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4 jul 2013

Buscando a Alaska

Looking for Alaska, John Green, 2005. Speak (Penguin Books).

Cansado de su aburrida existencia, Miles, un joven de dieciséis años, abandona su ciudad en busca de su "Gran Quizás" en un colegio de internados. Allí, la inesperada libertad, los placeres y una enigmática joven llamada Alaska lo catapultan hacia una nueva vida. Pero cuando Miles siente que está a punto de alcanzar lo que había ido a buscar, una repentina tragedia amenaza con sacarle todo lo que tiene.

Buscando a Alaska es el primer libro de John Green, libro que le valió una gran cantidad de reconocimientos y críticas pero, también, varias críticas negativas que lo califican de controversial. Y este libro es un poco de todo lo que los críticos dicen que es, y también un poco más.

En primer lugar, Buscando a Alaska estalla desde el primer capítulo con el estilo John Green (humor, diálogos ácidos, oraciones largas con comparaciones absurdas y graciosas). Los personajes están repletos de comentarios agudos y graciosos y la prosa se expande en párrafos meticulosamente humorísticos (que corresponden al punto de vista de Miles, protagonista y narrador). John Green se define y define su estilo en esta primera novela, estilo que se reitera (para alegría nuestra o, por lo menos, mía) en sus siguientes libros.

Los personajes también resultan conocidos. Leen mucha literatura (y de la "alta": Rabelais - de donde Miles saca la idea del "Gran Quizás" -, García Márquez, Melville, etc.), son osados y relajados, fuman (y, en este libro, mucho) y están en plena adolescencia. Miles es el adolescente inocente, no iniciado en los matices de la adolescencia, que inicia un viaje de autodescubirmiento a partir del vínculo con los otros. Alaska es ciclotímica, rebelde y obediente, valiente y miedosa, fiel y poco confiable, segura e insegura, una contradicción andante que encarna a la perfección los altibajos de la edad. Sus amigos (el Coronel, Takumi, Lara) se suman como otros planos - bien tridimensionales -, como otras realidades que complementan el espectro del colegio.

La novela, entonces, no censura nada, presenta el mundo adolescente en toda su expresión. Alcohol, droga, sexo, pornografía, pero también amistad, amor, estudio (¡qué fantástico encontrar una novela que ocurre en época de clases donde los personajes realmente estudian!), bromas, profesores pesados y entretenidos, familias, enemigos, encuentran un lugar en esta historia. Y todos y cada uno de ellos (y acá reside uno de los puntos más fuertes de esta novela) es abordado desde una mirada adolescente. ¿Qué significa esto? Nada está sometido a juicios de valor, de bien o mal, de beneficioso o desventajoso, nada se percibe como escandaloso o vergonzoso, nadie es juzgado o ignorado por lo que hace o no hace, lee o no lee. Todo está cubierto de un aura de normalidad, de cotidianeidad, y da la sensación de que los personajes ven todo esto, ven la vida misma, como un amplio campo de posibilidades donde lo único que tienen que hacer es animarse.

Pero John Green apuesta todavía más alto y plantea cuestiones sumamente existenciales en esta novela. Desde la premisa del "Gran Quizás" abre la pregunta sobre la vida, qué hacer con la vida, qué es "grande" en la vida, y, desemboca en una pregunta aún más profunda sobre la muerte, sobre qué hay más allá y qué es dejar una marca en la vida de los demás.

Buscando a Alaska es una novela entretenida e introspectiva, un retrato hermoso y crudo de la adolescencia y el tiempo en la escuela y, sobre todo, una historia sensible
sobre los vínculos y las relaciones con los demás. John Green apuesta a todo en esta novela y, en mi opinión, logra todo y un poco más.

11 ene 2013

Bajo la misma estrella

Bajo la misma estrella, John Green, 2012. Nube de Tinta.

Diagnosticada con un cáncer de tiroides avanzado a la edad de 13 años, Hazel estaba lista para morir. Sin embargo, un año más tarde, un milagro médico reduce los tumores en sus pulmones y salva su vida... por ahora.

Dos años después del milagro, Hazel está más allá de todo: no va más a la escuela, no tiene muchos amigos y su vida está lejos de ser normal. Y si bien podría llegar a vivir por un tiempo largo (aunque no sabe muy bien qué significa eso), Hazel vive unida a un tanque de oxígeno y a medicinas que mantienen sus tumores a raya.
Un día, en el grupo de apoyo, Hazel conoce a Augustus, un chico lindo, en remisión y, sorprendentemente, interesado en ella. Estar con Augustus es a la vez un destino inesperado y un viaje que hacía tiempo que necesitaba, que la lleva a Hazel a reexaminar cómo la enfermedad y la salud, la vida y la muerte, la definirán a ella y al legado que todos dejan atrás.

¿Un libro sobre chicos con cáncer? ¿Cómo es posible que alguien escriba algo sobre ese tema y, no sólo tenga un éxito demoledor, sino que, además, no genere ningún tipo de controversia o posiciones encontradas? Esas fueron mis primeras preguntas cuando escuché de este libro por primera vez. La segunda fue: ¿por qué la traducción del título es tan terrible?

John Green vuelve a deslumbrar en el que es considerado - por gran parte del mundo virtual - su mejor libro. Bajo la misma estrella es una pequeña rareza y una exquisitez: centrada en un tema tan sórdido y delicado como el cáncer en los jóvenes, logra dar una vuelta de tuerca y echar una luz distinta sobre las aristas más difíciles de la enfermedad.

En primer lugar, mucho de la maestría de esta novela radica en el tono. Habiendo leído ya otro libro por John Green (Paper Towns, aún sin traducción al español), le daría a este tono el nombre de Green, dado que no es otra cosa que la firma más visible y sólida del autor. Todos los personajes, tanto jóvenes como adultos, tienen una capacidad inusitada para dar rienda suelta a sus lenguas y explayarse en magníficos diálogos cargados de humor, ironía y respuestas mordaces. La misma Hazel, protagonista de la historia, se extiende en largas reflexiones repletas de este mismo tono, con ideas cómicas e irreverentes, pero, sobre todo, comunes. Es un tono liviano, fresco, juvenil, que abraza la temática angustiante de la enfermedad y la muerte y la trae a la realidad más física y tangible. En Bajo la misma estrella no hay divagues filosóficos sobre el significado de la vida, la muerte y el más allá: es la lucha de una chica, de unos chicos, por entender qué tienen que hacer ahora con sus vidas, con sus seres queridos y con lo que les toca. Las veces que estos jóvenes se preguntan por cuestiones más grandes que ellos (hay, en particular, una gran pregunta por el olvido humano, por la intrascendencia, que tiene mucho peso en la historia) lo hacen de una forma muy real y sencilla.

Esta es, sin duda, la grandeza de esta novela, aquello que impulsa a seguir leyendo y aquello que acerca tanto a uno, al punto de hacerla carne en uno mismo, una experiencia tan traumática y lejana - para quienes nunca han estado enfermos - como el cáncer.

Hazel y Augustus - incluyo también a Isaac, un personaje entrañable - son otros de los logros de John Green. Compuestos, en gran parte, por este tono juvenil sin restricciones de ningún tipo, pero, también, por una lograda reflexión que hace el autor de lo que significa ser joven y estar enfermo, estos personajes centrales prácticamente se convierten en personajes que respiran y viven muy cerca de uno. John Green combina a la perfección tareas cotidianas como el colegio, la lectura y mirar America's Next Top Model, con episodios de profunda angustia y desesperación, y preguntas por el sentido del dolor, del amor en tiempos de sufrimiento y del todo. La forma en que John Green conjuga y alterna estos polos da vida a los personajes, perfeccionando sus personalidades y la forma en que se vinculan entre ellos.

John Green, sin embargo, no es un autor que simplemente relata una historia, una sucesión de eventos, y nada más. La novela está plagada de pequeñas frases o grandes párrafos muy logrados a nivel literario, los cuales sólo aumentan la eficacia de la historia.

Y, quizás, lo que podría haber llegado a ser un momento débil en la historia - un golpe bajo, por así decirlo - queda bastante bien disimulado o disminuido por la forma en la que el autor decide llevar adelante los saltos temporales de ahí en adelante. No voy a decir a qué momento me refiero porque estaría arruinando el clímax de la novela pero, tal vez, alguno se dé cuenta qué estoy hablando.

Bajo la misma estrella (o The Fault in our Stars, como me gusta a mí), es una novela atípica, sobre un tema difícil y con un tono sorprendentemente encantador - donde radica, sin duda alguna, toda su gloria -. Desde el primer capítulo los párrafos gritan que la historia va a ser triste y que el lector va a sufrir, pero el viaje a través de la historia y hacia el final es tan cautivante y los personajes tan humanos, que no queda otra opción más que seguir leyendo.



31 ago 2012

Paper Towns

Paper Towns, John Green, 2008. Dutton Juvenile.

Todos aman a John Green, ¿verdad? Al menos eso es lo que se lee en prácticamente todas las redes sociales. Su última novela, The Fault in our Stars (traducida en español como Bajo la misma estrella), fue un éxito instantáneo. Decidí, entonces, comenzar por los primeros libros de Green antes de llegar a ésta última novela.

Paper Towns (aún no traducido, aunque el título en español podría ser Ciudades de Papel o Pueblos de Papel), narra el último año de secundaria de Quentin Jacobsen, un muchacho no muy popular y sencillo. Quentin (o Q, como le dicen sus amigos) ha vivido toda su vida enamorado de su vecina, Margo Roth Spiegelman, una joven muy aventurera y temeraria, y, cuando una noche ella aparece en su ventana y le propone la mejor aventura de su vida, él la sigue.
Después de mucha diversión y un encuentro que Quentin deseaba hacía tiempo, la mañana siguiente regresa al colegio para descubrir que Margo ha desaparecido. Ella, que siempre fue un desafío, un rompecabezas a resolver, ahora se ha vuelto un misterio. Pero Q descubre que Margo ha dejado pistas y que se las ha dejado a él. Así comienza entonces una aventura que Q jamás hubiera imaginado y que da vuelta todo lo que él creía saber de Margo y de sí mismo.

Así, con una premisa tan sencilla y compleja como ésta, comienza el libro. La historia no parecería esconder demasiado y, sin embargo, se despliega de forma inesperada por caminos imprevistos. A partir de una desaparición y una búsqueda, Green plantea toda una serie de preguntas sobre cómo vemos a otras personas, cómo podemos hacer para entenderlas y si realmente es posible ponerse en el lugar de otro. Quentin va descubriendo cuál es su imagen de Margo, quién es ella para él y comienza a preguntarse si, en realidad, no está enamorado de una idea.

La novela plantea un camino de autoconocimiento a través de la percepción que se tiene de los otros. Y Green conjuga todo esto de forma monumental con el período de finalización de la secundaria. Fiestas, bailes, la noche de promoción y el día de la graduación se insertan dentro de este proceso de forma magistral, señalando que un adolescente puede cuestionar su vida y su futuro y seguir compartiendo experiencias con sus amigos.

Otra joya de este libro son los personajes. Quentin es un protagonista con el cual es muy fácil identificarse y simpatizar. Un muchacho sencillo, con padres amorosos -y también muy graciosos- y una vida bastante encaminada, que de pronto se ve arrojado a un torbellino de dudas y preguntas y que, desde allí, comienza a reafirmar sus opciones de vida. A Q lo acompañan constantemente sus dos mejores amigos: Radar y Ben, otros dos personajes entrañables y completamente reales. Ellos aportan una cuota de humor muy significativa que reconecta todo lo que van viviendo con la realidad del mundo adolescente. La historia y el mismo Q no serían los mismos sin estos dos personajes. 
Quizás es Margo el único personaje que no terminó de conquistarme por completo, pero eso puede deberse al poco tiempo que está presente en la historia. Realmente ella es una idea que vive a través de los recuerdos de otros.

Finalmente, otro gran logro de esta novela es su capacidad para crear clima. John Green sabe manejar los humores de los personajes y juega con maestría con las descripciones de los lugares. Hay, en particular, un momento en la novela en donde el cambio de clima se produce en un giro tan dramático que, realmente, me puso la piel de gallina (escena que no quiero arruinar para quienes no hayan leído el libro y que, entonces, no voy a mencionar).

El libro me atrapó por completo y hubo capítulos en donde no pude dejar de leer hasta terminarlos.  El libro propone reflexiones y lecciones de vidas sin caer en clichés o momentos absurdos. Historias sencillas que encierran desarrollos mucho más complejos, pero siempre ligados de forma real a la vida cotidiana, y personajes tridimensionales y complejos otorgan a este libro todos los ingredientes para una novela muy entretenida. Si todos los demás libros de John Green siguen esta línea, sé que no me voy a decepcionar.


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