lunes, 30 de diciembre de 2013

2013 y un resumen

El año se termina y es hora de hace promedios, aunque no soy una gran fan de los promedios porque las cosas nunca salen como uno quiere. A veces salen mejor.

Este año no logré completar mi desafío de Goodreads (una ambiciosa apuesta de 80 libros que alcancé a completar en un 94%, 75 libros), así que me quedará el año que viene para volver a intentar. Pero sí este año me encontré con algunos libros increíbles.

De todo los los libros que se me cruzaron este año, diez obtuvieron un puntaje de cinco estrellas. A mí nada me cuesta más que largar un puntaje de cinco estrellas, así que diez libros es un montón. Este es un repaso de lo mejor de lo mejor, libros que ya reseñé, otros que todavía no, pero sí todos libros que me emocionaron y encantaron.

Así, en cualquier orden, acá están:

1) La Biblia Envenenada, de Barbara Kingslover

Una tragedia como pocas, este libro es un poema a la vida, a crecer y a la ruptura de las creencias occidentales. Lo leí porque estaba dentro del programa de un seminario que cursé en el primer cuatrimestre, y fue todo un hallazgo. Es largo, pero cada página vale la pena porque Kingsolver es una artista y sus personajes son increíbles.

2) Bird by bird, de Anne Lamott
Este llegué a reseñarlo. Fue y sigue siendo un hito en mis lecturas sobre escritura, y sigo insistiendo en que es lectura obligatoria para todo aquel que crea que escribir es lo suyo.

3) Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa
Seguimos en la línea de lecturas sobre escritura. Este también lo reseñé y completa todo lo que dije antes sobre el libro de Lamott.

4) Peter Pan, de J.M. Barrie
Sorpresa, nunca lo había leído. El programa de Literatura Inglesa de este año lo tenía y vi mi oportunidad. El libro era todo lo que imaginaba y más. No sé si algún día me animaré a reseñarlo, porque Peter tiene un lugar especial y muy subjetivo en mi corazón. Pero lo que sí puedo decir es que es un libro hermoso, complejo y lleno de humor.

5) La ladrona de libros, de Markus Zusak
Otra joya, ya reseñada. Este libro cambió la forma en que percibo la escritura y en que espero que una historia se desarrolle. Impresionante.

6) Matadero Cinco, Kurt Vonnegut
Otra lectura de una materia de la facultad. Este libro tampoco lo reseñé porque es complejo y quiero leer otras cosas de Vonnegut antes. Sin embargo, el libro es impresionante y destila un humor crudo que lo vuelve legendario.

7) Alicia en el País de las Maravillas y A través de espejo, de Lewis Carroll
Este libro responde a todo lo que responde Peter Pan. También lo leí para Literatura Inglesa y también fue todo lo que esperaba y más. Pronto voy a publicar un trabajo que hice con este libro a lo largo del último cuatrimestre que puede dar una idea de lo mucho que me gustó.

8) The Hitchhiker's Guide to the Galaxy, de Douglas Adams
Este libro es de lejos de lo mejor que leí de ciencia ficción. También dentro del marco de Literatura Inglesa, este libro me permitió trabajar, disfrutar y reírme. Adams encarna todo lo que me gusta de escribir con humor y lo combina perfectamente con la ciencia ficción. También voy a subir algo sobre este libro pronto.

9) Good Omens, de Neil Gaiman y Terry Pratchett
Oh, otro que no sé si algún día podré reseñar. Good Omens me voló la cabeza. Es una historia de proporciones épicas -nada menos que el apocalipsis-, bien escrita y graciosa hasta la médula. De lo mejor que me pasó este año.

10) The Ocean at the End of the Lane, de Neil Gaiman
Neil sigue sorprendiendo y este libro que también ya reseñé es prueba irrefutable de que él pertenece a las letras.



El año se va con una pila de libros que me quedan por leer -y otra gran lista de libros pendientes para reseñar, no sé si se nota- pero también con un historial de grandes lecturas. Nada es tan lindo como atravesar el año y que haya libros que se cruzan, que llegan de manos amigas, de recomendaciones de otros blogs, de programas de materias o, simplemente, gracias a la curiosidad, y que te alegran el día, el mes o, incluso, todo el año.

Me queda mucho y hay mucho. Espero que el año que viene tenga tantos regalos, lectores y alegrías como este. Mientras tanto, feliz fin de año, y que el nuevo llegue con muchos, pero muchos libros.


viernes, 27 de diciembre de 2013

The Cavendish Home for Boys and Girls

The Cavendish Home for Boys and Girls, Claire Legrand, 2012. Simon & Schuster Books For Young Readers.
Victoria odia el sinsentido. No es necesario cuando tu vida es perfecta. La única mancha en su vida pristina es su mejor amigo Lawrence. Él es un desastre -vago y soñador, con la remera siempre sin acomodar, obsesionado con su tonto piano. Victoria usualmente se pregunta por qué se molesta en ser su amiga (Lawrence también se lo pregunta). 
Pero Lawrence desaparece. Y no es el único. Victoria pronto descubre que el Hogar Cavendish para Niños y Niñas no es lo que parece ser. Los niños entran pero salen... diferentes. O no salen nunca. 
Si alguien puede solucionar esto, ese alguien es Victoria -incluso si eso implica ensuciarse un poco.

Las reseñas de este libro eran fenomenales. Todas se encargaban alabar la escritura inteligente de Claire Legrand. La premisa del libro era muy interesante, la tapa de libro, deliciosa. Realmente había pocas chances de que no me dieran ganas de leer este libro. Y, la verdad, The Cavendish (voy a decirle así para ahorrar letras), es todo eso que dicen y más, porque da miedo. 

No voy a detenerme a reseñar la trama, porque mucho del efecto de este libro reside en la historia y en la posibilidad de desentrañar con Victoria el misterio del Hogar Cavendish. Y, si bien en cierto punto la historia es previsible porque recurre a tópicos usuales, jamás resulta aburrido. Por el contrario, Claire Legrand toma las imágenes comunes de las historias de terror (un orfanato, un pueblo que parece lleno de fantasmas, niñas en camisones, bichos, miles y cientos de insectos) y las tuerce hasta que se deforman por completo y parecen vistas a través de un espejo.

Claire Legrand escribe con inteligencia porque asume que sus lectores son inteligentes. Hay guiños a lo largo de la historia y reflexiones que revelan lo justo y necesario. Su prosa recuerda a Roald Dahl y a Lemony Snicket, pero con muchos rincones llenos de pesadillas y oscuridades envolventes. La historia está plagada de descripciones sin límites ni formas, que crean un ambiente onírico y perturbador.

Victoria es una protagonista digna de esta historia y digna de cobrar vida propia y robar todas las historias que desee. Ella es una nena de doce años, perfecta hasta la punta de los rulos rubios, que se lleva el mundo por delante y lo exprime hasta que responde lo que ella quiere. Su resolución y su confianza ciega en que no hay nada que los buenos modales y un correcto comportamiento no puedan lograr son decididamente encantadores. El miedo no es parte de su vocabulario, porque, ¿qué puede temer una niña que hace todo bien y a quien todos respetan?

La desaparición de Lawrence le abre los ojos a Victoria a un mundo que siempre había estado presente pero que ella nunca había podido ver. El choque de realidades abre una grieta profunda en Victoria que le lleva gran parte de la historia poder conciliar. Porque, ¿cómo se entiende un mundo de magia oscura y pesadillas con una lógica tan adulta y pragmática? El personaje de Victoria, al final de la infancia y al borde de la adolescencia, y su desarrollo y crecimiento es sin duda uno de los grandes logros de este libro (¡y su relación con Lawrence!).

The Cavendish es una pesadilla fina, sutil, pero pesadilla al fin. Las imágenes perturbadoras y las manipulaciones psicológicas abundan en cada capítulo y hacen que los pelos se pongan de punta. No obstante, el miedo nunca sobreabunda ni está porque sí: la historia es el eje que mueve, y los personajes están tan bien anclados que la lectura nunca pierde de vista su objetivo. Es un libro ideal para niños inteligentes y con buen sentido del humor, y para los no tan niños que ansían una buena historia de miedo que, hacia el final, sonríe y tranquiliza (pero sólo un poco).

viernes, 20 de diciembre de 2013

Fangirl

Fangirl, Rainbow Rowell, 2013. St. Martin's Press.
Cath es fan de Simon Snow. Bueno, todo el mundo es fan de Simon Snow. Pero para Cath, ser fan es su vida -y es muy buena en lo que hace. Ella y su hermana gemela, Wren, se sumergieron en la serie de Simon Snow cuando eran chicas y eso las ayudó a superar el abandono de su madre. 
Leer. Releer. Navegar por foros de Simon Snow, escribir fanfics de Simon Snow, disfrazarse como los personajes para las premieres de las película. 
La hermana de Cath ya lo fue dejando atrás, pero Cath no puede. No quiere.
Ahora empiezan la facultad, y Wren le dijo a Cath que no quiere que compartan habitación. Cath está sola, totalmente afuera de su zona de confort. Tiene una compañera de habitación ácida con un novio que está siempre dando vueltas, una profesora que cree que los fanfics son el fin del mundo civilizado, un compañero que sólo quiere hablar de palabras... Y ella no puede dejar de preocuparse por su papá, que es amoroso y frágil, y que nunca estuvo realmente solo. 
Para Cath la pregunta es: ¿Puede con esto? ¿Puede sobrevivir sin que Wren esté con ella todo el tiempo? ¿Está lista para empezar a vivir su propia vida? ¿Y para escribir sus propias historias? ¿Es capaz de avanzar si eso significa dejar a Simon Snow atrás?

La sinopsis de la novela no me terminaba de cerrar. Hay algo que dice que esta historia va a ser una más, pasajera, obvia y previsible. En cierto modo, Fangirl es eso, pero, la verdad es que en otras cosas, esta novela supera las expectativas.

Las partes obvias y previsibles son las típicas. Todos sabemos que todo termina bien. Pero Rainbow (¡qué nombre!) logra darle una vuelta de tuerca a las situaciones y a los personajes que los transforma en algo real. Realmente real. Terriblemente real.

Cath es tímida, introvertida, una rata de biblioteca, fanática hasta la médula, rara. Cath es real. Su gran obstáculo es empezar a vivir ella, su vida, y no hay obstáculo más cierto y grande que éste cuando se empieza la facultad. Cath no sabe cómo comportarse y se muere de vergüenza. No puede preguntar cosas, no puede transitar lugares con demasiada gente. Cath lleva su computadora a todas partes porque lo único que puede hacer, lo único que saber hacer, y lo único que la tranquiliza es escribir.

Cath es un gran personaje, porque plasma todas las dificultades con las que tiene que lidiar un introvertido en la vida en general. Su gran crisis de confianza está tan bien descrita y detallada que no deja espacio para la incompresión. Los problemas de Cath parecen absurdos a primera vista y, sin embargo, a medida que avanza la novela, es posible comprender su profunda angustia. Quizás sea yo nomás, porque en Cath encontré un reflejo muy fuerte de situaciones que se me cruzan constantemente.

La novela conjuga de forma increíble dos relatos paralelos, el de la vida de Cath y el de la vida de Cath como fan, y sumerge al lector en la experiencia de lo que es un fandom y lo que es ser un fan acérrimo. Rainbow sabe sobre lo que escribe y eso se percibe en cada página.

La historia es previsible, pero las escenas cotidianas y crudas le dan a la historia un vuelco y la transforman en una experiencia agradable y, sobre todo, verdadera (¿cuántas veces puedo usar la palabra real sin gastarla?). Mi única crítica se la doy al final de la novela, que, en mi opinión, podría haber sido un poco más extenso y desarrollado, y no tan brusco (da la impresión de que se solucionaron todas las tramas y subtramas y que es hora de cerrar todo y pasar a los agradecimientos).

De todas formas, Fangirl es una novela llevadera, e ideal para fangirls e introvertidos: los personajes, las escenas y las situaciones logran captar de forma fiel y concisa la esencia del fanatismo y retrata con crudeza la angustia que generan las dificultades sociales. Una buena lectura de verano.

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