miércoles, 15 de junio de 2016

Cartoneros al espacio

Cartoneros al espacio, Hernán Galdames. SM, 2016.
Por su inteligencia, simpatía y voluntad para lograr lo que se propone, Talito no es un chico más. Rolo, su inseparable compañero, lo sigue en cada uno de sus temerarios planes. Un día, mientras recolectan cartones, encuentran un extraño objeto que llevará a los dos amigos a emprender una aventura a pie, en tren y hasta en avión, por caminos inesperados de la Tierra. ¿O aún más lejos? 
Esta novela ganó el último Premio El Barco de Vapor y, como siempre, fue una de las compras obligadas de la Feria del Libro, donde es más fácil y rápido conseguir las novelas premiadas.

La historia se centra en esos dos personajes, Rolo y Talito, y en el encuentro fortuito de un objeto que, de entrada, abre la posibilidad a una aventura que los saca de sus vidas habituales. A medida que se desarrolla y los personajes se van desplegando, hay varios temas que toman relevancia y se entrelazan con la trama más ligada a la aventura.

Como muchas de estas cuestiones me generaron curiosidad, me contacté con Hernán quien, muy amablemente, respondió algunas preguntas.

Por ejemplo, la familia es un tema central, especialmente si se considera al personaje de Talito, que adquiere aún más espesura hacia el final de la novela. Así que le pregunté a Hernán, ¿cómo fue adquiriendo este rol la familia en la novela?
Hernán Galdames: Si bien Rolo y Talito son chicos que no han nacido en el mejor medio posible y las costumbres de ese medio los empuja a andar bastante solos por la vida, ambos parecen tener una buena relación con sus familias. De todas formas ambos tienen ciertas carencias en este aspecto: Rolo no conoce a su padre y Talito pierde a su madre, lo que desmorona toda su estructura familiar y le hace perder algo tan importante como su relación con el padre. 
Hay cosas de la novela que ni yo mismo sé. Por ejemplo: al parecer Talito siempre creyó la versión inicial que le transmitió el padre respecto al tema del proyecto espacial. Pero, al final, ¿sigue pensando igual? No lo sé. Lo que es una pena, pienso, es que no sé si Talito se dio cuenta (dado su estado de entusiasmo) de que todo el accionar del padre (que él padeció y lo llevó al enojo) fue súper loable.
En cuanto a Rolo, a lo largo de toda la historia siempre está presente la madre como una figura de referencia y como un súper yo bastante fuerte que le causa cierto sentimiento de culpa y delirio de persecución. Tal vez ese súper yo lo hace más prudente y, dependiendo de como quiera mirarse, lo coarta en cierta forma en cuanto a sus deseos interiores. 
Me resulta mágico escuchar que hay cosas de las historias que ni los propios autores conocen (¡historias con vida propia y misterios aún sin resolver!). Es, además, muy interesante pensar que el vínculo con su mamá (o la figura materna en realidad) a Rolo le pesa tanto que luego tiene efecto concreto en el final de la historia.

Otra cuestión que me llamó la atención fue, justamente, el final. Me pareció osado y que abría una búsqueda interesante, porque yo esperaba otra cosa totalmente diferente. Así que le pregunté: ¿cómo encaraste el momento de escribir el desenlace de la historia? (¡y saqué todos los posibles spoilers de la respuesta!)
HG: Para mí, el final funciona como metáfora referida a qué les espera a estos chicos: son muchos los factores que los expulsan de este mundo. Rolo buscó refugio en la escuela y tal vez esto lo salvó. Por eso en el epílogo podemos leer ciertas cosas que nos regresan al tema de la familia.
Finalmente, un elemento que brilla en la novela es la voz de cada uno de los personajes. Sus expresiones, sus estilos, las palabras que usan, todo es verosímil, cercano y muy llevadero. Por lo tanto, mi siguiente pregunta fue: ¿Cómo te resultó buscar sus voces y pensar los personajes, más aún considerando el contexto en el que viven?
HG: Fue lo que más me divirtió al escribir la novela. No podían hablar como chicos de clase media, pero tampoco podía ser fiel al habla villera, porque hubiese sido muy denso. Me di cuenta de que tenía que dotarlos de un argot propio, algo callejero pero también algo lírico. Fueron varias leídas en las que fui cambiando esta palabra, luego otra y otra. Dependía de que en el momento se me ocurriese una palabra que se ajustara al sistema, que fuera divertida y que sonara bien y diera la pauta de a qué se refería. Fue súper interesante.
Cartoneros al espacio es una novela de ciencia ficción cercana. Esto no lo escribo pensando en los temas de ciencia que toca; por el contrario, es cercana porque sus protagonistas son sencillos y cercanos, listos para la aventura y para dejarse maravillar por las sorpresas del viaje que emprenden. Hay algo de esa maravilla que tiñe todo el relato y carga de trascendencia la búsqueda de respuestas. Así esta búsqueda se vuelve un período crucial en la vida de los personajes, de descubrimiento del universo (y sus secretos) y, más aún, de descubrimiento de ellos mismos y de sus historias.

Ágil y fuertemente sostenida por las voces de los personajes, la novela entretiene y, al mismo tiempo, narra sufrimientos, carencias, entusiasmo, pasión y mucha aventura.

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