viernes, 20 de diciembre de 2013

Fangirl

Fangirl, Rainbow Rowell, 2013. St. Martin's Press.
Cath es fan de Simon Snow. Bueno, todo el mundo es fan de Simon Snow. Pero para Cath, ser fan es su vida -y es muy buena en lo que hace. Ella y su hermana gemela, Wren, se sumergieron en la serie de Simon Snow cuando eran chicas y eso las ayudó a superar el abandono de su madre. 
Leer. Releer. Navegar por foros de Simon Snow, escribir fanfics de Simon Snow, disfrazarse como los personajes para las premieres de las película. 
La hermana de Cath ya lo fue dejando atrás, pero Cath no puede. No quiere.
Ahora empiezan la facultad, y Wren le dijo a Cath que no quiere que compartan habitación. Cath está sola, totalmente afuera de su zona de confort. Tiene una compañera de habitación ácida con un novio que está siempre dando vueltas, una profesora que cree que los fanfics son el fin del mundo civilizado, un compañero que sólo quiere hablar de palabras... Y ella no puede dejar de preocuparse por su papá, que es amoroso y frágil, y que nunca estuvo realmente solo. 
Para Cath la pregunta es: ¿Puede con esto? ¿Puede sobrevivir sin que Wren esté con ella todo el tiempo? ¿Está lista para empezar a vivir su propia vida? ¿Y para escribir sus propias historias? ¿Es capaz de avanzar si eso significa dejar a Simon Snow atrás?

La sinopsis de la novela no me terminaba de cerrar. Hay algo que dice que esta historia va a ser una más, pasajera, obvia y previsible. En cierto modo, Fangirl es eso, pero, la verdad es que en otras cosas, esta novela supera las expectativas.

Las partes obvias y previsibles son las típicas. Todos sabemos que todo termina bien. Pero Rainbow (¡qué nombre!) logra darle una vuelta de tuerca a las situaciones y a los personajes que los transforma en algo real. Realmente real. Terriblemente real.

Cath es tímida, introvertida, una rata de biblioteca, fanática hasta la médula, rara. Cath es real. Su gran obstáculo es empezar a vivir ella, su vida, y no hay obstáculo más cierto y grande que éste cuando se empieza la facultad. Cath no sabe cómo comportarse y se muere de vergüenza. No puede preguntar cosas, no puede transitar lugares con demasiada gente. Cath lleva su computadora a todas partes porque lo único que puede hacer, lo único que saber hacer, y lo único que la tranquiliza es escribir.

Cath es un gran personaje, porque plasma todas las dificultades con las que tiene que lidiar un introvertido en la vida en general. Su gran crisis de confianza está tan bien descrita y detallada que no deja espacio para la incompresión. Los problemas de Cath parecen absurdos a primera vista y, sin embargo, a medida que avanza la novela, es posible comprender su profunda angustia. Quizás sea yo nomás, porque en Cath encontré un reflejo muy fuerte de situaciones que se me cruzan constantemente.

La novela conjuga de forma increíble dos relatos paralelos, el de la vida de Cath y el de la vida de Cath como fan, y sumerge al lector en la experiencia de lo que es un fandom y lo que es ser un fan acérrimo. Rainbow sabe sobre lo que escribe y eso se percibe en cada página.

La historia es previsible, pero las escenas cotidianas y crudas le dan a la historia un vuelco y la transforman en una experiencia agradable y, sobre todo, verdadera (¿cuántas veces puedo usar la palabra real sin gastarla?). Mi única crítica se la doy al final de la novela, que, en mi opinión, podría haber sido un poco más extenso y desarrollado, y no tan brusco (da la impresión de que se solucionaron todas las tramas y subtramas y que es hora de cerrar todo y pasar a los agradecimientos).

De todas formas, Fangirl es una novela llevadera, e ideal para fangirls e introvertidos: los personajes, las escenas y las situaciones logran captar de forma fiel y concisa la esencia del fanatismo y retrata con crudeza la angustia que generan las dificultades sociales. Una buena lectura de verano.

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