martes, 27 de agosto de 2013

Un mal principio

Un mal principio (Una serie de eventos desafortunados, #1), Lemony Snicket, 1999. Scholastic.


Querido lector:
Lamento informarte que el libro que estás sosteniendo es muy poco placentero. Cuenta la triste historia de tres hermanos sin suerte. A pesar de que son encantadores e inteligentes, los hermanos Baudelaire tienen una vida llena de miserias y aflicciones. Desde la primera página de este libro, cuando los niños están en la playa y reciben noticias terribles, y a medida que avanza la historia, el desastre les sigue las pisadas. Uno podría decir que son imanes de la desgracia. 
En este breve libro los tres hermanos se encuentran con un villano codicioso y repulsivo, con ropa que pica, un fuego desastroso, una conspiración para robarles la fortuna que poseen y avena fría en el desayuno.
Es mi triste deber escribir todas estas historias desagradables, pero no hay nada que te impida dejar este libro de inmediato y leer algo más feliz, si preferís ese tipo de cosas. 
Con todo respeto,
Lemony Snicket.


Esta es la sinopsis del libro, y así comienza todo, con una advertencia. Después de haber visto hace ya varios años la película - y después de haber escuchado muchas veces que Lemony Snicket era un artista de la prosa infantil -, decidí que era hora de hacerle justicia a la historia. Esta reseña, entonces, apunta a señalar qué es lo que hace que el libro sea una joya, diez veces mejor que la película y, sobre todo, de lectura obligatoria para todos los que disfrutamos de la literatura infantil.

Un mal principio presenta a los hermanos Baudelaire e introduce al lector al mundo en el que están sumergidos. Acá se comienza a tejer el tono y clima de la historia - que sospecho que se continúa en los libros siguientes -, que se transformarán, en mi opinión, en la marca más particular y especial de Lemony Snicket.

El universo de los Baudelaire es oscuro, extraño y completamente siniestro. Contrasta con los tres huérfanos que oscilan entre la inocencia propia de la infancia y un desencanto brutal con la vida misma. En este universo, los adultos son el germen de los problemas y los males que los aquejan de principio a fin. Son inútiles, incapaces de ver con claridad más allá de las apariencias y de resolver cualquier tipo de problema. Esta visión propone una línea de lectura sumamente interesante, donde los niños quedan ubicados como los seres racionales, creativos, inteligentes y emocionalmente maduros.

Lemony Snicket sabe jugar con delicadeza con las ideas de infancia, adultez y familia, tirando de los hilos y tensionando los límites entre unos y otros con gran arte.  En este juego, el narrador desliza oraciones y párrafos que retratan sensaciones y emociones con la sencillez con la que lo haría un niño, y otras que connotan una oscuridad que pone los pelos de punta. Más de una vez me detuve en la historia para preguntarme cómo leería un niño ciertos fragmentos que encierran significados perturbadores para los adultos.

Los tres niños Baudelaire son personajes que están muy bien logrados dada la brevedad del libro. Son los protagonistas indiscutidos, la perspectiva de la historia y las víctimas. El narrador que los acompaña se pone a su lado y los acompaña en cada desgracia, ampliando y cargando de emociones e imágenes los eventos que poco a poco van desarmando sus vidas.

Un mal principio - y sospecho que toda la serie - es una joya de escritura que combina a la perfección las vivencias infantiles con un tono sombrío y extraño, que encanta y perturba, es ágil y triste, y que hace de Lemony Snicket un escritor sublime.

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