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11 feb 2021

LIJ de verano: Inquietud e inestabilidad

La tercera entrega del newsletter nos acercó a un tema que llevo investigando hace años: ¿qué sucede con esos libros, con esas historias que no buscan asustar pero que inquietan, incomodan? Los "libros perturbadores" son una categoría posible, cercana a la literatura de terror o de horror pero diferente, y en esta entrega nos dedicamos a hablar de ellos, de sus rasgos y de su presencia en la LIJ.

En este post, encontrarán la entrega completa. Y, por supuesto, si quieren suscribirse al newsletter, puede hacerlo por acá.

29 jul 2014

¿Por qué Buenos Presagios es una novela tan buena?

Esto no es una reseña. Bueno, quizás sí, pero ya el título anuncia una conclusión y no puedo prometer objetividad. Tal vez haya incongruencias, o escenas cuestionables, o errores infiltrados en esta novela pero yo hoy acá no voy a poder detectarlos. No creo que nunca vaya a poder.

Leí Buenos Presagios hace más de un año y hay cosas que todavía me dan vueltas en la cabeza como si acabara de dar vuelta la última página. Mi pregunta, entonces, es: ¿Por qué todavía me acuerdo de cosas de esta novela? ¿Para qué uso mi memoria? ¿Por qué no puedo recordar teléfonos y sí los nombres de estos personajes? ¿Por qué Buenos Presagios es un libro tan bueno? 

Empecemos con una sinopsis para orientar a quienes no sepan (!) de qué libro estamos hablando:
Según Las buenas y acertadas profecías de Agnes Nutter, bruja (el único libro de profecías completamente acertado del mundo, escrito en 1655, antes que ella explotara), el mundo terminará un sábado. El próximo sábado de hecho. Justo antes de la cena. 
Así que los ejércitos del Bien y el Mal se están juntando, Atlantis está emergiendo, las ranas están cayendo, los ánimos se están prendiendo fuego. Todo parece ir de acuerdo al Plan Divino. Excepto un ángel un poco quisquilloso y un demonio de vida ligera - ambos han vivido entre los mortales de la Tierra desde El Principio y se acostumbraron a sus modos de vida -, que no están esperando con tantas ansias el Apocalipsis inminente. 
Y alguien parece haber confundido al Anticristo...
Buenos Presagios es la historia del Apocalipsis, un niño anticristo, un ángel y un demonio que se alían para detener todo y el caos que inevitablemente se desata por todas partes. Sus autores, nada menos que Neil Gaiman y Terry Pratchett, presentan una sátira exquisita sobre el fin del mundo, el mal en la tierra y la locura de los hombres.

Muy bien, ¿qué es lo que me enloqueció tanto de este libro?

Dejando de lado la respuesta fácil y poco amable (¡¡todo!!), señalo en primer lugar a los personajes, que van desde un bebé - El Adversario, Destructor de Reyes, Vástago de Satán, Señor de las Tinieblas - hasta la propia voz de Dios - un Metatrón un poco confundido. Gaiman y Pratchett no dejan títere con cabeza y se divierten diseñando personajes atípicos, con gustos muy particulares y marcados, que se mueven por deseos fuertes. 

El libro presenta un arco iris de criaturas humanas y celestiales muy complejas que, sin embargo, son completamente accesibles: Crowley, el demonio protagonista, es la serpiente que tentó a Eva y, sin embargo, es presentado como "An Angel who did not so much Fall as Saunter Vaguely Downwards" (en un intento desesperado por traducir esto siendo fiel a la sátira: "un ángel que no cayó sino que más bien paseó vagamente hacia abajo"); los cuatro jinetes del Apocalipsis, Guerra, Hambre, Polución y Muerte, se transforman no en unos espectros incorpóreos y horrorosos sino en un grupo de rarezas que buscan al Anticristo y tienen más de un problema en el camino. Por ejemplo, hay una confusión de nombres y varios cambios y se suma a ellos un personaje con crisis de identidad:
"Muerte, Hambre, Guerra y Polución continuaron pedaleando hacia Tadfield. Y Lesiones Corporales Graves, Crueldad Hacia los Animales, Cosas que no Funcionan Bien Incluso Después de Golpearlas, pero secretamente Cerveza sin Alcohol y Gente Muy Cool viajaba con ellos."
Y Muerte habla en mayúsculas, como si sus diálogos fueran puros gritos, o puros pensamientos:
"NO LO VEAS COMO 'MORIRSE', dijo Muerte, PENSALO COMO UN IRSE TEMPRANO PARA EVITAR EL TRÁFICO."
La escritura es otra maravilla. Gaiman y Pratchett abarcan los temas más disímiles y más trascendentales de la historia de la humanidad y de las dudas existenciales con sencillez y, sobre todo, humor. La muerte, el sentido de la vida, las preocupaciones y los sueños y deseos tienen su lugar y tienen su tratamiento desfachatado e, increíblemente, acertado:
"Puede ayudar a entender los asuntos humanos dejar en claro que la gran mayoría de los triunfos y tragedias de la historia son causados no por la gente que es fundamentalmente buena o fundamentalmente mala sino por la gente que es fundamentalmente gente."
"Potencialmente malo. Potencialmente bueno también, supongo. Sólo esta enorme potencialidad poderosa esperando tomar forma."
"El futuro vino y se fue de la misma forma levemente desalentadora en que lo hacen los futuros."
El libro es un festín de miradas particulares sobre temas universales, de interpretaciones libres de frases y dichos inalterables y de personajes que, en medio de la debacle del mundo, encuentran lugar para cuidar libros, escuchar un casette de Queen o jugar con sus amigos.

Hay mucho para decir de Buenos Presagios y las cosas se me agolpan en la cabeza y me da ganas de escribir otra lista infinita de citas geniales. Pero, lo que realmente hace que este libro sea tan bueno, es que todas estas cosas juntas funcionan -y funcionan perfecto- y presentan una historia poco convencional, que apunta a romper con estereotipos y miradas dramáticas, y muy particular de un suceso que, en realidad, suele ser ser encarado con otro tono.

No sé si esto sirve como reseña (quizás en un par de meses o años vuelva a armar una entrada sobre "¿por qué Buenos Presagios es una novela tan buena?, volumen 2" y acá estemos todos de vuelta leyendo citas sobre el Anticristo), pero lo que sí espero es que sirva para entusiasmar y señalar que este libro definitivamente merece ser hojeado.



Nota: Leí el libro en inglés y todas las citas son traducciones mías (espero que no demasiado infieles a la naturaleza del libro). Agnes Nutter aparece traducida en el oficial como Agnes la Chalada, pero yo no puedo con eso y opté por dejarle el nombre en inglés (sí, "nutter" en inglés significa chiflado, pero sigue sonando mejor en inglés porque sugiere que, no sé, se le saltaron las nueces de la cabeza).





17 feb 2014

"Nieve, cristal, manzanas"

"Snow, Glass, Apples", Neil Gaiman.

Lo único que se dice sobre este cuento antes de empezar a leer es que es una reinvención del clásico de Blancanieves, pero contado desde la perspectiva de la madrastra. Nada más.

Un cuento de hadas, Neil Gaiman, madrastras y los colores blanco y rojo. Me pareció que era suficiente y que lo que iba a leer sin duda iba a ser bueno. Terminé el cuento completamente perturbada.

"Snow, Glass Apples" es terrorífico. Gaiman retuerce la historia de Blancanieves a tal punto que más de una vez me pregunté si en realidad no estaba leyendo a G.R.R. Martin y una de sus historias sobre los "white walkers". Sin decir demasiado sobre este cuento, Gaiman transforma los personajes en monstruos y tacha con sangre toda moral o pudor.

La secuencia de eventos no escatima escenas morbosas y gráficas y, sin embargo, todo queda ubicado bajo un manto de fría resignación y horror que sólo aumenta el pánico. Gaiman no revuelca la historia en escenas gratuitas o violencia sin sentido. Cada imagen está calculada y narrada con una mirada casi médica. Es una lectura que enfría la sangre y pone los pelos de punta.

Por supuesto, recomiendo leerla. Lograr horror puro con tan pocos elementos (¡y basada en un cuento de hadas!) es impresionante. Acá, la versión original, en inglés. Acá, una traducción al español que no puedo prometer que tan buena o escalofriante como el original.


10 jul 2013

El océano al final del camino

The ocean at the end of the lane, Neil Gaiman, 2013. William Morrow Books.

Hace cuarenta años un hombre se suicidó en un auto robado en una granja al final de la calle. Tal y como la mecha encendida de un fuego artificial, su muerte encendió la realidad y resonó de formas inimaginables. La oscuridad fue liberada, algo perturbador y completamente incomprensible para un niño pequeño. Y Lettie - mágica, segura, sabia más allá de sus pocos años - prometió que lo protegería, sin importar lo que sucediera.

Este es el último libro de Neil Gaiman, recién sacado del horno; libro que él mismo admite que es de lo más personal que ha escrito. Las críticas no dejan de llover - todas positivas, en su gran mayoría -, así que intentaré dar cuenta, en pocas palabras, de lo mágico que fue leer esta breve y perturbadora novela.

El océano al final del camino es el recuerdo de una historia olvidada, la narración de un fragmento de la infancia que, sin embargo, se transforma en toda una infancia, en toda una vida. A través del relato de los extraños - extrañísimos - sucesos que le ocurren al pequeño protagonista de siete años (cuyo nombre nunca es mencionado; sólo aparece un apodo, dentro de las circunstancias más infelices de todo el libro), Neil Gaiman se lanza a la aventura de narrar lo imposible: la oscuridad, la magia, la enormidad del universo, el poder de las historias, el milagro de la infancia, los recuerdos y los vínculos.

Neil obra maravillas con la perspectiva infantil. Los sucesos sobrenaturales cobran otra dimensión - más épica, más real - vistos desde el punto de vista del protagonista, pero también los propios hechos de la vida cotidiana se transforman y distorsionan hasta despojarse de las apariencias y quedar expuestos en carne viva. Escenas familiares ordinarias, diálogos comunes, personajes humanos son vistos a través de otra lente que quita los filtros, las máscaras, y revela la verdadera naturaleza de la realidad.

El elemento fantástico toma proporciones inusitadas en esta novela. Ya no son seres extraños, un elemento disonante, un choque entre dos realidades: Gaiman arranca y despedaza el entramado de la realidad misma para revelar un universo vasto, vertiginoso y ominoso. La sensación de pequeñez que invade de a poco al protagonista no puede menos que contagiarse al lector, que cada vez se siente más y más como una hormiga, una mera partícula girando en un universo tan imposible como posible. Esta vez el mundo real es el que no se ve, y todo aquello
que conocen los hombres y las mujeres no es más que una mera pintura de una aparente realidad.

Esto lleva inevitablemente a uno de los logros más magníficos de Gaiman en este libro: las escenas perturbadoras. Toda la historia está atravesada por pequeñas escenas, pequeños diálogos completamente extrañados que, para el niño protagonista no son más que parte de la realidad, de lo común, de lo que puede pasar, y que, por lo tanto, se transforman en el punto cúlmine de la angustia del lector. Más de una vez me encontré entrecerrando los ojos ante descripciones, líneas de diálogo o narraciones de hechos completamente normales que encerraban una oscuridad terrible. Gaiman ejecuta estos momentos de la historia con una sutileza y una habilidad dignas del mejor escultor.

El océano al final del camino es entonces una nueva apuesta de Neil Gaiman mucho más osada y divergente (es una historia breve, de sucesos inverosímiles, que tan sólo es un recuerdo) que, sin embargo, alcanza a mover y resquebrajar los cimientos de las nociones más arraigadas de la vida: qué es conocer el mundo, qué es ser un niño y percibir las cosas como un niño, qué es lo otro, cómo se hace para enfrentar los miedos, y cómo es descubrir que la realidad es otra y que ni los propios padres pueden percibirla, entre otras. Es una novela que me dejó temblando y con el profundo anhelo de saber más - más del mundo, más de los Hempstocks, más.

2 jul 2013

Neverwhere

Neverwhere, Neil Gaiman, 2003. William Morrow Paperbacks.

Cuando Richard Mayhew ayuda a una chica que encuentra sangrando en una calle de Londres, se ve arrojado dentro de una realidad alterativa que existe en un laberinto subterráneo de desagües y estaciones de subte abandonadas. Su vida cambia para siempre: ha caído a través de las grietas de la realidad en un lugar diferente, un lugar que es ningún lugar.

En mi cruzada por leer absolutamente todo lo que haya escrito Neil Gaiman me topé con Neverwhere, la primera de sus novelas (fue publicada en 1996, como una novelización de la miniserie producida para la BBC). 

Esta novela tiene todos los ingredientes propios de Gaiman: un contexto real y verosímil (una Londres actual) atravesada por un elemento fantástico y espeluznante (London Below - lo leí en inglés y no estoy segura de cómo serán las traducciones de los nombres. Sepan disculpar -, una Londres subterránea y sucia, con pautas sociales cuasi medievales), un protagonista mediocre y poco realizado, personajes fantásticos de carácter y personalidades fuertes y mucho, pero mucho ambiente siniestro. Es una fantasía urbana en su máxima expresión y Gaiman sabe cómo combinar todo estos elementos para delinear una novela atrapante.

De todas formas, y habiendo leído ya otros libros de él, Neverwhere se siente algo estructurada, esquemática. La novela progresa de forma esperable, con los elementos más básicos puestos en el orden más tradicional (introducción, encuentro con lo "otro", desarrollo del personaje, vinculaciones inesperadas, desafío y batalla, retorno y regreso, etc.). Y si bien esto no la vuelve aburrida - es Gaiman, nada de lo que escriba puede ser aburrido - sí me produjo una leve sensación de previsibilidad. Quizás esto sea porque es su primer novela, o quizás porque es una novelización de algo preparado originalmente para la televisión.

De todas formas Neverwhere abre paso, o da inicio, a lo mejor de Gaiman: su capacidad de crear escenas y ambientes horrorosos, perversos y siniestros, y mantener un tono de humor constante. Muchas escenas del libro están signadas por estos dos rasgos (y London Below es una magnífica construcción de lo siniestro: lugares comunes extrañados, sujetos ordinarios deformados, ratas como personajes, etc.), y ciertos personajes construyen sus personalidades a partir de ellos. Mr. Croup y Mr. Vandemar, por ejemplo, son dos villanos excepcionales, que no sólo salen del estereotipo esperable sino que, además, combinan a la perfección frases y acciones sobre tortura con comentarios sobre la terrible ropa que llevan puestas sus víctimas.

Neverwhere capta la esencia que tanto atrae a los fanáticos de Gaiman y puede leerse como el principio de una línea de escritura que después prolifera y se diversifica. Es una lectura entretenida - aunque algo estructurada, en mi opinión - que suma puntos con cada escena perturbadora y cada comentario gracioso que hacen los personajes. Sin duda alguna es una lectura obligatoria para cualquier fan de Neil.




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