14 sept 2014

Dioses griegos de Percy Jackson

Percy Jackson's greek gods, Rick Riordan, 2014. Disney Hyperion.

"Un editor de Nueva York me pidió que escribiera lo que sé de los dioses griegos y le dije, '¿Podemos hacer esto de forma anónima? Porque no necesito a los olímpicos enojados de nuevo'. Pero, si te ayuda a conocer a los dioses griegos y a sobrevivir un encuentro con alguno de ellos, entonces supongo que escribir todo esto será mi buena acción de la semana" 
Así comienza este libro, en el cual el hijo de Poseidón le agrega su propia magia - y comentarios sarcásticos - a los clásicos. Percy explica cómo fue creado el mundo, y luego les da a los lectores su mirada personal sobre quién es quién en el mundo de los dioses, desde Apolo hasta Zeus. Y Percy no se guarda nada: 'Si te gustan las películas de terror, baños de sangre, mentiras, robos, traiciones y canibalismo, entonces seguí leyendo, porque definitivamente esta fue la Edad de Oro para todo eso'.

Vamos a asumir que ese va a ser el título que le van a dar a este libro una vez que lo traduzcan. Por otro lado, vamos a ponerle un apodo y llamarlo Dioses griegos.

No sabía que este libro existía o iba a existir hasta dos días antes de su publicación. Estaba investigando el twitter de Riordan y vi el anuncio mega gigante de este libro: la historia de todos los dioses griegos (de los doce más importantes) narrada por Percy. ¿Qué podía ser mejor que una pasada por toda la historia del universo griego a través de los ojos de Percy?

Dioses griegos es exactamente eso, una revisión de la historia del mundo según la mitología griega (desde la creación de la tierra y el surgimiento de los cielos hasta el origen de los animales y la construcción de las ciudades griegas más famosas), que queda teñida por la voz de Percy. Y ese es quizás su encanto.

Una vez leída la saga de Percy (o, aunque sea, el primer libro), Percy queda instalado como un narrador con una voz muy particular y potente. Adolescente, desinteresado y a veces hasta confundido, Percy narra y describe lo que ve sin demasiada objetividad. Así es como en este libro él opina sobre el accionar de los dioses y da explicaciones graciosas y comprensibles sobre comportamientos bizarros (como comerse a los hijos, casarse con un hermano y gestar a un bebé en una pierna), comunes en los mitos griegos.

Percy llena las descripciones de los dioses con comportamientos modernos e interpreta actitudes de la antigüedad en clave de costumbres contemporáneas: "- ¡Boxers de G.I. Joe! -, gritó Apolo. - [...] Los dioses no podían parar de reírse. Pronto estaban rodando en el suelo, secándose las lágrimas y sacando fotos con sus teléfonos para postear en Tumblr".

Los dioses, entonces, tienen celulares, compran por internet y chusmean como adolescentes. Además, Percy entretiene y distrae (porque él mismo está distraído): "Él era también el dios del (respirá profundo) comercio, lenguajes, ladrones, hamburguesas con queso, engaños, oratoria, banquetes, hamburguesas con queso, hospitalidad, perros guardianes, augurios, gimnasia, competiciones atléticas, hamburguesas con queso, hamburguesas con queso y del decir la fortuna con dados. Okey, tiré lo de las hamburguesas con queso para ver si estabas prestando atención. Además, tengo hambre" (Hay muchas citas muy irreverentes, pero hago una selección casi aleatoria, para poder mostrar cuál es el tono).

Todos estos recursos que Riordan utiliza sin agotar acercan las vidas de los dioses griegos les dan un giro, porque transforman a los dioses en personajes con motivaciones y comportamientos más humanos.

En medio de todos estos mitos adaptados, Percy hace breves, brevísimos comentarios a sus encuentros con estos dioses y criaturas que sirven de referencias veladas a sus aventuras en las novelas. Estos comentarios se transforman en bisagras interesantes porque anuncian con sutileza que todo esto en realidad nos interesa porque Percy y sus amigos son parte de este mundo.

Riordan es astuto y presenta un libro útil para introducir a jóvenes lectores al complejo y revoltoso mundo de los dioses griegos (y lo hace con sumo respeto y con mucho cuidado profesional, porque jamás altera hechos de los mitos y, cuando el mito es demasiado opaco o tiene muchas versiones, él hace explícita la selección de alguna de estas versiones) desde una mirada juvenil y actual mientras se apropia de todas estas historias y este mundo y lo introduce a su propio mundo, el de Percy Jackson.







7 sept 2014

Un mundo feliz

Brave New World, Aldous Huxley, 1998. Harper Perennial.
Lejos en el futuro, los Controladores del Mundo han creado la sociedad ideal. A través del uso inteligente de la ingeniería genética, los lavados de cerebro y drogas y sexo recreacional, todos sus miembros son consumidores felices. Bernard Marx parece ser el único que tiene una sensación extraña que lo hace anhelar ser libre. Una visita a una de las últimas Reservas de Salvajes, donde la vida antigua e imperfecta sobrevive, puede llegar a ser la cura de su inquietud...
Un mundo feliz era la pieza de la tríada distópica más famosa (junto con 1984 y Farenheit 451) que me faltaba leer. Me lo debía hace rato y por motivos ligados a la facultad, llegó el momento de leerlo.

La lectura fue un impacto espléndido. Con delicadeza, Huxley introduce al mundo nuevo y mejorado sin saturar. Todo es pura ciencia y puras alteraciones genéticas, y podría transformarse en una lección de química especulativa aburrida, pero Huxley sabe cómo mezclar la presentación de los personajes con las referencias a los funcionamientos de ese mundo hiper controlado, atrapando y convenciendo.

El tema central, el control de la sociedad y las masas por medio de drogas y manipulaciones genéticas, no resulta demasiado chocante e inmoral porque Huxley, con mucha astucia, pone la mirada en los efectos que este control tiene sobre los individuos: son felices, no sufren, pueden superar una tristeza con una siesta rápida, inducida por las drogas, y no conocen la decrepitud. 

Jamás una novela distópica me había vendido tan bien la distopía. ¿Es realmente una distopía? Esa pregunta late con intensidad en cada capítulo, porque los personajes son felices. Marx (y el juego con los apellidos de los personajes es genial), único ser humano con inquietudes y preguntas sobre su modo de vida, es el único que se anima a cuestionar todo porque cree que hay algo más.

Su periplo lleva al lector a presenciar una confrontación entre el modo de vida actual y el modo de vida que ha muerto: sin drogas, con nacimientos y desarrollos naturales, con madres y padres, con dolor y heridas que sangran. Y nuevamente el lector queda en una situación incómoda: a simple vista, la sociedad controlada parece ser mejor.

En medio de estos cuestionamientos filosóficos de base hay una escena excelente donde Marx discute con el jefe de la sociedad. Ahí, el personaje del jefe (que parece ser ¿un dios menor?, ¿un narrador de incógnito?) hace explícita la confusión: sí, este modo de vida es mejor, pero requiere sacrificios, sacrificios que se deben hacer para el bien más grande. Así mueren la poesía, el arte, la literatura, las pasiones... Pero así logra el hombre vivir sin angustias.

Un mundo feliz es una novela muy sólida, que reconoce su artificio y propone preguntas sin respuesta absoluta. Jamás una novela me había convencido de esta forma de la eficacia de una distopía, y, sobre todo, de su inevitable probabilidad. Merece, sin duda alguna, seguir ubicada en esa tríada de las mejores distopías.



31 ago 2014

Leer con otros

En medio de los libros que leo y las cosas que hago, no, que debería estar haciendo para la facultad, trabajo. Doy clases en un colegio secundario a adolescentes no del todo interesados en nada. Sí, enseño lengua y literatura.

Podría decir un montón de cosas sobre todo lo que vengo descubriendo y aprendiendo en la docencia, y sobre todas las cosas que me gustaría que mejoren en general y todo eso que todos los que fuimos estudiantes de secundario ya sabemos.

Bla.

Pero lo que me tiene maravillada es la experiencia de leer con otros.

Lo empecé a ver con las primeras novelas que leímos en clase y con las cuestiones que después trabajábamos sobre esas historias. Pero, hace muy poco, un grupo de alumnos tuvo que leer Percy Jackson y el ladrón del rayo, que es un libro que me toca una fibra interior muy poco coherente. Me encanta Percy Jackson, me encanta su desfachatez y me encanta que Riordan haya escrito lo que se le dio la gana. ME ENCANTA.

Y ese día que los chicos tenían que venir con el libro leído, estaba muy nerviosa. Me di cuenta después, cuando sonó el timbre del recreo. Ahí se me aflojó el nudo que tenía en esa fibra incoherente y recién ahí lo noté bien: tenía miedo de que el libro no les gustara. Claro, estaba compartiendo con los chicos una lectura que me había resonado mucho (época post Harry Potter, eterno duelo y esta saga que aparece como una luz de esperanza) y me aterraba pensar que podía aparecer uno sacudiendo el libro con cara encendida de indignación gritando: "¡Profe! ¡Esto es cualquiera! ¿Por qué estos personajes insultan en griego?"

Pero hay algo mágico en la posibilidad de leer con otros y compartir la pasión por una historia y ese día lo vi con claridad.

A algunos chicos les gustó. A otros, no tanto. A algunos directamente no les gusta leer y, bueno, hago lo que puedo. Pero otros aparecieron ese día anunciando que ya se habían comprado el segundo, para seguir leyendo y saber qué pasaba con Percy, Annabeth, Grover. Y en esa clase pudimos dialogar, contarnos porqué nos gustaba o no la novela, qué personajes nos caían bien, cuáles entendíamos, qué escenas nos desconcertaban. Y vi que todo se contagiaba y que mi amor irracional también resonaba en los chicos. Y, sobre todo, pudimos tomarnos en serio la historia, darle a la ficción y a este mundo la dimensión y la importancia que merecían, y analizar y compartir opiniones desde otro lugar.

Así algunos entendieron esta pasión loca que tengo por Percy y algunos otros incluso se animaron a nombrar otros libros que despiertan en ellos esta misma locura. Por un rato, fuimos todos unos locos que se toman en serio estas historias y tienen opiniones y sensaciones profundas sobre lo que pasa en ellas.


2 ago 2014

Postal desde un guión

In fairy tales, monsters exist to be a manifestation of something that we need to understand, not only a problem we need to overcome, but also they need to represent, much like angels represent the beautiful, pure, eternal side of the human spirit, monsters need to represent a more tangible, more mortal side of being human: aging, decay, darkness and so forth. 
And I believe that monsters originally, when we were cavemen and you know, sitting around a fire, we needed to explain the birth of the sun and the death of the moon and the phases of the moon and rain and thunder. And we invented creatures that made sense of the world: a serpent that ate the sun, a creature that ate the moon, a man in the moon living there, things like that. 
And as we became more and more sophisticated and created sort of a social structure, the real enigmas started not to be outside. The rain and the thunder were logical now. But the real enigmas became social. All those impulses that we were repressing: cannibalism, murder, these things needed an explanation. The sex drive, the need to hunt, the need to kill, these things then became personified in monsters. Werewolves, vampires, ogres, this and that. I feel that monsters are here in our world to help us understand it. They are an essential part of a fable.
Guillermo del Toro.


29 jul 2014

¿Por qué Buenos Presagios es una novela tan buena?

Esto no es una reseña. Bueno, quizás sí, pero ya el título anuncia una conclusión y no puedo prometer objetividad. Tal vez haya incongruencias, o escenas cuestionables, o errores infiltrados en esta novela pero yo hoy acá no voy a poder detectarlos. No creo que nunca vaya a poder.

Leí Buenos Presagios hace más de un año y hay cosas que todavía me dan vueltas en la cabeza como si acabara de dar vuelta la última página. Mi pregunta, entonces, es: ¿Por qué todavía me acuerdo de cosas de esta novela? ¿Para qué uso mi memoria? ¿Por qué no puedo recordar teléfonos y sí los nombres de estos personajes? ¿Por qué Buenos Presagios es un libro tan bueno? 

Empecemos con una sinopsis para orientar a quienes no sepan (!) de qué libro estamos hablando:
Según Las buenas y acertadas profecías de Agnes Nutter, bruja (el único libro de profecías completamente acertado del mundo, escrito en 1655, antes que ella explotara), el mundo terminará un sábado. El próximo sábado de hecho. Justo antes de la cena. 
Así que los ejércitos del Bien y el Mal se están juntando, Atlantis está emergiendo, las ranas están cayendo, los ánimos se están prendiendo fuego. Todo parece ir de acuerdo al Plan Divino. Excepto un ángel un poco quisquilloso y un demonio de vida ligera - ambos han vivido entre los mortales de la Tierra desde El Principio y se acostumbraron a sus modos de vida -, que no están esperando con tantas ansias el Apocalipsis inminente. 
Y alguien parece haber confundido al Anticristo...
Buenos Presagios es la historia del Apocalipsis, un niño anticristo, un ángel y un demonio que se alían para detener todo y el caos que inevitablemente se desata por todas partes. Sus autores, nada menos que Neil Gaiman y Terry Pratchett, presentan una sátira exquisita sobre el fin del mundo, el mal en la tierra y la locura de los hombres.

Muy bien, ¿qué es lo que me enloqueció tanto de este libro?

Dejando de lado la respuesta fácil y poco amable (¡¡todo!!), señalo en primer lugar a los personajes, que van desde un bebé - El Adversario, Destructor de Reyes, Vástago de Satán, Señor de las Tinieblas - hasta la propia voz de Dios - un Metatrón un poco confundido. Gaiman y Pratchett no dejan títere con cabeza y se divierten diseñando personajes atípicos, con gustos muy particulares y marcados, que se mueven por deseos fuertes. 

El libro presenta un arco iris de criaturas humanas y celestiales muy complejas que, sin embargo, son completamente accesibles: Crowley, el demonio protagonista, es la serpiente que tentó a Eva y, sin embargo, es presentado como "An Angel who did not so much Fall as Saunter Vaguely Downwards" (en un intento desesperado por traducir esto siendo fiel a la sátira: "un ángel que no cayó sino que más bien paseó vagamente hacia abajo"); los cuatro jinetes del Apocalipsis, Guerra, Hambre, Polución y Muerte, se transforman no en unos espectros incorpóreos y horrorosos sino en un grupo de rarezas que buscan al Anticristo y tienen más de un problema en el camino. Por ejemplo, hay una confusión de nombres y varios cambios y se suma a ellos un personaje con crisis de identidad:
"Muerte, Hambre, Guerra y Polución continuaron pedaleando hacia Tadfield. Y Lesiones Corporales Graves, Crueldad Hacia los Animales, Cosas que no Funcionan Bien Incluso Después de Golpearlas, pero secretamente Cerveza sin Alcohol y Gente Muy Cool viajaba con ellos."
Y Muerte habla en mayúsculas, como si sus diálogos fueran puros gritos, o puros pensamientos:
"NO LO VEAS COMO 'MORIRSE', dijo Muerte, PENSALO COMO UN IRSE TEMPRANO PARA EVITAR EL TRÁFICO."
La escritura es otra maravilla. Gaiman y Pratchett abarcan los temas más disímiles y más trascendentales de la historia de la humanidad y de las dudas existenciales con sencillez y, sobre todo, humor. La muerte, el sentido de la vida, las preocupaciones y los sueños y deseos tienen su lugar y tienen su tratamiento desfachatado e, increíblemente, acertado:
"Puede ayudar a entender los asuntos humanos dejar en claro que la gran mayoría de los triunfos y tragedias de la historia son causados no por la gente que es fundamentalmente buena o fundamentalmente mala sino por la gente que es fundamentalmente gente."
"Potencialmente malo. Potencialmente bueno también, supongo. Sólo esta enorme potencialidad poderosa esperando tomar forma."
"El futuro vino y se fue de la misma forma levemente desalentadora en que lo hacen los futuros."
El libro es un festín de miradas particulares sobre temas universales, de interpretaciones libres de frases y dichos inalterables y de personajes que, en medio de la debacle del mundo, encuentran lugar para cuidar libros, escuchar un casette de Queen o jugar con sus amigos.

Hay mucho para decir de Buenos Presagios y las cosas se me agolpan en la cabeza y me da ganas de escribir otra lista infinita de citas geniales. Pero, lo que realmente hace que este libro sea tan bueno, es que todas estas cosas juntas funcionan -y funcionan perfecto- y presentan una historia poco convencional, que apunta a romper con estereotipos y miradas dramáticas, y muy particular de un suceso que, en realidad, suele ser ser encarado con otro tono.

No sé si esto sirve como reseña (quizás en un par de meses o años vuelva a armar una entrada sobre "¿por qué Buenos Presagios es una novela tan buena?, volumen 2" y acá estemos todos de vuelta leyendo citas sobre el Anticristo), pero lo que sí espero es que sirva para entusiasmar y señalar que este libro definitivamente merece ser hojeado.



Nota: Leí el libro en inglés y todas las citas son traducciones mías (espero que no demasiado infieles a la naturaleza del libro). Agnes Nutter aparece traducida en el oficial como Agnes la Chalada, pero yo no puedo con eso y opté por dejarle el nombre en inglés (sí, "nutter" en inglés significa chiflado, pero sigue sonando mejor en inglés porque sugiere que, no sé, se le saltaron las nueces de la cabeza).





28 jul 2014

Mientras leo y otros escriben

Hay algo mágico en la lectura. Eso es obvio, acá estamos, si no, no tendría un blog. Pero hay algo doblemente mágico cuando una lectura despierta instintos escritores.

Nada me gusta más que leer cosas que escriben los autores sobre sus procesos de escritura. Hace un par de años lo hacía porque necesitaba saber cómo se hacía, cuales eran los secretos ocultos, qué tipos de animales sacrificaban para tentar a las musas y qué tipo de cuadernos compraban (¿rayados o lisos?).

Buscaba desesperadamente la receta para la escritura y esperaba encontrarme con cosas lineales y puntuales: "Siéntese, abra el cuaderno porque las computadoras distraen y en el tiempo que tarda en abrirse el Word ya estará cargando el capítulo de alguna serie. Abra la lapicera (si es de tinta la escritura fluirá mejor) y en tres oraciones simples defina a su personaje principal. Ahora, invéntele un miedo. Ahora, un hobby. Piense si está enamorado o si quiere que en el transcurso de su novela se enamore. Póngale unos padres desastrosos (o nada de padres, los huérfanos lucran más). Determine qué es lo que quiere y cuál va a ser el obstáculo. Escriba eso en un párrafo. Piense el final y definalo en una oración. Ahora rellene todo con descripciones, datos de color, personajes secundarios graciosos, algún villano oscuro que sea alegoría de algún mal de esta sociedad y, ¡voilá!, llegue a las trescientas páginas, consiga editorial, publique y nade en un mar del merchandising que se haga cuando una productora de cine le compre los derechos de su novela"

Eso esperaba, ¡no!, eso quería encontrar en esos textos.

Por supuesto, nada de eso llegó a mis manos y mi frustración fue suprema. ¿Cómo que no dicen cómo hicieron? ¿Cómo que no cuentan de dónde sacan las ideas brillantes? ¡¿Cómo que no hay sistema fijo que dé como resultado una novela gordita y buena?!

Consejos de Neil para escritores jóvenes.

Fue una frustración de muchos meses (que quizás se convirtieron en años). Pero, a medida que fui logrando superarla, me encontré con otras cosas en esos libros.

Los autores (según puedo opinar después de varias novelas y artículos sobre escritura de diversos escritores), cuando escriben sobre cómo escriben o sobre lo que opinan de la escritura, derivan, por lo general en dos cosas o instancias (que pueden mezclarse, y de hecho así lo hacen):

a. El "desorden"
De pronto, todos los escritores que siempre admiramos se transforman en seres humanos comunes y corrientes a los que las cosas les salen solamente porque hubo suerte y mucho, muuucho esfuerzo. Y es hermoso. Hablan sobre lo mucho que les costó escribir tal cosa, cuánto tiempo tuvieron guardada en un cajón una novela que después fue una genialidad; describen las circunstancias adversas que no los dejaron escribir durante meses; mencionan los trabajos aburridos que tuvieron durante mucho tiempo; escriben ensayos sobre lo mucho que los angustiaba la hoja en blanco y la imposibilidad de escribir siquiera una oración. Se traban, se anulan, desconfían de lo que hacen y desconfían de los gatos que se sientan sobre los manuscritos. Se cansan, están horas tipeando y se acaban el café de la casa. Es casi como leer el propio proceso de escritura, torpe y a los golpes. Y estos escritores dicen: el único sistema es seguir, como se pueda, cuando se pueda. Y siguen, y esto me lleva a la segunda instancia...

b. La pasión
En medio de tantos líos, en medio de muchos "no, la verdad es que mi sistema es sentarme y obligarme a escribir", o muchos "escribo en cualquier momento, en cualquier lugar, porque si no las ideas se me escapan", aparece otra cosa, una emoción incontenible que se contagia. Por todas partes se filtra una pasión que hace que todo valga la pena: no dormir, no comer, trabajar de cualquier cosa, pasar años buscando un sistema ordenado, tratar de romper las reglas de los géneros, lidiar con la falta de voluntad, superar los comentarios negativos. Y hablan de libros que leyeron, de cosas que los inspiraron, de historias que los marcaron para siempre...

Llegar a esa instancia de estos libros donde casi lo único que se puede leer es una pasión desmedida y descontrolada por la escritura y las historias que dan vueltas y piden ser escritas, se transforma en un momento muy especial. Ahí veo que estos autores son gente común, normal y totalmente especial, porque hacen lo que les gusta, y lo único que pueden y quieren transmitir es lo mucho que los apasiona escribir (y, sí, por supuesto, leer): no hay reglas, no hay sistemas, no hay fórmulas secretas o musas pequeñas escondidas en la ropa que susurrran ideas geniales. Sólo hay ganas, ganas profundas por escribir y contagiar esa pasión, y muchos, muchos intentos.

No sé si esto se aplicará a todos los escritores, pero algo de esto me fui encontrando en los libros que leí sobre cómo escribir:
- Bird by bird, de Anne Lammot
- Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa
- Mientras escribo, de Stephen King
- Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke
- Reflections: On the magic of writing, de Diana Wynne Jones (en proceso de lectura, por ahora)
- Make good art, de Neil Gaiman
- El blog de Neil Gaiman, completito (bueno, todo lo que llegué a leer)

Y quizás me olvido otros. Pero lo que no me olvido es esa alegría que me contagian, que sale de la pasión pura por la escritura.


22 jul 2014

Si decido quedarme

If I stay (If I stay, #1), Gayle Forman, 2009. Dutton Juvenile.
Elecciones. Mia, de diecisiete años, tiene algunas difíciles por delante: ser fiel a su primer amor - la música - incluso si eso significa perder a su novio y dejar a su familia y amigo atrás. Entonces, una mañana de febrero, Mia sale de pasea con su familia y en un instante, todo cambia. De pronto, todas las elecciones desaparecen, excepto una. Y esa que queda es la única que realmente importa.
En la eterna cruzada por alcanzar a leer los libros antes de que salgan sus versiones cinematográficas, avancé con Si decido quedarme, de Gayle Forman, una novela que ya me había cruzado antes en otras reseñas y menciones. Conocía la premisa y había visto muy buenas reseñas sobre esta novela breve, pero nunca me había decidido a leerlo. Hace poco (ahora ya no tan poco) salió el trailer de la película y, entonces, supe que había llegado la hora.

La historia de este libro es bastante lineal y no guarda grandes sorpresas: accidente de auto, drama, horrores, sufrimiento y mucho llanto. Mia es una chica que está terminando el secundario, a punto de elegir universidad, con un novio bastante diferente y una familia muy original, y de pronto todo se le viene en banda cuando un borracho los choca. La historia entonces gira en torno a la decisión que propone el título: ¿Mia -en coma, medio muerta- decide quedarse o no?

Si bien tiene ingredientes leídos y re vueltos a leer (chica especial, talento especial, novio especial, familia especial; demasiado hincapié en la particularidad de todo, en mi humilde opinión), la novela logra un juego muy interesante en la organización de la historia. Todo se sucede en una serie de flashbacks intercalados con fragmentos que narran qué hace Mia en el hospital mientras decide todo. Mia revisa su vida, casi de forma involuntaria, mientras se cruza con sus parientes, algunos amigos y el novio, en el hospital, de forma espectral. La combinación es atrayente y logra construir el mosaico de esa vida rota sin caer en demasiadas escenas repetidas o previsibles.

Las vueltas en la trama son sutiles y pequeñas pero logran incluso hacer dudar sobre la decisión de Mia. Hay un buen manejo del drama: no cae en el llanto desconsolado y logra centrarse más en el dolor de lo que vendrá, sea lo que sea que elija.

Es un libro tranquilo, de esos que se pueden leer sin desesperación, pero da la posibilidad de disfrutar las pequeñas escenas que presenta. El punto más alto es, sin duda, el final, que no sorprende tanto pero que está bien escrito y bien sellado. Una lectura amena, sin mucho compromiso, pero que termina dejando un buen gusto.


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