muy particular que encierra una lectura adictiva y completamente entretenida. Esperar la segunda parte va a resultar una tarea difícil.


Si alguien está interesado en leer la novela, la autora escribió y publicó en formato digital dos historias cortas que funcionan como precuelas de Unspoken y que amplían y completan información (son ideales para quienes nos quedamos con ganas de leer más y sabemos que no vamos a soportar hasta la publicación del próximo libro):
The Spring Before I Met You (#0,25), una historia sobre Jared.
The Summer Before I Met You (#0,50), una historia sobre Kami.



Además, ¿no es precioso el diseño de las tres cubiertas?


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