lunes, 27 de abril de 2015

Día de feria

Ayer fui a la Feria del Libro, para hacer un reconocimiento del terreno y empezar a localizar las compras que me gustaría hacer (spoiler: quiero todo).

La feria es una perdición, como todos los años, pero logré limitar mis adquisiciones a las dos únicas cosas que andaba buscando:


Después, cuando vuelva a ir, voy a dejar que otros libros me encuentren a mí y ahí sí me iré con bolsas repletas de páginas con historias.

De todas formas ayer aproveché y pasé por otra presentación a la que también me habían invitado. Amauta presentaba Pesadilla y Cacería, los dos libros nuevos (y muy pintorescos) de Mario Méndez.

Por supuesto, tampoco sabía qué esperar.

Pero la sorpresa fue nuevamente grata cuando la presentación se transformó en una narración de las historias. De pronto, había un grupo de chicos sentados en el piso escuchando absortos el relato de los horrores vividos por un vampiro y de los tormentos de un niño perseguido por criaturas de la noche.


Los nenes especulaban, hacían preguntas, hacían afirmaciones rotundas ("¡es un hombre lobo!", "¡esos colmillos son de vampiro!") y la narradora invitaba y mostraba las ilustraciones.

Me resultó refrescante volver a una experiencia tan despojada de lectura. Ahí sólo importaban la historia y los dibujos escalofriantes.

Mis copias tienen dedicatorias muy especiales.
¡Aparece el nombre del blog!

Las historias son ingeniosas. Y tienen seres sobrenaturales, que para mí siempre es un mega plus. Pero lo que más disfruté fue ver el pasaje de historias que se presentaban como relatos horroríficos a anécdotas cómicas y familiares. Probablemente se las preste a alguna de mis amigas maestras.

La Feria del Libro sigue linda. Y cada vez tiene más. Ya voy a volver, y ojalá me pueda cruzar con más cosas como esta.



miércoles, 22 de abril de 2015

Autores, escritura y la LIJ argentina.

Ayer fui a la presentación del libro Entrelíneas. 20 conversaciones con autores de la literatura infantil y juvenil de la Argentina

Nunca había ido a la presentación de un libro (por lo general no me entero y, más por lo general aún, suelen ser en otro país). Pero cuando supe de la pronta existencia de Entrelíneas y de la presentación del libro, no tuve que pensarlo demasiado.

Porque, ¿qué oportunidades hay de escuchar a algunos de los mejores escritores de literatura infantil y juvenil del país hablando sobre literatura? Más todavía, ¿qué chances hay de leer un libro dedicado a hablar sobre eso y sobre la LIJ del país?

Sin mucha experiencia previa, hacia allá fui. 

Primer pico de emoción: Cuando estaba parada esperando para entrar y me di cuenta de que efectivamente estaba rodeada de una cantidad increíble de autores muy genios de la literatura infantil. Ahí me agarró un lapso de parálisis temporal.

Segundo pico de emoción: Cuando dichos autores hablaron.
Mario Méndez dando inicio a la presentación.
Porque cuando la presentación comenzó de forma más oficial, Mario Méndez, el coordinador del libro, cedió el micrófono y les permitió a los autores presentarse y hacernos un breve recuento de cómo habían llegado a la literatura infantil y de qué lecturas los habían marcado. Y para mí fue ver en vivo cosas sobre las que sólo había leído: la locura por la lectura y la escritura, la pasión desmedida por las historias que pueden cambiarnos la vida.

"Quiero escribir para divertir a otros", decía Liliana Cinetto recordando cuánto se había divertido ella leyendo y jugando a lo que leía. "La literatura es una forma de la realidad más profunda; permite ver todo", reflexionaba Franco Vaccarini, (aunque después Adela Basch, muy divertida, aclarara que ella igual no entendía nada de la realidad). "Lo más revolucionario que leí en mi vida fue el humor. Me mostró que hay otras formas, otros caminos", contó Graciela Repún."¿Cómo puede ser que alguien llore tanto por alguien que no existe, que no es más que palabras?", se preguntó Silvia Schujer después de contarnos cómo la había afectado una de las muertes de Mujercitas. "¿Y cómo se puede enamorar uno de un personaje?", retrucó Ángeles Durini.

Verónica Sukaczer leyendo uno de los primeros poemas que escribió cuando era chica.

Las presentaciones breves fueron un viaje a través experiencias crudas y puras de encuentro con la literatura. Se nombraron autores que dejaron huellas, libros y personajes que abrieron puertas nuevas, familiares que regalaron libros y otros que los sacaron. Pero todo giraba en torno a lo mismo: una lectura que había echado raíces y que había revelado que ahí había algo para cuestionar, para tironear, para narrar.

"Los libros surgen de un deseo". Así empezó la presentación. Y así terminó. Autores hablando de sus pasiones, de sus deseos, de sus ganas de contar, de transportar, de divertir, de emocionar, de jugar a imitar, de crear.


Todavía no empecé a leer Entrelíneas. Pero me entusiasma mucho imaginar que me voy a encontrar con palabras de gente de acá que entiende la literatura por donde de verdad importa: en el deseo y en la posibilidad de disfrutar.


Extra:
Esta presentación me volvió a conectar con otros libros y otros autores que hablan con la misma emoción sobre la escritura y que pueden hacer constelación con el entusiasmo de estos autores: la pasión y la locura de escribir, Anne Lammot, Mario Vargas Llosa y Stephen King.


lunes, 20 de abril de 2015

La guía del autoestopista galáctico

The hitchhiker's guide to the galaxy (Hitchhiker's guide to the galaxy, #1), Douglas Adams, 1995. Del Rey Books.

Segundos antes de que la Tierra sea demolida para hacer espacio para una autopista galáctica, Arthur Dent es arrancado del planeta por su amigo Ford Prefect, un investigador que está trabajando en la nueva edición de La Guía del Autoestopista Galáctico y que, desde hace quince años, se hace pasar por un actor sin trabajo. 
Juntos comienzan una aventura a través del espacio ayudados por frases y consejos de la Guía del Autoestopista ("Una toalla es casi el elemento más importante y útil que un autoestopista interestelar puede tener encima") y una galaxia llena de viajeros: Zaphod Beeblebrox - el ex-hippie y ahora irresponsable presidente de la galaxia de dos cabezas y tres brazos -, Trillian - la novia de Zaphod -, a quien Arthur alguna vez trató de conquistar en una fiesta, Marvin - el robot paranoico, brillante y depresivo - y Veet Voojagig, un estudiante graduado obsesionado con la desaparición de todas las lapiceras que compró a lo largo de su vida.

Si esta sinopsis no hace que quieran leer el libro, espero que mi reseña desesperada-emocionada lo consiga. Porque La guía (así le diremos para abreviar) es una joya de la literatura.

¿Qué hace que sea una joya? La combinación perfecta que logra de dos géneros que parecen imposibles de asociar: la ciencia ficción y el humor (del bueno).

La guía se centra en el desarrollo de una historia que tiene como eje el sinsentido. Todas las situaciones son inverosímiles y completamente ridículas, y todos los avances de la narración presentan episodios improbables. Y sin embargo esto no espanta: la historia se transforma en una montaña rusa que, así y todo, mantiene una trama marcada por causas y efectos (absurdos hasta la médula).

Adams no maneja el sinsentido como un recurso que puede tirarse como una bombita de agua para que deje una mancha y listo. Él lo posiciona, acomoda, estira, manipula y retuerce para que hile una historia y rompa con la probabilidad, el tiempo y el espacio y se nutra de los recursos propios de la ciencia ficción.

Esta novela es un delirio que oscila constantemente entre el sentido y el sinsentido y que juega con nociones típicas de la ciencia ficción dándoles respuestas impensadas. El fin del mundo, el sentido de la vida, la raza más inteligente del universo, los viajes interestelares y las máquinas pensantes adquieren un sentido totalmente nuevo y marcado por el humor.

Y como si fuera poco a todo esto se le suma una capacidad innata de Adams para presentar las frases más espectaculares en los momentos más increíbles:

→ "Por ejemplo, en el planeta Tierra, el hombre siempre había asumido que era más inteligente que los delfines porque había logrado muchas cosas -la rueda, Nueva York, guerras, etc- mientras que lo único que habían hecho los delfines era dar vueltas en el agua y pasarla bien. Pero, al revés, los delfines siempre habían creído que eran mucho más inteligentes que el hombre por exactamente las mismas razones"

→ "Por un momento, no pasó nada. Después, un par de segundos, continuó sin ocurrir nada"

→ "Nada viaja a mayor velocidad que luz con la posible excepción de las malas noticias, las cuales obedecen a sus propias leyes."

→ "¡Demandamos áreas bien definidas de duda e incertidumbre!"

La guía es sin duda alguna uno de los mejores libros que leí en mi vida. Gracioso, sumamente original y decidido a burlarse de todo y todos (primero en la lista: la humanidad entera), esta novela marca un punto de quiebre en el género ciencia ficción y deja ganas de seguir leyendo y de atarse una toalla a la cintura.



(Y para el que esté interesado, por acá está el post sobre el trabajo de análisis comparativo que hice de este libro y de Alicia en el país de las maravillas)



domingo, 5 de abril de 2015

Las carpetas

Las carpetas, Márgara Averbach, 2010. Edelvives.
En la base aérea se gestaba una guerra, pero no todos estaban preparados para ella: un soldado desertaba y un piloto desviaba su avión para evitar un bombardeo. Sin embargo, la guerra era inminente y rozaba la cuadra donde vivía Lara. Allí había once casas y cuatro nombres: Héctor; Catalina, la loca de los gatos; Pablo, el okupa y Amanda. Al tiempo, llegó un quinto que, con un caballete y un par de pinceles, hizo dibujos de cada casa y los guardó en una carpeta oscura. Pero un día, los aviones sí sobrevolaron la cuadra de Lara acunando bombas, y ya nada volvió a ser como antes.
Compré esta novela un día de paseo por Yenny. Fue de esas compras impensadas y no demasiado analizadas. Agarré el libro y me dio miedo que se lo llevara otra persona, así que lo compré. 

Las carpetas es breve (me lo leí en una mañana, mientras esperaba a que me llamara el médico), pero con un nivel de profundidad hermoso. Porque narra la historia de un bombardeo que también es la historia de una chica con pocos amigos, de una familia olvidada, de un pintor optimista y de unos soldados confundidos.

La historia es sencilla, pero presenta con trazos muy suaves historias desgarradas y desgarradoras, y un impulso de vida que mueve a los personajes más allá del bombardeo. Esa sencillez, compacta y directa, como el ataque de un avión, me impactó e hizo que esta historia se me grabara.

Hay algo en Las carpetas que hace que esta no sea una novela bélica sino una novela de los detalles, de las historias mínimas, de Lara y Héctor, de la búsqueda, de los colores, de las pinceladas que dibujan esas once casas. Una novela que me gustaría leer con mis alumnos.

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