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8 ene 2014

Mientras escribo

On writing, Stephen King, 2002. Pocket Books.

Mientras escribo es una especie de autobiografía literaria. Stephen King se dedica a dar cuenta de episodios de su infancia que fueron -o que él cree que fueron- determinantes en su vida como escritor y después avanza hacia el terreno de la escritura: el qué, el cómo, el cuándo, el qué tema y de qué forma.

Me lo recomendaron más de una vez y, después de los libros geniales sobre escritura que leí el año pasado, imané que este iba a seguir en la línea de los anteriores. No me equivoqué.

El libro es una ficción en sí mismo. Es la historia de Stephen King personaje-escritor, narrada por un Stephen King actual que ya conoce a sus personajes y sabe dónde están sus características. Cada episodio es una delicia bien narrada que crea una atmósfera anecdótica y para nada melancólica -quizás en algún episodio pero, en general, la línea que subyace es la del humor y la autocrítica.

El camino que traza  libro para llegar a los consejos más prácticos sobre escritura pone
en el centro la noción central de King: un escritor no se nace ni se hace, se vive. Aquel que disfruta de escribir y está dispuesto a dedicarle gran parte de su vida, su imaginación, y es capaz de hacerlo con honestidad, es un escritor.

Stephen King es claro y rápido para llegar al centro de la cuestión: no hay secretos ni fórmulas mágicas para la escritura (y a mí se me viene una frase de Hemingway que creo que resume lo que King quiere transmitir: "There is nothing to writing. All you do is sit down at a typewriter and bleed"). No obstante, es conciso y generoso a la hora de dar consejos basados en sus experiencias como escritor. Hay muchas ideas dando vueltas en el libro y, sobre todo, mucha pasión.

Mientras escribo tiene eso en el medio, dándole vueltas y dándole vida: pasión. Stephen King transmite su amor puro por la escritura y por el arte de crear y conocer personajes. Es crudo y directo, y no se guarda ningún comentario (incluso critica libros e ideas comunes sobre la escritura), pero siempre aclara que todo sale desde lo que él conoce y lo que él sabe que le sirve para escribir.

Stephen King narra una historia -su historia- y se esfuerza por transmitir el amor por las letras y los libros. Mientras escribo es una lectura motivadora y sumamente sincera que entusiasma.

29 jul 2013

Bird by bird

Bird by bird, Anne Lammot, 1995. Anchor.


"Hace treinta años, mi hermano mayor, que tenía diez años en ese entonces, estaba tratando de escribir un ensayo sobre aves para el cual había tenido tres meses. Era para el día siguiente. Estábamos en nuestra casa en Bolinas y él estaba en la cocina, a punto de llorar, rodeado de papeles, lápices y libros sin abrir sobre pájaros, inmovilizado por la inmensidad de la tarea que tenía que hacer. Entonces mi padre se sentó junto a mi hermano, puso su brazo sobre su hombro, y dijo: 'Pájaro por pájaro, hijo. Sólo tomalo pájaro por pájaro'". Con esta idea en mente, Anne Lammot ofrece una guía paso por paso sobre cómo escribir y cómo lidiar con la vida del escritor. Lammot alienta, instruye e inspira: desde la fe, el amor, y la gracia, hasta el dolor, los celos y el miedo, Anne Lammot insiste en mantener abiertos los ojos y sobrevivir para, luego, anotar todo.

Temo no poder ser lo suficientemente objetiva para reseñar este libro sin caer en palabras vacías que giren alrededor de cómo o cuánto me cambió o me abrió la cabeza. Voy a hacer un esfuerzo por mantenerme con los pies en la tierra.

Bird by bird es el libro que recomiendan todos aquellos que buscan escribir y se encuentran con más problemas que soluciones ("¡¿No lo leíste?! Es lo mejor que hay, ¡conseguilo ya!"). Es también el libro que recomiendan los que ya escriben hace mucho. Es, además, el libro que recomiendan los que leen, porque es un libro y está bien escrito y cuenta una historia, la historia de un aprendizaje y de la búsqueda por enseñar y contar en palabras concretas qué significa escribir para alguien que ama escribir.

Este libro hace una introducción a todos los temas que están vinculados con el arte de la escritura (manuscritos, grupos y talleres de escritura, publicación, fichas, ideas, bloqueos, etc.) y recorre de forma eficiente y personal cada tema, ejemplificando, citando autores a diestra y siniestra (todas citas relevantes y sumamente interesantes; estoy segura de que las subrayé todas) y aclarando, siempre, que no hay una fórmula para ninguna de estas cosas y que, entonces, ella tampoco viene a proponer algo así.

Sin embargo, todo se vuelve mucho más real y accesible cuando la autora señala (y lo hace bien desde el principio) que escribir es difícil y puede volverlo a uno completamente loco. El realismo con el que aborda cada uno de los tópicos ancla el libro en un plano muy accesible, con el que es fácil sentirse identificado. Y, mientras muestra cómo es posible volverse loco mirando la hoja en blanco, releyendo cada cosa escrita, escuchando anécdotas de triunfos y éxitos ajenos, Anne Lammot echa luz sobre el hecho de que escribir es un regalo. Constantemente recuerda cómo escribir marcó cada etapa, cómo le permitió recordar su infancia y volver a contarla, descubriendo cosas nuevas. Cómo escribir la ayudó a atravesar muertes y tragedias, cómo la ayudó a ver el mundo como realmente es, a sentirlo con más intensidad, a vivir de verdad. Lammot muestra las dos caras de la misma moneda en carne propia y señala los frutos reales y verdaderos de la escritura, aquellos que no se ven y que probablemente no se vean nunca.

Es difícil explicar dónde radica la genialidad de este libro, porque se va filtrando capítulo a capítulo en pequeñas frases que Lammot utiliza para ilustrar las ideas que busca explicar y en la forma en que vuelca su vida entera sobre el libro - porque la vuelca en su escritura y este libro no es otra cosa más que eso mismo, más escritura, pero con otras características.

Con crudeza, mucho humor y una prosa cuidada y amena, Anne Lammot entreteje uno de los mejores libros sobre el arte de escribir que sólo aumentan la sed por la escritura y la lectura. Ahora sólo puedo repetir lo que me dijeron tantas veces: ¡¿No lo leíste?! Conseguilo ya, es genial.

7 ene 2013

Cartas a un joven novelista

Cartas a un joven novelista, Mario Vargas Llosa, 2011. Alfaguara.

Cómo comenzar a cristalizar esa vocación en obras literarias, por dónde empezar esa aventura, de dónde salen las historias que cuentan las novelas... esas son algunas de las preguntas a las que el Premio Nobel de Literatura da respuesta en este libro, que se convierte así en una lección magistral del oficio de escritor.

Nada me gusta tanto como saber qué piensa un escritor de la escritura. Conocer la forma en que trabaja, desarrolla y planea, los matices por los que se preocupa, sus conjeturas respecto al arte de la palabra, sus opiniones honestas sobre otros libros de otros autores me encanta. Ni hablar si ese escritor es nada menos que Vargas Llosa. Es por esto mismo que me resulta difícil reseñar un libro de esta índole. Considero que la reseña que cada uno pueda hacer de un libro como este está muy ligada al impacto, a la impresión, que pueda generar. Aquel a quien no le interese la escritura, se encontrará con un libro olvidable, dado que no presenta análisis exhaustivos o elucubraciones sobre la idea misma de la novela. Los que busquen encontrarse con génesis, explicaciones y cuadros de análisis de los libros de Vargas Llosa también se sentirán sumamente decepcionados con este libro.
Sin embargo, aquellos que estén buscando leer una lisa y llana impresión sobre las técnicas más básicas (y la palabra quizás no sea del todo adecuada) de la escritura, sobre sus diferentes aplicaciones, y deseen encontrarse con un amor puro por la escritura, se sentirán tan fascinados como yo con este libro.

Hay mucho que me impactó, y más de una vez sentí que Vargas Llosa estaba escribiendo las cartas que componen este libro exclusivamente para mí. Transcribo apenas algunas de las frases que más me quedaron luego de haber terminado el libro:

"¿Qué origen tiene esa disposición precoz a inventar seres e historias que es el punto de partida de la vocación de escritor? Creo que la respuesta es: la rebeldía. Estoy convencido de que quien se abandona a la elucubración de vidas distintas a aquella que vive en la realidad manifiesta de esta indirecta manera su rechazo y crítica de la vida tal como es, del mundo real, y su deseo de sustituirlos por aquellos que fabrica con su imaginación y sus deseos." 
"La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad; ella es la vida que no fue, la que los hombres y mujeres de una época dada quisieron tener y no tuvieron y por eso debieron inventarla. Ella no es el retrato de la Historia, más bien su contracarátula o reverso, aquello que no sucedió y, precisamente por ello, debió ser creado por la imaginación y las palabras para aplacar las ambiciones que la vida verdadera era incapaz de satisfacer, para llenar los vacíos que mujeres y hombres descubrían a su alrededor y trataban de poblar con los fantasmas que ellos mismo fabricaban." 
"Quien, mediante la lectura, vive una gran ficción [...] regresa a la vida real con una sensibilidad mucho más alerta ante sus limitaciones e imperfecciones, enterado por aquellas magníficas fantasías de que el mundo real, la vida vivida, son infinitamente más mediocres que la vida inventada por los novelistas." 
"La literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo y la mediocre lo delata."

Las cartas que Vargas Llosa continua escribiendo a este joven novelista se adentran en las técnicas que el autor considera más generales y esenciales para la construcción de una perfecta novela. Hay muchos datos y  pistas sobre los procedimientos que hacen que una novela resulte interesante y, sobre todo, cautivante, y Vargas Llosa va comentando con detalle cada uno, transmitiéndole al joven novelista todas sus impresiones sobre cada uno de ellos. Cada uno de los temas que toca el autor viene acompañado de un sinfín de ejemplos de la mayor variedad, con lo cual, Cartas a un joven novelista, cae dentro de esa especial categoría de libros que generan lectura. Uno puede terminar de leer este libro con una extensa lista de lectura pendiente.

No creo que pueda decir mucho más, salvo que a todo esto se le suma el placer que es leer la magnífica prosa de Vargas Llosa que, incluso en sus cartas, vuelca todo su arte al momento de explotar las palabras. Cartas a un joven novelista es un reencuentro con las raíces más profundas y sentimentales del arte de la escritura que abre un camino de reflexión y análisis de la mano y con la compañía - porque uno no puede evitar sentirse cercano, compañero de alguien que también comparte una pasión tan desmedida por las palabras - de nada menos que Vargas Llosa.
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